viernes, 26 de agosto de 2022

¡Cómo pelear la buena batalla de la fe!

                                                                                                                                                                                                                                                   <ENGLISH>






 26 Agosto


¡Cómo pelear la buena batalla de la fe!

 

¡Echa mano de la Vida Eterna!

Por Riqui Ricón*

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Jn 6.63).

Muy importante es no olvidar que tú fuiste creado(a) a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, como Él es Espíritu, tú también eres espíritu.

Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad (Jn 4.24 NTV).

Como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo tú eres espíritu incorruptible engendrado por la Palabra de Dios a través del sacrificio, muerte y resurrección de Jesús, tu Señor y Salvador.

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Destaca pues, que es, precisamente, la Palabra de Dios, la Biblia, la que te brinda esta Nueva Vida; es la Biblia la que te sustenta y alimenta como la Nueva creación de Dios que ahora tú eres.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

Tú sabes bien que no andas conforme a la carne porque has hecho a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida; has Nacido de Nuevo y ahora amas a Dios, tu Padre y, de acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, el glorioso Espíritu Santo vive en ti y contigo.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna (Gal 6.7-8).

Ahora, en Cristo Jesús, tú ya no siembras para la carne; ese(a) viejo(a) hombre (mujer) carnal y vendido(a) al pecado que tú antes eras, está muerto(a), murió con Jesucristo en esa cruz. Tú has Nacido de Nuevo, has nacido del Espíritu Santo que vive en ti y contigo, por lo tanto, cosechas la Vida Eterna.

Independientemente de tus acciones, tú eres salvo(a) por gracia por medio de la fe y esto no de ti, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque eres hechura suya, creado(a) en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduvieras en ellas (Efe 2.8-10 paráfrasis).

Tú no eres un(a) pecador(a) salvo(a) por gracia. Eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Has Nacido de Nuevo, no por medio de padres mortales que son corruptibles, sino que has Nacido de Nuevo por medio de una semilla incorruptible que es el mensaje vivo y eterno de la Palabra de Dios (1 P 1.23 paráfrasis).

Es por esto que, cuando llegas a pecar, te sientes mal, no te gusta y te arrepientes pidiéndole perdón a Dios, tu Padre. Es el glorioso Espíritu de Dios, quien vive en ti y contigo, el que te convence de pecado.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Jn 1.9-10).

¡Qué asombroso y maravilloso es el Amor y el Plan de Dios para tu vida que te ha dado provisión aún para tus pecados futuros mediante la confesión y el arrepentimiento!

Sin embargo, con el diario vivir, pudieras distraerte y olvidar por un momento que la Biblia es la Palabra de Dios y que, por lo tanto, ésta debe ser la prioridad máxima en tu vida. La Biblia debe ser el patrón que rija tu conducta y determine tus decisiones.

Ahora bien, la carne para nada aprovecha, por eso, por el gran Amor que Dios siente por ti y por el sacrificio de Jesús al pagar con su muerte todos tus pecados, para darte Nueva Vida con Su resurrección, tú eres más que un ser inmortal. Al igual que tu Padre, tú Eres espíritu y ahora eres Eterno(a).

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).

¡La Vida Eterna es la Herencia a la que Tú tienes derecho!

En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros. Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna» (Ti 3-3-7 NTV).

Recuerda que la Palabra de Dios es espíritu y es vida. Así que, si te has estado alimentando diariamente con noticias, programas de radio o televisión, películas, publicaciones y todo tipo de conversaciones, es muy probable que estés luchando contra la ansiedad, la angustia y la depresión. Ya es tiempo que te determines a llenar todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, con la Verdad que es la Palabra de Dios ya que la Biblia es la única que puede nutrirte con fe, Amor, Paz y gozo.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad (Jn 17.17).

¡La Biblia es La Verdad!

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino (Sal 119.105).

¡La Biblia es Luz y Guía en tu diario vivir!

Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Jn 6.67-69).

¡La Biblia es la Eterna e Infalible Palabra del Dios viviente!

Si en estos momentos de tu vida estás atravesando por diversos problemas, enfermedades o aflicciones, lo mejor que puedes hacer es alimentarte con la Vida que transmite a tu espíritu la Palabra de Dios. Confía en Él pues Él actuará a favor de ti. Acude a Su Palabra y no permitas que la duda y el temor te arrebaten la victoria que Jesús ganó para ti en la cruz.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

Tú eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar tus pecados antes que perderte a ti. Te ha dado Su Palabra de Honor como garantía para que puedas creer y tengas fe para salir adelante, viviendo y manifestando, aquí y ahora, la vida plena y abundante que sólo un(a) Hijo(a) de Dios puede vivir y manifestar: La Vida Eterna.

