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jueves, 22 de agosto de 2013

¡Cómo saber si eres un(a) Hijo(a) de Dios!

 
Jueves 22 de Agosto de 2013.
¡Igual al Padre!
Por Riqui Ricón*
Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Jn 5.16-18).
Es muy interesante notar aquí, como la Escritura te enseña cuáles fueron las dos razones por las cuales los judíos mataron a Jesús: uno, por hacer milagros en el día de reposo y dos, por decir que Dios era Su propio Padre.
Esto último, fue demasiado para las mentes religiosos de ese tiempo y no lo pudieron soportar, pues, en el correcto sentido de las palabras, tanto antes como hoy, decir que uno es Hijo de Dios significa necesariamente tener la misma naturaleza que Dios (ser igual a Dios).
Para aquellos judíos esta mera idea era impensable.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).
La única forma para comprender y asimilar esto es cuando sabes y crees el Amor de Dios.
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.16-17).
Es por el Amor que Él siente por ti, que tú has sido llamado(a) y constituido(a) por el mismísimo Dios como un(a) Hijo(a) Suyo(a). ¡Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a su propio Hijo para pagar TODOS tus pecados antes que perderte a ti. Jesús no vino a condenarte sino que, por medio de Su Sangre, muerte y resurrección, te ha dado la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) del Rey.
Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra (Sal 2.7-8).
De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, tú eres legal y literalmente un(a) Hijo(a) de Dios. Esta es tu verdadera identidad y esta es la razón por la que Jesús dio su vida en esa cruz, por amor a ti.
Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (He 2.10).
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.29).
La actitud de los judíos de antaño hacia las enseñanzas y la persona de Jesús es un mero reflejo del pánico que Satanás tiene de que en Verdad tú comiences a creer que eres la persona que Dios dice en Su Palabra que eres: ¡Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Sin importar la situación en que te encuentres el día de hoy, si tú has hecho a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida, ten la certeza, la plena seguridad y confianza que puedes orar a tu Padre y pedirle que te ayude, teniendo la total certeza que Él no faltará a Su Palabra y contestará favorablemente todas tus oraciones.
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (He 4.14-16).
Tu enemigo, el diablo, tratará por todos los medios de apartarte de esta verdad: que tú eres un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios y que Él no dejará de cumplirte Su Palabra. Satanás tratará de producir duda e incredulidad en tu mente y corazón hacia la Palabra de Dios para que, olvidando quien tú ya eres, seas desanimado(a) y tentado(a) a desobedecer.
Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos (Zac 7.11-12).
Jesús ha vencido al mundo por ti  y te ha traspasado Su Victoria.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33)
La victoria que vence al mundo es tu fe.
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Jn 5.4).
Y la fe viene por el oír la Palabra de Dios. Esto es, creerle a Dios, creyendo a Su Palabra, sabiendo que tú eres el (la) amado(a) y especial tesoro de Dios.
Así que, no permitas que ningún problema o circunstancia adversa te haga dudar del Amor de tu Padre. No permitas que la duda, y el temor que ésta produce, te roben tu identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo,  sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar:  "¡Abba!  ¡Padre!" (Ro 8.15 NVI).
No lo dudes más, de acuerdo a las enseñanzas de Jesucristo, al Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús y a todo el mensaje contenido en la Palabra de Dios, la Biblia (y por más que chillen los demonios, blasfemia, blasfemia), tú eres legítimamente un(a) Hijo(a) del Dios Todopoderoso.
Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado (Sal 119.42).
¡Jamás serás avergonzado(a) de haber confiado y creído la Palabra de Dios!
Oremos:
Amado Padre celestial, en este momento quiero decirte cuanto te amo y cuan agradecido estoy por Tu Amor. Gracias Jesús por Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota en esa cruz por Amor a mí. Sé que he sido justificado(a) y perdonado(a) en Tu Sangre. Ahora soy legítimamente un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y este acto soberano de Tu Amor y Gracia sobre mí me coloca a la estatura del Varón perfecto, Cristo Jesús. Ante cualquier reto que esté enfrentando el día de hoy, sé también que jamás me dejarás, pues Tú, Jesucristo, eres mi guardador y el maligno no me toca. Tú has dicho en Tu Palabra que a los que te amamos TODAS las cosas nos ayudarán a bien, así que, este día, yo, ________________ (tu nombre aquí), creo y declaro que soy sano(a),  soy libre, soy próspero(a) y soy feliz. De todo problema,  circunstancia o enfermedad estoy cien por ciento seguro(a) que salgo más que vencedor(a) pues todo lo puedo en Cristo Jesús, mi Señor y Salvador. Lo creo y lo confieso en Tu nombre Señor Jesús. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 22                     Jn 5.1-18  /  1 Cr 18-19  /  Zac 7
 


