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sábado, 9 de agosto de 2014

¡Cómo se vive una Vida Nueva!

 
 
 
5 de Agosto
¡Olvidando lo que quedó atrás!
Por Riqui Ricón*
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas  (2 Co 5.17).
Esta es una Escritura hermosa y poderosa. Hermosa porque expresa todo el Amor que Dios siente por ti al haber desarrollado Su Plan de Salvación para tu vida, y poderosa porque contiene el resultado asombroso de dicho Plan: hacer de ti una persona Nueva, totalmente diferente a la que antes eras.
Es una Escritura cargada de Amor puesto que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados (2 Co 5.19a). Y esto es así porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).
Jamás debes olvidar que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él (1 Jn 3.1 NTV).
Es tanto el Amor que Dios siente por ti que, una vez que tú fuiste justificado(a) con la muerte y resurrección de Jesucristo, Él te ha llamado Su propio(a) Hijo(a).
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.21).
Quizá te estés preguntando, -¿Cómo una persona como yo, como yo viví mi vida, puede formar parte de la familia de Dios? ¿Será posible que en Verdad yo pueda ser un(a) hermano(a) de Jesucristo? Las respuestas a estas y otras preguntas parecidas, las encontrarás en la Biblia que es la infalible Palabra de Dios.
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).
Esto significa que, si tú has creído y reconocido a Jesús como tu Señor y Salvador ahora eres, literalmente, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Y, ¿cómo le puede suceder esto a una persona como tú?
siendo renacidos [Nacidos de Nuevo], no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Es el Amor y la Gracia de Dios sobre tu persona lo que hizo posible que mediante tu Fe en la Palabra de Dios recibieses la adopción legítima de un(a) Hijo(a) y heredero(a) de Dios.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efe 2.4-9).
Así que, definitivamente tú ya no eres un(a) miserable pecador(a) destinado al infierno por lo que resta de la eternidad; sino que ahora eres ese(a) heredero(a) de la Vida Eterna que Dios siempre ha amado.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,  sino que habéis recibido el espíritu de adopción,  por el cual clamamos:  ¡Abba,  Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios.  Y si hijos,  también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.14-17a).
Ahora, en Cristo Jesús, el Todopoderoso Dios es tu verdadero Padre y Jesucristo ha dejado de ser el único Hijo de Dios para ser el primero entre muchos hermanos.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.29).
Si lo notas, tú has sido predestinado(a) por Dios para ser hecho(a) conforme a la imagen de Su Hijo Jesús. Esto es, para que tú seas exactamente igual a Jesucristo.
De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo (1 Jn 4.17 DHH).
Dado que Jesús era el Único Hijo de Dios (Eterno, engendrado por Dios pero no creado y de la misma naturaleza que el Padre), y ahora todos Sus Hijos somos exactamente iguales a Él, entonces te darás cuenta que Dios no puede tener Hijos pecadores, mediocre o fracasados. Todos somos justos, santos y perfectos por medio de Cristo Jesús.
Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre. Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero este sacerdote, después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando (He 10.10-14 NVI).
Y este es el milagro más hermoso y poderoso del Plan de Dios para tu vida, que todo aquel que está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas  (2 Co 5.17).
Por lo tanto, en Cristo Jesús, tú ya no eres más un extraño(a) ni extranjero(a) para Dios, sino que ahora eres miembro de Su Familia; eres un(a) ciudadano(a) del Reino de Dios y conciudadano(a) de los cristianos de todo el mundo (Efe 2.19).
¡Esta es Palabra de Dios! ¡Esta es Palabra de Honor!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, te amo con todo mi corazón y en este día quiero agradecerte una vez más tu Gran Amor por mí. Pues Tú eres rico en misericordia y por Tu gran amor con que me has amado, aun estando yo muerto(a) en pecados, me diste vida juntamente con Cristo, por gracia soy salvo(a), y juntamente con Él me resucitaste, y asimismo me hiciste sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en estos días las abundantes riquezas de Tu gracia en Tu bondad para conmigo en Cristo Jesús, al darme esta Nueva Vida como un(a) legítimo(a) Hijo(a) Tuyo(a). Gracias porque, a pesar de lo que ahora digan y griten las circunstancias de mi vida, la Verdad es que yo soy la persona que Tú, Padre, dices en Tu Palabra que soy: ¡Tu Hijo(a) Amado(a)! Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste, me hiciste Nueva criatura y me diste esta Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una Vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. En cuanto a mis circunstancias, yo busco tu ayuda SEÑOR. Espero confiadamente que Tú me salves, y con toda certeza sé que Tú, mi Dios, me oyes. Por lo tanto, ¡Enemigos míos (enfermedad, pobreza, tristeza o temor), no se regodeen de mí! Pues aunque caiga, me levantaré otra vez. Aunque esté en oscuridad, el SEÑOR será mi luz. Seré paciente cuando el SEÑOR me castigue, porque he pecado contra él. Pero después, él tomará mi caso y me hará justicia por todo lo que he sufrido a manos de mis enemigos. El SEÑOR me llevará a la luz y veré su justicia. Entonces mis enemigos verán que el SEÑOR está de mi lado. Serán avergonzados los que se mofaban de mí diciendo: «Entonces, ¿dónde está el SEÑOR, ese Dios tuyo?». Con mis propios ojos veré su ruina; como lodo en las calles serán pisoteados (Miq 7.7-10). Amado Padre celestial, ¿Dónde hay otro Dios como tú, que perdona mi culpa y pasas por alto los pecados de Tu preciado Hijo(a)? No seguirás enojado conmigo para siempre, porque tú te deleitas en mostrar tu amor inagotable. Volverás a tener compasión de mí. ¡Aplastarás mis pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano! Me mostrarás Tu fidelidad y Tu amor inagotable, como lo prometiste hace mucho tiempo en Tu Palabra, la Biblia (Miq 7.18-20). Así que, Gracias por ser la Luz que ilumina mi Vida.  Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. Lámpara es a mis pies Tu Palabra y Luz en mi Camino. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 5                     2 Corintios 5.11-6.13  /  2 Reyes 18  /  Miqueas 7
 


