viernes, 22 de enero de 2021

¡Cómo ser librado de tus aflicciones!

                                                                                                    <ENGLISH>





22 de Enero

¡Cómo ser librado de tus aflicciones!


¡Pon toda tu confianza en la Palabra de Dios!

Por Riqui Ricón*

En ti esperaron nuestros padres;  Esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados;  Confiaron en ti, y no fueron avergonzados (Sal 22.4-5).

El concepto de esperar en Dios o esperar a Dios define la Esperanza Bíblica como una confianza segura, como una certeza absoluta en que Dios cumplirá Su Palabra y te responderá favorablemente en aquello que estás esperando. Así que, si confías en Dios y crees a Su Palabra, tú también puedes esperar ser librado en tus dificultades.

¡Confía en Él y no serás avergonzado(a)!

Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado (Sal 119.42).

Dado que Dios ES cien por ciento confiable, ES un error no confiar en Él, ES un tremendo desacierto no CREER a Su Palabra.

Dios no es un simple mortal para que mienta o cambie de parecer. Si él habla, ciertamente actúa; si él dice algo, lo lleva a cabo (Num 23.19 RVC).

La Palabra de Dios es lo más seguro y confiable que existe en el universo. Sabemos que Dios no puede mentir, pues lo que lo hace Omnipotente es que, precisamente, todo, absolutamente todo, lo que sale de Su boca se cumple. La Palabra de Dios tiene en sí todo el Poder de Dios para hacerse cumplir a sí misma.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He 11.3).

Dios creó todo el universo (lo visible y lo invisible), con Su Palabra. El poder de la fuerza de Dios no son Sus ángeles, ni relámpagos, sino Su Palabra. Así que, insisto, cualquier cosa que Dios dice se cumple forzosamente.

Por esto Dios no puede mentir. Aunque Él quisiera hacerlo no podría, pues la mentira es todo lo contrario a la Verdad y, como ya vimos, toda Palabra que sale de la boca de Dios se cumple por sí misma ya que es la Verdad.

Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz (Gen 1.3).

Cuando Dios dijo, sea la luz, ¡fue la luz y no otra cosa! Dios no dijo “sea la luz” y se tapó los ojos, cruzando los dedos, esperando a ver qué sucedería o qué resultaría de eso; ¡No! Eso no fue así, pues sucedió exactamente lo que Él dijo que sucedería: ¡Fue la luz!

A manera de ilustración, imagina que el Señor quisiera jugarte una broma y se apareciera a ti en un día domingo por la mañana diciendo: “hola, ¿no te gusta la hermosa noche de viernes que te estoy dando?”; no podrías replicarle por haberse equivocado. Recuerda que Él es Dios, así que, ¿qué crees tú que pasará en el momento mismo que las palabras “hermosa noche de viernes” salgan de Su boca? Pues a cambiar agendas y ajustar relojes porque, sin discusión alguna, ese día dejará de ser domingo para volverse un hermoso viernes por la noche. ¡Es Palabra de Dios! ¡Es Palabra de Honor!

Así que, puesto que la Biblia, la Palabra de Dios, es la Verdad Eterna e Infalible, entonces la Vida no se trata  de si Dios es confiable o no, sino, más bien, la Vida se trata de si decides tú confiar en Él o no. Tu Vida se trata de si decides tú creer o no creer a Su Palabra.

Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo (2 S 7.28).

Una y otra vez encontrarás a Dios, Tu Padre, haciéndote énfasis en que Su Palabra es Verdad.

¿Por qué es tan importante esto? ¿Por qué Dios se molesta tanto con las mentiras? Porque todas las fuerzas del infierno están obrando en tu contra para que tú no te enteres (y mucho menos lo creas), que la Biblia realmente es la Palabra de Dios y por lo tanto es la Verdad.

La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el SEÑOR Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: —¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? —Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto —contestó la mujer—. Es sólo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”. —¡No morirán! —respondió la serpiente a la mujer—. Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal (Gen 3.1-5 NTV).

Nunca olvides que en el Paraíso, en el huerto de Edén, Dios le enseñó a Adán y Eva que no comieran del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal porque si lo hacían ciertamente morirían (lo cual resultó ser la Verdad). Sin embargo, Satanás (en forma de serpiente), contradijo la Palabra de Dios con sus mentiras y planteó un dilema para Adán y Eva: Dios mi creador DICE una cosa y este animalito DICE otra, entonces, ¿quién de los dos dirá la VERDAD? ¿A cuál de los dos le voy a CREER?

Sea cual sea el problema, angustia o enfermedad que estés enfrentando el día de hoy, te puedo asegurar que la situación NO ES muy diferente a la que confrontaron Adán y Eva allá en el Paraíso.