martes, 20 de agosto de 2013

¿Por qué fue Jesús a la cruz?

 
Lunes 19 de Agosto de 2013.
¡Porque te ama!
Por Riqui Ricón*
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta (Jn 4.16-19).
Este es uno de los episodios más hermosos y emocionantes en la vida de Jesús. Puedes constatar aquí que, con su propio ejemplo, el Señor demuestra la naturaleza de Dios. Aquí tienes a Jesús quien después de conversar con una mujer samaritana (lo cual era considerado totalmente impuro por parte de los judíos de esa época), no le recrimina su vida, ni sus pecados, pues esta mujer había tenido cinco maridos y en ese momento cohabitaba con otro hombre. ¡No hay un solo reproche departe del Señor hacia ella!
Presta mucha atención ya que ahí tenemos a la persona más despreciable del momento. Es una mujer y ha sentido en carne propia el prejuicio sexual. Es samaritana y conoce el desprecio racial por parte de romanos y judíos. Cinco veces ha fracasado como esposa y como mujer y ha experimentado el profundo rechazo no sólo de las demás mujeres, sino de la comunidad entera. Y, por si fuera poco, el hombre con el que actualmente vive no le quiere dar su nombre. ¡Es a este insignificante ser humano que, Dios hecho hombre, Jesús mismo, decide revelarle Su Identidad!
Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo (Jn 4.25-26).
¡Asombroso! Jesús no se lo reveló a Juan, ni a Pedro, no se lo dijo a Nicodemo, ni a Jairo, no se manifestó a Caifás, ni a Poncio Pilato, sino que se reveló a una mujer samaritana, allá en la soledad de aquella tarde en el pozo de Jacob. ¡Maravilloso! ¡Jesús no está buscando perfectos sino sinceros!
Jesús es Amor puro. Él no anda llevando la cuenta de tus pecados y transgresiones con el propósito de echártelos en cara y así darte algún tipo de lección o reprimenda. ¡No! ¡De ninguna manera! Mira el carácter de Jesús, Él es amor y sólo está buscando tu corazón. ¡Es a ti a quien Él busca! ¡Eres tú el (la) importante para Él!
¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.17-17).
¡El Amor que Él siente por ti lo ha llevado no sólo a justificarte pagando todos tus pecados en esa cruz, sino que, precisamente por eso, ahora te puede llamar Hijo(a) Suyo(a)!
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;  por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él (1 Jn 3.1).
Así que, sin lugar a dudas, puedes contar con Él. Sin lugar a dudas, puedes estar seguro(a) de Su Amor por ti. Sin lugar a dudas, Él jamás se olvidará de ti.
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti (Isa 49.15).
Si en estos días estás experimentando cualquier tipo de problema o aflicción, sólo escucha a Jesús decirte, Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mat 11.28-30).
Recuerda siempre que, sin importar cómo haya sido tu vida pasada, si has hecho a Jesús el Señor de tu vida, en esa cruz fuiste justificado(a) con Su Sangre, perdonado(a) por Su amor, santificado(a) por la purificación de tus pecados y perfeccionado(a) por su Gracia, y ahora eres literal y legítimamente un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras permanecerán para siempre (Mar 13:31 CST).
Todo esto no es algo que Dios vaya hacer a tu favor sino algo que ya fue hecho, está escrito en la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente. Y puedes estar cien por ciento seguro(a) que si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar. A ti te toca creerlo, recibirlo y vivirlo.
Preguntó Jesús al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le ocurre esto? Él le contestó: Desde niño. Y muchas veces el espíritu lo arroja al fuego o al agua, para matarlo. Si puedes, ayúdanos. ¡Ten compasión de nosotros! Dijo Jesús: ¿Cómo "si puedes"? Para el que cree, Todo es posible (Mar 9:21-23 CST).
Sea que estés enfrentándote a la enfermedad, pecado, necesidad económica, problemas familiares, depresión, soledad o te encuentres perfectamente bien, Jesús siempre te amará y te buscará a ti, no para condenarte sino para salvarte.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en esta hora te doy gracias por tan grande y hermoso Amor que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. ¡Por Tu gracia soy salvo(a)! Hoy sé que aunque ande en valle de sombra y de muerte, puedo dejar de temer pues Tú estás conmigo. También sé que caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra más a mí no llegará ya que Tú, Jesús, mi Rey, Señor y Salvador, me guardas y el maligno no me puede tocar. Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Gracias Jesús, Tú me hiciste así. Gracias Espíritu Santo, Tú estás aquí conmigo, no me has dejado ni me dejarás. Me determino, con Tu ayuda, a resistir al espíritu de temor pues no me ha dado Dios espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy puedo decirte Abba, Padre, Papá, Papito. Así que, creo y declaro que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por Tu Gran Amor. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 19 Jn 4.1-26 / 1 Cr 15.1-16-6 / Zac 4



