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martes, 10 de marzo de 2020

¡La mejor tierra!












10 de Marzo

 

¡La mejor tierra!

Por Riqui Ricón*
Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno (Mat 13.18-23).
Jesucristo dijo que aquel que entiende la parábola del sembrador puede entender las demás parábolas (Mar 4.13). Es de vital importancia en nuestras vidas comprender esta parábola pues es la base y fundamento de la vida en el reino de Dios.
¡La semilla es la Palabra de Dios! Uno de los obstáculos que nos impiden vivir vidas victoriosas como Hijas/Hijos de Dios Nacidas/Nacidos de Nuevo es que continuamente estamos esforzándonos por dar fruto olvidando que nosotros no somos la semilla y, por lo tanto, no podemos dar fruto. ¡La semilla es la Palabra de Dios! Así que, no es nuestro fruto sino el de la Palabra, la Biblia.
La semilla sólo necesita buena tierra y las condiciones adecuadas de temperatura y humedad para germinar y comenzar a dar fruto. Tú y yo, somos esa buena tierra, de hecho, es en nuestra mente y corazón donde se siembra la Palabra de Dios.
Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón… Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno (Mat 13. 19, 23).
¡Evangelio! ¡Buenas Noticias! No importa la situación que estés viviendo hoy, ni cómo te veas a ti misma/mismo o cómo te sientas en este momento, la Biblia, que es la Palabra de Dios y no puede mentir, establece claramente que tú, sí, tú eres esa buena tierra donde ya ha sido sembrada la semilla y está comenzando la cosecha del ciento por uno. Dios te hizo así. Él lo prometió y lo estableció en el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón;  y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo (Jer 31.33).
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.26-27).
Piénsalo muy bien, tú eres esa/ese Hija/Hijo de Dios Nacida/Nacido de Nuevo creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efe 4.24), con un corazón nuevo donde Dios ya ha escrito Su ley para ser establecidos en esta tierra llevando fruto al ciento por uno. Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Así que, hoy es un buen día para someterte a Dios y resistir al diablo para que este huya de ti. Deja de recibir esos pensamientos de fracaso, condenación y rechazo, y comienza a declarar lo que Dios dice acerca de ti:
¡Soy buena tierra, establecida/establecido en Cristo Jesús para dar mucho fruto! ¡Soy más que vencedora/vencedor por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Soy amada/amado de Dios y llamada/llamado Su Hija/Hijo! ¡Soy una/un Hija/Hijo de Dios Nacida/Nacido de Nuevo no de una semilla corruptible, sino de una incorruptible por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre! ¡Por Cristo Jesús soy espíritu nuevo creado por Dios en la justicia y santidad de la verdad! ¡Mayor es Él, que está en mí y conmigo, que el que está en el mundo!
¿Qué pues diré a todo esto? Si Dios es conmigo ¿quién contra mí?
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
                                                                                   
Marzo 10                                           Mat 13.1-23 /  Lev 17-18 /  Pro 28










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lunes, 9 de marzo de 2020

¡Es Su Amor y es Su Palabra!











09 de Marzo



Por Riqui Ricón*
Porque de la abundancia del corazón habla la boca (Mat 12.34).
Todos los días de nuestra vida, y hoy no es la excepción, tú y yo podemos gozar de la libertad gloriosa de las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo pues, gracias al Nuevo Pacto establecido en la Sangre de Jesús, el espíritu que somos fue creado totalmente nuevo, se nos dio al Espíritu Santo junto con un corazón nuevo.
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre  del nuevo pacto,  que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mat 26.27-28).
Este Nuevo Pacto fue prometido por Dios 600 años antes de que Jesucristo naciera como la respuesta de Su gran Amor ante el rotundo fracaso, por parte de los seres humanos, en cumplir con el Antiguo Pacto.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto  con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón;  y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).
¿Cómo pudo Dios establecer y cumplir el Nuevo Pacto? Con tres acciones maravillosas y perfectas de Su gran Amor. Primeramente, declarándote justa/justo al pagar Jesucristo TODO el precio y castigo por tus pecados. Una vez justificada/justificado decidió perdonar tus acciones y no acordarse más de ellas. Por último, te hizo nacer de nuevo como Hija/Hijo Suyo, dándote un espíritu nuevo (quien tú eres) y corazón nuevo y poniendo al Espíritu Santo dentro de ti.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu (1 P 3.18).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.26-27).
Por lo tanto, de acuerdo a la biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, podemos ahora, mediante la fe en Jesucristo, hablar abundantemente de lo que Él puso en este nuevo corazón: salvación, vida eterna, sanidad, amor, gozo, paz, la libertad gloriosa de aquellos que reciben la Plenitud de SER HECHOS Hijas e Hijos de Dios nacidos de Nuevo.
¿Sabes que es lo más hermoso de este Nuevo Pacto? Que no depende de ti ni de mí sino totalmente de Él.
¡Es Su Amor y es Su Palabra!



