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lunes, 6 de mayo de 2013

¡Cómo hacerle frente a la adversidad!

 
Domingo 5  de Mayo de 2013.
¡Como la luz del sol!
Por Riqui Ricón*
Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza (Jue 5. 31a).
La Biblia, las Palabras que han salido de la boca de Dios y no mienten, dicen claramente que los que aman a Dios, o sea tú, eres como el sol cuando sale en su fuerza.
No estás ni tirado(a), ni abandonado(a), ni a la deriva; como si estuvieras atado(a) a las azarosas casualidades de esta vida incierta. ¡No! ¡Nada de eso! Tú eres un(a) Hijo(a) del Rey de reyes y Señor de Señores. Has sido creado(a) de Nuevo como espíritu incorruptible a través de la Sangre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador.
Es el Amor del Padre quien te ha establecido, ahora, como Hijo(a) Suyo(a) y te ha señalado con propósito y destino en la vida.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8. 28).
Es más, por ese Amor que existe entre tú y Dios, Él ha comprometido Su Palabra en que todas las cosas, las buenas y, especialmente, las que parecen malas, Él, Dios Todopoderoso, tu Padre, las volverá en un bien para ti, pues Tú has sido llamado(a) por Él, conforme a Su propósito.
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Jn 2).
El propósito de Dios para tu vida no puede ser más que bueno, agradable y perfecto. El propósito de Dios para tu vida es que brilles con la fuerza del sol, que seas cabeza y no cola, que estés arriba y nunca más abajo.
¡Que como Hijo(a) del Dios Altísimo seas próspero(a), tengas salud y vivas una vida plena de amor, gozo y paz!
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).
Así que, no permitas, de ninguna manera, que las aflicciones de la vida te desconcierten y te aflijan, pues lo único que pretenden es robarte tu identidad como Hijo(a) de Dios. Satanás, como un león rugiente, quiere llenar tu corazón con miedo en lugar de fe para que pierdas la fuerza de tu esplendor. ¡No se lo permitas! En lugar de eso, dile a tu alma, dile a tus emociones, pensamientos y sentimientos: Marcha, oh alma mía, con poder (Jue 5. 21b).
¡Tú eres como la luz del sol en su fuerza! Absolutamente todo lo que está sucediendo en tu vida se cambiará, de acuerdo a la Palabra de Dios, en un bien mayor, en algo que en lugar de hundirte te ayude y te proyecte a mejores cosas.
Así ha sido el testimonio de millones de creyentes y tú no serás la excepción.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8. 14-15).
Ahora, gracias al Gran Amor con que Dios te Ama y al sacrificio de Jesús, quien pago todos tus pecados en esa cruz, el Espíritu Santo da testimonio  a tu espíritu que eres Hijo(a) de Dios.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).
¡Ya no estás más en esclavitud para vivir con miedo y temor, pues la ley del espíritu de Vida en Cristo Jesús te ha hecho libre de la ley del pecado y de la muerte!
Tienes todo el derecho y la libertad para tener comunión con Dios llamándole Abba, Padre, Papá, Papito.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).
Es este tu Padre amoroso quien te asegura que aún los problemas en casa, con tu familia, Él los resolverá de forma que sea un bien mayor para todos.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa (Hch 16.31).
¡Si puedes creerle a Dios! ¡Al que cree todo le es posible!
La victoria que vence al mundo y a todo problema, enfermedad y situación adversa es tu fe; creerle a Dios; creerle a Su Palabra estando convencidos que si Él lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Él lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8. 31-32).
¡Gracias, Señor Jesús, puedo confiar en Tu Palabra! ¡Tu Palabra me ha hecho verdaderamente libre!
Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero,  y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat 5. 14-16).
Así es, amado(a), tú eres la luz del mundo, eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y has sido dejado(a) en este mundo, por tu Padre, con el propósito de que brilles y que con tu vida des luz a todos aquellos que aún viven en tinieblas; para que ilumines a aquellos que viven llenos de temor y angustia, sin saber quiénes son, ni por qué están en esta vida, a aquellos que viven sin Dios y sin esperanza.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (1 P 2.9-10).
Lo asombroso de la Palabra de Dios es que es la Verdad y tiene el poder en sí misma para capacitarte y habilitarte en ser lo que Dios dice que eres. Así que,  no importa si te sientes capaz o no de ser luz y anunciar las virtudes de Dios; Él dice que eres luz y que debes anunciar Sus virtudes, entonces así es. Es Palabra de Dios y esa es la Verdad; eres la luz de este mundo, eres como el sol que sale en su fuerza.
Lo que realmente importa es que dejes de prestar atención al diablo y sus mentiras con las que pretende anular tu fe, pues te aseguro que si has llegado hasta aquí en esta lectura, entonces tú eres un(a) creyente. Tú le crees a Dios. Tú crees la Palabra de Dios. Y al que le cree a Dios, ¡TODO le es posible!
Y muchas veces el espíritu lo arroja al fuego o al agua, para matarlo. Si puedes, ayúdanos. ¡Ten compasión de nosotros! Dijo Jesús: ¿Cómo "si puedes"? Para el que cree, todo es posible (Mar 9.22-23 CST).
Oremos en voz audible:
Amado padre celestial, hoy estoy determinado(a) a creerte, mi Señor. Creer a Tu Palabra, la Biblia, y aceptar y recibir mi identidad como Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo. Soy la luz de este mundo y estoy dispuesto a brillar con Tu Amor que ya ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me ha sido dado. ¡Gracias! Todo lo puedo en Ti, Cristo Jesús. Tú eres mi fortaleza. Resisto, en Tu nombre Jesús, al espíritu de temor, a la enfermedad, a la pobreza, el resentimiento, el odio y todo aquello con lo que el ladrón me quiere hurtar, matar y destruir. Recibo y declaro una vida abundante llena de Tu Plenitud. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy como la luz del sol cuando sale en su fuerza! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         5                          Hch 16. 16-40  /  Jue 4-5  /  Job 35
 


