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martes, 25 de febrero de 2020

¡Cómo salir de la mediocridad! ¡Cómo dejar el pasado atrás!






25 de Febrero



¡Cómo salir de la mediocridad! ¡Cómo dejar el pasado atrás!



¡Sometiéndote a las Promesas de Dios, tu Padre!
Por Riqui Ricón*
Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo  (Ex 34.10).
Sencillamente extraordinario lo que la Palabra de Dios nos revela el día de hoy. Y para apreciar lo sorprendente de este compromiso que Dios hace contigo, sólo tienes que recordar que el Nuevo Pacto, con el cual tú ahora te relacionas con Dios, es un mejor Pacto (que el Antiguo Pacto), establecido sobre mejores promesas.
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).
Sólo tienes que recordar que el Antiguo Testamento es sólo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas.
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan (He 10.1).
Estas cosas son precisamente las promesas que ahora te pertenecen como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido de Nuevo.
El SEÑOR respondió: —Escucha, yo hago un pacto contigo en presencia de todo tu pueblo. Realizaré milagros que jamás se han hecho en ningún lugar de la tierra ni en ninguna otra nación. Todos los que te rodean serán testigos del poder del SEÑOR, el imponente despliegue de poder que yo haré por medio de ti (Ex 34.10 NTV).
De acuerdo a la Biblia que es la Palabra de Dios y nunca miente, Dios tiene un Plan maravilloso para tu Vida y este mundo será testigo del impresionante despliegue de poder que Dios, tu Padre, hará por medio de ti. ¡Esto forma parte del Nuevo Pacto!
Jehová cumplirá su propósito en mí;  Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;  No desampares la obra de tus manos (Sal 138.8).
Él ha empeñado Su Palabra y va a cumplir Su propósito en tu vida. ¡Será cosa tremenda la que Dios hará por medio de ti!
Ahora bien, si acaso estás pensando dentro de ti:
- Bueno Riqui, eso está muy lindo, pero la Verdad es que tú no sabes bien quién soy yo y todas las cosas malas que hecho en mi vida y con mi vida. No creo que esa promesa de que Dios hará cosas maravillosas por medio de mí, se aplique a mi persona…
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NVI).
Pues bien, efectivamente yo no sé quién eres tú, pero sí sé quién es Él, Dios tu Padre, el Todopoderoso. Quién no miente, ni cambia Su Palabra. Quién tiene pensamientos de bien y no de mal acerca de ti, ¡para darte un futuro y una esperanza!
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? Se me ha ordenado bendecir, y si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa (Num 23.19-20 NVI).
Sé que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Sé que, por ese Amor tan grande que Dios siente por ti, aunque tú hayas sido infiel, Él siempre permanece fiel.
Si fuéremos infieles, él permanece fiel;  El no puede negarse a sí mismo (2 Ti 2.13).
También sé que las promesas que Dios te ha hecho bajo el Nuevo Pacto NO están condicionadas a las cosas que hiciste en el pasado, ni a las que puedas hacer en el presente.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación (2 Co 5.18-19).
Esto es lo verdaderamente asombroso del Amor de Dios y del Nuevo Pacto. Estas son las buenas noticias del Evangelio: ¡Todos tus pecados, pasados, presentes y futuros fueron pagados con la Sangre de Jesús!
Espere Israel [tu nombre aquí] a Jehová,  Porque en Jehová hay misericordia,  Y abundante redención con él;  Y él redimirá a Israel [tu nombre aquí]  De todos sus pecados (Sal 130.7-8).
- Pero, pero .podrías objetar-, ¿cómo puede Jesús perdonar pecados futuros?
La respuesta a esta pregunta es sencilla, sólo tienes que reflexionar que cuando Jesús pagó tus pecados en esa cruz hace más de dos mil años, todos tus pecados eran futuros (y los de todo el mundo). Es por todo esto que el sacrificio de Jesús ES completo, perfecto y acabado.
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (He 10.14).
Con Su muerte y resurrección, Jesucristo te santificó haciéndote perfecto para siempre (esto incluye tu futuro).
Lo que vale la pena destacar es que ahora tú estás en Cristo Jesús y el (la) viejo(a) pecador(a) que antes eras ya no existe más.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
¿Te das cuenta? Tú NO ERES más la vieja persona que antes eras. Nada interesan las cosas que hiciste o no hiciste. Sólo importa lo que Dios dice en Su Palabra acerca de quién tú ahora eres y de lo que eres capaz de hacer.
Así que, efectivamente, ¡Será cosa tremenda la que Dios hará por medio de ti!
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo (Jn 14.12-13).
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mat 10.8).
Si puedes creer, al que cree, al que le cree a Dios, TODO le es posible.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero decirte que te creo. Yo sí creo Tu Palabra. ¡Tu Palabra es la Verdad! Por lo tanto, declaro que será cosa asombrosa y maravillosa la que Tú vas a hacer por medio de mí en este mundo. Las cosas que Tú, Jesucristo, hiciste y aún mayores, son las mismas que yo voy a hacer en Tu nombre y representación. Precioso Señor, creo que Tu Plan para mi Vida, las cosas que Tú, oh Dios, quieres hacer por medio de mí, están acompañadas del imponente despliegue de Tu Poder. Así que, en esta hora deshecho todo pensamiento de fracaso y de derrota; todo rencor; todo complejo de inferioridad; todo orgullo y altivez; todo miedo y temor. Desecho de mi Vida, de mi corazón y pensamientos, todas las mentiras con las que Satanás a intentado anularme. Ya sé quién soy yo. Gracias, Señor Jesús, porque por Ti, por Tu muerte en la cruz, por Tu sangre preciosa, por Tu resurrección y por Tu gran Amor por mí, ahora yo tengo una Nueva Vida, una Vida plena y abundante: tengo la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Gracias, amado Dios, porque ahora conozco la Verdad y la Verdad me ha hecho libre. Puedo tomar de Tu Plenitud, Jesús (que es toda la Plenitud de la deidad), para hacer de mi vida una vida que valga la pena vivirse. Una Vida justa, santa y perfecta; creyendo y RECIBIENDO lo que Tú, Señor, ya hiciste por mí. ¡Gracias por el Nuevo Pacto en el Cuerpo y la Sangre de Jesús! Por todo esto, Tú, mi Dios, y Padre, me has dado toda la autoridad para llevar a cabo obras formidables, declarando que cualquier problema, enfermedad o aflicción que ahora esté viviendo, yo, _________ 8tu nombre aquí), saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor. Gracias Señor, porque no hay forma en que yo vaya a perder, pues esta es la victoria que ha vencido al mundo, mi fe. Mi fe en Ti, Padre eterno. Mi fe en Tu Palabra. Gracias Padre porque no me has dejado nunca, ni me dejarás, porque me has amado con tan grande amor y me has hecho tu Hijo(a). Por lo que Tú hiciste en la cruz, Señor Jesús, y por Tu Palabra, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 25       Mat 6.1-18 /  Ex 33-34 /  Pro 15









Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones:

RV60






NVI








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lunes, 24 de febrero de 2020

¡Cómo obtener sanidad, salud y una Vida buena y abundante






24 de Febrero




¡Cómo obtener sanidad, salud y una Vida buena y abundante!



¡Confiando en Dios! ¡Creyéndole a Él y NO a mis circunstancias!


Por Riqui Ricón*

“El corazón tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos” (Pro 14:30 NVI).
“La paz en el corazón da salud al cuerpo; los celos son como cáncer en los huesos” (Pro 14:30 NTV).
Dios, en Su Palabra, me instruye muy claramente que, aunque la enfermedad es resultado o consecuencia de mis pecados (como el de la envidia o los celos), “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom 6:23a RV60), las enfermedades y las dolencias nunca han sido, ni serán, Su voluntad para mi vida: “mas la dádiva [el regalo] de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom 6:23b RV60).
Así que, es un tremendo error, y la raíz de todo fracaso por establecer la salud, el pensar o creer que, por algún designio oculto, la enfermedad y las dolencias que padezco son voluntad de Dios. Pensar así, sólo demuestra mi ignorancia de La Palabra de Dios y la poca seguridad que tengo respecto de Su Amor para conmigo.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jua 10:10 RV60).
La Verdad (La Palabra de Dios ES La Verdad), es que las enfermedades y padecimientos están más relacionados con Satanás y sus propósitos para desestabilizarme y alejarme de la comunión con mi Padre celestial.
“Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10:37-38 RV60).
Dado que Jesús fue ungido por Dios con el Espíritu Santo y con poder PARA hacer el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, es claro que esto significa que es Satanás, y no Dios, el que está atrás de las enfermedades y que las usa para mantenerme en un estado de opresión: “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor…” (Mar 5:25-26 RV60).
Entonces, lo primero que tengo que hacer para recuperar mi salud es establecer en mi Vida los siguientes principios de La Palabra de Dios:
1.    Soy amado(a) de Dios: “Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna” (Jua 3:16 RV60).¡Dios me ama tanto, tanto, que prefirió entregar a Su único Hijo antes que perderme a mí!
2.    No solamente Dios me ama sino que, ahora, por la muerte y resurrección de Jesucristo, yo soy un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo: “MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos” (1Jn 3:1 NT BAD).
3.    Al pagar TODOS mis pecados (pasados, presentes y futuros), con Su muerte y Su resurrección, Jesucristo venció al pecado y me redimió de todas sus consecuencias como lo son la enfermedad y la muerte: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom 8:1-2 RV60).
4.    He sido redimido(a), esto es, comprado(a) a precio de sangre y liberado(a), de la maldición de la enfermedad y de la muerte: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito:  Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gál 3:13-14 RV60). Ahora, en Cristo Jesús, ¡yo tengo pleno derecho a vivir bajo La Bendición de Dios, mi Padre!
5.    Toda enfermedad o dolencia que se pretenda manifestar en mi cuerpo físico, lo intenta haciendo valer derechos legales que ya NO TIENE; y yo tengo todo el derecho de pedirle al Espíritu Santo, Su intervención poderosa a mi favor: “Pero si Cristo vive en ustedes, el espíritu vive porque Dios los ha hecho justos, aun cuando el cuerpo esté destinado a la muerte por causa del pecado. y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes” (Rom 8:10-11 DHH).
6.    La salud y la sanidad son resultado de confiar en Dios, de creerle a Él, creyendo Su Palabra:
“El temor [confiar en] de Jehová es manantial de vida  Para apartarse de los lazos de la muerte” (Pro 14:27 RV1960).
“El temor [confiar en] del SEÑOR es fuente que da vida, ofrece un escape de las trampas de la muerte” (Pro 14:27 NTV).
“El temor [confiar en] del Señor es una fuente de vida, y un medio seguro para evitar la ruina que causa la muerte” (Pro 14:27  BdV).