Sal 35:19-25 NTV  No permitas que mis enemigos traicioneros se regodeen en mi derrota; no permitas que los que me odian sin motivo se deleiten en mi tristeza.  (20)  No hablan de paz; conspiran contra personas inocentes que no se meten con nadie.  (21)  Gritan: «¡Ajá! ¡Con nuestros ojos lo vimos hacerlo!».  (22)  Oh SEÑOR, tú sabes de todo esto; no te quedes callado. No me abandones ahora, oh Señor.  (23)  ¡Despierta! ¡Levántate en mi defensa! Toma mi caso, Dios mío y Señor mío.  (24)  Declárame inocente, oh SEÑOR mi Dios, porque tú haces justicia; no permitas que mis enemigos se rían de mí en mis dificultades.  (25)  No les permitas decir: «¡Miren, conseguimos lo que queríamos! ¡Ahora lo comeremos vivo!».

Tenlo por seguro, esos problemas, angustias o enfermedades te están hablando con palabras de temor, fracaso y derrota. Sin embargo, este día, Dios tu Padre también te está hablando con Su Palabra, La Biblia.

Jos 1:9 RV60  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente;  no temas ni desmayes,  porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Así que, el dilema sigue siendo el mismo y hoy tienes que decidir a quién le vas a creer, ¿a todas las evidencias, resultados y diagnósticos con los que te está gritando “tu realidad”, o a lo que dice la Palabra de Dios (que por cierto, ES la Verdad)?

Isa 41:10-13 RV60  No temas,  porque yo estoy contigo;  no desmayes,  porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;  siempre te ayudaré,  siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.  (11)  He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos;  serán como nada y perecerán los que contienden contigo.  (12)  Buscarás a los que tienen contienda contigo,  y no los hallarás;  serán como nada,  y como cosa que no es,  aquellos que te hacen la guerra.  (13)  Porque yo Jehová soy tu Dios,  quien te sostiene de tu mano derecha,  y te dice:  No temas,  yo te ayudo.

Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y TODO lo que es nacido de Dios VENCE al mundo. La Victoria que vence al mundo es tu FE; es cuando confías en Dios, tu Padre, creyéndole a Él en lugar de creerle a “tus circunstancias”.

Isa 26:3 RV60  Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera;  porque en ti ha confiado.

Es creyendo la Palabra de Dios que hoy tú serás librado de toda aflicción.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en este día, como en todos, estoy decidido(a) a salir más que vencedor(a) de todos los retos, problemas y aflicciones que estoy enfrentando. Por Tu Amor y Tu Palabra, estoy convencido(a) que soy Tu Hijo(a) Amado(a) y que Tú nunca me has dejado y jamás me dejarás. Por lo tanto, yo daré por respuesta a mi avergonzador que en Tu Palabra he confiado. No haré caso a lo fuerte que griten las circunstancias de mi Vida, sino que escucharé la Verdad de Tu Palabra, pues es ahí donde obtengo la Victoria. De todos mis pecados me arrepiento y te pido perdón. Y en cuanto a la condenación con la que el diablo pretende derrotarme, hoy quiero ser especialmente consciente de Tu gran Amor con que me has amado pues estando yo muerto(a) en delitos y pecados Tú me diste Vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia soy salvo(a)! Señor Jesús, sé que al morir por mí en esa cruz pagaste TODOS mis pecados y por eso me has hecho justo delante del Padre para ser adoptado(a) Hijo(a) Suyo(a) según el puro afecto de Su Voluntad. ¡Mil gracias por eso! Ahora sé quién soy: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo; Nacido(a) de Nuevo para triunfar. Ningún problema, enfermedad o circunstancia podrán jamás hablar más fuerte que la Verdad. ¡Tú Palabra es la Verdad! No permitiré al temor, ni a la duda, ni al desánimo, ni a la condenación, ni a la vergüenza que me lleven por el camino del error. ¡Yo soy Tu Hijo(a), oh Dios y Tú eres mi Padre! Nada ni nadie puede deshacer esto: ¡Todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece! ¡En TODAS las cosas soy más que vencedor(a) por medio  de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Mayor es Él, que está en mí, que el que está en el mundo! ¡Mi Dios pues, suplirá TODO lo que me falta conforme Sus riquezas en gloria! Esto es todo el bien que has hecho conmigo, conforme a Tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2010

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 22                                 Luc 17  /  Gen 29.1-30  /  Sal 22

   

Cápsula del día.






Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones: 


RV60 



NVI 




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 22                                 Luc 17  /  Gen 29.1-30  /  Sal 22

 

San Lucas 17

Ocasiones de caer

(Mt. 18.6–7, 21–22; Mr. 9.42)

17

1Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! 2Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.a 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Auméntanos la fe

5Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. 6Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

El deber del siervo

7¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

Diez leprosos son limpiados

11Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes.b Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

La venida del Reino

(Mt. 24.23–28, 36–41)

20Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21ni dirán: Helo aquí, o helo allí;c porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. 22Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. 24Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. 26Como fue en los días de Noé,d así también será en los días del Hijo del Hombre. 27Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.e 28Asimismo como sucedió en los días de Lot;f comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. 31En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.g 32Acordaos de la mujer de Lot.h 33Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.i 34Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. 35Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. 36Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. 37Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.[1]

 

Génesis 29.1-30

Jacob sirve a Labán por Raquel y Lea

29

1Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. 2Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo. 3Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar. 4Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos. 5El les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos. 6Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas. 7Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas. 8Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.

9Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora. 10Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre. 11Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró. 12Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre. 13Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas. 14Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.

15Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario. 16Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer. 18Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor. 19Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo. 20Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba.

21Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para unirme a ella. 22Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete. 23Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él se llegó a ella. 24Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. 25Venida la mañana, he aquí que era Lea; y Jacob dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? 26Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor. 27Cumple la semana de ésta, y se te dará también la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete años. 28E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla; y él le dio a Raquel su hija por mujer. 29Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada. 30Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.[2]

       

Salmo 22

 

Un grito de angustia y un canto de alabanza

Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.

     1     Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?a

¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

     2     Dios mío, clamo de día, y no respondes;

Y de noche, y no hay para mí reposo.

     3     Pero tú eres santo,

Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

     4     En ti esperaron nuestros padres;

Esperaron, y tú los libraste.

     5     Clamaron a ti, y fueron librados;

Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

     6     Mas yo soy gusano, y no hombre;

Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

     7     Todos los que me ven me escarnecen;

Estiran la boca, menean la cabeza,b diciendo:

     8     Se encomendó a Jehová; líbrele él;

Sálvele, puesto que en él se complacía.c

     9     Pero tú eres el que me sacó del vientre;

El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

     10     Sobre ti fui echado desde antes de nacer;

Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

     11     No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;

Porque no hay quien ayude.

     12     Me han rodeado muchos toros;

Fuertes toros de Basán me han cercado.

     13     Abrieron sobre mí su boca

Como león rapaz y rugiente.

     14     He sido derramado como aguas,

Y todos mis huesos se descoyuntaron;

Mi corazón fue como cera,

Derritiéndose en medio de mis entrañas.

     15     Como un tiesto se secó mi vigor,

Y mi lengua se pegó a mi paladar,

Y me has puesto en el polvo de la muerte.

     16     Porque perros me han rodeado;

Me ha cercado cuadrilla de malignos;

Horadaron mis manos y mis pies.

     17     Contar puedo todos mis huesos;

Entre tanto, ellos me miran y me observan.

     18     Repartieron entre sí mis vestidos,

Y sobre mi ropa echaron suertes.d

     19     Mas tú, Jehová, no te alejes;

Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

     20     Libra de la espada mi alma,

Del poder del perro mi vida.

     21     Sálvame de la boca del león,

Y líbrame de los cuernos de los búfalos.

     22     Anunciaré tu nombre a mis hermanos;

En medio de la congregación te alabaré.e

     23     Los que teméis a Jehová, alabadle;

Glorificadle, descendencia toda de Jacob,

Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

     24     Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,

Ni de él escondió su rostro;

Sino que cuando clamó a él, le oyó.

     25     De ti será mi alabanza en la gran congregación;

Mis votos pagaré delante de los que le temen.

     26     Comerán los humildes, y serán saciados;

Alabarán a Jehová los que le buscan;

Vivirá vuestro corazón para siempre.

     27     Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,

Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

     28     Porque de Jehová es el reino,

Y él regirá las naciones.

     29     Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;

Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,

Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

     30     La posteridad le servirá;

Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

     31     Vendrán, y anunciarán su justicia;

A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.[3]

 



a a 17.3: Mt. 18.15.

b b 17.14: Lv. 14.1–32.

c c 17.20–21: Mr. 13.21–22.

d d 17.26: Gn. 6.5–8.

e e 17.27: Gn. 7.6–24.

f f 17.28–29: Gn. 18.20—19.25.

g g 17.31: Mt. 24.17–18; Mr. 13.15–16.

h h 17.32: Gn. 19.26.

i i 17.33: Mt. 10.39; 16.25; Mr. 8.35; Lc. 9.24; Jn. 12.25.

[1] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Lc 16.31-17.37

[2] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Gn 28.22-29.30

a a 22.1: Mt. 27.46; Mr. 15.34.

b b 22.7: Mt. 27.39; Mr. 15.29; Lc. 23.35.

c c 22.8: Mt. 27.43.

d d 22.18: Mt. 27.35; Mr. 15.24; Lc. 23.34; Jn. 19.24.

e e 22.22: He. 2.12.

[3] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Sal 21.13-22.31

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