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viernes, 6 de marzo de 2020

¡Cómo alcanzar la santidad!












06 de Marzo



¡Cómo alcanzar la santidad!

¡Porque Él es Santo!
Por Riqui Ricón*
Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo (Lev 11.45).
De las Buenas Noticias del Evangelio una de las más asombrosas es saber que la santidad no es algo que tú puedas generar o desarrollar sino que es un atributo de la magnificencia de Dios. Esto quiere decir que la santidad es de Él y fluye de Él: Sed santos, porque yo soy santo (1 Ped 1.16).
La palabra santidad significa ser apartado y escogido por el grado de pureza. Por lo tanto, la santidad es un regalo de la Gracia de Dios ya que es Él, y sólo Él, quien te ha apartado a ti, te ha purificado y te ha escogido.
Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos (Lev 20.26).
A través del sacrificio de Jesús, y por medio de Su Sangre, tú has sido purificado(a) a tal grado que no solamente has sido santificado(a) sino que has sido aceptado(a) dentro de la mismísima familia de Dios.
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó… Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Rom 8.30, 29).
¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Es este Amor, manifestado en la persona de Jesucristo, el que te santifica.
Nosotros, santificados por Jesús, somos ahora juntamente con él hijos de un mismo Padre; por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos, haciendo suyas las palabras de la Escritura, que dice: "Proclamaré tu nombreante mis hermanos, y te alabaré en medio de la comunidad" (He 2.11-12 CST).
El sacrificio de Jesús es tan perfecto, completo y acabado que va mucho más allá de la justificación y la santificación al alcanzar la perfección que le permite a Dios manifestar TODO Su Amor hacia ti llamándote Su propio(a) Hijo(a).
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1).
Así que, simple y llanamente, tú eres santo(a) como tu Padre es Santo.
La santidad que pretende ostentar obras de justicia a su favor no es del agrado de Dios, Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Rom 1.17).
Aunque para la mayoría de las personas los méritos adquiridos son importantes, esto no es así en el reino de tu Padre celestial.
Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él (Mat 11.11 NVI).
Esta afirmación de Jesucristo es de lo más ilustrativa en cuanto a las cualidades que ahora te destacan como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo: ¡entre el común de los mortales no existe otro tan grande como Juan el Bautista, pero tú, un(a) Hijo(a) del Reino, eres mayor que él!
Mientras más pronto te ubiques en que no han sido, ni serán, tus acciones lo que te mantiene en buenos términos con tu Padre sino lo que Jesús hizo al morir y resucitar por ti, así como lo que Dios dice en Su Palabra acerca de quién ahora tú eres, entonces más pronto dejarás de hacerle caso a las mentiras de Satanás de que no sirves, que no vales, que no puedes, que no eres digno(a), que no eres santo(a), etc.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe (1 Ped 5.8-9a).
Al diablo lo puedes resistir cuando te paras firme en la fe, esto es, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra.
Cuando te asalten pensamientos de fracaso, duda o condenación, resístelos plantándote firmemente en la Palabra de Dios, pues sin importar lo que hayas hecho o como te sientas o te veas a ti mismo(a), tú eres ese(a) Hijo(a) santo(a), justo(a) y perfecto(a) que el Señor Todopoderoso ha hecho de ti por medio de Jesucristo.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).
Todo ha sido hecho nuevo para ti. Lo mejor de tu vida está delante de ti y no detrás de ti.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Ped 1.23).
De acuerdo a la Palabra de Dios, que no miente, tú has Nacido de Nuevo, no de una simiente que se pueda corromper, sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
¡Este(a) ahora eres tú!
Esto es lo que significa haber Nacido de Nuevo, que ahora tienes la misma naturaleza que tu Padre celestial. Has sido declarado por Dios un(a) Hijo(a) santo(a), justo(a) y perfecto(a) y aunque caigas te has de levantar.
Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal (Pro 24.16).
¡No! Si caes no significa que sigas siendo el (la) pecador(a) que antes eras. ¡De ninguna manera! Los pecadores pecan. Eso es lo que saben hacer y les gusta hacerlo. En cambio, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Ya no te gusta pecar! ¡Ya no practicas el pecado!
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8.1-2).
¡Tú no andas en conformidad con la carne! ¡Tú vives, piensas y respiras en sintonía con el Espíritu de Dios! ¡Eres libre de la ley del pecado y de la muerte! ¡Cristo Jesús lo hizo por ti!
¡No hay forma que puedas perder en esta vida!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte por el gran Amor con que me has amado. Cristo Jesús, me asombro cada día más y más por todo lo que has hecho por mí y en mí. Estoy decidido(a), con Tu ayuda, Espíritu Santo, a cambiar mi forma de pensar transformándome en el espíritu de mi mente. Sin importar las circunstancias del momento o la forma en que hoy me siento, creo y declaro que soy ese(a) Hijo(a) que Tú, mi Dios y Padre, siempre has deseado, justo(a), santo(a) y perfecto(a). Lo sé porque así está escrito en Tu Palabra y esa es la Verdad. Estoy dispuesto(a) a dejar atrás todas esas emociones y pensamientos negativos de fracaso y de derrota. Esa vieja naturaleza nada tiene en mí, pues yo he sido regenerado(a) en Cristo Jesús para vivir una vida plena y victoriosa. Lo sé porque lo dice la Biblia, lo creo porque es Tu Palabra de Honor y me dispongo, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a vivirlo. Viviré esa vida prospera, en salud, amor, paz y gozo que Tú, oh Dios, deseas para mí. Yo, _____________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud. ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanado(a) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecido(a) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! No hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Marzo 6                                Mat 11.1-19  /  Lev 11-12  /  Pro 24