7.    La salud y la sanidad son resultado de confiar en Dios, de creerle a Él, creyendo Su Palabra que dice claramente que el precio de mi salud ya fue pagado: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isa 53:4-5 RV60). Dios lo dice: ¡CIERTAMENTE! Esto significa que en esto tengo más certeza que la que tengo acerca de que los dedos de mis manos son míos.
8.      Así que, es la confianza plena en Dios y Su Palabra, la que me da pleno acceso a la sanidad y a la salud divina. Proveyéndome, además, de una vida apacible, esto es, llena de paz: “Un corazón apacible infunde vida al cuerpo, pero la envidia corroe hasta los huesos” (Pro 14:30 RVC). “La mente tranquila es salud para el cuerpo, pero la envidia causa enfermedades” (Pro 14:30 PDT).
Sin importar las aflicciones, problemas o enfermedades que hoy yo esté enfrentando, lo puedo hacer en paz, pues tengo la certeza en Dios y en Su Palabra, que de todas ellas, yo, Riqui Ricón (________ pon tu nombre aquí), saldré más que vencedor por medio de Aquel que me ama tanto, Cristo Jesús.
Pero quizá aún te preguntes: ¿Cómo se obtiene un corazón apacible? Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isa 26:3 RV1960).
Como has podido constatar en La Palabra de Dios, si en verdad le creo a Dios, entonces voy a confiar en Él y eso, necesariamente, me da la paz y la salud que Él compró para mí. Se recibe al activar la FE verdadera.
“Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía” (Sal_84:12 RV60).
Confiar en Dios me permite vivir una vida dichosa, una vida feliz.
Confiar en Dios me permite vivir una vida dichosa, una vida feliz y apacible, a pesar de los problemas, las aflicciones y las enfermedades.
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jua 16:33 RV60).
¡La salud es parte de mi herencia y puedo dormir en paz!
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Sal_4:8 RV60).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy estoy aquí para creer y declarar el Gran Amor que Tú tienes por mí. Es Tu Amor el que le da paz a mi corazón y salud a mi cuerpo. Pues aunque yo haya pecado, y por eso Satanás quiera hacer valer la enfermedad y la muerte en mi cuerpo, La Verdad es que Tú, Jesucristo, mi Señor y Salvador, me has dado el regalo de la Vida plena y abundante, que es La Vida Eterna. Por esto, te estoy eternamente agradecido y no deshonraré Tu Palabra ni Tu sacrificio, permitiéndole al diablo engañarme para hacerme creer que alguna de las aflicciones, problemas o enfermedades que estoy enfrentando en este mundo, son Tu Voluntad. ¡No Señor! ¡Nada de eso! Yo sí conozco Tu Voluntad para mi Vida, que es buena, agradable y perfecta. Te doy muchas gracias porque Tu Palabra me enseña que las enfermedades, aflicciones y problemas vienen a atacarme por causa de la guerra que me dejaste a pelear para establecer Tu Reino en este mundo. No vienen porque yo las merezca porque Tú, Jesucristo recibiste en Ti mismo todo el castigo que, por mis pecados, yo merecía. Así que, el precio fue pagado y yo ya no tengo porque pagar más. Así que yo le hablo a mis enfermedades y dolencias, a mis órganos y sistemas para decirles: ¡Escuchen bien! Cristo Jesús, Rey de reyes y Señor de señores, CIERTAMENTE llevó él mis enfermedades, y sufrió mis dolores; y yo le tuve por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por mis rebeliones, molido por mis pecados; el castigo de mi paz, el precio de mi salud, ya fue sobre él, y por su llaga yo, Riqui Ricón (________ pon tu nombre aquí), ya fui curado; pues es totalmente verdadero que el Espíritu de Aquel que resucitó a Cristo Jesús vive en mí, y por lo tanto, el mismo Espíritu Santo que resucitó a Cristo dará nueva vida a mi cuerpo mortal por medio del Espíritu de Dios que vive en mi. Así que, todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud.  ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanado(a) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecido(a) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! Tú, mi Dios y Padre, me has dado propósito en este mundo. ¡Soy la luz del mundo y he de brillar con la luz del Evangelio de la Salvación! Estoy dispuesto(a) a permitir que Tu Amor fluya en mí y ser Tu instrumento de bendición. En esta misión, no hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(a)! ¡Soy feliz! Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 24                             Mat 5.21-48 /  Ex 30-32 /  Pro 14








Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones:


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domingo, 23 de febrero de 2020

¡Cómo brillar con la Luz de Jesucristo!






23 de Febrero



¡Cómo brillar con la Luz de Jesucristo!



¡Posiciónate para brillar e iluminar a los demás!

Por Riqui Ricón*
Tu eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y fuiste dejado(a) en este mundo con un propósito muy especial por parte de tu Padre celestial. Cristo Jesús te lo señala claramente al afirmar de ti, en Su Palabra:
» Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa.  De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo (Mat 5:14-16 TLA).
Sea cual sea tu situación actual, debes saber que has sido predestinado por Dios para desarrollar una Vida extraordinaria, mucho más allá de lo posible. Cuando aceptaste el sacrificio de Jesús, Su muerte y Su resurrección, como el justo pago por todos tus pecados recibiste, como un regalo, la Vida Eterna, la cual es un atributo exclusivo de la deidad de Dios.
Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor (Rom 6:23 NTV).
Así que ahora eres un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo de Dios Nacido(a) de Nuevo. Antes solamente eras una criatura más, pero gracias a que el precio ya fue pagado y el regalo aceptado, de acuerdo con La Biblia, que es La Palabra de Dios y no miente, ahora le perteneces a Dios y el(la) viejo(a) hombre(mujer) limitado(a) por sus pecados y por la muerte, que tú antes eras, ¡no existe más!
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2Co 5:17 RV60).
Es por esto por lo que Jesús puede afirmar en Su Palabra que tú eres “la luz del mundo”, “una luz que ilumina a todos”. Por lo tanto, porque lo dice Dios y está escrito en Su Palabra La Biblia, esto es lo que en Verdad tú eres. Sin importar tus circunstancias o aflicciones que estés enfrentando, tú eres y seguirás siendo la persona que Dios dice en Su Palabra que ahora eres. Aunque tú no lo creas, pues tu FE no condiciona a La Palabra de Dios, sino que La Palabra de Dios le da Vida a tu FE.
Mas la fe nace cuando se presta atención a las Buenas Noticias acerca de Jesucristo (Rom 10:17 NT BAD).
Ahora bien, dado que tú eres el(la) amado(a) de Dios, Su especial tesoro, cabe preguntarse aquí, ¿Por qué mi Padre celestial, quien me ama tanto, quien prefirió entregar a Su Único Hijo antes que perderme a mí, me dejó en este mundo lleno de maldad, sufrimiento y obscuridad? ¿Por qué me dejó aquí en lugar de recogerme y llevarme allá con Él, donde todo es luz, alegría y bondad? ¿Este Dios y Padre que me ama tanto me habrá dejado en este mundo para ver si yo en verdad creo en Él, para ver si mi FE es verdadera? Veamos que dice La Biblia.
“Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” (Heb 4:13 NVI).
Dios, mi Padre, ¡TODO lo sabe! ¡TODO lo conoce!
Entonces, ¿este Dios y Padre que me ama tanto me habrá dejado en este mundo para que atraviese el valle de lágrimas? Veamos que dice La Biblia.
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques (Sal 84.5-6).
¡Efectivamente! Dios te dejó en este mundo para que atraviese el valle de lágrimas, pero NO para que lo hagas llorando o sufriendo sino para que lo transformes en una fuente, en un manantial que brote para ofrecer Vida Eterna a los que ahí padecen.
Tu vida en este mundo no tiene por qué ser un valle de lágrimas, tristezas y sufrimientos. Puesto que la Biblia, que es la Palabra de Honor de Dios, y establece que Jesús vino a ti para darte Vida Eterna (que es la Vida plena y abundante que sólo pueden disfrutar los Hijos de Dios), entonces, insisto, sin importar los problemas, enfermedades o aflicciones que hoy estés enfrentando, y sin lugar a dudas, TÚ ERES ese(a) hombre mujer) bienaventurado(a) quien obtienes de Dios tu fuerza; y Su Palabra y Sus caminos están en tu corazón. ¡Tú eres ese(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo que, atravesando el valle de lágrimas lo conviertes en un manantial de Vida , pues Jesucristo vive en ti y contigo y Su Palabra dentro de ti es esa fuente que salta para Vida Eterna.