lunes, 12 de agosto de 2013

¡Cómo vencer la condenación!

 

Sábado 3 de Agosto de 2013.
¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!
Por Riqui Ricón*
Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Co 3.7-11).
¡Qué hermosa enseñanza, y qué gloriosa esperanza, nos da la Palabra de Dios el día de hoy! Si la vida durante el régimen del Antiguo Testamento (basado en la justicia de las obras y la condenación del pecador), fue gloriosa, entonces mucho más gloriosa es la vida en el régimen del Nuevo Testamento basado en la Gracia y el Amor de Dios y la justificación por medio de la fe, esto es, por medio de creerle a Dios, creyendo Su Palabra.
Efectivamente, cuando en el monte Sinaí aquel viejo sistema de leyes que conducía a la muerte fue instituido (porque la paga del pecado es muerte), el pueblo no pudo fijar la vista en el rostro de Moisés porque, al darles la ley de Dios, que debían creer y obedecer, el rostro le resplandecía con la gloria de Dios. Sin embargo, aquella brillantez ya se estaba desvaneciendo. Así que, ¿No debes tú esperar una gloria mucho mayor en estos días en que el Espíritu Santo está dando la Vida? Si el plan que conducía a condenación comenzó gloriosamente, entonces mucho más glorioso es el plan que te justifica delante de Dios. En verdad, la gloria que brilló en el rostro de Moisés es insignificante en comparación con la supereminente gloria del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Si el viejo y perecedero sistema tuvo gloria, ¡mucho más lo tendrá el nuevo plan de salvación, porque es eterno! (2 Co 3.7-11 parafraseado de la Biblia al Día BAD).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
El Nuevo Testamento es el ministerio del Espíritu donde, a través del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, Dios demostró que te ama tanto que prefirió perder a Su propio Hijo antes que perderte a ti. El ministerio de la condenación a quedado atrás y la justicia ha sido satisfecha mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
¡Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el ministerio del Espíritu es el ministerio del Amor de Dios para contigo!
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).
Puesto que el sacrificio de Jesús es perfecto, completo y acabado, gracias a Su muerte, todos tus pecados, pasados, presentes y futuros, fueron pagados con Su Sangre vertida en esa cruz. Pero fue con Su resurrección que Él te hace Nacer de Nuevo para que seas partícipe de la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios, esto es: La Vida Eterna.
De todo corazón les digo: Cualquiera que cree mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida (Jn 5.24 BAD).
Ciertamente el tiempo de la ley, que te conducía a la muerte, fue con tal esplendor que tenían que cubrir el rostro de Moisés a causa de la Gloria de Jehová. Sin embargo, ese tiempo de la condenación ya ha llegado a su fin y ahora tú vives el tiempo de la Gracia y la justificación, y mediante la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, has pasado de muerte a vida.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
¡No cualquier clase de vida, ni cualquier forma de abundancia sino la Abundante Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo [el del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús], cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).
Es este mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, el que te permite asegurar, con toda certeza, que sea cual sea el reto, problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ama tanto, Cristo Jesús.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).
De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, los días de vivir todo(a) condenado(a) a causa de tus errores, fracasos y pecados están terminados. Si has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador (si no lo ha hecho sólo tienes que hacerlo), entonces, sin lugar a dudas, y sin importar lo que hayas hecho, todos tus pecados han sido pagados y perdonados, has Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios y ahora estás en Cristo.
¡La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte!
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Es de ti de quien está hablando la Biblia: ¡Eres Nueva Creación! ¡Las cosas viejas pasaron! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva! ¡Lo mejor de tu Vida está delante de ti!
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
Este es el ministerio glorioso del Espíritu de Dios, que Él esta contigo para intervenir a tu favor para que todas las cosas te ayuden a bien pues eres escogido(a) con propósito por parte de Dios, tu Padre.
¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).
Así que, ¡ten ánimo! ¡No hay forma que puedas perder!
Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos (Miq 5.9).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso y reconfortante es saberme tan amado(a) por Ti. Quiero agradecerte que hoy sé que si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, más glorioso es el Ministerio de Tu Espíritu Santo en mi vida. Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste una Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 3            2 Co 2.5-3.18 / 2 R 15-16 / Miq 5