jueves, 7 de agosto de 2014

¡Cómo puedes tú salir de las tinieblas!

 


4 de Agosto
¡Con la luz que YA habita en tu corazón!
Por Riqui Ricón*
Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro.* Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos (2 Co 4.7 NTV).
La Biblia enseña que fue Dios quien, cuando la tierra estaba desordenada y vacía,  y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz. ¡Es este mismo Dios Todopoderoso quien ahora resplandece en tu corazón!
¿Cómo es posible esto? Esto es posible mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús y por el Amor que Dios siente por ti.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Efe 2.4-7).
Gracias a que Jesús murió en esa cruz es que fueron pagados todos tus pecados (pasados, presentes y futuros). Sin embargo, es por Su resurrección que la Luz de Cristo ahora brilla en tu corazón. Tú has Nacido de Nuevo, ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios y estás sentado(a) con Cristo Jesús en los lugares celestiales.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella (Jn 1.4).
Cualesquiera que sean las tinieblas que amenazan hoy tu vida, debes comprender y sobre todo creer, que es la mismísima Vida de Cristo Jesús la que ahora resplandece en tu corazón y por lo tanto, esas tinieblas no prevalecerán contra ti.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).
No es sólo la luz de Cristo Jesús alumbrando tu corazón, sino que Dios mismo, el Espíritu Santo, habita en ti y contigo, para garantizar tu victoria sobre cualquier enemigo.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Así que, por la Palabra de Dios, por Su Palabra de Honor, tú no eres más un(a) mediocre y fracasado(a) pecador(a). Ése(a), el (la) que antes tú eras, está muerto(a), crucificado(a) juntamente con Cristo. ¡No existe más!
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él (1 Jn 5.1).
Sin importar cuan obscuras y profundas parezcan las tinieblas que te acosan el día de hoy, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios y Cristo Jesús, el lucero de la mañana, está contigo para alumbrar tu camino.
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo (Efe 5.8-14).
¡Ahora eres luz en Cristo Jesús, por lo tanto tú puedes, sí, tú puedes andar, vivir, pensar, actuar y hablar como un(a) Hijo(a) de Luz!
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento (Isa 60.1-3).
Así que, en lugar de ocultarte o avergonzarte por tus fracasos pasados, ¡Levántate y resplandece!
Que brille tu luz para que todos la vean. Pues la gloria del SEÑOR se levanta para resplandecer sobre ti. Una oscuridad negra como la noche cubre a todas las naciones de la tierra, pero la gloria del SEÑOR se levanta y aparece sobre ti. Todas las naciones vendrán a tu luz; reyes poderosos vendrán para ver tu resplandor (Isa 60.1-3 NTV).
¡Recuerda que este es el año de tu Esplendor!
Y si todavía piensas que no eres apto o capaz para llevar una Vida de Esplendor, ¡no te preocupes! Esto deja bien claro que [tu] nuestro gran poder proviene de Dios, no de [ti] nosotros mismos [para que nadie se gloríe].
Y si todavía piensas que tus circunstancias no te permiten brillar con esa luz como tú quisieras, ¡no te preocupes!
Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos (2 Co 4.8-9 NTV).
¡Dios no miente! ¡Nunca lo ha hecho! Tu adversario el diablo es el único mentiroso y como león rugiente anda buscando que tú le creas y así convencerte de lo incapaz, fracasado(a), pecador(a) e indigno(a) que eres delante de Dios. ¡Mentiras!
Vosotros, en cambio, sois un linaje escogido, un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo que Dios ha adquirido para que anunciéis a otros las grandezas de aquel que, estando vosotros en tinieblas, os llamó a participar de su luz maravillosa (1 P 2.9 CST).
¡Tú eres exactamente lo que Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que ahora eres!
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él (1 Jn 3.1 NTV).
Jamás le permitas al diablo que te haga olvidar que tú eres un(a) Hijo(a) Amado(a) del Todopoderoso y participas de Su Luz maravillosa.
Pero vosotros, hermanos, no estáis a oscuras para que la llegada de ese día os sorprenda como un ladrón. Porque vosotros sois hijos de la luz, hijos del día. Ninguno de nosotros pertenece a la noche ni a las tinieblas (1 Tes 5.4-5 CST).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día quiero agradecerte una vez más tu Gran Amor por mí. Gracias porque la luz de Cristo Jesús ahora brilla en mi corazón. Gracias porque, a pesar de lo que ahora digan y griten las circunstancias de mi vida, la Verdad es que yo soy la persona que Tú, Padre, dices en Tu Palabra que soy: ¡Tu Hijo(a) Amado(a)! Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste esta Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una Vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por ser la Luz que ilumina mi Vida.  Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. Lámpara es a mis pies Tu Palabra y Luz en mi Camino. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 4                     2 Co 4.1-5.10  /  2 R 17  /  Miq 6
 

