lunes, 28 de diciembre de 2015

A punto de terminar el año, ¿qué dice Dios de ti?


 

27 de Diciembre

¡Dios habla por ti!

Por Riqui Ricón*

Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo (Isa 62.3-5).

Si bien es cierto que hiciste de tu vida lo que la gana se te dio y que por eso estabas sin Cristo, alejado(a) de la ciudadanía de Israel y ajeno(a) a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Efe 2.12), ahora, puedes darte cuenta que en la Biblia el Plan de Dios para tu vida siempre incluyó levantarte del polvo y la miseria a una condición que difícilmente hubieras imaginado:

¡Ser corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo!

Por lo que Cristo Jesús hizo en la cruz, por Amor a ti, ahora Dios mismo te llama Hefzi-bá, que quiere decir, mi deleite está en ti. ¡Asombroso!

Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha. Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará (Isa 62.1-2).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡Todo por amor a ti!

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efe 2.4-6).

Así es mi amado(a), sin importar la condición o los problemas que hoy enfrentes, jamás debes olvidar que todo esto, el Evangelio, no es otra cosa más que el Amor que Dios siente por ti.

¡Un Amor que lo hace anhelarte y abrir Su boca para hablar acerca de ti y declarar Su Palabra de Verdad a tu favor!

La próxima vez que te encuentres en dificultades o en peligro, recuerda todo lo que Él ha hecho para salvarte y lo que ha dicho al garantizarte una vida Plena y abundante,

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Recuerda siempre lo que Dios ha dicho en Su Palabra acerca de ti, porque entonces encararás cualquier situación, por adversa que ésta sea, sabiendo que saldrás más que vencedor(a), ya que,

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.32-39).

Él te ha llamado Su Hijo(a), y ser un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo significa Vivir una Vida totalmente Supernatural, donde puedes echar mano de la Palabra de Dios para vencer y alejar de tu vida, de una vez por todas, al miedo, a la ansiedad y a la angustia.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Así que, faltando pocos días para comenzar un nuevo año, fortalécete en el Señor y en el poder de Su fuerza, que es Su Palabra. No le des lugar al temor ni a la duda que éste genera. ¡Ten ánimo! Dios no te ha dejado ni te dejará jamás.

¿Qué podrías decir a todo esto? ¡Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí?! ¡Lo mejor de mi vida está delante de mis pies!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en verdad que es maravilloso saberme tan amado(a) por Ti. Entre más leo y medito Tu Palabra más claro es, en mi corazón, el gran Amor con que me has amado. ¡Gracias, muchas gracias Señor! En verdad sé que no hay forma en que pueda perder en esta vida. Señor Jesús, Tú me has dado vida y Vida Eterna, así que, aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en Tu casa, Señor Jesús, moraré por siempre. Tú, Señor, eres mi luz y mi salvación. ¿A quién podría yo temerle? Tú, Señor, eres la fortaleza de mi vida, así que no le temo a nadie. Aunque los perversos me ataquen y traten de destruirme, todos ellos serán derrotados. No tendré miedo aunque todo un ejército me rodee. Confiaré en Ti, mi Dios, aunque me declaren la guerra. Pues se que aunque mis padres me abandonen, Tú, Señor, te encargarás de mí. Por lo tanto, declaro que: de todo problema, enfermedad o circunstancia, yo, ___________ (tu nombre aquí), saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡El Amor, el gozo y la paz que Tu, Jesucristo, pagaste por mí, al morir en la cruz y vencer a la muerte, resucitando de entre los muertos, son míos, por derecho! En el nombre de Jesús. Amen.  

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 27                                Luc 3.1-20 /  Ez 40-41 /  Isa 62

 

 

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