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miércoles, 3 de abril de 2013

¡Cómo obtienes tu Verdadera Identidad!

 
Miércoles 3 de Abril de 2013.
¡Dios de Pacto!
Por Riqui Ricón*
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mat 26. 27-28).
Cuando leo en Génesis 15 como Abraham creyó a la promesa de Dios y le fue contado por justicia, no puedo dejar de notar que enseguida cuestionó a Dios: Señor, ¿en qué conoceré que la he de heredar? O dicho de otra forma, ¿cómo saberlo? ¿Cómo puedo estar seguro? Entonces el Señor le pidió que sacrificara unos animales partiéndolos por la mitad y, parado sobre esa sangre, hizo un pacto con Abraham.
La sangre es la señal del Pacto. El Pacto es la garantía de la Palabra y la Palabra es la fuente de tu fe.
Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas (Ex 24. 7-8).
En estos días es muy importante que comprendas en su totalidad el significado y alcance de tu Nueva Identidad; Identidad que has obtenido a través de tu Nuevo Nacimiento, pues esto es la razón por la cual Dios dispuso hacer un Nuevo Pacto.
En estos días es muy importante que comprendas en su totalidad el significado y alcance del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.
Israel, el pueblo escogido por Dios, con sus constantes fracasos ante el pecado, invalidó el Pacto que Dios había hecho con ellos. El Tadopoderoso, previendo esta condición, prometió a Abraham que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. ¿Cómo sería esto? A través de un Nuevo Pacto, con mejores promesas, que garantizaba a los hombres un Nuevo Nacimiento por medio de la fe en la Sangre del Unigénito Hijo de Dios.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31. 31-34).
Aunque la ley de Dios te ha sido dada sólo para tu beneficio, por tu propia naturaleza que es esclava del pecado, tú jamás podrás cumplir con ella en tus propias fuerzas. Así que, Dios, el Todopoderoso, tu amoroso Padre, ejecuta un plan para trasladarte de la condición de esclavo(a) vendido(a) al pecado a la condición de libertad gloriosa como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Rom 6.23).
Antes que nada, tenía que librarte de la sentencia de muerte eterna que, por tus pecados, pendía sobre ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).
Por Su gran Amor con que siempre te ha amado, Jesús pagó, con Su vida, el justo precio que satisface la justicia de Dios; te compró, te justificó y te hizo libre de una vez y para siempre de las cadenas del pecado y de la muerte.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).
Después de esto, para culminar Su propósito de Amor para contigo, una vez justificado(a) en la Sangre de Jesús, Dios decide perdonar todas tus transgresiones y pecados no acordándose más de ellos y te crea de nuevo haciendo de ti un espíritu Nuevo con un nuevo corazón y, por si esto fuera poco, te sella con el Su propio Espíritu Santo.
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Eze 36. 26-27).
Mira como una vez que fue descubierto su doble pecado de adulterio y asesinato, el Rey David comprendió que por más que clamara por perdón y limpieza de sus actos, solamente un milagro regenerador de parte de Dios le podría dar la posición de victoria como Hijo de Dios libre del pecado.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti (Sal 51. 6-13).
Es la Sangre de Jesús, el Nuevo Pacto, la que te abre el camino al corazón del Padre, pues tu fuiste regenerado(a) por la Palabra de Dios como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo al instante mismo que reconociste y aceptaste a Jesús como tu Señor y Salvador.
Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 Ped 1.23).
Ya no eres más la misma persona pecadora que el diablo quiere que sigas creyendo que eres. ¡No! ¡Nada de eso! De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no puede mentir, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no de una semilla que se puede corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que maravilloso es saber cuánto me amas Tú que a pesar de estar yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo Jesús. Y no cualquier clase de Vida sino la Vida Eterna, la Vida gloriosa y victoriosa que solamente un(a) Hijo(a) Tuyo(a) puede tener. Abba Padre, gracias por ser un Dios de Pactos. ¡Gracias por el Nuevo Pacto en la Sangre de Tu Hijo Jesús! Oh precioso Espíritu de Dios, permíteme hoy comprender cuál es la supereminente grandeza de Tu Amor y poder para conmigo que me hayas creado de nuevo para hacerme Tu Hijo para darme Vida Eterna. Una Vida abundante y plena en Cristo Jesús pues soy nueva creatura y todas las cosas viejas pasaron y ahora, todo en mi vida ha sido hecho nuevo. Señor Jesús, por Tu Amor, por Tu muerte, por Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí y por Tu resurrección te doy gracias. ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Espíritu Santo, ayúdame a ser capaz de comprender cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer Tu Amor que excede a todo conocimiento y que yo sea lleno de toda la plenitud de Dios. Creo, confieso y recibo está Nueva Identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Creo, confieso y recibo que yo, ___________ (tu nombre aquí), soy esta persona que Tu Palabra, la Biblia, dice que soy. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡Mayor eres Tú, mi Dios, que estás en mí y conmigo, que el que está en el mundo! ¡De TODO problema, enfermedad o aflicción yo saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús! Lo Creo, confieso y recibo en el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 3                                   Mat 26. 1-29 /  Núm 35-36 /  Job 3
 


martes, 2 de abril de 2013

¡Cómo ser perfecto delante de Dios!

