sábado, 24 de diciembre de 2022

¡Cómo celebrar la Navidad!

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 24 Diciembre
 

¡Cómo celebrar la Navidad!


¡Con Redención Total!

Por Riqui Ricón*

Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto; Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días (Lc 1.68-75).

Dios jamás ha faltado a Su Palabra. No lo hizo con Abraham respecto a que en su simiente serían benditas todas las familias de la Tierra y tampoco lo hará contigo el día de hoy.

Jesucristo es el Poderoso Salvador quien te ha redimido del poder del pecado y de toda maldición, para que, hoy día, tú le sirvas delante de Su Presencia en santidad y justicia, pues a través de Su Sangre, Su muerte y Su resurrección has Nacido de Nuevo. ¡Eres un(a) Hijo(a) de Dios!

Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios (Ez 36.25-28).

El Nuevo Pacto prometido por Dios en Jeremías 31 comenzó su cumplimiento una noche como hoy cuando Jesús nació en un pesebre de Belén, cuando nuestro Salvador llegó al mundo. Por Jesucristo fuiste limpiado(a) de todas tus inmundicias y pecados y, además, creado(a) de nuevo, con un corazón y espíritu nuevo y, por si esto fuera poco, te fue dado el Espíritu Santo de la promesa como la garantía del cumplimiento de todo lo prometido en el Nuevo Pacto: Que Él, el Señor, hará en ti una obra totalmente Nueva para que tú andes en Sus estatutos y guardes Sus preceptos y los pongas por obra.

Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre (Isa 59.21).

¡Él lo prometió! ¡Él lo cumplió!

Dios compromete su Honor y Su Palabra a que, en este Nuevo Pacto, Su Presencia y Su Palabra nunca faltarán en tu vida, ni en las de tus hijos, ni en las de los hijos de tus hijos.

Como puedes ver, la obra de la Redención es de lo más asombrosa. Dios tomó para Sí mismo la responsabilidad de tu salvación, pues no depende de lo que tú hayas hecho o puedas hacer, sino de lo que Él prometió que haría para salvarte y que ya hizo por ti en la persona de Su Hijo Jesucristo:

1. Pagó todos tus pecados para cumplir toda justicia.

2. Perdonó toda tu maldad y no se acuerda más de tus pecados.

3. Te dio un corazón Nuevo.

4. Te volvió a crear, haciéndote espíritu totalmente nuevo.

5. Puso dentro de ti y contigo a Su Santo Espíritu como la garantía de la promesa.

6. Él dio Su Ley en tu mente y la escribió en tu nuevo corazón.

En resumen, aquella noche en Belén, Jesús se presentó en el mundo como el cumplimiento de la promesa del Padre para pagar todos tus pecados y justificarte. Una vez justificado(a) te perdonó; una vez perdonado(a) te santificó para hacerte Nacer de Nuevo dándote la Vida Eterna que sólo pueden gozar los Hijos de Dios, pues ahora, al igual que Jesús, tú has sido engendrado(a) por el Espíritu Santo de Dios.

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra (Sal 2.7-8).

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Sin duda, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y no de una semilla que se pueda corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

Y esto mi amado(a) se llama ¡Redención Total!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Así que, celebra esta Navidad creyendo que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Celebra esta Navidad sabiendo que eres total y genuinamente un(a) Hijo(a) Amado(a) de Dios.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en este día tan especial en el que vamos a recordar la noche en que Tu Hijo Jesús vino al mundo para cumplir Tu Palabra, no puedo menos que agradecerte y decirte cuánto te amo. Señor Jesús, no encuentro palabras suficientes para declararte mi amor y gratitud. Por lo que hiciste por mí en esa cruz fui hecho justo(a); al vencer a la muerte y resucitar de entre los muertos me abriste el camino a la Vida Eterna. Espíritu Santo, al darme Tú la fe para creer en la Palabra de Dios, para creer en Jesús como mi Señor y Salvador, me hiciste Nacer de Nuevo dotándome de la Vida Eterna que Él pagó a precio de Su Sangre. Ahora, por la Sangre del Nuevo Pacto, soy Nueva Creatura, las cosas viejas pasaron y he aquí que toda mi vida es hecha nueva. ¡Gracias Padre! ¡Gracias Jesús! ¡Gracias Espíritu Santo! Ahora comprendo más el por qué en todas las cosas soy más que vencedor(a), pues TODO lo puedo en Cristo Jesús, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Sé que soy Tuyo(a), Padre, y que los he vencido (al mundo y sus deseos engañosos), pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que estás en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Sé que soy un(a) Hijo(a) del Rey por lo que Jesús hizo por Amor a mí. Por esto, esta Noche Buena, creo y acepto Tu sacrificio de Amor, Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota como el precio de mi redención total. Gracias mi Señor, Jesús. Declaro que ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 

Tres Recomendaciones:

Lo que acabas de suceder al reconocer a Jesucristo como el Señor y Salvador de tu vida, de acuerdo con La Palabra de Dios, es que has Nacido de Nuevo, ya no más como un ser humano común y corriente, sujeto a la ley del pecado y de la muerte, sino que ahora eres un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, exactamente igual a Jesucristo, quien ahora es tu Hermano Mayor. Por lo tanto, te hago estas tres importantísimas recomendaciones:

1.     Orar. Orar es platicar con Dios. Así que, búscate un lugar tranquilo donde puedas comenzar a platicar todas tus cosas con Él. Hazlo de forma audible y notarás como Dios siempre responderá a tu corazón.