¿Puedes decirlo en voz audible conmigo? ¡Yo Soy la sal de la tierra! ¡Yo Soy la luz del mundo!
Así has sido llamado(a) por la Palabra de Dios PARA bendecir a los demás. ¡Tienes propósito en este mundo!
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, PARA que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 P 2.9).
Tú has sido dejado por Dios, tu Padre, en este mundo para anunciar a otros del gran Amor de Aquel que te ha librado de la potestad de las tinieblas y te ha trasladado al reino de Su Amado Hijo, Jesús.
Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mat 10.7-8).
Ahora, tú eres el representante de Dios, tu Padre, en este mundo, y por lo tanto, eres un agente de cambio y bendición, para todos aquellos que están sufriendo las consecuencias de la esclavitud que producen el pecado y la muerte.
Y les dijo: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Mar 16.15-18).
Recuerda que, si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir y si Dios lo hablo, entonces Él lo va a ejecutar. Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Tú estás aquí como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo para algo mucho más importante que sobrevivir mediante un empleo o negocio, y adquirir bienes materiales como propiedades, casas o automóviles o alcanzar un buen nivel de vida. Tú estás aquí para SER LUZ en medio de las tinieblas y establecer el Reino de tu Padre celestial sobre este mundo perdido.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy, una vez más, quiero darte las gracias por tanto y tan gran Amor con que me has amado, pues no solamente estaba yo muerto(a) en delitos y pecados, cuando entregaste a Tu Hijo, Cristo Jesús, para que pagara todos mis pecados; sino que además, me has llamado Tu Hijo(a) y me has adoptado legal y legítimamente, con los mismos privilegios y obligaciones que tiene Jesús. Precioso Dios, todo esto me permite posicionarme en la Victoria que ganaste para mí. Por eso creo y declaro que, sin importar las circunstancias del momento o la forma en que hoy me siento, yo [__________ tu nombre aquí], soy ese(a) Hijo(a) que Tú, mi Dios y Padre, siempre has deseado, justo(a), santo(a) y perfecto(a). Lo sé porque así está escrito en Tu Palabra y esa es la Verdad. Estoy dispuesto(a) a dejar atrás todas esas emociones y pensamientos negativos de fracaso y de derrota. Esa vieja naturaleza nada tiene en mí, pues yo he sido regenerado(a) en Cristo Jesús para vivir una vida plena y victoriosa. Lo sé porque lo dice la Biblia, lo creo porque es Tu Palabra de Honor y me dispongo, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a vivirlo. Viviré esa vida prospera, en salud, amor, paz y gozo que Tú, oh Dios, deseas para mí. Yo, _____________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud.  ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanada(o) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecido(a) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! Tú, mi Dios y Padre, me has dado propósito en este mundo. ¡Soy la luz del mundo y he de brillar con la luz del Evangelio de la Salvación! Estoy dispuesto(a) a permitir que Tu Amor fluya en mí y ser Tu instrumento de bendición. En esta misión, no hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 23                             Mat 5.1-20 /  Ex 28-29 /  Pro 13











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