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lunes, 28 de diciembre de 2015

¡Qué no debes olvidar jamás!

 

28 de Diciembre

¡Eres Hijo(a) amado(a) de Dios!

Por Riqui Ricón*

Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia (Luc 3.21-22).

La Biblia, que es la Palabra de Dios, y NO PUEDE mentir, te enseña claramente que Jesús es llamado por Dios, Hijo amado y también te enseña que Jesús llamaba a Dios Su propio Padre.

En aquel día, Jesús el hijo de José y María descendió al río Jordán para ser bautizado por Juan y entonces el Espíritu Santo descendió sobre Él y comenzó Su ministerio al ser ungido y al ser llamado por Dios, Hijo Amado.

Jesús, el Cristo, el Ungido, ahora lleno con el Espíritu Santo está listo para servir y complacer al todopoderoso Dios.

¿Te has preguntado alguna vez, ¿qué es lo que Dios ve en ti o qué quiere Dios de ti? La respuesta a esta pregunta es simple: Dios ve en ti y quiere de ti a un(a) Hijo(a) Amado(a).

Pero tú eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre (Isa 63.16).

De acuerdo a la Biblia, este siempre ha sido Su deseo para contigo.

«Un hombre tenía dos hijos —continuó Jesús—. El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. »Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros.” Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. »Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.” Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta. »Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música del baile. Entonces llamó a uno de los siervos y le preguntó qué pasaba. “Ha llegado tu hermano —le respondió—, y tu papá ha matado el ternero más gordo porque ha recobrado a su hijo sano y salvo.” Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Pero él le contestó: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!” »“Hijo mío —le dijo su padre—, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” » (Luc 15.11-32 NVI).

Al leer la parábola del hijo prodigo te puedes dar cuenta que ambos hijos quieren servir a su padre; uno le pretende decir “ya nos soy digno de ser llamado tu hijo, hazme como uno de tus siervos”; y el otro le recriminó “tantos años te he servido”. Ninguno de los dos se dio cuenta que el Padre ya tiene muchos siervos. Lo único que el Padre desea es gozarse con sus hijos.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Así es, mi amado(a), Dios no está tan pendiente de tus pecados, fracasos y derrotas como de que recapacites y vuelvas a Él. Él sólo quiere que sepas, y creas, que te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (He 2.10).

Al morir en la cruz y pagar por tus pecados, Cristo Jesús, sólo estaba cubriendo el requisito para cumplir el propósito principal del Plan de Salvación: ¡llevar muchos hijos a la gloria! Hijos de Dios por medio de la fe en Jesucristo. ¡Hijos de Dios Nacidos de Nuevo!

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios… Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.1,4.5).

Ser Hijo(a) de Dios y hacerse llamar Hijo(a) de Dios es cosa seria, pues EN VERDAD tienes todo el poder y la autoridad para vencer al mundo por medio de la fe al creer lo que dice la Biblia, la Palabra de Honor de Dios, que Jesús es el Hijo de Dios y tú también.

Este día, sin importar los problemas, enfermedades o aflicciones que estés enfrentando, tú tienes todo el Poder y la Autoridad dados por la Palabra de Dios para salir más que vencedor(a) de cualquier circunstancia.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Ahora, por lo que Él hizo en la cruz y por creer la Palabra de Dios, ¡Jesús es tu hermano mayor!

Porque Dios los conoció desde el principio, y de antemano los destinó a ser semejantes a su Hijo Jesucristo, a fin de que él sea el mayor entre todos los hermanos (Ro 8.29 CST).

Además de ser tu hermano mayor, no existe otra diferencia entre Jesús y tú pues así como Él es, así eres tú en este mundo. Esto es lo que dice la Palabra de Dios:

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).

¡Escrito está! Puedes decirlo pero sobre todo tienes que creerlo: ¡Eres Hijo(a) amado(a) de Dios!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en este día quiero, una vez más, decirte cuanto te amo y cuan agradecido estoy por el gran Amor con que me has amado, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados eso no te importó sino que me diste Vida juntamente con Tu Hijo Jesús. Señor Jesús, muchas gracias porque Satanás solo vino a hurtarme, matarme y destruirme pero Tú has venido para darme Vida y Vida abundante. En Ti y por Ti, Señor Jesús, tengo todo el derecho a la Vida Eterna pues ahora, en Ti y por Ti, al igual que Tú, soy un(a) Hijo(a) de Dios. ¡He Nacido de Nuevo! En esta identidad y en esta plenitud de ser quien ahora soy, gracias a Ti, mi Rey, Señor y Salvador, estoy seguro(a) que nada ni nadie me puede separar de Tu Amor, pues si no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que la entregaste por Amor a mí, ¿cómo no me darás juntamente con El todas las cosas? Y de mi vida pasada y presente, ¿quién me acusará si soy escogido(a) de Dios? ¡Dios, Tú eres el que me justifica! ¿Quién me condenará? ¡Jesús, Tú eres el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por mí! ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti soy muerto(a) todo el tiempo; Soy contado(a) como oveja de matadero. Antes, en todas estas cosas yo, _________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor. Por lo tanto, resisto todo espíritu de incredulidad, temor, enfermedad, pobreza y fracaso que quiera engañarme haciéndome creer que soy otra persona diferente a la que Dios dice en Su Palabra que ahora soy yo. Declaro con la misma autoridad de Jesucristo que ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 28                                Luc 3.21-38   /  Ez 42-43  /  Isa 63



