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martes, 15 de diciembre de 2015

¡Cómo vencer la condenación!


15 de Diciembre
¡Hecho(a) totalmente libre!
Por Riqui Ricón*
He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla (Isa 50.9).
Dado que ahora tu ayudador es el Señor no tienes nada de qué preocuparte o razón alguna para estar temeroso(a) o angustiado(a). La Palabra de Dios, la Biblia, lo dice así y puedes estar seguro(a) de que es la verdad:
Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios, El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre (Sal 146.5-6).
de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre (He 13.6).
A menos que estés pensando y CREYENDO que el problema o aflicción que estás enfrentando el día de hoy, está fuera del alcance del Poder y del Amor de Dios. Y dado que la Biblia, la Palabra de Dios, es la Verdad, pensar o creer así sería, por cierto, un gran error.
Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Num 23.19 NTV).
Por lo que Jesús hizo, por amor a ti, con Su muerte y Su resurrección, de acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, tú eres una Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y esto te permite estar confiado(a) delante de Dios. Puedes estar confiado(a) y seguro(a) delante de tu Padre, no solamente por las adversidades y vicisitudes de la vida, sino también, y sobre todo, ante toda culpabilidad o acusación en tu contra.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Tú has sido comprado(a) y redimido(a) a precio de Sangre y la paga de tus pecados ya se realizó en la cruz del calvario. ¡No tienes por qué seguir pagando por algo que Cristo Jesús YA PAGÓ en tu lugar!
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Ro 8.1).
Por esto, la Escritura te enseña a no permitirle lugar a la condenación, pues cuando tú, como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, pecas -Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Jn 1.10)-, la Verdad es que tú no estás conforme ni de acuerdo con tu carne, sino que estás de acuerdo con el Espíritu, por lo tanto, no estás tranquilo(a) hasta que te arrepientes y confiesas tus pecados.
Esto es así gracias a que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2) y ahora, en honor a la Verdad, sólo deseas y anhelas cada día ser más como Él es.
Si tú no deseas ser como Jesús es y no anhelas vivir como Él vivió, entonces tú todavía no has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador; no le has recibido en tu corazón y no has Nacido de Nuevo. Sin embargo esto se arregla si comienzas leyendo la Nota Importante que está al final de esta reflexión.
Así que, ¡vive creyendo la Palabra de Dios! ¡Eres libre de la ley del pecado y de la muerte! ¡Eres libre de toda condenación!
Y si caes y pecas, no huyas de Dios, corre hacia Él. ARREPIENTETE de todo tu corazón y confiésale tus pecados pues Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).
Si estas luchando en algún área de tu personalidad contra algún pecado recurrente, no te angusties, hoy puedes luchar con fe, no dándole el más mínimo lugar a la condenación que te dice que eres hipócrita, mentiroso(a), fracasado(a) o cualquier otro tipo de absurdas mentiras diabólicas. ¡No! ¡Nada de eso! Recuerda siempre que tú eres quien Dios dice que eres en Su Palabra.
Por lo tanto, ten ánimo y declara con FE lo que Dios dice en Su Palabra acerca de ti: que todo lo puedes (Fil 4.13); que eres más que vencedor(a) (Ro 8.37); que mayor es el que está en ti, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4); que has Nacido de Nuevo de una simiente incorruptible que es la Palabra de Dios (1 P 1.23); que siete veces cae el justo (y tú ya lo eres, no lo dudes), y siete veces te vuelves a levantar (Pro 24.16).
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.21).
Ahora, no te confundas, pues no se trata de justificar tu pecado sino, todo lo contrario, se trata de que le creas a Dios, quien ya te hizo justo al entregar a Su propio Hijo, Jesús, para que pagara todos tus pecados por amor a ti y así, con tu fe, vencerás al pecado en ti.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros (Sgo 4.7).
Así es mi amado(a), sométete a Dios y a Su Palabra para que así puedas con tu fe, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra, resistir al diablo y éste huirá de ti.
Si estás comprendiendo el mensaje del Evangelio, las Buenas Nuevas de Jesucristo, entonces te puedes dar cuenta que el saber que tu Padre no te condena no quiere decir, en forma alguna, que puedes pecar, sino que, por eso, porque Él te ha hecho Nueva Creación y ahora tú lo sabes, lo recibes y lo crees, tienes la victoria sobre el pecado.
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (Gal 5.1).
¡En Cristo Jesús has sido HECHO(A) LIBRE de la ley del pecado y de la muerte!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, quiero decirte que te amo con todo mi corazón y que estoy maravillado(a) de la obra perfecta, completa y acabada del sacrificio de Tu Hijo Jesús en la cruz. ¡Gracias, Señor Jesús, muchas gracias! ¿Qué puedo decir a todo esto? Si Tú, oh Dios, eres por mí, ¿quién contra mí?  Si no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por Amor a mí, ¿cómo no me darás también con Él todas las cosas? ¿Quién me acusará si soy escogido(a) de Dios? ¡Dios, Tú eres el que me justifica! ¿Quién es el que me condenará? ¡Cristo Jesús, Tú eres el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además estás a la diestra de Dios, el que también intercede por mí! Así que, en este momento, yo le hablo a ese espíritu de condenación y mentira para decirle que yo no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y, por eso, hoy puedo, con toda libertad y confianza, decirle a Dios, Abba, Padre, Papá, Papito. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas, yo _____________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor. Por todo esto, me someto a Tu Palabra, oh Dios, y resisto a la enfermedad, la pobreza, el fracaso, la tristeza, la depresión, el temor y la duda. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 15                                Fil 2.12-30   /  Ez 21-22  /  Isa 50