martes, 5 de junio de 2012

¡Cómo encarar cualquier problema o circunstancia adversa!


Martes 5 de Junio de 2012.
¡Eres escogida(o) de Dios!
Por Riqui Ricón*
No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos (Ro 11.2-7).
Tú has sido escogida(o), por la Gracia de Dios, para alcanzar la salvación y la Vida Eterna que Dios, tu Padre, tenía reservadas para ti.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Aun estando tú muerta(o) en delitos y pecados, Él te dio vida juntamente con Cristo. ¡Por Gracia eres salva(o)! Juntamente con Él te resucitó, y asimismo te hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. ¡Asombroso! Esto es el Evangelio. ¡Buenas Noticias! ¡Tú eres escogida(o) de Dios!
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.28-29).
Por el gran Amor con que Dios te ha amado has sido justificada(o) en la Sangre de Jesús. Por ese mismo Amor has sido perdonada(o) de todos tus pecados y has resucitado juntamente con Cristo para recibir el regalo de la Vida Eterna. Ahora posees una Nueva Naturaleza, eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo; siendo renacida(o), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Has sido escogida(o) con un propósito divino y, hoy, debes comprender que no es cualquier cosa la que Jesús hizo al morir en esa cruz por Amor a ti. ¡Jesús no fue a la cruz sólo para pagar tus pecados! No se trata de un borrón y cuenta nueva, de un volver a empezar. ¡No, nada de eso! La justificación de tus pecados con Su muerte apenas fue el requisito necesario para algo mucho mayor: ¡que seas hecha(o) conforme a la imagen de Jesús para que tú y Él sean hermanos!
Dios no te ha dejado ni te dejará jamás. Su buena voluntad para contigo es agradable y perfecta. Él se ha comprometido, en un Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, a hacerte Nueva creatura, espíritu nuevo; a darte un corazón nuevo y a poner dentro de ti, ¡Su Santo Espíritu!
Mirad qué gran amor  nos ha dado el Padre al  hacer que nos llamemos  hijos de Dios y lo seamos  de verdad. Si el mundo no  nos conoce, es porque no  le ha conocido a él (1 Jn 3.1 SB-MN).
Nada en tu vida es casualidad y aunque en este mundo tendrás aflicciones, puedes confiar en Jesús, Él ha vencido al mundo. Así que, ten paz en Cristo, pues Dios, tu Padre, ha comprometido Su Palabra en que todas las cosas te ayudan a bien, pues conforme a Su propósito has sido llamada(o) Hija(o) de Dios.
Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines del mar (Sal 65.4-5).
Dios te escogió y te atrajo hacia Si para que habites en Su Presencia. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila (Sal 103.3-5).
Sea cual sea la situación que estés enfrentando el día de hoy, puedes confiar en Dios, puedes creerle a Su Palabra, pues Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, ha dado orden de bendecirte; El dio bendición, y nada, ni nadie podrá revocarla (Num 23.19-20).
No pongas tus ojos, ni pensamientos, ni emociones en lo grande de tus problemas, Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía (Sal 36.3-6).
Pues, al fin de cuentas, tú eres lo mejor que Dios tiene en esta tierra, Su Hija(o) Amada(o).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy quiero agradecerte por el maravilloso regalo de saber que no tengo que esperar a ir al cielo para vivir como un(a) Hija(o) del Rey. Gracias. Señor Jesús, por lo que hiciste por mí al morir en la cruz y resucitar, venciendo a la muerte, para darme Vida Nueva; no puedo dejar de recordarlo cada día, pues por tu Gran Amor con que me has amado tengo derecho a la Vida Eterna, Vida Nueva, plena y abundante. Gracias porque, de acuerdo a Tu Palabra, la Biblia, ya la puedo comenzar a experimentar y vivir, hoy, aquí y ahora. Así que, con Tu ayuda, Espíritu Santo, no voy a permitir que pensamientos de fracaso, derrota, desanimo, temor, amargura y ninguna otra mentira me vengan a robar, a despojar de lo que legítimamente es mío: mi herencia y mi identidad de Hija(o) Tuya(o), oh Dios. Tu Palabra es la verdad: ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús! ¡Tú suplirás todo lo que me falta conforme a Tus riquezas en gloria! Así que, Satanás, tú vienes a mí con problemas y enfermedades y aflicciones; mas yo vengo a ti en el nombre de Jesús, el Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Dios, mi Padre, te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Jun   5                          Ro 11.1-24  /  1 Sam 20  /  Sal 65