A punto de terminar el año, ¿qué dice Dios de ti?


 

27 de Diciembre

¡Dios habla por ti!

Por Riqui Ricón*

Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo (Isa 62.3-5).

Si bien es cierto que hiciste de tu vida lo que la gana se te dio y que por eso estabas sin Cristo, alejado(a) de la ciudadanía de Israel y ajeno(a) a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Efe 2.12), ahora, puedes darte cuenta que en la Biblia el Plan de Dios para tu vida siempre incluyó levantarte del polvo y la miseria a una condición que difícilmente hubieras imaginado:

¡Ser corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo!

Por lo que Cristo Jesús hizo en la cruz, por Amor a ti, ahora Dios mismo te llama Hefzi-bá, que quiere decir, mi deleite está en ti. ¡Asombroso!

Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha. Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará (Isa 62.1-2).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡Todo por amor a ti!

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efe 2.4-6).

Así es mi amado(a), sin importar la condición o los problemas que hoy enfrentes, jamás debes olvidar que todo esto, el Evangelio, no es otra cosa más que el Amor que Dios siente por ti.

¡Un Amor que lo hace anhelarte y abrir Su boca para hablar acerca de ti y declarar Su Palabra de Verdad a tu favor!

La próxima vez que te encuentres en dificultades o en peligro, recuerda todo lo que Él ha hecho para salvarte y lo que ha dicho al garantizarte una vida Plena y abundante,

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Recuerda siempre lo que Dios ha dicho en Su Palabra acerca de ti, porque entonces encararás cualquier situación, por adversa que ésta sea, sabiendo que saldrás más que vencedor(a), ya que,

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.32-39).

Él te ha llamado Su Hijo(a), y ser un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo significa Vivir una Vida totalmente Supernatural, donde puedes echar mano de la Palabra de Dios para vencer y alejar de tu vida, de una vez por todas, al miedo, a la ansiedad y a la angustia.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Así que, faltando pocos días para comenzar un nuevo año, fortalécete en el Señor y en el poder de Su fuerza, que es Su Palabra. No le des lugar al temor ni a la duda que éste genera. ¡Ten ánimo! Dios no te ha dejado ni te dejará jamás.

¿Qué podrías decir a todo esto? ¡Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí?! ¡Lo mejor de mi vida está delante de mis pies!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en verdad que es maravilloso saberme tan amado(a) por Ti. Entre más leo y medito Tu Palabra más claro es, en mi corazón, el gran Amor con que me has amado. ¡Gracias, muchas gracias Señor! En verdad sé que no hay forma en que pueda perder en esta vida. Señor Jesús, Tú me has dado vida y Vida Eterna, así que, aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en Tu casa, Señor Jesús, moraré por siempre. Tú, Señor, eres mi luz y mi salvación. ¿A quién podría yo temerle? Tú, Señor, eres la fortaleza de mi vida, así que no le temo a nadie. Aunque los perversos me ataquen y traten de destruirme, todos ellos serán derrotados. No tendré miedo aunque todo un ejército me rodee. Confiaré en Ti, mi Dios, aunque me declaren la guerra. Pues se que aunque mis padres me abandonen, Tú, Señor, te encargarás de mí. Por lo tanto, declaro que: de todo problema, enfermedad o circunstancia, yo, ___________ (tu nombre aquí), saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡El Amor, el gozo y la paz que Tu, Jesucristo, pagaste por mí, al morir en la cruz y vencer a la muerte, resucitando de entre los muertos, son míos, por derecho! En el nombre de Jesús. Amen.  

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 27                                Luc 3.1-20 /  Ez 40-41 /  Isa 62

 

 

¡Cómo estar preparado(a) para lo que viene el próximo año!

 

26 de Diciembre

¡Asombroso!

Por Riqui Ricón*

Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel (Luc 2.29-32).

Esta es la oración que Simeón hizo cuando, movido por el Espíritu Santo, vio a Jesús en el templo el día que sus padres lo llevaron a presentarlo delante del Señor, según está escrito en la ley. ¿Cuál es esa salvación que vio Simeón con sus ojos? ¿Qué tan grande era esa salvación que él pudo declarar, sin titubear, que estaba listo para morir y se despedía en paz?