jueves, 6 de agosto de 2015

¡Cómo vencer la condenación!



3 de Agosto

¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!

Por Riqui Ricón*

si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Co 3.7-11).

¡Qué hermosa enseñanza, y qué gloriosa esperanza, nos da la Palabra de Dios el día de hoy! Si la vida durante el régimen del Antiguo Testamento (basado en la justicia de las obras y la condenación del pecador), fue gloriosa, entonces mucho más gloriosa es la vida en el régimen del Nuevo Testamento basado en la Gracia y el Amor de Dios y en la justificación por medio de la fe, esto es, por medio de creerle a Dios, creyendo Su Palabra.

“Efectivamente, cuando en el monte Sinaí aquel viejo sistema de leyes que conducía a la muerte fue instituido (porque la paga del pecado es muerte), el pueblo no pudo fijar la vista en el rostro de Moisés porque al darles la ley de Dios, que debían creer y obedecer, el rostro le resplandecía con la gloria de Dios.

Sin embargo, aquella brillantez ya se estaba desvaneciendo. Así que, ¿No debes tú esperar una gloria mucho mayor en estos días en que el Espíritu Santo está dando la Vida? Si el plan que conducía a condenación comenzó gloriosamente, entonces mucho más glorioso es el plan que te justifica delante de Dios.

En verdad, la gloria que brilló en el rostro de Moisés es insignificante en comparación con la supereminente gloria del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Si el viejo y perecedero sistema tuvo gloria, ¡mucho más lo tendrá el nuevo plan de salvación, porque es eterno!” (2 Co 3.7-11 parafraseado de la Biblia al Día BAD).

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

El Nuevo Testamento es el ministerio del Espíritu donde a través del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, Dios demostró que te ama tanto que prefirió perder a Su propio Hijo antes que perderte a ti. El ministerio de la condenación ha quedado atrás y la justicia ha sido satisfecha mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

¡Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el ministerio del Espíritu es el ministerio del Amor de Dios para contigo!

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).

Puesto que el sacrificio de Jesús es perfecto, completo y acabado, gracias a Su muerte, todos tus pecados, pasados, presentes y futuros, fueron pagados con Su Sangre vertida en esa cruz. Sin embargo, es con Su resurrección que Él te hace Nacer de Nuevo para que seas partícipe de la Vida Eterna que es la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios.

De todo corazón les digo: Cualquiera que cree mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida (Jn 5.24 BAD).

Ciertamente el tiempo de la ley, que te conducía a la muerte, fue con tal esplendor que tenían que cubrir el rostro de Moisés a causa de la Gloria de Jehová. Sin embargo, ese tiempo de la condenación ya ha llegado a su fin y ahora tú vives el tiempo de la Gracia y la justificación, y mediante la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, has pasado de muerte a vida.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

¡No cualquier clase de vida, ni cualquier forma de abundancia sino la Abundante Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo [el del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús], cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).

Es este mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, el que te permite asegurar, con toda certeza, que sea cual sea el reto, problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que tanto te ama, Cristo Jesús.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, los días de vivir todo(a) condenado(a) a causa de tus errores, fracasos y pecados están terminados. Si has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador (si no lo has hecho sólo tienes que hacerlo), entonces, sin lugar a dudas, y sin importar lo que hayas hecho, todos tus pecados han sido pagados y perdonados, has Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios y ahora estás en Cristo.

¡La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Es de ti de quien está hablando la Biblia: ¡Eres Nueva Creación! ¡Las cosas viejas pasaron! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva! ¡Lo mejor de tu Vida está delante de ti!

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).

Este es el ministerio glorioso del Espíritu de Dios: Que Él está contigo para intervenir a tu favor, para que todas las cosas te ayuden a bien pues eres escogido(a) con propósito por parte de Dios, tu Padre.

¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).

Así que, ¡ten ánimo! ¡No hay forma que puedas perder!

Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos (Miq 5.9).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso y reconfortante es saberme tan amado(a) por Ti. Quiero agradecerte que hoy sé que si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, más glorioso es el Ministerio de Tu Espíritu Santo en mi vida. Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste una Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 3 2 Co 2.5-3.18 / 2 R 15-16 / Miq 5


  


sábado, 2 de agosto de 2014

¡Cómo vencer la condenación!

 

3 de Agosto

¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!

Por Riqui Ricón*

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Co 3.7-11).

¡Qué hermosa enseñanza, y qué gloriosa esperanza, nos da la Palabra de Dios el día de hoy! Si la vida durante el régimen del Antiguo Testamento (basado en la justicia de las obras y la condenación del pecador), fue gloriosa, entonces mucho más gloriosa es la vida en el régimen del Nuevo Testamento basado en la Gracia y el Amor de Dios y en la justificación por medio de la fe, esto es, por medio de creerle a Dios, creyendo Su Palabra.

“Efectivamente, cuando en el monte Sinaí aquel viejo sistema de leyes que conducía a la muerte fue instituido (porque la paga del pecado es muerte), el pueblo no pudo fijar la vista en el rostro de Moisés porque al darles la ley de Dios, que debían creer y obedecer, el rostro le resplandecía con la gloria de Dios.

Sin embargo, aquella brillantez ya se estaba desvaneciendo. Así que, ¿No debes tú esperar una gloria mucho mayor en estos días en que el Espíritu Santo está dando la Vida? Si el plan que conducía a condenación comenzó gloriosamente, entonces mucho más glorioso es el plan que te justifica delante de Dios.

En verdad, la gloria que brilló en el rostro de Moisés es insignificante en comparación con la supereminente gloria del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Si el viejo y perecedero sistema tuvo gloria, ¡mucho más lo tendrá el nuevo plan de salvación, porque es eterno!” (2 Co 3.7-11 parafraseado de la Biblia al Día BAD).

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

El Nuevo Testamento es el ministerio del Espíritu donde a través del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, Dios demostró que te ama tanto que prefirió perder a Su propio Hijo antes que perderte a ti. El ministerio de la condenación ha quedado atrás y la justicia ha sido satisfecha mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

¡Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el ministerio del Espíritu es el ministerio del Amor de Dios para contigo!

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).

Puesto que el sacrificio de Jesús es perfecto, completo y acabado, gracias a Su muerte, todos tus pecados, pasados, presentes y futuros, fueron pagados con Su Sangre vertida en esa cruz. Sin embargo, es con Su resurrección que Él te hace Nacer de Nuevo para que seas partícipe de la Vida Eterna que es la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios.

De todo corazón les digo: Cualquiera que cree mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida (Jn 5.24 BAD).

Ciertamente el tiempo de la ley, que te conducía a la muerte, fue con tal esplendor que tenían que cubrir el rostro de Moisés a causa de la Gloria de Jehová. Sin embargo, ese tiempo de la condenación ya ha llegado a su fin y ahora tú vives el tiempo de la Gracia y la justificación, y mediante la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, has pasado de muerte a vida.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

¡No cualquier clase de vida, ni cualquier forma de abundancia sino la Abundante Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo [el del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús], cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).

Es este mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, el que te permite asegurar, con toda certeza, que sea cual sea el reto, problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que tanto te ama, Cristo Jesús.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, los días de vivir todo(a) condenado(a) a causa de tus errores, fracasos y pecados están terminados. Si has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador (si no lo has hecho sólo tienes que hacerlo), entonces, sin lugar a dudas, y sin importar lo que hayas hecho, todos tus pecados han sido pagados y perdonados, has Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios y ahora estás en Cristo.

¡La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Es de ti de quien está hablando la Biblia: ¡Eres Nueva Creación! ¡Las cosas viejas pasaron! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva! ¡Lo mejor de tu Vida está delante de ti!

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).

Este es el ministerio glorioso del Espíritu de Dios: Que Él está contigo para intervenir a tu favor, para que todas las cosas te ayuden a bien pues eres escogido(a) con propósito por parte de Dios, tu Padre.

¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).

Así que, ¡ten ánimo! ¡No hay forma que puedas perder!

Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos (Miq 5.9).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso y reconfortante es saberme tan amado(a) por Ti. Quiero agradecerte que hoy sé que si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, más glorioso es el Ministerio de Tu Espíritu Santo en mi vida. Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste una Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 3 2 Co 2.5-3.18 / 2 R 15-16 / Miq 5