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domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Te responderá Dios?

 
Domingo 4 de Noviembre de 2012.
¡El mejor Padre del mundo!
Por Riqui Ricón*
A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió (Sal.120.1).
No existe nada mejor que saber que en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, siempre puedes contar con el apoyo y la ayuda de tu Padre celestial. ¡No estás sola(o)! ¡Él no te ha dejado ni te dejará jamás! Te lo ha prometido y lo ha puesto por escrito al darte Su Palabra:
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (Jer 33.3).
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mat 7.7-8).
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).
¿Te das cuenta? La Voluntad de Dios es ayudarte. Su deseo es que le pidas para Él responderte y darte.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Él te ama tanto que entregó a Su propio Hijo para pagar todos tus pecados y, así, no perderte a ti. Por lo que Jesús hizo en la cruz, puedes acercarte confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí (Jer 3.19).
Nunca olvides que, ahora, en Cristo Jesús has sido constituido(a) Hijo(a) del Dios Altísimo y Él siempre estará disponible para ti.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1.3-5).
Dios siempre lo planeó así y ni Satanás, ni sus demonios, ni la muerte, ni el pecado pudieron evitar que Él te llamara Hijo(a) Suyo(a) desde antes de la fundación del mundo. ¡Todo por Amor a ti!
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Cor 5.21).
Quizás no lo sabías, pero cuando aceptaste a Jesús como Señor y Salvador, todos tus pecados fueron pagados, por lo que fuiste declarado(a) justo(a) delante de Dios y, en ese momento, fuiste apartado(a), santificado(a), para recibir la Vida Eterna, y fue entonces que, al recibir esa nueva naturaleza que sólo la Palabra de Dios puede otorgar, Naciste de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios.
 Miren lo grande que es el amor que el Padre nos ha mostrado, ¡hasta llega a hacer posible que seamos llamados hijos de Dios! Y eso es lo que de verdad somos. Por eso la gente del mundo no nos conoce, pues el mundo no conoce a Dios  (1 Jn 3.1 PDT).
Ser un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no es una mera frase con tintes religiosos. ¡Es la Verdad! De hecho, este fue el propósito por el cual Jesucristo vino a la tierra, justificarte, limpiándote de todos tus pecados y darte la Vida Eterna para, así, poder hacer de ti ese(a) Hijo(a) que Él siempre soñó.
Cristo Jesús es lo mejor que te pudo haber sucedido.
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.9-11).
¡Eres Hijo(a) del mejor de los Padres!
Así que, si te das cuenta, sin importar como se encuentre hoy tu vida, puedes vivir una vida plena y abundante. ¡Puedes clamar a Dios y Él te ha de responder! Puedes hacer frente a cualquier circunstancia sabiendo que Dios, tu Padre, el Todopoderoso, está contigo; y si Dios es contigo, ¿quién contra ti?
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, entre más leo y medito en Tu Palabra más me doy cuenta de la Verdad; me doy cuenta que me amas tanto que no sé ni cómo expresarlo. Gracias, precioso Dios, con la Sangre de Tu Hijo Jesús me has hecho Hijo(a) Tuyo(a). Ya no soy más un(a) pecador(a) condenado(a) a la muerte eterna sino que por Ti, por Jesús, por Tu Amor, ahora tengo Vida Eterna y la puedo vivir en paz, en gozo, en dicha, pues aunque en el mundo tendré aflicciones puedo confiar plenamente en Tu Palabra y de todas las aflicciones saldré victorioso(a). Te pido perdón por haber dado lugar al temor y a la duda respecto a mi futuro y declaro que yo soy ese(a) Hijo(a) de Dios que Tú dices en Tu Palabra que yo soy: justo(a), santo(a), SANO(A), prospero(a), dichoso(a), lleno(a) de paz y de amor. Yo no he recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción por el cual clamo, ¡Abba, Padre! Por lo tanto, me despojo de todo temor y del pecado que me asedia, y voy a correr con paciencia, y constancia, la carrera que tengo por delante. Con Tu ayuda, Espíritu Santo, voy hacer de mi vida esa vida plena y abundante que planeaste para mí, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2010
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 4                          1 Tim 5.23-6.21  /  Jer 3-4  /  Sal 120
 


sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Por qué te salvo Dios a ti?


