Translate

viernes, 3 de junio de 2016

¿Qué es el Evangelio?

 

26 de Mayo

¡El Evangelio es Poder de Dios!

Por Riqui Ricón*

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Ro 1.16-17).

La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te enseña claramente que jamás serás avergonzado(a) de haber creído a Su Palabra. Evangelio significa buenas noticias y son precisamente estas buenas noticias las que manifiestan el poder de Dios para tu salvación, esto es, para que realices una vida llena de paz y plenitud.

¿Cómo es posible esto? Es muy sencillo, puesto que el Evangelio son las Buenas Noticias que Dios te da (esto significa que son Palabra de Dios, Palabra de Honor), entonces se van a cumplir todas, sin faltar alguna de ellas.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti. Por Su gran Amor con que te amó, has sido justificado(a), perdonado(a) y hecho(a) nueva creatura, para que así puedas vivir una vida totalmente nueva, una Vida llena de propósito y significado.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro 5.1-2).

Ahora, en Cristo Jesús, por lo que Él hizo en la cruz por amor a ti, has sido justificado(a). ¡Eres justo(a)! ¡Tienes paz para con Dios! ¡Nada te falta! ¡Nada te duele! Todo lo recibes hoy por medio de la fe. Esto es, creyendo que ya es tuyo sólo porque Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que así es. ¡Esto es la fe! ¡Creerle a Dios! ¡Creerle a Su Palabra!

Mira el significado que esto tiene:

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que [le cree a Dios]; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por [creerle a Dios, creyendo Su Palabra] y para [creerle a Dios, creyendo Su Palabra], como está escrito: Mas el justo por [creerle a Dios, creyendo Su Palabra] vivirá (Ro 1.16-17 paráfrasis del autor).

El que te justificó fue Jesús al pagar, con su propia sangre y vida, todos tus pecados; el que te perdona es Dios por su Amor, Gracia y Misericordia, y el que te dio Vida Nueva fue el Espíritu Santo con el Poder de Su Palabra, que es la Palabra de Dios.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te aman tanto que NO te ofrecen una nueva oportunidad para ser mejor, sino que te dan una Vida TOTALMENTE Nueva. Una vida donde tu pasado, tus pecados y fracasos, ya no existen; así que ya no te condenan, ni los tienes que llevar a cuestas como una pesada carga de culpabilidad.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2)

Si logras comprender y creer (porque la Biblia lo dice así) que ya no eres más un(a) pecador(a) perdonado(a), sino un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, entonces, sin importar las circunstancias o problemas que estés enfrentando, el inicio de tu victoria en esta Nueva Vida ya comenzó.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

Al ser un(a) Hijo(a) de Dios compartes la misma naturaleza de tu Padre celestial:

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Tu Nueva Naturaleza es incorruptible y ahora has sido hecho(a) justicia de Dios en Él (1 Co 5.21).

Sin lugar a dudas, tú eres ese(a) justo(a) que vive por fe (que vive creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra), y hoy puedes declarar con toda confianza que:

En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos (Sal 55.16-18).

Jesucristo dijo que el ladrón sólo viene a hurtar, matar y destruir pero Él, tu Señor, ha venido a ti para darte Vida y una Vida abundante (Jn 10.10). No permitas que el ladrón te engañe. Sólo si crees sus mentiras de enfermedad, pobreza, fracaso y pecado, él tendrá el poder para hurtarte, matarte y destruirte; pero si no le crees sus mentiras y crees la Verdad de la Palabra de Dios, entonces nada puede contra ti y tendrá que huir de ti.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros (Stg 4.7).

Así que, sométete a Dios, sométete a Su Palabra. Usa la Palabra de Verdad contra tu enemigo, el diablo, y resiste todo problema, toda enfermedad, toda pobreza, toda depresión, etc.

Confronta tus circunstancias con el Poder del Evangelio pues éste es poder de Dios para salvación a todo aquel que le cree a Dios, y te aseguro, ¡No hay forma que puedas perder!

