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martes, 24 de mayo de 2011

¿Qué es eso de la gracia?

Martes 24 de Mayo de 2011.
¡Por Su Gracia!
Por Riqui Ricón*
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno (Sal 53.1-3).
La naturaleza pecaminosa que el hombre heredó de Satanás cuando, al caer, decidió creer la palabra del diablo en lugar de creer la Palabra de Dios, se ha transmitido a todos y cada uno de los seres humanos de tal forma que, sin la Gracia de Dios, quedamos en tinieblas, con un corazón corrompido y entenebrecido.
Cuando vieron esto los cinco príncipes de los filisteos, volvieron a Ecrón el mismo día (1 Sam 6.16).
La situación del hombre ante Dios no es diferente hoy como lo fue en días de Samuel. Los filisteos capturaron el Arca donde la Presencia de Dios se manifestaba. Esto lo consiguieron no porque fueran poderosos sino porque Dios decidió dejar a Israel por causa de estar constantemente violando el Pacto con sus pecados. Los filisteos y sus líderes vieron y experimentaron el poder y el enojo de nuestro Dios y Padre: Dagón su dios fue humillado y mutilado sobrenaturalmente; vinieron tumores y mortandad sobre todos los pobladores de las ciudades donde llevaban el Arca así como una plaga de ratones. Para estar seguros de que esto no era casualidad sino obra de la mano de Dios, pusieron el Arca sobre de una carreta nueva a la que le uncieron dos vacas que nunca se les había puesto un yugo y que además estaban criando y, mientras alejaban de ellas a sus becerritos, las soltaron para ver que sucedía. ¡Lo asombroso fue que las vacas no respingaron por estar atadas al yugo, ni se inmutaron por haber sido separadas de sus crías, sino que se encaminaron en línea recta, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda, hacia la tierra de Israel!
Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían... Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí (Hch 28.24, 28-29).
El libro de los Hechos termina mostrándonos como los judíos en Roma no pudieron creer el mensaje del Evangelio de Jesucristo. Profesando ser sabios se hicieron necios delante de Dios.
Al igual que con Egipto y faraón, los filisteos y judíos vieron y experimentaron el poder de Dios y no hicieron nada al respecto. No cambiaron su actitud hacia el único Dios vivo y verdadero y tampoco cambiaron sus afectos hacia sus dioses hechos de palo y piedra por sus propias manos, ni dejaron su orgullo. ¿Qué significa esto?
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Ro 3.21-26).
De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, solamente por el Amor y la Gracia de Dios sobre tu persona es que puedes estar leyendo este mensaje creyendo que eres quién Él dice en Su Palabra que ahora tú eres: una/un Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y amada(o) por el Padre, porque:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Es verdad, entre los seres humanos no hay uno que sea justo, ni uno solo, pero, todas las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo somos justos pues, por Su Gracia y Amor, Cristo Jesús pagó por nuestros pecados haciéndonos justos.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).
Amado Padre celestial, gracias porque cada día que pasa creo y recibo más de tu Amor por mí. Puedo afrontar este día con la certeza, la garantía de que todo me saldrá bien, pues Tú estás conmigo y si Dios es conmigo ¿quién contra mí? Además, Tú has declarado en Tu Palabra que a los que te amamos TODAS las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Tu Propósito hemos sido llamados en Tu Amor y por Tu Amor. Sé que todo lo puedo y que soy más que vencedor(a) pues por Tu Gracia y Amor lo has establecido así. Precioso Jesús, que más te puedo decir sino que te amo con todo mi ser y corazón. Gracias Espíritu Santo por vivir aquí conmigo, hagamos de este día el mejor de nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
                                                                                   
Mayo 24                               Hch 28.17-31  /  1 Sam 6-7  /  Sal 53

viernes, 13 de mayo de 2011

¿Por qué te detienes?