Para contestar estas preguntas atendamos a lo que Jesús dijo en su primer sermón en Nazaret:

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,  a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,  y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;  a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya (Isa 61.1-3).

Jesús fue enviado por Dios para traerte buenas noticias, animándote si estás desanimado(a), levantándote si es que has caído; Él ha venido a sanar tu corazón; hacerte totalmente libre, libre del miedo a la muerte, de las enfermedades, de la pobreza, de la amargura, soledad, tristeza y depresión.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).

Jesús vino a consolarte y a ordenar, con Su Palabra, que se te dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; por lo que ahora eres llamado(a) justo(a) y eres propiedad del Señor.

En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas (Isa 61.10).

Simeón se alegró por lo que sus ojos miraron. Sin embargo, ¿cómo podría Dios cumplir Su promesa con personas que, a pesar de las continuas manifestaciones asombrosas de su Amor y fidelidad hacia ellos, durante más de mil años habían demostrado ser obstinadas, orgullosas y de duro corazón?

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad… Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará… Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados (Isa 43.18-19, 21, 25).

Dios no está interesado en tus pecados, ni en tus continuos fracasos. ¡Él está interesado en ti! ¿No es asombroso el Amor que Dios siente por ti?

Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones (Isa 61.11).

Así como la tierra produce su renuevo, Dios determinó hacer de ti una creatura totalmente Nueva por medio de la muerte y resurrección de Su Hijo, Jesucristo.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Esta es la más asombrosa y maravillosa de las noticias del Plan de Redención que Dios ideó para ti: por la fe en Jesucristo, por haber creído y recibido el Amor que Dios siente por ti (quien prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti), ya no eres más la misma persona que antes eras.

El milagro más hermoso es este, que por la Palabra de Dios, porque Dios lo ha dicho, ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

¡Créelo mi amado(a)! ¡Por la Palabra de Dios, tú ya no eres más la misma persona pecadora que antes eras!

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

¡Escrito está! Dios lo ha dicho y es la Verdad. No depende de lo que hayas hecho o puedas hacer sino de lo que Jesús hizo por ti y de lo que Dios ha establecido, en Su Palabra, acerca de ti: que eres salvo(a); que eres sano(a); que en todas las cosas saldrás más que vencedor(a), pues todo lo puedes en Cristo Jesús; que al enfrentar los problemas tendrás paz y serás dichoso(a), pues eres un(a) Hijo(a) de Dios.

¡Asombroso!

Oremos en voz audible:

Amado padre celestial, realmente es asombroso que, a pesar de como yo fui, Tú me ames tanto que me hayas justificado, perdonado, santificado y justificado para darme Vida Eterna y hacerme parte de Tu familia. Señor Jesús, solo con mi amor y gratitud eterna podré pagar lo que hiciste por mí. Estoy decidido(a) a creer y recibir este gran Amor para vivir en Tu Plenitud, de la cual tomamos todos Tus Hijos. No daré lugar al temor ni a la duda y haré de Tu Palabra, la Biblia, la norma máxima de mi existencia. Yo soy lo que Tú, Todopoderoso Dios, dices que soy, ni más ni menos. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 26                                Luc 2.21-52 /  Ez 38-39 /  Isa 61

 



¿Qué hacer en Navidad?


 


25 de Diciembre

¡Alégrate!

Por Riqui Ricón*

Entonces todo tu pueblo será justo y poseerá la tierra para siempre. Serán el retoño plantado por mí mismo, la obra maestra que me glorificará  (Isa 60.21 NVI).

El perfecto y amoroso Plan de Dios para tu vida siempre ha contemplado el hacerte justo(a) por medio de la Sangre de Su Hijo Jesucristo quien PAGÓ YA TODOS tus pecados. Le llamamos el Plan de Redención y tiene el propósito expreso de hacerte Suyo(a), Su retoño, Su propio(a) Hijo(a) y darte a heredar la tierra PARA SIEMPRE.

Es por eso que en este día, día de Navidad, el ángel anunció,

—¡No teman, que he venido a darles noticias que henchirán de gozo el corazón de los hombres! Hoy, en el pueblo de Belén, ha nacido el Salvador, Cristo el Señor  (Luc 2.10-11 BAD).

Y los ángeles proclamaron:

«Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.» (Luc 2.14 NVI).

La Noticia es tan Buena, tan Grande, tan Hermosa y tan Poderosa que el temor ha de ser echado fuera de la vida de los hombres por la vida de otro hombre, Jesucristo, el Mesías Salvador.

¡Evangelio! ¡Buenas Noticias! Se dará gloria a Dios en las alturas pues ha llegado a la tierra la Paz y la Buena Voluntad de Dios para con TODOS nosotros.