Así que, Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

Esta orden que Dios le dio a Josué cuando estaba a punto de encarar el reto más grande de su vida sigue vigente para ti el día de hoy. Sólo haciendo de la Biblia la prioridad y pauta de tu conducta harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Porque entonces, dice el Señor, esto es, ni antes, ni después, ni de ninguna otra forma podrás conseguirlo. Sólo poniendo la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón harás realidad todas y cada una de las promesas que tu Padre te dio.

No en vano Jesús afirmó, las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Así que, ¡Animo! ¡Dios está contigo! Y si Dios está contigo, ¿quién contra ti?

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, sé, porque lo dices en Tu Palabra, que Tú guardarás irreprensible todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de mi Señor Jesucristo. Te pido perdón por haber descuidado mi espíritu (yo soy espíritu) y no alimentarme de la Vida, que es Tu Palabra. Señor Jesús, Tú me has enseñado que si bebo del agua que Tú me das, ésta será una fuente dentro de mí que saltará para vida eterna y de mi interior correrán ríos de agua viva. ¡Quiero esto, Señor! Alimentarme con Tu Palabra de tal manera que el espíritu de mi mente sea renovado para manifestar esta Vida Nueva que me has regalado y ser un reflejo de Tu Amor a todos los que me rodean. Espíritu Santo, ayúdame hacer de la Biblia la norma máxima de mi existencia pues en verdad comprendo que sólo entonces haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que yo, ______________ (tu nombre aquí), soy la persona que Tú, Dios, dices en tu Palabra que soy. Gracias Jesucristo por tu sacrificio en la cruz, ahí pagaste todos mis pecados. ¡Soy justo y he sido perdonado(a)! Gracias Jesús por tu gloriosa resurrección, pues así como en la cruz morí contigo, también he Nacido de Nuevo en Tu resurrección. Tú Palabra me enseña que por medio de aquella ofrenda única, Tú, Jesús, hiciste perfectos delante de Dios a los santificados. ¡Soy santo(a) y soy perfecto(a)! ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 

Tres Recomendaciones:

Lo que acabas de suceder al reconocer a Jesucristo como el Señor y Salvador de tu vida, de acuerdo con La Palabra de Dios, es que has Nacido de Nuevo, ya no más como un ser humano común y corriente, sujeto a la ley del pecado y de la muerte, sino que ahora eres un(a) legítimo(a) y auténtico(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, exactamente igual a Jesucristo, quien ahora es tu Hermano Mayor. Por lo tanto, te hago estas tres importantísimas recomendaciones:

1.     Orar. Orar es platicar con Dios. Así que, búscate un lugar tranquilo donde puedas comenzar a platicar todas tus cosas con Él. Hazlo de forma audible y notarás como Dios siempre responderá a tu corazón.

2.     Leer y meditar la Palabra de Dios. La Biblia es La Palabra de Dios, así que, consigue una Biblia y comienza a leerla y meditarla. ¿Cómo empezar? Es muy sencillo. Dependiendo del día que sea hoy, busca en el programa de lectura “La Biblia en un año” y realiza las lecturas correspondientes. Este programa lo puedes obtener en: A Través de La Biblia En Un Ano (palabradehonor.org) Notarás que el programa está arreglado para imprimirlo como un cuadernillo.

3.     En oración con Dios, tu Padre, busca y únete a una iglesia o congregación cristiana donde enseñen la Palabra de Dios en base a las Buenas Noticias que son el Evangelio de Jesucristo.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2020

 

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 26                     Jn 6.60-71  /  1 Cr 25-26  /  Zac 11



Cápsula del día.





Puedes escuchar o descargar la lectura de la  Biblia en audio del día de hoy, la tenemos para ti en dos versiones: 


RV60 




NVI 



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 26                     Jn 6.60-71  /  1 Cr 25-26   Zac 11

 

San Juan 6.60-71

Palabras de vida eterna

60Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? 61Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? 62¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? 63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 65Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 69Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.d 70Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? 71Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.[1]

 

1 Cro 25-26

Distribución de músicos y cantores

25

1Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: 2De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. 3De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. 4De los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5Todos éstos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas. 6Y todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. 7Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. 8Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo.