Sábado 14 de Mayo de 2011.
¡Nada ni nadie me pueden detener!
Por Riqui Ricón*
Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena; ¿y vosotros no haréis nada? No seáis perezosos en poneros en marcha para ir a tomar posesión de la tierra (Jue 18. 9).
Que hermoso es saber que nuestra vida como Hijas e Hijos de Dios nacidos de Nuevo está llena de aventura y acción por delante. Tan solo necesitamos ser como los hijos de Dan y comenzar a explorar la región: exploremos la Biblia, leamos y meditemos la Palabra de Dios hasta que nos demos cuenta que en Verdad es muy Buena.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Ro 12. 2).
La única forma de transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento es cambiando nuestra forma de pensar poniendo la Biblia como la prioridad máxima y apremiante de nuestras vidas. Los pensamientos y sentimientos de fracaso, rechazo, temor, resentimiento, soledad y derrota que hemos acumulado a lo largo de nuestras experiencias, sólo pueden ser eliminados con la luz de la Verdad, que es la Biblia, la Palabra de Dios.
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro 10. 17).
La propia fe que necesitas para entrar a poseer todo lo que ya es tuyo por la Sangre de Jesús, es resultado de leer y meditar la Palabra de Dios.
Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre (Hch 22. 14-16).
Amada, amado, no te dejes engañar, tú has sido escogida(o) por Dios para que conozcas Su Voluntad y escuches Su Palabra, pues Él tiene todo un Plan para que en realidad vivas una vida con propósito. Donde quiera que estés, cualquiera que sea la actividad que realices estás destinada(o) a ser Luz en las tinieblas, pues eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida de Nuevo y la Palabra de tu Padre celestial es Verdad en tu boca.
Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y comienza a creer que eres esa princesa, ese príncipe, del Dios Altísimo y recibe tu sanidad, libertad y restauración, las cuales Jesucristo compró para ti al precio de Su Sangre. Permítete creer lo que Dios dice de ti en Su Palabra.
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Ro 5. 5).
¡Tienes al Espíritu Santo y estás llena(o) del Amor de Dios! ¡Eres lo mejor que Dios tiene sobre esta tierra!
Amado Padre celestial, gracias porque este día puedo declarar en Tu Presencia que soy amada(o) y escogida(o) por Ti. Me determino, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a no dejarme engañar por palabras y pensamientos de desaliento, fracaso o derrota. Yo creo lo que Tú dices acerca de mí: que por Tu Sangre, Señor Jesús, me has redimido de todo pueblo, lengua o nación; y me has hecho un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo como reina/rey y sacerdotisa/sacerdote para nuestro Dios, y reinaré sobre la tierra. Me levanto, en el nombre de Jesús, a cumplir el propósito y destino eterno que compraste para mí en esa cruz. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
                                                                                   
Mayo 14                               Hch 21. 37-22. 29  /  Jue 17-18  /  Sal 43

¿Dónde está la victoria?