Domingo 21 de Octubre de 2012.

¡Salvado para reinar!

Por Riqui Ricón*

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristalY oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;  porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente  de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo... Y no habrá más maldición;  y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará;  y reinarán por los siglos de los siglos. (Apo 21.10-11, 3-7; 22.3-5).

Necesitas poner mucha atención a las lecturas Bíblicas del día hoy pues estás leyendo el final del Libro. Y, ¿sabes una cosa? Efectivamente, la Palabra de Dios dice claramente que, al final, ¡Tú ganas!

No es solamente el hecho de que en Cristo Jesús tú eres más que vencedor(a) en todas las cosas, sino que, además, se revela claramente aquí, cómo el Plan de Dios, Su deseo, siempre ha sido que el cielo venga aquí, a la tierra. No es que tú te vayas al cielo sino que, ¡Dios viene a la tierra a vivir y reinar juntamente contigo!

La mayoría de los creyentes piensan que lo mejor que les puede suceder es irse a vivir al cielo, mientras que el Plan Divino, revelado en las Escrituras, es que Dios viene a hacer morada contigo y lo más maravilloso es que desea que tú reines con Él.

Tu cuerpo mortal será glorificado y revestido de inmortalidad para que, con todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, comiences a disfrutar de la victoria que Él, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, adquirió para ti al PAGAR con Su Vida todos tus pecados en esa cruz.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián… Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.  El celo de Jehová de los ejércitos hará esto (Isa 9.2-4, 6-7).

Jesús es el Mesías Salvador, la Promesa de Dios, tu Padre, para traer salvación a todos los hombres. Él es ese niño nacido, que nos fue dado, que tiene el principado sobre Su hombro y cuyo nombre es, ¡Admirable! ¡Consejero! ¡Dios Fuerte! ¡Padre Eterno! ¡Príncipe de Paz!

Date cuenta que el precio que se pagó por ti no fue la vida de cualquier persona. Es por esto que Jesús tiene todo el poder y la autoridad no solamente para justificarte y darte el perdón de tus pecados, sino también para trasladarte de las tinieblas a la luz venciendo a la muerte para hacer de ti una Nueva Criatura dándote la Vida Eterna de los Hijos de Dios.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Tú, ahora eres una nueva especie de ser que no existía antes, ¡eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra (Apo 5.9-10).

¡Por Su Sangre tú ya fuiste redimido(a) –comprado(a) y hecho(a) libre- para Dios de todo linaje, pueblo, lengua y nación y YA FUISTE HECHO(A) para Dios rey (reina) y sacerdote (sacerdotisa) Y REINARAS SOBRE LA TIERRA!

Ni las guerras, ni la violencia, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni el rencor, ni el dolor, ni la soledad, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada te podrá separar del amor de Dios, ni de Su propósito para tu vida, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Amado(a), tú y has sido apartado(a) por Dios para reinar sobre todo problema, enfermedad o aflicción. No necesitas esperar a que Jesucristo venga por segunda vez para comenzar a ejercer autoridad y dominio sobre toda circunstancia adversa que estés enfrentando el día de hoy. ¡Eres un(a) Rey (Reina)!

Para siempre se acordará de su pacto. El poder de sus obras manifestó a su pueblo, Dándole la heredad de las naciones. Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre (Sal 111.5b-9).

Dios no puede mentir y Su Palabra, la Biblia, es sí y amén para los que le creen.