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jueves, 5 de marzo de 2020

¡Cómo se vive una Vida Victoriosa!


















05 de Marzo



¡Cómo se vive una Vida Victoriosa!

¡Sin miedo!
Por Riqui Ricón*
No tengáis miedo de los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; antes bien, temed a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿Cuánto puede valer un par de pájaros? ¡Muy poco dinero! Sin embargo, ni uno solo de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. Pues vosotros sabed que hasta el último de vuestros cabellos está contado; por tanto no tengáis miedo, pues más valéis vosotros que muchos pájaros (Mat 10.28-31 CST).
Cada vez que te parezca que estás en aprietos; cada vez que comiences a sentir angustia o preocupación o miedo, recuerda que tú puedes combatir esos estados de ánimo utilizando tu fe. ¿Cómo se hace esto? Sólo busca en la Biblia las promesas de tu Padre celestial y recuerda cuánto vales tú para Dios.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!
Si Dios te valora tanto que hizo semejante sacrificio por Amor a ti, ¿crees que se puede olvidar de ti dejándote a la deriva a merced de tus problemas, enfermedades o aflicciones? ¡No! ¡Nada de eso!
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).
Ahora que estás en Cristo Jesús, Dios te ha llamado Su propio(a) Hijo(a), ¡y eso es lo que eres! Ahora que estás en Cristo Jesús, Dios, como buen Padre velará y cuidará de ti.
O acaso no dice la Escritura, ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.9-11).
Así que, sin importar cuales sean los problemas, enfermedades, aflicciones o retos que estés enfrentando el día de hoy, deshazte de todo temor y hecha fuera de tu vida la angustia y la ansiedad, pues,
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento (Sal 23.4).
Y como si fuera poco que Dios mismo esté contigo, a tu lado, sosteniéndote e infundiéndote aliento, la Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te dice claramente que,
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Rom 8.15).
Vivir con miedo es vivir esclavo. Sin embargo, es tu identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo la que te da la victoria sobre el espíritu de esclavitud y de temor.
Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom 8.31).
Piénsalo bien, siendo tú Hijo(a) legítimo(a) del único Dios Todopoderoso, ¿qué habrías de temer?
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado (Sal 27.1-3).
La próxima vez que te sientas tentado a ceder ante la angustia y la preocupación, sin importar la magnitud de tus circunstancias, levanta tus manos a Dios y comienza alabarle porque tú eres un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios y en todas las cosas eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ama, Cristo Jesús.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, es muy hermoso saberme tan amado(a) por Ti. Gracias, Señor Jesús, porque no sólo proveíste para mí el perdón de mis pecados sino que me hiciste justicia de Dios en Ti y me reconciliaste con Dios haciéndome hermano(a) Tuyo(a) e Hijo(a) del Padre. Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Leer de esto en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prospero(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 5                                Mat 10.26-42  /  Lev 9-10  /  Pro 23












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miércoles, 4 de marzo de 2020

¡Cómo encontrar tu propósito en la Vida!

















04 de Marzo

¡Cómo encontrar tu propósito en la Vida!