9La primera suerte salió por Asaf, para José; la segunda para Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron doce; 10la tercera para Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce; 11la cuarta para Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 12la quinta para Netanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 13la sexta para Buquías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 14la séptima para Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce; 15la octava para Jesahías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 16la novena para Matanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 17la décima para Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 18la undécima para Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce; 19la duodécima para Hasabías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 20la decimatercera para Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 21la decimacuarta para Matatías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 22la decimaquinta para Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 23la decimasexta para Hananías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 24la decimaséptima para Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce; 25la decimaoctava para Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce; 26la decimanovena para Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 27la vigésima para Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 28la vigesimaprimera para Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 29la vigesimasegunda para Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 30la vigesimatercera para Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 31la vigesimacuarta para Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce.

Porteros y oficiales

26

1También fueron distribuidos los porteros: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf. 2Los hijos de Meselemías: Zacarías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto, 3Elam el quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo. 4Los hijos de Obed-edom: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael, 5el sexto Amiel, el séptimo Isacar, el octavo Peultai; porque Dios había bendecido a Obed-edom.a 6También de Semaías su hijo nacieron hijos que fueron señores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y esforzados. 7Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eliú y Samaquías. 8Todos éstos de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio; sesenta y dos, de Obed-edom. 9Y los hijos de Meselemías y sus hermanos, dieciocho hombres valientes. 10De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el jefe (aunque no era el primogénito, mas su padre lo puso por jefe), 11el segundo Hilcías, el tercero Tebalías, el cuarto Zacarías; todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece.

12Entre éstos se hizo la distribución de los porteros, alternando los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehová. 13Echaron suertes, el pequeño con el grande, según sus casas paternas, para cada puerta. 14Y la suerte para la del oriente cayó a Selemías. Y metieron en las suertes a Zacarías su hijo, consejero entendido; y salió la suerte suya para la del norte. 15Y para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo. 16Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino de la subida, correspondiéndose guardia con guardia. 17Al oriente seis levitas, al norte cuatro de día; al sur cuatro de día; y a la casa de provisiones de dos en dos. 18En la cámara de los utensilios al occidente, cuatro al camino, y dos en la cámara. 19Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coreítas y de los hijos de Merari.

20Y de los levitas, Ahías tenía cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas. 21Cuanto a los hijos de Laadán hijo de Gersón: de Laadán, los jefes de las casas paternas de Laadán gersonita fueron los jehielitas.

22Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros de la casa de Jehová. 23De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas, 24Sebuel hijo de Gersón, hijo de Moisés, era jefe sobre los tesoros. 25En cuanto a su hermano Eliezer, hijo de éste era Rehabías, hijo de éste Jesaías, hijo de éste Joram, hijo de éste Zicri, del que fue hijo Selomit. 26Este Selomit y sus hermanos tenían a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que había consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejército; 27de lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová. 28Asimismo todas las cosas que había consagrado el vidente Samuel, y Saúl hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos.

29De los izharitas, Quenanías y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores. 30De los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres de vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordán, al occidente, en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey. 31De los hebronitas, Jerías era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 32Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constituyó sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, para todas las cosas de Dios y los negocios del rey.[2]

 

Zacarías 11

 

11

1Oh Líbano, abre tus puertas, y consuma el fuego tus cedros. 2Aúlla, oh ciprés, porque el cedro cayó, porque los árboles magníficos son derribados. Aullad, encinas de Basán, porque el bosque espeso es derribado. 3Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones, porque la gloria del Jordán es destruida.

Los pastores inútiles

4Así ha dicho Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza, 5a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el que las vende, dice: Bendito sea Jehová, porque he enriquecido; ni sus pastores tienen piedad de ellas. 6Por tanto, no tendré ya más piedad de los moradores de la tierra, dice Jehová; porque he aquí, yo entregaré los hombres cada cual en mano de su compañero y en mano de su rey; y asolarán la tierra, y yo no los libraré de sus manos.

7Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas. 8Y destruí a tres pastores en un mes; pues mi alma se impacientó contra ellos, y también el alma de ellos me aborreció a mí. 9Y dije: No os apacentaré; la que muriere, que muera; y la que se perdiere, que se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera. 10Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para romper mi pacto que concerté con todos los pueblos. 11Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que era palabra de Jehová. 12Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. 13Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro.a 14Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

15Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato; 16porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá sus pezuñas. 17¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido.[3]

 



d 6.68–69: Mt. 16.16; Mr. 8.29; Lc. 9.20.

[1]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Jn 6.59-71). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

a 26.4–5: 2 S. 6.11; 1 Cr. 13.14.

[2]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (1 Cr 24.31-26.32). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

a 11.12–13: Mt. 27.9–10.

[3]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Zac 10.12-11.17). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.


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