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado (Sal 27.1-3).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, es hermoso saber que me has predestinado para reinar juntamente con Cristo Jesús. ¡Gracias! Sé que he vencido y que venceré. Me resisto a aceptar o creer cualquier palabra o pensamiento de fracaso y de derrota. Yo soy lo que Tú dices en Tu Palabra que soy: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo para reinar y gobernar sobre la tierra; gobernar sobre mi vida, mi salud, mis finanzas y sobre toda circunstancia adversa. Gracias Jesús por amarme tanto que diste Tu propia Vida para que yo, ahora, pudiera vivir una vida plena y abundante. Estoy decidido(a), con Tu ayuda, Espíritu Santo, a cambiar mi forma de pensar transformándome en el espíritu de mi mente. Sin importar las circunstancias del momento o la forma en que hoy me siento, creo y declaro que soy ese(a) Hijo(a) que Tú, mi Dios y Padre, siempre has deseado, justo(a), santo(a) y perfecto(a). Lo sé porque así está escrito en Tu Palabra y esa es la Verdad. Estoy dispuesto(a) a dejar atrás todas esas emociones y pensamientos negativos de fracaso y de derrota. Esa vieja naturaleza nada tiene en mí, pues yo he sido regenerada(o) en Cristo Jesús para vivir una vida plena y victoriosa. Lo sé porque lo dice la Biblia, lo creo porque es Tu Palabra de Honor y me dispongo, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a vivirlo. Viviré esa vida prospera, en salud, amor, paz y gozo que Tú, oh Dios, deseas para mí. Yo, _____________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud. ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanada(o) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecida(o) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! No hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(a)! ¡Soy feliz! ¡Está escrito! Lo creo y lo recibo en el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Octubre 21                   Apo 21-22 /  Isa 9-10/ Sal 111




viernes, 2 de noviembre de 2012

¡Cómo salir de las tinieblas y de la obscuridad!