Oremos en voz audible:

¡Oh, hermoso Dios! Qué reconfortante es saber que Tu Palabra, el Evangelio de mi Salvación, es Poder para vivir esa vida plena y abundante que siempre, Tú, Señor, has deseado para mí. Gracias, muchas gracias. Lo creo y lo recibo. Yo, ______________ (tu nombre aquí), soy Tu Hijo(a) Nacido(a) de Nuevo para estar en Tu Presencia y manifestar esa Paz y ese gran Amor a todos mis semejantes. Gracias porque TODO  lo puedo en Cristo Jesús, que me fortalece pues mayor eres Tú, Señor, que estás en mí, que el que está en el mundo. Entiendo en Verdad que no hay forma, no existe la más mínima posibilidad, en que pueda perder en esta tierra. Así que, en Tu nombre Jesús, recibo mi sanidad, mi libertad y prosperidad en todas las áreas de mi vida. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         26       Ro 1.16-32  /  1 Sam 9.1-10.16  /  Sal 55

 


 

jueves, 2 de junio de 2016

¡Cómo se vence al miedo!

 
25 de Mayo

¡Eres propiedad de Dios!

Por Riqui Ricón*

Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos (1 S 8.7).

Sea cual sea tu situación o necesidad en este momento, hoy vas a encontrar, dentro de la Escritura, cómo y porqué Dios, tu Padre, SIN DUDA, te va a responder.

A pesar de que el pueblo de Israel constante y continuamente habían experimentado el Amor y el Poder de Dios con grandes milagros, señales y prodigios, cuando vieron que Nahas rey de los amonitas venía contra ellos, tuvieron miedo y pidieron un rey que los defendiese; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey (1 S 12.12).

¿Cuántas veces has permitido que el temor te lleve a poner tu confianza en las palabras de un médico, clínica, abogado, especialista, amiga o amigo, todo por considerar que en esa precisa ocasión, dada la gravedad de las circunstancias, la Palabra de Dios no sería suficiente?

Al permitir que el espíritu de temor te angustie y ciegue tu entendimiento, puedes llegar a considerar que la Biblia, la Palabra de Dios, sólo te puede dar algo de consuelo y paz, mientras que tú debes forzosamente hacer algo: encontrar la sabiduría o las fuerzas y los recursos para salir de ese problema.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).

¡Tú no eres como esos israelitas del tiempo de Samuel que desecharon a Dios para que no reinara sobre ellos! ¡Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y no de una simiente que se pueda corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23)!

Por Cristo Jesús, que ahora tú puedes decirle al Dios vivo y verdadero (ni más ni menos que al Todopoderoso): ¡Abba Padre!

Puedes hacerlo porque esa es la Verdad, ahora Dios es tu Padre y no tienes absolutamente nada que temer. Antes de aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador, Dios solamente era tu creador pero ahora Él es tu Papá.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.35-39).

Dios, tu Padre, te ha establecido en Su Palabra que cualquiera que sea la circunstancia que hoy estás enfrentando, tú serás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.

He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida. El devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdad… Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos (Sal 54.4-5, 7).

Sea enfermedad, pobreza, angustia o tribulación, Dios, tu Padre, los va a cortar de tu vida por Su Verdad. ¡La Palabra de Dios, la Biblia, es Su Verdad! Así que, si Dios es el que te ayuda y está con los que sostienen tu vida; si Él devolverá el mal a tus enemigos librándote de toda angustia a tal grado que puedas ver la ruina de tus enemigos (enfermedad, pobreza, depresión, soledad, etc.), entonces, en serio, ¿a qué o a quién vas a temer?

¡Vamos! ¡Dilo en voz alta conmigo! SEÑOR JESÚS, HOY CREO Y DECLARO QUE ANTE NINGUNA CIRCUNSTANCIA VOY A DARLE LUGAR AL ESPIRITU DE TEMOR. YO SOY TU HIJO(A) Y TÚ ERES MI PAPÁ. TU PALABRA, LA BIBLIA, ME DA TODA AUTORIDAD PARA CREER. NO VOY A RESBALAR JAMAS. NO TENDRE TEMOR DE MALAS NOTICIAS, MI CORAZÓN ESTÁ FIRME, CONFIADO EN TI SEÑOR JESÚS. ASEGURADO ESTÁ MI CORAZÓN NO TEMERÉ. ¡ESCRITO ESTÁ! (Sal 112.6-8).

Mira si esto no es así:

que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (Ro 1.4).