¡Alégrate! Tienes un Salvador. Vino y pagó ya todos tus pecados haciéndote justo(a). Al morir en tu lugar te justificó delante de Dios para darte acceso a la Vida Eterna. Una Vida con propósito, una vida abundante y plena que sólo pueden experimentar los Hijos de Dios Nacidos de Nuevo.

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados… Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Efe 2.1, 4-7).

¡Ah! ¡El Amor de Dios! Este gran amor con que te amó tiene nombre, se llama Jesús y es el Señor.

Ahora tú y yo estamos vivos para Él, para llevar vidas plenas y victoriosas. Nunca más le des lugar al temor y la angustia, que producen duda e incredulidad; no les des lugar por nada, sino deja, permite, que ese gran Amor con que Él te ama llene tu vida, con Su Plenitud.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¿Te das cuenta que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti?

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

En este día especial, ¡Sábete, de una vez por todas, que eres un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios! ¡Nacido(a) de Nuevo! ¡Y no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre!

porque ahora tienen una nueva vida, vida que no recibieron de sus padres y que jamás se desvanecerá. Esta nueva vida de ustedes es eterna, porque se la dio Cristo, el vivo y eterno Mensaje de Dios (1 P 1.23 BAD).

¡Alégrate! ¡Dios lo habló y Él mismo ya lo ha hecho!

Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová (Ez 37.14).

¡Dios lo dijo y Él mismo ya lo ejecutó!

Ante tanta maravilla, ¿qué más se puede decir? Si Dios está de parte nuestra, ¿quién podrá estar contra nosotros? Si no vaciló al entregar a su Hijo por nosotros, ¿no nos dará también todas las cosas? ¿Quién se atreve a acusarnos si somos los escogidos de Dios? ¡Nadie! Dios mismo nos ha perdonado y nos ha puesto en buena estima ante El. ¿Quién nos condenará entonces? ¿Cristo? ¡No! El fue el que murió por nosotros y volvió a la vida por nosotros y está en el cielo en un sitial de honor junto a Dios Padre intercediendo por nosotros. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? Si nos vienen problemas o calamidades, si nos persiguen o matan, ¿es acaso que El ha dejado de amarnos? Y si tenemos hambre o necesidad, o si estamos en peligro, amenazados de muerte, ¿es acaso que Dios nos ha abandonado? No, las Escrituras dicen que debemos estar dispuestos a morir en cualquier momento por la causa de Cristo, que somos como ovejas de matadero, pero que a pesar de todo, nuestra victoria es absoluta, gracias a Cristo que nos amó hasta la muerte. Estoy convencido que nada podrá apartarnos de su amor. Ni la muerte, ni la vida, ni los temores al presente, ni nuestra preocupación por el futuro, ni el lugar donde estemos (ya sea el más alto o el más profundo), ni los ángeles, ni los poderes del mismo infierno, ¡Nada, podrá separarnos del amor de Dios que demostró nuestro Señor Jesucristo al morir por nosotros! (Ro 8.31-39 BAD).

Oremos en voz audible:

Amado Señor Jesús, este día, muy especialmente, quiero que sepas cuanto te amo y lo agradecid0(a) que estoy por lo que has hecho por mí y en mí. Tú eres mi roca y mi Salvador; eres el dueño de mi corazón; alfa y omega, principio y fin; eres la luz de mi vida, mi fortaleza, mi alto refugio, admirable, consejero, Dios fuerte y príncipe de paz. ¡Jesús, Tú eres el Señor! Expresamente acepto, una vez más, lo que hiciste por mí en la cruz, Tu sacrificio de Amor, Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí. ¡Gracias, muchas gracias, Señor! Por Ti, ahora yo, ___________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) del Dios Vivo y Verdadero y he Nacido de Nuevo para disfrutar de la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante a la que sólo nosotros, los Hijos del Rey, tenemos derecho en Tu Sangre. Por lo tanto, me determino, con toda Tu ayuda, Espíritu Santo, a honrar la Sangre de Jesús y vivir la Vida Plena y Abundante que se compró para mí. Padre celestial, tengo la paz y la garantía en Tu Palabra, la Biblia, y aunque sé que en el mundo tendré aflicciones, puedo creer y confiar en Ti, pues de todas ellas saldré más que vencedor(a), pues todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Ya no le daré más lugar a los sentimientos de tristeza, melancolía, fracaso, ni derrota. ¡No estoy solo(a), ni fracasado(a)! Sea enfermedad, pobreza o aflicción, ¡Yo soy de Dios y les he vencido, pues mayor es Él, que está en mí, que el que está en el mundo! ¡Me determino a ser dichoso(a) por confiar en Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 25                                Luc 2.1-20   /  Ez 37  /  Isa 60