viernes, 9 de agosto de 2013

¡Cómo puedes vencer la adversidad!

 
Viernes 2 de Agosto de 2013.
¡Con las Promesas de Dios!
Por Riqui Ricón*
 
Todos vivirán en paz y prosperidad; disfrutarán de sus propias vides e higueras porque no habrá nada que temer. ¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales ha hecho esta promesa! (Miq 4.4 NTV).
 
La buena Voluntad de Dios para tu Vida siempre ha sido agradable y perfecta; los pensamientos que Él tiene acerca de ti son pensamientos de paz y no de mal. Tu Padre celestial quiere que vivas en paz y en prosperidad, que no le temas a nada y que disfrutes de la Vida. Y no solamente desea todo esto para ti, sino que además te lo promete en Su Palabra, la Biblia.
 
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NTV).
 
Todas las Promesas que Dios, tu Padre, te ha heho en la Biblia son sí y amén para todo aquel que le cree, creyendo Su Palabra.
 
porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios (2 Co 1.20).
 
Todas las Promesas que Dios te ha heho en la Biblia están ahí para que tú puedas participar de la naturaleza divina; esto es, para que te des cuenta que ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, amado(a) de tu Padre y, por lo tanto, puedes estar seguro(a) que Él te dará todas las cosas.
 
Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia. Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.3-4 NTV).
 
¡Dios no miente! ¡Todo lo que Él ha dicho acerca de ti lo va a cumplir! ¡Todo lo que ha hablado acerca de ti en Su Palabra, Él mismo lo va a ejecutar!
 
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
 
Así que, sin importar cuál sea la aflicción, enfermedad o problema que estés enfrentando el día de hoy, ten por cierto que Dios va a actuar a tu favor si sólo se lo pides.
 
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.7-11).
 
Ya es tiempo que asimiles y comprendas tu Identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo: Si Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti,
 
 
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
 
Si Dios te ama tanto que ahora te llama Su propio(a) Hijo(a).
 
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
 
Entonces, ¡Cómo no te dará juntamente con Él, TODAS las cosas!
 