De la misma forma que Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder cuando el Espíritu Santo lo levanto de entre los muertos, así, tú has pasado de muerte a vida por el mismo Espíritu y hoy eres llamado(a) por Dios Hijo(a) Suyo(a).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

Es el gran Amor que Dios siente por ti lo que lo llevó a entregar a Su Propio Hijo para que pagase todos tus pecados y así no perderte a ti, sino ganarte como Su Hijo(a).

No estás solo(a), ahora tienes un Padre y es, nada más y nada menos, que Dios, el Creador, dueño y Señor del Universo. ¡Y te ama!

entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo (Ro 1.6).

Aquellos, los israelitas, tenían miedo de todo y a veces buscaban a Dios y otras confiaban en el hombre. Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios llamado(a) a ser de Jesucristo. ¿Te das cuenta? ¡Eres propiedad de Dios!

Amado(a), ¡Tú eres lo más valioso que Dios tiene sobre esta tierra!

Así que, no temas, cree solamente. Créele a Dios, creyendo Su Palabra. Pues a los que le creen a Dios todas las cosas les son posibles.

Oremos en voz audible:

Gracias amado Dios y Padre por haberme dado identidad. Hoy sé quién soy: un(a) Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo, lleno(a) de Tu Amor, Poder y Autoridad para triunfar sobre el temor y sobre todo problema, enfermedad o necesidad. Señor Jesús, no necesito otro Rey más que Tú. Padre mío, no adoraré a otro Dios más que a Ti. Hoy estoy determinado(a) a creerte, mi Señor. Creer a Tu Palabra, la Biblia, y aceptar y recibir mi identidad como Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo. Soy la luz de este mundo y estoy dispuesto a brillar con Tu Amor que ya ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me ha sido dado. ¡Gracias! Todo lo puedo en Ti, Cristo Jesús. Tú eres mi fortaleza. Resisto, en Tu nombre Jesús, al espíritu de temor, a la enfermedad, a la pobreza, el resentimiento, el odio y todo aquello con lo que el ladrón me quiere hurtar, matar y destruir. Recibo y declaro una vida abundante llena de Tu Plenitud. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy como la luz del sol cuando sale en su fuerza! Declaro que yo miraré a mis enemigos, que son los Tuyos, puestos como estrado de Tus Pies. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         25                    Ro 1.1-15  /  1 Sam 8  /  Sal 54

 


 

 

miércoles, 1 de junio de 2016

¡Cómo vences la iniquidad!

 
24 de Mayo

¡Sólo con Su Gracia!

Por Riqui Ricón*

Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno (Sal 53.1-3).

Cuando el hombre decidió creer la palabra del diablo en lugar de creer la Palabra de Dios, perdió su naturaleza divina (creado a imagen y semejanza de Dios), y heredó la naturaleza pecaminosa de Satanás. Esta naturaleza pecaminosa es lo que conocemos con el nombre de iniquidad y se ha transmitido a todos y cada uno de los seres humanos de tal forma que, sin la Gracia de Dios, sólo te queda vivir en tinieblas, con un corazón corrompido y entenebrecido.

Cuando vieron esto los cinco príncipes de los filisteos, volvieron a Ecrón el mismo día (1 Sam 6.16).

La situación del hombre ante Dios no es diferente hoy como lo fue en días de Samuel. Los filisteos capturaron el Arca donde la Presencia de Dios se manifestaba. Esto lo consiguieron no porque fueran poderosos sino porque Dios decidió dejar a Israel por causa de estar constantemente violando el Pacto con sus pecados. Los filisteos y sus líderes vieron y experimentaron el poder y el enojo de nuestro Dios y Padre: Dagón su dios fue humillado y mutilado sobrenaturalmente; vinieron tumores y mortandad sobre todos los pobladores de las ciudades donde llevaban el Arca así como una plaga de ratones. Por todo esto, los filisteos decidieron devolver el Arca de Dios, pero, para estar seguros de que esto no era casualidad sino obra de la mano de Dios, pusieron el Arca sobre de una carreta nueva a la que le uncieron dos vacas que nunca se les había puesto un yugo y que además estaban criando y, mientras alejaban de ellas a sus becerritos, las soltaron para ver que sucedía. Lo asombroso fue que las vacas no respingaron por estar atadas al yugo, ni se inmutaron por haber sido separadas de sus crías, sino que se encaminaron en línea recta, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda, ¡hacia la tierra de Israel!

