martes, 3 de marzo de 2020

¿Cómo puedes tener la garantía de aquello que estas esperando cuando tus circunstancias te indican todo lo contrario?
















03 de Marzo


¿Cómo puedes tener la garantía de aquello que estas esperando cuando tus circunstancias te indican todo lo contrario?

¡Al que cree TODO le es posible!
Por Riqui Ricón*
Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos (Mat 9.18).
¡Qué declaración más asombrosa y llena de fe le hizo Jairo a Jesús: ¡Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá! Por esta declaración, Jesús se levantó y le siguió para hacer conforme a lo que él había dicho.
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho (Mat 9.27-29).
Si tú, al igual que Jairo y estos dos ciegos, tienes necesidad de un milagro el día de hoy, sólo necesitas recordar el secreto que Jesús nos reveló: ¡Conforme a tu fe te será hecho!
La Buena Noticia es que ahora, en Cristo Jesús, tú tienes fe para salir delante de cualquier problema, enfermedad o aflicción y mucho más. Veamos:
Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve (Heb 11.1 NVI).
¿Cómo puedes tener la garantía de aquello que estas esperando cuando tus circunstancias te indican todo lo contrario? ¿Cómo estar completamente seguro(a) de cosas que todavía no ves cuando lo que si ves es tan desalentador? ¿Cómo tener la certeza que estás sano(a) cuando los análisis y los médicos dicen lo opuesto? ¿Cómo estar realmente convencido(a) que saldrás adelante cuando te acaban de despedir o los ingresos no parecen suficientes?
La respuesta para estas y todas las dudas acerca de tu fe es muy sencilla: puedes tener la garantía de lo que esperas y la certeza de lo que no ves solamente si Dios lo ha dicho. Esto es, si Dios ha hablado algo respecto a tus necesidades, entonces puedes estar cien por ciento seguro(a) que Él cumplirá Su Palabra.
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?  (Num 23.19 NVI).
Basta una Palabra del Señor y un milagro te ocurrirá.
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe (Mat 8.5-10).
La fe es sencilla y simple como un granito de mostaza. Fe es creerle a Dios creyendo a Su Palabra. Fe es estar seguro(a) que Dios es digno de confianza. Fe es estar convencido(a) que Dios es honorable y que Su honra y Honor están depositados en Su Palabra.
¡Fe es saber que todo poder y autoridad están contenidos en la Palabra de Dios!
Cuando adquieras esta certeza y seguridad rotunda en la Palabra de Dios entonces tus declaraciones estarán cargadas del Poder y la Autoridad de Dios que sólo tu fe puede activar.
Jesús le preguntó al padre: -¿Cuánto tiempo ha estado así? El hombre le respondió. -Ha estado así desde que era niño. Varias veces lo ha tirado al fuego o al agua para matarlo. Por favor, si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: -No digas: 'Si puedes hacer algo', todo es posible para el que cree. Entonces, el padre del muchacho gritó muy fuerte: -¡Creo, ayúdame a creer aun más! (Mar 9.21-24 PDT).
¡Al que cree TODO le es posible!
Al igual que Jairo, sin importar las circunstancias, el primer y más importante fruto de tu fe debe ser una declaración firme y consistente con aquello que estás creyendo (con aquello que estás esperando).
Reflexionando en la condición de este padre de familia, pienso que tú me podrías objetar que estás demasiado angustiado(a) por la gravedad de tus circunstancias y que quisieras creer, pero eso no basta, no es suficiente, pues tienes que actuar en fe y comenzar a declarar que SÍ crees que sea posible.
Si es necesario tienes que apelar al Amor que Dios siente por ti y pedirle que te ayude a creer.
Para esto puedes comenzar creyendo que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Puedes creer que a pesar de tus delitos y pecados, por ese gran Amor con que Dios te ama, ahora, en Cristo Jesús, has sido hecho(a) un(a) legítimo(a) Hijo(a) de Dios.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1).
Si ya crees esto, entonces pon mucha atención pues esta especial relación que ahora disfrutas con Dios (de Padre a Hijo(a) y de Hijo(a) a Padre), te garantiza que Él siempre responderá a tu favor.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.7-11).
Sin lugar a dudas, por lo que Jesús hizo en la cruz por Amor a ti, tú tienes una mayor certeza (y una mejor posición), para activar el Poder y la Autoridad de Dios a tu favor que la que tenían Jairo, el centurión y los dos ciegos.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.23).
¡Atrévete a creer! Creer es sencillo. ¡Créele a Dios! ¡Créele a Su Palabra!
Oremos en voz audible:
¡Abba, Padre! Amado Dios, hoy puedo, con plena certeza y absoluta confianza, llamarte Padre mío. Gracias, Señor, por tanto y tan grande amor, que yo, estando muerto(a) en delitos y pecados, me diste vida juntamente con Cristo Jesús. ¡Por Gracia soy salvo(a)! Señor Jesús, Tu Sangre preciosa fue derramada en esa cruz para que yo fuese justificado(a); Tu resurrección me abrió el camino a la Vida Eterna para que yo fuese adoptado(a) Hijo(a) de Dios, según el puro afecto de Tu Voluntad. ¡Mil gracias, Señor Jesús! ¡Soy heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo! He sido predestinado(a) para ser hecho(a) conforme a Tu imagen, mi Señor Jesucristo, para que ahora Tú seas mi hermano mayor. Gracias, muchas gracias Señor. Por esto, por tu Amor por mí, creo y declaro con toda certeza de fe que yo, _____________ (tu nombre aquí), ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. ¡En TODAS las cosas soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! ¡Mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo! En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Marzo 3                                Mat 9.18-38  /  Lev 5-6  /  Pro 21












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