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
 
Para salir más que vencedor(a) de cualquier problema, angustia o enfermedad tienes que dejar de poner tu atención a lo dificil o tremendo de tu situación; en lugar de eso, pon tus ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe. Presta atención a Su Palabra. Busca y encuentra esas promesas que Él te ha hecho tocantes a tu necesidad. ¡Creelas! ¡Confiésalas en voz alta! ¡Llama las cosas que no son como si fueran! Y entonces, ¡alégrate! ¡Gozate porque tu redención está cerca!
 
Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación (Isa 25.9).
 
Así es, mi amado(a), sólo tienes que creer y confiar en la Palabra de Dios, que es Su Palabra de Honor.
 
Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!». Y, por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió (2 Co 1.20-22 NTV).
Entonces, Ahora puedes contar con la salvación que Dios te ha prometido; ahora puedes afirmar sin temor a equivocarte que la salvación es tuya, porque Él siempre cumple Su Palabra (He 10.23 BAD).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Sólo por Tu Gracia soy salvo(a). Sólo por Tu Gracia soy lo que soy: ¡Un(a) Hijo(a) legítimo(a) y amado(a) de Dios! Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
 
Agosto 2       2 Co 1.1-2.4 / 2 R 14 / Miq 4



jueves, 1 de agosto de 2013

¿Por qué razón escucharía Dios a una persona como tú?

 

Jueves 1 de Agosto de 2013.

¡Por causa del Pacto!

Por Riqui Ricón*

Entonces Joacaz clamó al Señor, y él lo escuchó, pues vio la gran opresión del rey de Siria sobre Israel (2 R 13.4).

El pueblo de Israel y su rey Joacaz vivían impíamente, apartados de Dios y volcados a hacer el mal. En esta actitud de rechazo y repudio a la Palabra de Dios y a Su Presencia en sus vidas, se habían mantenido ya por varios siglos. A pesar de todo, por Su Gran Misericordia y Amor, cuando el rey clamó a Él, Dios lo escuchó y les proveyó de salvación.

El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma (Sal 138.3).

Te aseguro que entre más estudies y medites la Biblia, te darás cuenta que el Amor de Dios por ti es sencillamente, ¡Asombroso! Sin importar las ofensas, pecados o traiciones, Dios siempre te seguirá amando. Él nunca te ha dejado y jamás te dejará, pues aunque tu padre y tu madre te abandonen, con todo, el Señor te tomará en Sus brazos (Sal 27.10).

El Señor les proveyó un libertador, de modo que los israelitas pudieron librarse del poder de los sirios y vivir tranquilos, como antes. Sin embargo, siguieron el mal ejemplo de la familia de Jeroboán y no se apartaron de los pecados con que éstos hicieron pecar a Israel, y hasta dejaron en pie la imagen de la diosa Aserá, que estaba en Samaria (2 R 13.5-6).

Sin embargo, no obstante, a pesar de todo. ¿Qué pasa? ¿Por qué siguieron con su pecado a pesar de que Dios respondió a su clamor cuando estaban en aflicción? ¿Cuál es la incapacidad del ser humano? ¿De dónde viene tanta ingratitud?

Los que se dejan dominar por su naturaleza pecaminosa, solo piensan en cómo complacer a su propia naturaleza; pero los que viven conforme al Espíritu Santo, piensan en las cosas propias del Espíritu. Porque la intención del Espíritu es vida y paz; en cambio, la intención de la naturaleza pecaminosa es muerte, porque la intención de la naturaleza pecaminosa es rebeldía contra Dios: nunca ha obedecido a la ley de Dios ni nunca podrá obedecerla. Por eso, los que viven sometidos al dominio de su propia naturaleza pecaminosa jamás podrán agradar a Dios. Pero vosotros no vivís conforme a esa naturaleza, sino que estáis bajo el dominio del Espíritu, si es que verdaderamente el Espíritu de Dios habita en vosotros (digo esto para recordaros que quien en su interior no tenga el Espíritu de Cristo, no es de Cristo) Pero si Cristo vive en vosotros, vuestros cuerpos ciertamente están muertos a causa del pecado, pero vuestros espíritus viven para hacer lo que es bueno y justo (Ro 8.5-10 CST).