2.     Leer y meditar la Palabra de Dios. La Biblia es La Palabra de Dios, así que, consigue una Biblia y comienza a leerla y meditarla. ¿Cómo empezar? Es muy sencillo. Dependiendo del día que sea hoy, busca en el programa de lectura “La Biblia en un año” y realiza las lecturas correspondientes. Este programa lo puedes obtener en: A Través de La Biblia En Un Ano (palabradehonor.org) Notarás que el programa está arreglado para imprimirlo como un cuadernillo.

3.     En oración con Dios, tu Padre, busca y únete a una iglesia o congregación cristiana donde enseñen la Palabra de Dios en base a las Buenas Noticias que son el Evangelio de Jesucristo.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2020

 

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 24                                Luc 1.57-80   /  Ez 35-36  /  Isa 59



Cápsula del día.




Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones: 


RV60 




NVI 



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 24                                Luc 1.57-80   /  Ez 35-36  /  Isa 59

 

San Lucas 1.57-80

Nacimiento de Juan el Bautista

57Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. 59Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño;k y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; 60pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. 61Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. 62Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. 63Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. 64Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. 65Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas. 66Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

Profecía de Zacarías

67Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

     68     Bendito el Señor Dios de Israel,

Que ha visitado y redimido a su pueblo,

     69     Y nos levantó un poderoso Salvador

En la casa de David su siervo,

     70     Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;

     71     Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;

     72     Para hacer misericordia con nuestros padres,

Y acordarse de su santo pacto;

     73     Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,

Que nos había de conceder

     74     Que, librados de nuestros enemigos,

Sin temor le serviríamos

     75     En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.

     76     Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;

Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;l

     77     Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,

Para perdón de sus pecados,

     78     Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

Con que nos visitó desde lo alto la aurora,

     79     Para dar luz a los que habitan en tinieblasm y en sombra de muerte;

Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

 80Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.[1]

 

Ezequiel 35-36

Profecía contra el Monte Seir

35

1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir,a y profetiza contra él, 3y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te convertiré en desierto y en soledad. 4A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que yo soy Jehová. 5Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo extremadamente malo, 6por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a sangre te destinaré, y sangre te perseguirá; y porque la sangre no aborreciste, sangre te perseguirá. 7Y convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y cortaré de él al que vaya y al que venga. 8Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos, caerán muertos a espada. 9Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.

10Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y tomaré posesión de ellas; estando allí Jehová; 11por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo haré conforme a tu ira, y conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades con ellos; y seré conocido en ellos, cuando te juzgue. 12Y sabrás que yo Jehová he oído todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son, nos han sido dados para que los devoremos. 13Y os engrandecisteis contra mí con vuestra boca, y multiplicasteis contra mí vuestras palabras. Yo lo oí. 14Así ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la tierra se regocije, yo te haré una desolación. 15Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue asolada, así te haré a ti; asolado será el monte de Seir, y todo Edom, todo él; y sabrán que yo soy Jehová.

Restauración futura de Israel

36

1Tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová. 2Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros: ¡Ea! también las alturas eternas nos han sido dadas por heredad; 3profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad de las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los pueblos, 4por tanto, montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y asolamientos y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por botín y escarnio de las otras naciones alrededor; 5por eso, así ha dicho Jehová el Señor: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las demás naciones, y contra todo Edom, que se disputaron mi tierra por heredad con alegría, de todo corazón y con enconamiento de ánimo, para que sus expulsados fuesen presa suya. 6Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las naciones. 7Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he alzado mi mano, he jurado que las naciones que están a vuestro alrededor han de llevar su afrenta.

8Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca están para venir. 9Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados. 10Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas. 11Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré mayor bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy Jehová. 12Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los hijos. 13Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu nación has sido; 14por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor. 15Y nunca más te haré oír injuria de naciones, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor.

16Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 17Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. 18Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron. 19Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué. 20Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de él han salido. 21Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron.

22Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.a 29Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. 31Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.

33Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas. 34Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron. 35Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, están fortificadas y habitadas. 36Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré.

37Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños. 38Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.[2]

 

       

Isaías 59

 

Confesión del pecado de Israel

59

1He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. 3Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. 4No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. 5Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. 6Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos. 7Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. 8No conocieron camino de paz,a ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.

9Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. 10Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. 11Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros. 12Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: 13el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. 14Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. 15Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. 16Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.b 17Pues de justicia se vistió como de una coraza,c con yelmo de salvación en su cabeza;d tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto, 18como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa. 19Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. 20Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob,e dice Jehová.

21Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.[3]

 



k 1.59: Lv. 12.3.

l 1.76: Mal. 3.1.

m 1.79: Is. 9.2.

[1] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Lc 1.56-80

a 35.1–15: Is. 34.5–17; 63.1–6; Jer. 49.7–22; Ez. 25.12–14; Am. 1.11–12; Abd. 1–14; Mal. 1.2–5.

a 36.26–28: Ez. 11.19–20.

[2] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Ez 34.31-36.38

a 59.7–8: Ro. 3.15–17.

b 59.16: Is. 63.5.

c 59.17: Ef. 6.14.

d 59.17: Ef. 6.17; 1 Ts. 5.8.

e 59.20: Ro. 11.26.

[3] Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Is 58.14-59.21

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