Viernes 13 de Mayo de 2011.
¡En Tu Presencia!
Por Riqui Ricón*
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? (Sal 42. 1-2).
En verdad en el corazón de cada creyente existe un clamor, un reclamo, que fluye de la profunda necesidad que tenemos de la Presencia de nuestro Dios y Padre. No sólo en momentos de apremiante necesidad, sino en cualquier momento desearía poder reducir la velocidad de los acontecimientos que me rodean para acallar mí alma y disfrutar la delicia de la comunión con Aquel que me ama tanto que dio Su propia vida por amor a mí: Cristo Jesús.
Lamentablemente, muchos creyentes dejan de lado su identidad como Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo y acuden delante de Su Padre, mayormente, sólo en momentos de necesidad. Desconociendo mucho de Su Amor, Poder y Fidelidad se olvidan que Aquel que da de comer a las aves y viste a los lirios del campo, prometió cuidar de nosotros.
Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas (Luc 12. 28-31).
¡Dios es bueno! Lo único que pide de nosotros es que permanezcamos en Su Palabra, creyéndole a Él. Creyendo lo que Dios dice acerca de quién tú eres hoy. Tú ya no eres más una creatura, ni hombre o mujer de poca fe, ahora, por Cristo Jesús, por Su Sangre derramada hasta la última gota en esa cruz, por amor a ti, eres una/un Hija/Hijo de Dios Nacida/Nacido de Nuevo, adquirida/adquirido para Dios al precio más alto. Al único precio que podía establecerte en justicia como Hija/Hijo de Él: la Vida de Su propio Hijo, Jesús.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8. 32).
Cuando haces de la Biblia, la Palabra de Dios que no miente, la norma máxima de tu vida, te das cuenta que no existe problema, ni enfermedad, ni situación, ni condición alguna que te pueda separar del Amor de Dios, que es en Cristo Jesús, tu Señor y Salvador. Esto te hace, en todas las cosas, más que vencedora/vencedor.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Sal 42. 5).
Esperar en Dios no significa resignarse con la esperanza de que Él, si quiere, haga algo a tu favor. ¡No! Esperar en Dios significa ser constante y persistente para recibir lo que Él te ha prometido. Significa tener tal conocimiento de Su Persona que puedes permanecer en Su Presencia en tranquila adoración, teniendo la certeza de lo que estás esperando y la convicción de que aquello que aún no ves se materializara, pues Él jamás faltará a Su Palabra.
Así que, no pongas tu atención a lo difícil de tu situación, ni en tus emociones ni sentimientos. Atiende a la Palabra de Dios, comienza alabar y adorarle, y no te permitas estar en ansiosa inquietud. Eres una/un Hija/Hijo del Rey y puedes esperar constante y persistentemente en Su Palabra, pues primero el cielo y la tierra dejarán de existir, antes que Dios, tu Padre, deje de cumplirte Su Palabra.
Amado Padre celestial, en este día quiero alabarte y adorarte más que nunca. Eres mi Padre, mi amigo, mi Dios, mi Rey, Señor y Salvador. Sin Ti no vivo. Gracias por lo que has hecho por mí y en mí. ¡Soy Nueva creación! Gracias Jesús por Tu Sangre preciosa que me ha lavado y limpiado de toda mi maldad y hoy soy justa/justo santa/santo y perfecta/perfecto por lo que Tú hiciste por mí en esa cruz. ¡Te amo, Jesús! En Tu nombre resisto al espíritu de temor y duda. Sé, que sé, que en todas las cosas soy más que vencedor por medio de Tu Amor, que estás en mí y conmigo. Hoy le digo a mis circunstancias que Tú estás conmigo y, si Dios es conmigo ¿quién contra mí? ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! En Tu Presencia Señor yo tengo plenitud de gozo. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
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Mayo 13                               Hch 21. 1-36  /  Jue 16  /  Sal 42

¿Qué significa tener identidad?

Jueves 12 de Mayo de 2011.
¡Sin miedo y sin lugar a dudas!
Por Riqui Ricón*
Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza (Job 42. 1-6).
Para salir de una crisis, al fin y al cabo, como Job, hemos de reconocer que la Palabra de Dios es la Verdad (no una verdad sino la Verdad), para así, comenzar a comprender la grandeza de Su Amor, aceptando, con humildad y gratitud, que Él es Bueno y Justo. Entonces, dejas de enfocarte en ti mismo y, olvidando tus problemas, lo miras a Él, tal y como Es.
Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job (Job 42. 10)..
Una vez que Job tuvo un encuentro personal con Dios, algo asombroso comenzó a suceder en su vida: ¡dejó de quejarse y preocuparse por sí mismo para comenzar a orar por los demás! Entonces, él fue restaurado recibiendo sanidad y el doble de prosperidad que antes tenía.
Lo que a Job le sucedió es un tipo del Nuevo Nacimiento. Una vez que miró a Dios cara a cara, pudo verse a sí mismo y comprender que sin Dios él nada era que todas sus justicias eran como trapo de inmundicia (Isa 64. 6), pero, y sobre todo, entendió que con Dios estaba su vida, identidad, propósito y destino. ¡Adquirió conciencia de Justicia en Dios!
Por este motivo pudo poner toda su confianza en Dios y abandonarse así mismo dentro de Su Palabra para, a pesar de aún estar enfermo y abatido, orar y bendecir a sus amigos. ¡Ya no tenía temor, ni duda! ¡Ahora tenía fe! ¡Ahora tenía identidad en Dios!
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios (1 Jn 3. 1a).
Pienso que el principal propósito de Dios para pagar todos nuestros pecados con la Sangre de Su Hijo Jesús, no fue justificarnos, ni perdonarnos, sino que éstos eran los requisitos que necesitábamos tener para que así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (He 10. 14), y ser  creados, por Su Palabra, espíritus nuevos, incorruptibles, con el verdadero propósito de ser adoptados Hijos Suyos y recibir Su propia Identidad.
Fue por esa identidad de Hijo de Dios nacido de Nuevo que Pablo se despide sin drama, ni dolor alguno de las iglesias que había edificado, diciendo:
Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios (Hch 20. 24).
Mientras todos los demás lloraban y trataban de persuadirle, tal y como Pedro intentó hacerlo con Jesucristo, él se mantuvo firme sabiendo en Quién había confiado y a Quién le pertenecía su vida. Él sabía perfectamente que era un Hijo de Dios Nacido de Nuevo no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios (1 P 1. 23).
¡Sin miedo y sin lugar a dudas!
Precioso Padre celestial, ¡cómo no agradecerte! ¡Cómo no amarte! Siendo que yo estaba perdida/perdido y sin rumbo en esta vida y Tú me has amado de tal manera que preferiste entregar a Tu propio Hijo, Jesús, para pagar el precio de mis pecados, antes que perderme a mí; para justificarme, santificarme, perfeccionarme y perdonarme y adoptarme como Hija/Hijo legítimo Tuyo. Hoy, por Tu Gran Amor con que me has amado, puedo decir, puedo gritar, que soy una/un Hija/Hijo de Dios Nacida/Nacido de Nuevo y no de una simiente que se corrompe sino de la incorruptible semilla que es Tu Palabra, Señor. ¡Gracias Jesús! ¡Gracias Espíritu Santo! ¡Tengo Identidad! Me determino a vivir de acuerdo a quién soy, de acuerdo a Tu Palabra, la Biblia, Señor. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
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Mayo 12                               Hch 20. 17-38  /  Jue 14-15  /  Job 42