*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
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Marzo 9                                             Mat 12.22-50 /  Lev 15-16 /  Pro 27

San Mateo 12.22-50











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domingo, 8 de marzo de 2020

¡Plenitud!












08 de Marzo



¡Plenitud!


Por Riqui Ricón*
Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle (Mat 12.9-14).
El espíritu religioso es el mismo espíritu de mentira, temor e incredulidad que engañó a Eva y sometió a Adán y a su descendencia a sus caprichosos designios de pecado, enfermedad y muerte. Se disfraza de falsa piedad para introducirse en las congregaciones cautivando, a tal grado, a los necios, a los ingenuos y a los ignorantes que son capaces de ofenderse y molestarse por la sanidad de un hombre.
¡Qué diferente es el Espíritu de Cristo Jesús! ¡El Espíritu de Amor! No le importó que se fraguase un consejo en Su contra para destruirle, Él no podía negarse a realizar la tarea que le fue encomendada: salvar a los hombres y darles vida eterna.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
TODO AQUEL que cree que Jesús es el Cristo, el Mesías Salvador, es hecha/hecho Hija/Hijo de Dios Nacida/Nacido de Nuevo y, por lo tanto, tiene Vida Eterna y, por esto mismo, recibe salvación en lugar de condenación.
Pero Dios, que es rico en misericordia, POR SU GRAN AMOR CON QUE NOS AMÓ, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Efe 2.4-7).
Así que, Dios prefirió entregar a su propio Hijo a que pagara el justo precio de tus pecados antes que perderte a ti. ¿Por qué motivo? Porque te ama con todo Su corazón pues te predestinó a ser adoptada/adoptado Hija/Hijo Suya/Suyo por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su Voluntad (Efe 1.5).
¿Es para este Dios y Padre Nuestro, descrito en la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, como el Amor mismo, más importante que se guarden los días y los ritos; las posturas y tradiciones, que sanar las enfermedades de sus Hijos o suplir todas sus necesidades? ¡De ninguna manera! ¡La Voluntad de dios es sanarte! ¡La Voluntad de Dios es levantarte y sostenerte! ¡La Voluntad de tu Padre es sacarte de la maldición para establecerte en la bendición!
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles (a ti y a mí), a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu (Gal 3.13-14).
La promesa del Espíritu es la garantía, las arras de nuestra herencia establecida por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Es el Espíritu de Amor que dio Su Vida para que recibiese salvación y Vida Eterna. Una vida buena y abundante: ¡Plenitud!
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
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Marzo 8                                             Mat 12.1-21 /  Lev 14 /  Pro 26
San Mateo 12.1-21
Los discípulos recogen espigas en el día de reposo

(Mr. 2.23–28; Lc. 6.1–5)














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sábado, 7 de marzo de 2020

¡Ya puedes dejar de temer!











07 de Marzo


¡Cómo!


¡Ya puedes dejar de temer!