 



Martes 2 de Abril de 2013.

¡Él te hizo perfecto(a)!

Por Riqui Ricón*

No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová (Num 32. 11-12).

¿Qué hicieron Caleb y Josué para llegar a ser perfectos para con Dios? La respuesta a esta pregunta es tan simple que la mayoría de los que buscan al Señor la pasan por alto tratando de agradarle y de ser perfectos delante de Él en sus propios esfuerzos: ¡Josué y Caleb le creyeron a Dios!

Sabiendo que Él no puede mentir, Josué y Caleb creyeron a Su Palabra. Esto les dio la certeza de que aquello que Dios había dicho, lo iba a cumplir; lo que Él había hablado, sin lugar a dudas, lo iba a ejecutar.

Esto, creerle a Dios, creerle a Su Palabra, y no alguna de tus acciones o discursos, es lo único que te hace perfecto(a) delante de Dios.

Fe es creerle a Dios y el comportamiento santo e íntegro que caracteriza a un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo fluye de forma natural en la vida de todos aquellos y aquellas que están totalmente convencidos(as) que si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? (Job 2.3).

Algunas personas, después de leer el libro de Job, tienen miedo (lo cual les produce muchas dudas), que Dios sea un psicópata megalómano (mentiroso), con delirios de grandeza, poder y omnipotencia que se relaciona con los seres humanos según el designio de sus caprichos y por lo tanto hay que temerle y obedecerle.

¡Nada más alejado de la Verdad que esto! La relación entre Dios y Job está basada en la Fe, pues, insisto, Dios no puede negar Su Palabra.

Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios (Job 2. 9-10).

¿Era Job un humilde esclavo totalmente resignado y abandonado a la voluntad de su Señor o tenía la certeza, la convicción de que Dios es bueno, que Él nunca le había abandonado y que no lo haría ahora, por lo tanto, tarde o temprano, se cumpliría la Palabra de Dios en su vida?

Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí (Job 19. 25-27).

Job sabía algo que tú debes saber: ¡Dios no miente! Y al final, todo te saldrá bien, pues Él así lo ha dicho.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Rom 8.28).

Siempre le irá bien a aquel (aquella) que realmente confía en Dios.

Jehová de los ejércitos,  Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

Así es mi amado(a), el día de hoy tú puedes tener la certeza, la total convicción de que Dios no te ha dejado ni te dejará. Tú eres tan especial para Él y Su Amor es tan grande por ti que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar el precio de tus pecados antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

¡Tú eres lo más valioso que Dios tiene sobre esta tierra!

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).

¡No sólo te salvó de la muerte eterna sino que lo hizo para llamarte Su propio(a) Hijo(a)!

En la mente y corazón de Dios, Su plan perfecto para tu vida siempre ha sido adoptarte legalmente como Su propio Hijo(a) y darte a heredar el reino de los cielos.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mat 25. 34).

Así que, sea lo que sea que estés enfrentando el día de hoy no permitas al temor y a la duda entrar a tu mente ni a tu corazón. Se perfecto(a) delante de Dios creyéndole a Él, creyendo Su Palabra.

Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo (Rom 8.17a).

¡Eres heredero de Dios y coheredero con Cristo Jesús! Si te atreves a creer esto, que es Palabra de Dios, entonces no existe problema, enfermedad o aflicción que te pueda derrotar. Fortalécete en la fe poniendo la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón. Mantente firme creyéndole a tu Padre celestial, pues estoy seguro que tú como Caleb y Josué entrarás venciendo a la Tierra Prometida.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).

Sin lugar a dudas tú eres perfecto(a) delante de Dios, pues Él te hizo perfecto(a) con la muerte y resurrección de Su Hijo Jesús, haciendo de ti una Nueva criatura: un Hijo(a) de Dios nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Ped 1.23).

pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (He 10.12-14).