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Puedo estar segura/seguro?


Miércoles 11  de Mayo de 2011.

¡Por Tu Palabra, Señor!

Por Riqui Ricón*

Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él? (Jue 13. 12).

¡Cómo me gusta encontrar en la Biblia que lo único que tenemos que hacer es creer que la Palabra de Dios es la Verdad! Manoa, el padre de Sansón, no le cabía la más mínima duda de que lo que Dios les había dicho por medio del ángel se cumpliría, por eso pudo afirmar, Cuando tus palabras se cumplan…

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Jn 14. 1).

Amada, amado, es tiempo de poner mucha atención pues creer en Dios o creer en Jesús, NO SIGNIFICA creer que ellos existen. No se trata de tener la certeza de que Jesús caminó por este mundo enseñando, predicando y sanando, ni tampoco se trata de estar convencido que Dios fue el creador del universo. Lo realmente significativo para tu vida comenzará en el momento que comiences a creerle a Dios; a creerle a Su Palabra, la Biblia, como las Palabras que han salido de la boca de Dios y que, por lo tanto, se van a cumplir todas, sin faltar alguna de ellas.

y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados (Hch 20. 9-12).

¿Cómo puede alguien utilizar su fe para resucitar un muerto, sanar un enfermo, restaurar un matrimonio, salir de la pobreza o sanar su corazón? Realmente es sencillo si encontramos que en la Biblia Dios dice que lo podemos hacer, pues si Dios lo dice, entonces, es la Verdad e inevitablemente tiene que suceder.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre (Jn 14. 12).

El Padre de Jesús es Dios y resulta que, por la muerte y resurrección de Jesús y tu Nuevo Nacimiento, también es tu Padre. Así que las condiciones están listas para que comiences hacer las mismas cosas que Él hizo y aún mayores. Si le puedes creer a Dios, pues para la/el que le cree a Dios TODAS las cosas le son posibles.

Amado Padre celestial, que hermoso es saberse Tu Hija/Hijo. Que por medio del precio que Jesús pagó por mí ahora soy Tu heredera/heredero y coheredera/coheredero junto con Jesús. Gracias, Señor, porque tengo fe. La fe que me has dado, de la cual Tú, Jesucristo, eres autor y consumador. Gracias por Tu Palabra, la Biblia. Es Tu Palabra de Honor y alumbra mi vida y mi camino pues vivo confiado siempre y asegurado pues sé, que sé, que todo lo que has dicho se va a cumplir y que no faltaras a ninguna de Tus palabras. Gracias porque Tu Palabra es la certeza de todo lo que estoy esperando, de todo lo que aún no veo. ¡Te amo Señor! En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

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Mayo 11                               Hch 20. 1-16  /  Jue 13  /  Job 41