A pesar de todas las evidencias, ni los filisteos ni sus príncipes se convirtieron para reconocer que Jehová era Dios. Por su iniquidad (la naturaleza del hombre vendida al pecado), quedaron en tinieblas con sus corazones corruptos y entenebrecidos.

Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían... Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí (Hch 28.24, 28-29).

La situación no fue diferente en el libro de los Hechos, pues éste termina mostrándonos como los judíos en Roma no pudieron creer el mensaje del Evangelio de Jesucristo.

Profesando ser sabios se hicieron necios delante de Dios (Ro 1.22).

Al igual que con Egipto y faraón, los filisteos y judíos vieron y experimentaron el poder de Dios y no hicieron nada al respecto. No cambiaron su actitud hacia el único Dios vivo y verdadero y tampoco cambiaron sus afectos hacia sus dioses hechos de palo y piedra por sus propias manos, ni dejaron su orgullo. ¿Qué significa esto?

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Ro 3.21-26).

De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, solamente por el Amor y la Gracia de Dios sobre tu persona es que puedes estar leyendo este mensaje, creyendo que eres quién Él dice en Su Palabra que ahora tú eres: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y amado(a) por el Padre.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Es verdad, entre los seres humanos no hay uno que sea justo, ni uno solo, pero, no es así con los Hijos de Dios Nacidos de Nuevo; ahora eres justo(a) pues, por Su Gracia y Amor, Cristo Jesús pagó por todos tus pecados (pasados, presentes y futuros), haciendo de ti un ser justo(a) y sólo existen dos tipos de seres justos: uno es Dios y los otros son los Hijos de Dios.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).

Esto, mi amado(a), son buenas noticias, noticias de gran gozo, ya que por Su sacrificio de amor Jesús no sólo pagó el precio de todos tus pecados sino que también te justificó. Esto quiere decir que al vencer a la muerte, Jesús te hizo justo(a) quebrando el yugo que la iniquidad tenía sobre de ti.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Ro 8.1-4).

Efectivamente, por la Gracia de Dios, tú ya no vives conforme con tu carne sino que vives conforme con el Espíritu Santo que vive en ti. Es por esto que cuando caes y pecas no te sientes bien contigo mismo(a), porque no estás conforme. Los pecadores pecan, pues es lo que saben hacer, les gusta hacer y no sienten ningún remordimiento por ello. Tú, como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo tienes al Espíritu Santo como las arras de tu herencia: que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. ¡La iniquidad nada tiene en ti! ¡Sólo por Su Gracia!

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).

Así que, si has pecado no huyas de Dios; no te escondas de Su Presencia todo lleno(a) de condenación y culpa. Mejor corre hacia Él y confiesa tu pecado pues fiel y justo es Dios para perdonarte y limpiarte de toda maldad.

Recuerda siempre que no se trata de lo que tú hiciste, estés haciendo o puedas hacer en el futuro sino de lo que Cristo Jesús hizo al derramar hasta la última gota de sangre en esa cruz por Amor a ti y derrotar al pecado y a la muerte al resucitar para hacerte libre y darte una Nueva Vida: la Vida Eterna.

Porque la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús ya te hizo libre de la ley del pecado y de la muerte. ¡El pecado y la muerte nada tienen en ti!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, gracias porque cada día que pasa creo y recibo más de tu Amor por mí. Puedo afrontar este día con la certeza, la garantía de que todo me saldrá bien, pues Tú estás conmigo y si Dios es conmigo ¿quién contra mí? Además, Tú has declarado en Tu Palabra que a los que te amamos TODAS las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Tu Propósito hemos sido llamados en Tu Amor y por Tu Amor. Sé que todo lo puedo y que soy más que vencedor(a) pues por Tu Gracia y Amor lo has establecido así. Precioso Jesús, que más te puedo decir sino que te amo con todo mi ser y corazón. Gracias Espíritu Santo por vivir aquí conmigo, hagamos de este día el mejor de nuestras vidas. Por lo tanto, creo y declaro que ante todo problema, enfermedad o aflicción, yo, ____________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) pues todo lo puedo en Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy libre! ¡Soy feliz! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y soy libre de la ley del pecado y de la muerte! ¡Soy libre de la naturaleza caída y pecaminosa del ser humano! ¡Soy libre de la iniquidad! ¡Sólo por Tu Gracia, mi Señor Jesús! Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         24          Hch 28.17-31  /  1 Sam 6-7  /  Sal 53