Como Josué y Caleb, sólo tienes que creerlo, pues es Palabra de Dios, Palabra de Honor.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.23).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, amado Dios, Tú eres bueno y hermoso, yo lo sé. Tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Tú eres la fortaleza de mi vida; de quién he de atemorizarme? Cuando se juntan contra mí  las circunstancias, la enfermedad, la culpabilidad, la necesidad, los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos han de tropezar y caer. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado(a) pues Tú, Señor, estás conmigo cada instante de mi vida. Y en Verdad, si Tú estás conmigo; ¿quién contra mí? Asegurado y confiado está mi corazón pues se perfectamente en quién he confiado: ¡en Ti, Señor Jesús! Ahora sé que soy perfecto delante de Ti. Ahora sé que Tú me hiciste perfecto(a). ¡No voy a temer, sólo creeré Tu Palabra! ¡Todo lo puedo en Cristo! ¡En todas las cosas yo, ___________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús. Aunque ande en valle de sombra y de muerte no temerá mal alguno porque Tú, Jesús, estás conmigo. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! En el nombre de Jesús. Amén

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 2                                   Mat 25.31-46 /  Núm 32-34 /  Job 2

 


lunes, 1 de abril de 2013

¡Qué hacer en tiempo de crisis!

 
Lunes 1 de Abril de 2013.
¡Confiar en Dios! ¡Confiar en Su Palabra!
Por Riqui Ricón*
Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno (Job 1. 20-22).
La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te revela, desde Génesis hasta Apocalipsis (incluyendo Job), la naturaleza de Dios, sus planes y propósitos para con el ser humano.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jer 29. 11).
Dios es bueno. ¡Dios es Amor! Su buena voluntad para con nosotros siempre ha sido agradable y perfecta (Ro 12.2).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar TODOS tus pecados, antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Nunca en Sus planes ni en Su voluntad ha considerado como viable la condenación de la humanidad.
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Ti 2.3-4).
Job creía que Dios es bueno, por eso, en todas sus aflicciones no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. Fue esta confianza, esta certeza de fe en el amor y compasión de un Dios justo, la que permitió a Job salir adelante lleno de bendición, pues al final entendió que es Él la fuente de toda bendición.
Propósito y destino son palabras que deben llenar de entusiasmo la vida de todas las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo. Tú has sido redimido(a) por Dios, esto es, has sido comprado(a) al precio de la Sangre de Su Hijo, Jesús, para ser trasladado(a) de una vida de despropósito llena de pecado, temor, muerte y ESCLAVITUD a una Vida Nueva y Plena con el propósito de manifestar la LIBERTAD gloriosa de los Hijos del Rey.
En la cruz fuiste justificado(a), hecho justo(a), por la gracia de un Dios misericordioso, dado que Él, el Juez de toda la tierra, aceptó la Sangre del único justo como el precio exacto que satisface el pago de los delitos y pecados de TODOS los injustos. Sin embargo, es por Su gran Amor con que te amó que decidió perdonar todas tus transgresiones no acordándose más de tus pecados
Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades (He 8. 10-12).
Así, de esta forma, puedes dejar atrás, olvidar, la conciencia de pecado y recibir la conciencia de justicia que has sido hecho(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Puedes dejar de temer a la ira y al justo juicio de Dios sobre tus actos y comenzar, como Job, a creer en el Amor y en la Palabra de Dios.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
Al fin y al cabo, cuando sabes (y comienzas a creer), que tu vida ya no es una casualidad ni resultado del azar o de la selección natural, sino que ahora tu Nueva Vida está llena del Amor y Propósito de Dios, entonces, como Job, tienes la certeza, la plena seguridad, que tarde que temprano TODAS las cosas que te están sucediendo te ayudarán a bien.
No en balde eres, ¡un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día puedo declarar con toda confianza que mi vida tiene propósito pues está escondida con Cristo en Ti, Señor. No permitiré al temor ni a la duda entrar a mi corazón para robar lo que legítimamente me pertenece. Señor Jesús, Tú pagaste el precio y yo lo he aceptado. Me propongo, en Tu nombre, Jesús, manifestar la Vida Plena y abundante que me has regalado. Gracias Señor. Por el Nuevo Pacto en Tu Sangre, ahora yo tengo Vida Eterna y todo el derecho a hacer de ella una Vida Plena y Abundante. Por el Nuevo Pacto en Tu Sangre he sido justificado(a), perdonado(a), santificado(a) y perfeccionado(a) para ser hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Sin importar las circunstancias que hoy estoy enfrentando, ahora sé que de todas ellas saldré más que vencedor(a), pues soy, efectivamente, un(a) Hijo(a) del Rey y todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Así que, creo y declaro que ¡soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a) para vivir una Vida Plena y Abundante! ¡Recibo Tu Amor! ¡Recibo Tu Gozo! ¡Recibo Tu Paz! ¡Por la Sangre de Jesús, la Sangre del Nuevo Pacto, que no hay forma que yo pueda perder en esta vida! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 1                                   Mat 25.1-30 /  Núm 30-31 /  Job 1