La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te enseña claramente que tú ya no eres más como aquellos israelitas. Ahora, gracias a Jesús, el Espíritu Santo está contigo y en ti.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Tu vieja naturaleza, vendida al pecado, murió juntamente con Cristo Jesús en aquella cruz. Tú no eres un(a) viejo(a) pecador(a) salvo(a) por Gracia, sino un(a) Hijo(a) del Rey del Universo.

Sin embargo, el Señor tuvo misericordia de ellos. Por causa del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob, se compadeció de los israelitas y los preservó, y hasta el día de hoy no ha querido destruirlos ni arrojarlos de su presencia (2 R 13.23).

¡Todo por causa del Pacto!

Del mismo modo, después de haber cenado, tomó la copa y dijo: Esta copa significa el nuevo pacto, sellado con mi sangre, que será derramada en vuestro favor (Luc 22.20).

Dado que el Nuevo pacto en la Sangre de Jesús es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, puedes estar seguro(a) que Dios, tu Padre, escucha tu oración y obrará a tu favor más pronto de lo que te imaginas.

Un día contó Jesús a sus discípulos una parábola para exhortarlos a perseverar en la oración, sin desanimarse, hasta que llegue la respuesta. Les dijo: En cierta ciudad había un juez que no creía en Dios ni tenía respeto a nadie; y en la misma ciudad vivía una viuda, que acudía continuamente al juez para pedirle que le hiciera justicia frente a un adversario que la perjudicaba. El juez, durante mucho tiempo, no hizo el menor caso a la demandante; pero un día, cansado ya del asunto, reflexionó: "Yo no creo en Dios ni tengo respeto a nadie, pero como esta viuda sigue insistiendo, le haré justicia, para que deje de molestarme y no agote mi paciencia". Luego el Señor añadió: Ya veis lo que pensó aquel juez; y si él, siendo injusto, decidió hacer justicia, ¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que acuden a él de día y de noche? ¿Pensáis que él tardará mucho en responder a sus clamores? Os aseguro que no, que pronto les hará justicia. Ahora bien, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará en este mundo perseverancia en la fe? (Luc 18:1-8 CST).

Fe es creerle a Dios, creyendo Su Palabra. Fe es poner toda tu confianza en Él y en Su Palabra, de tal forma que tengas la certeza de lo que esperas y estés convencido(a) de aquello que todavía no ves.

Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe [creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra]; sean valientes y fuertes (1Co 16.13).

A diferencia de los israelitas del reino de Joacaz, y a pesar de los problemas, enfermedades y aflicciones que estés enfrentando el día de hoy, tú puedes ser valiente y fuerte al permanecer firme en creer la Palabra de Dios. Mantente firme en creerle y deposita toda tu confianza en Él. ¡Dios no ha faltado jamás a Su Palabra y nunca lo hará!

Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían! (Sal 84:12 NVI).

El Nuevo Pacto es verdad gracias al Gran Amor con que Dios te ha amado.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Nunca olvides que Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él (1Jn 3:1).

A pesar de lo que hiciste con tu vida, Él te ama tanto que decidió justificarte, perdonarte y santificarte para hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo(a). Una Nueva Creación. Una Nueva especie de ser que no existía antes. Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta, y para que el mundo sepa que tú me enviaste y que los has amado a ellos como me has amado a mí (Jua 17:23).

¡Oh, que hermoso es saber que Dios te ama de la misma forma y magnitud en la que ama a Jesús!

Dios es Amor y la relación que ahora tienes con Él se sostiene por el Amor. El Amor es el vínculo (atadura) perfecto. No son tus lágrimas ni tu clamor los que mueven la mano de Dios a favor tuyo. Lo que mueve a Dios a favor tuyo es lo que siente Él por ti, lo que siente el Dios y Padre, Todopoderoso, por Su Hijo(a) Amado(a). ¡Éste eres tú!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en esta hora quiero agradecer Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Leer de esto en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 1 1 Co 16 / 2 R 12-13 / Miq 3