sábado, 2 de agosto de 2014

¡Cómo vencer la condenación!

 

3 de Agosto

¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!

Por Riqui Ricón*

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Co 3.7-11).

¡Qué hermosa enseñanza, y qué gloriosa esperanza, nos da la Palabra de Dios el día de hoy! Si la vida durante el régimen del Antiguo Testamento (basado en la justicia de las obras y la condenación del pecador), fue gloriosa, entonces mucho más gloriosa es la vida en el régimen del Nuevo Testamento basado en la Gracia y el Amor de Dios y en la justificación por medio de la fe, esto es, por medio de creerle a Dios, creyendo Su Palabra.

“Efectivamente, cuando en el monte Sinaí aquel viejo sistema de leyes que conducía a la muerte fue instituido (porque la paga del pecado es muerte), el pueblo no pudo fijar la vista en el rostro de Moisés porque al darles la ley de Dios, que debían creer y obedecer, el rostro le resplandecía con la gloria de Dios.

Sin embargo, aquella brillantez ya se estaba desvaneciendo. Así que, ¿No debes tú esperar una gloria mucho mayor en estos días en que el Espíritu Santo está dando la Vida? Si el plan que conducía a condenación comenzó gloriosamente, entonces mucho más glorioso es el plan que te justifica delante de Dios.

En verdad, la gloria que brilló en el rostro de Moisés es insignificante en comparación con la supereminente gloria del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Si el viejo y perecedero sistema tuvo gloria, ¡mucho más lo tendrá el nuevo plan de salvación, porque es eterno!” (2 Co 3.7-11 parafraseado de la Biblia al Día BAD).

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

El Nuevo Testamento es el ministerio del Espíritu donde a través del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, Dios demostró que te ama tanto que prefirió perder a Su propio Hijo antes que perderte a ti. El ministerio de la condenación ha quedado atrás y la justicia ha sido satisfecha mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

¡Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el ministerio del Espíritu es el ministerio del Amor de Dios para contigo!

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).

Puesto que el sacrificio de Jesús es perfecto, completo y acabado, gracias a Su muerte, todos tus pecados, pasados, presentes y futuros, fueron pagados con Su Sangre vertida en esa cruz. Sin embargo, es con Su resurrección que Él te hace Nacer de Nuevo para que seas partícipe de la Vida Eterna que es la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios.

De todo corazón les digo: Cualquiera que cree mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida (Jn 5.24 BAD).

Ciertamente el tiempo de la ley, que te conducía a la muerte, fue con tal esplendor que tenían que cubrir el rostro de Moisés a causa de la Gloria de Jehová. Sin embargo, ese tiempo de la condenación ya ha llegado a su fin y ahora tú vives el tiempo de la Gracia y la justificación, y mediante la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, has pasado de muerte a vida.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

¡No cualquier clase de vida, ni cualquier forma de abundancia sino la Abundante Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo [el del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús], cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).

Es este mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, el que te permite asegurar, con toda certeza, que sea cual sea el reto, problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que tanto te ama, Cristo Jesús.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, los días de vivir todo(a) condenado(a) a causa de tus errores, fracasos y pecados están terminados. Si has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador (si no lo has hecho sólo tienes que hacerlo), entonces, sin lugar a dudas, y sin importar lo que hayas hecho, todos tus pecados han sido pagados y perdonados, has Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios y ahora estás en Cristo.

¡La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Es de ti de quien está hablando la Biblia: ¡Eres Nueva Creación! ¡Las cosas viejas pasaron! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva! ¡Lo mejor de tu Vida está delante de ti!

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).

Este es el ministerio glorioso del Espíritu de Dios: Que Él está contigo para intervenir a tu favor, para que todas las cosas te ayuden a bien pues eres escogido(a) con propósito por parte de Dios, tu Padre.

¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).

Así que, ¡ten ánimo! ¡No hay forma que puedas perder!

Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos (Miq 5.9).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso y reconfortante es saberme tan amado(a) por Ti. Quiero agradecerte que hoy sé que si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, más glorioso es el Ministerio de Tu Espíritu Santo en mi vida. Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste una Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 3 2 Co 2.5-3.18 / 2 R 15-16 / Miq 5