Por Riqui Ricón*
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mat 11.28-30).
El verdadero descanso, el que Jesús te ofrece, no es algo que puedas tener o poseer en sí, pues no es un momento en el tiempo, ni un alto en el camino para reponer las fuerzas y el ánimo perdidos. Más que del tener, es una manifestación del SER. Se refiere a quien tú ahora eres en Cristo Jesús por medio de HABER NACIDO DE NUEVO.
Es el SER más que el tener lo que te dan el descanso, la paz verdadera, la plenitud. Así, al venir a Cristo, podemos entrar al reposo de Dios pues, por medio de Él, tú realmente has adquirido una nueva naturaleza. ¡Tu Nuevo Nacimiento es real y verdadero!
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co 5.17).
Tu Nuevo Nacimiento es más real y verdadero que cualquier circunstancia, problema o aflicción que el día de hoy estés enfrentando. Es esta certeza la que te ayudará a vencer cualquier miedo o ansiedad (preocupación), pues no es lo mismo enfrentarse a las vicisitudes de la vida como un ser humano, imperfecto y mortal, al encararlas como un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, eterno(a) y amado(a) por Dios, tu Padre.
Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna” (Jua 3:16 RV60).
Así que, no solamente Dios te ha compartido Su propia Naturaleza al darte la Vida Eterna,  sino que, además, y por eso mismo, te ha declarado Su propio(a) Hijo(a).
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él” (1Jn 3:1 NTV).
 Esta Verdad debe ser más que suficiente para encarar con ánimo victorioso cualquier problema, angustia o enfermedad. De aquí lo trascendental de saberse, y sobre todo creerse con certeza, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Siendo renacidos [nacidos de nuevo], no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P 1.23).
Es importante reconocer aquí que, no es conociendo o sabiendo que la Palabra de Dios dice que Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo que recibo la Plenitud y la Paz, sino  creyéndolo en Verdad. Creyendo que la Biblia son las Palabras que salieron de la boca de Dios y por lo tanto es la Verdad pues, “El cielo y la tierra pasarán, pero Sus palabras no pasarán” (Mar 13.31).
En el capítulo 4 de la carta a los Hebreos, la Biblia nos enseña que el pueblo de Israel no pudo entrar al reposo de Dios pues “no les aprovechó el oír la Palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Heb 4.2).
En el capítulo 8 de la carta a los romanos, después de enseñarnos a no vivir en condenación “porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha hecho libres de la ley del pecado y de la muerte”; después de declararnos hijos de Dios “pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otras vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”; después de establecernos con propósito en esta tierra “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”; después de posicionarnos en una victoria permanente ya que “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”; después de todo esto, nos pregunta con la más elemental y contundente lógica: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
Aprendamos de Jesús, pues, tanto la humildad y mansedumbre de corazón como el yugo fácil y la carga ligera, provienen de quién es Él, un Hijo de Dios Nacido de Nuevo, el primogénito entre muchos hermanos.
Identifícate a ti mismo con la Palabra de Dios y encontrarás el verdadero descanso, el reposo de Dios, no solo por unos breves momentos sino permanentemente en Su presencia pues tú eres y siempre serás un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) del Rey.
Así que, ¡Ya puedes dejar de temer! Dios no te ha dejado ni te dejará. Y por la Palabra de Dios, por Su Palabra de Honor, puedes estar seguro(a) que de todo problema, aflicción o enfermedad, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Su Amor.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom 8:37-39 RV60).
Así es, la certeza de Su Amor por ti es la que te libra de todo temor.
En el amor no hay temor,  sino que el perfecto amor echa fuera el temor;  porque el temor lleva en sí castigo.  De donde el que teme,  no ha sido perfeccionado en el amor” (1Jn 4:18 RV60).
Gracias sean dadas a Dios nuestro Padre y a Jesucristo nuestro Salvador de que tú y yo ya hemos sido perfeccionados en Su Amor.
Así que, ¡no temas, cree solamente!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, quiero agradecerte por tanto y tan grande Amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados Tú me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, gracias por Tu Palabra, La Biblia, pues ahora yo sé muy bien que ahora soy Tu Hijo(a) amado(a). Esto es más que suficiente para mí. Hoy me someto a Tu Palabra, resisto al diablo y sus miedos y temores, y éstos se van fuera de mi vida. Voy a vivir mi vida sin miedo y con la Plenitud y la Paz que Tu Amor y Tu Palabra me dan, pues hoy estoy plenamente convencido que Tú, mi Dios y Padre, puedes y quieres sanarme; sé muy bien que puedes y quieres prosperarme; sé muy bien que puedes y quieres restaurarme; sé muy bien que nunca me has dejado y nunca me dejarás. Y aunque Satanás, el adversario, sólo viene a hurtar, matar y destruir, Tú has venido a mí para darme Vida, y Vida Abundante. Estoy convencido(a) de que por lo que hiciste por mí al morir en esa cruz y resucitar venciendo a la muerte, ahora yo tengo Vida Eterna. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Por lo tanto, puedo estar seguro(a) de que me escuchas y atiendes mis oraciones; yo también voy a atender a Tu Palabra y hacer de La Biblia la norma máxima de mi existencia; yo sí creo a Tu indicación y la voy a leer y meditar de día y de noche para guardarla en mi corazón y poner en práctica todo lo que en ella está escrito. Voy a buscar y establecer primeramente Tu reino, Señor, y sé que todas mis necesidades serán suplidas, pues de acuerdo a Tu Palabra, yo, _________ (tu nombre aquí), haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! Y, por la Palabra de Dios, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2020



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
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Marzo 7                   Mat 11.20-30 /  Lev 13 /  Pro 25














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