¡Con la Palabra de Dios!
Por Riqui Ricón*
Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer. Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua (Lev 8.5-6).
Todos los días, al comenzar tu devocional, recuerda que la Biblia es la Palabra de Dios y que esto quiere decir que todo lo que está escrito en ella salió de la boca de Dios y fue escrito para tu beneficio y edificación.
Puesto que en la Biblia está descrito el Plan de Dios para tu salvación y redención, todo lo escrito en ella apunta hacia Jesucristo; hacia Su muerte y resurrección, con las cuales te hizo libre de la ley del pecado y de la muerte y te dio Su propia Vida, la Vida Eterna, haciendo de ti un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Por lo tanto, recuerda también que al leer el Antiguo Testamento debes hacerlo a la luz de lo que dice el Nuevo Testamento y no al revés.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Ped 2.9).
De acuerdo a la Escritura, tú fuiste rescatado(a) por Dios mediante la Sangre de Su Hijo con el propósito de ser hecho(a) rey (reina) y sacerdote (sacerdotisa), para que ejerzas dicho real sacerdocio en este tu tiempo sobre la tierra.
No eres un(a) fracasado(a), ni dejado(a), ni abandonado(a), ni mediocre sino todo lo contrario: ¡Eres linaje escogido por Dios!
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (Jua 15.1-3).
Al igual que al sumo sacerdote Aarón y a sus hijos se les lavó y purificó con agua, tú ya fuiste lavado(a) y purificado(a) mediante la Palabra de Dios.
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado (Jn 15.3).
Cuando crees el Evangelio, éste actua como el agua más limpia y te lava y te purifica.
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios (Jua 3.5).
Tú naciste del agua y del Espíritu. Fue la Palabra de Dios la que gestó tu Nuevo  Nacimiento como Hijo(a) de Dios.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Ped 1.23).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
El sacrificio de Jesús va más allá del mero perdón de tus pecados. Jesucristo murió en esa cruz para ofrecerte una Vida totalmente Nueva y diferente (desde luego que primero tuvo que anular con Su propia Vida la condena de muerte que pendía sobre ti).
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).
Tú, al igual que Aarón, tienes ahora un gran ministerio y porvenir. Por tu fe en la Palabra de Dios y en el sacrificio de Jesús has sido adoptado(a) en la familia del Padre y estás habilitado(a) para realizar una muy importante labor dentro del Reino de Dios.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre (Jua 14.12).
¡Estás destinado(a) a llevar una Vida de grandeza, de Plenitud y desarrollo!
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe (1 Ped 5.8-9a).
Satanás intentará por todos los medios evitar que tú puedas creer esto. Te recordará tu vida pasada y tus pecados señalándote que eres indigno(a) e incapaz, para tratar así de anular tu fe con miedo, duda y condenación.
Sin embargo, toma en cuenta que Satanás ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira (Jn 8.44).
¡Todo, absolutamente todo, lo que el demonio te diga es mentira!
La Buena Noticia es que TODO lo que tú ahora eres está Escrito en la Palabra de Dios y por lo tanto ES LA VERDAD. Además, no se adquirió ni depende de las cosas que tú hiciste en el pasado; no se adquirió ni depende de las cosas que estés haciendo en el presente o puedas hacer en el futuro, sino que se adquirió y depende totalmente de lo que Cristo Jesús hizo por ti al morir y resucitar.
y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra (Apo 5.9b-10).
¡Tú eres EXACTAMENTE la persona que Dios DICE en Su Palabra que AHORA ERES! Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo destinado(a) a realizar grandes cosas para tu Padre celestial.
Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mat 10.7-8).
¡Es por eso que has sido ungido(a)!
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hch 1.8).
¡Es por eso que todo te saldrá bien!
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
Tú nunca has sido un ser humano producto de la casualidad o del destino. Dios te ha amado desde antes de la fundación del mundo y ahora eres Su Hijo(a).
¡Un(a) Hijo(a) del Dios Altísimo que tiene propósito y destino en este mundo!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, nunca dejaré de agradecerte Tu Gran Amor por mí, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. ¡Por Gracia soy salvo(a)! ¡Abba, Padre! Amado Dios, hoy puedo, con plena certeza y absoluta confianza, llamarte Padre mío. Señor Jesús, Tu Sangre preciosa fue derramada en esa cruz para que yo fuese justificado(a); Tu resurrección me abrió el camino a la Vida Eterna para que yo fuese adoptado(a) Hijo(a) de Dios, según el puro afecto de Tu Voluntad. ¡Mil gracias, Señor Jesús! He sido limpiado(a) y purificado(a) con Tu Palabra. ¡Soy heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo! He sido predestinado(a) para ser hecho(a) conforme a Tu imagen, mi Señor Jesucristo, para que ahora Tú seas mi hermano mayor. Gracias, muchas gracias Señor. Me has hecho un rey (reina) y sacerdote (sacerdotisa) para reinar sobre todo problema y dificultad en este mundo, aquí en la tierra, en este tiempo. Gracias, precioso Espíritu Santo, porque Tú estás aquí conmigo habilitándome con Tu Poder para que pueda hacer las mismas cosas que Jesús hizo y aún mayores. Ahora sé que TODO lo puedo pues mayor eres Tú, que estás en mí y conmigo que el que está en el mundo. ¡Me has dado propósito y destino! Así que, creo y declaro con toda certeza de fe que yo, _____________ (tu nombre aquí), saldré más que vencedor de todo problema, enfermedad o aflicción. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 4                                Mat 10.1-25  /  Lev 7-8  /  Pro 22












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