 
Sábado 20 de Octubre de 2012.
¡Ya te ha amanecido!
Por Riqui Ricón*
¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido (Isa 8.20).
Cuando pregunto a los creyentes qué es la Biblia, la mayoría, sin dudar, que la Biblia es la Palabra de Dios. Invariablemente, esta respuesta me lleva a cuestionar nuevamente: ¿Qué significa CREER que la Biblia es la Palabra de Dios? En este punto, casi todos mis interlocutores se me quedan mirando con expresión de asombro. Con esa expresión que se traduce como, ¡eh! ¡Mmmh! ¿Me repite la pregunta por favor?
Decir que la Biblia es la Palabra de Dios es una gran responsabilidad pues implica, necesariamente, creer que TODAS las palabras de la Biblia, literalmente, salieron de la boca de Dios y, por lo tanto, SON LA VERDAD y TODAS, y cada una de ellas, se van a cumplir.
El doctor Jerry Savelle, un gran predicador y hombre de fe, durante una de sus conferencias, me puso en una situación incómoda cuando planteó las únicas dos razones posibles para que tú, como creyente, vivas con temor, dudas, enfermedad, pobreza, derrota y carente de poder alguno: estas dos razones, planteó él, son o que no conoces la Palabra de Dios o que no la CREES.
Piénsalo bien, ¿por qué habrías de vivir con temor y dudas sabiendo con toda certeza que Dios, el Todopoderoso, ha hablado y decretado Palabras de Amor y Victoria sobre tu vida. Palabras como: por mis heridas has sido sanado(a); en todas las cosas eres más que vencedor(a); eres mi Hijo(a) amado(a); mayor soy Yo, que vivo en ti, que el que está en el mundo; aunque tu padre y tu madre te dejaren, con todo, yo te recogeré; caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra mas a ti no llegará; etc., etc., etc?
Las únicas respuestas posibles a esta pregunta son: porque no sabes que todo esto lo ha decretado, sobre tu vida, el único y verdadero Dios, o porque si lo sabes, pero no lo crees. Sin embargo, ahora tú ya lo sabes.
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria (1 Co 2. 7-8).
Satanás conoce muy bien la Biblia pero NO LA CREE. Si la creyera ya se hubiese arrepentido. El muy ingenuo sigue pensando y creyendo que se va a salir con la suya y va a ganar.
Así que, cuando estés enfrentando algún problema o circunstancia adversa hazte siempre las siguientes dos preguntas:
1.      ¿Conozco alguna Promesa que Dios me haya hecho en Su Palabra tocante a mi necesidad?
2.      ¿Creo que Dios va a cumplirme la Promesa que me dio en Su Palabra tocante a esa necesidad?
Te puedo asegurar que no existe situación alguna a la que no puedas contestar afirmativamente a estas preguntas.
Si alguien les dice: "Consulten a las pitonisas y a los agoreros que susurran y musitan; ¿acaso no es deber de un pueblo consultar a sus dioses y a los muertos, en favor de los vivos?", yo les digo: "¡Aténganse a la ley y al testimonio!" Para quienes no se atengan a esto, no habrá un amanecer (Isa 8.19-20 NVI).
Continuamente encuentro gente que está más dispuesta y deseosa para creer en sueños y visiones o en alguna palabra que le dé un profeta o iluminado que en creerle a Dios, que CREERLE A SU PALABRA. Y esto es algo lamentable.
Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 P 1.19-21).
Claramente, la Escritura te enseña que no existe palabra profética más segura que la Biblia.
Ese día en que el Señor entregó a los amorreos en manos de los israelitas,  Josué le dijo al Señor en presencia de todo el pueblo:   "Sol,  detente en Gabaón,  luna,  párate sobre Ayalón." El sol se detuvo y la luna se paró,  hasta que Israel se vengó de sus adversarios.  Esto está escrito en el libro de Jaser.  Y,  en efecto,  el sol se detuvo en el cenit y no se movió de allí por casi un día entero. Nunca antes ni después ha habido un día como aquél;  fue el día en que el Señor obedeció la orden de un *ser humano.  ¡No cabe duda de que el Señor estaba peleando por Israel! (Jos 10.12-14).
Fue el conocer y creer lo que Dios había dicho, y prometido, lo que habilitó a Josué para realizar uno de los milagros más asombrosos de los que se tengan registro. Él pudo detener, con su palabra, las poderosísimas fuerzas gravitacionales del sol, la tierra y la luna. Recuerda sólo que Dios le había instruido:
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1. 8).
Así que, ¡Ya lo sabes! Ve a la Biblia, ponla en tu boca, mente y corazón, pues si hablas, oras y declaras conforme a ella, entonces, en verdad, ya te ha amanecido.
Oremos en voz audible:
Bendito Padre celestial, ¿cómo no estar agradecida(o) por Tu Palabra, la Biblia, donde has decretado Palabras de Amor y Bendición sobre mi vida? Tú no mientes y Tu Palabra ha de cumplirse plena y cabalmente en mi vida. Gracias, Señor, por tanto y tan grande Amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados, me diste Vida Eterna juntamente con Cristo. Es por tu Gracia y Amor que me has hecho heredero(a) de la salvación. Ahora lo sé y lo creo: aunque ande en valle de sombra y de muerte no voy a temer mal alguno porque Tú estás conmigo; Tú me libras del lazo del cazador y de la peste destructora; no me sobrevendrá mal ni plaga tocará mi morada; Tú suplirás todo lo que me falta conforme a tus riquezas en gloria; todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece. Por lo tanto, resisto al espíritu de engaño, mentira y temor. Soy un(a) Hija(o) amada(o) del Dios vivo y verdadero. Fui comprada(o) a precio de Sangre. ¡Nada ni nadie me pueden vencer! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hija(o) del Rey! Gracias, Señor Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Octubre 20                   Apo 20 /  Isa 7-8/ Sal 110
 


jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Qué hay para ti el resto del año?

 
Viernes 19 de Octubre de 2012.
¡Victoria!
Por Riqui Ricón*
Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas,  y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandecienteY el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios  Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro;  y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apo 19. 6-8, 9, 11-16).
¡Oh, qué maravilloso es poder decirle a Satanás, en su propia cara, ya leí el final del libro, nosotros ganamos!
Lamentablemente, demasiadas Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo viven sus vidas con la única esperanza de llegar al final de los tiempos para, entonces, ver y disfrutar el día de la victoria. ¡Qué tremendo error! Con razón la Biblia, que es la Palabra de Dios, que no miente, enseña que:
Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed (Isa 5.13).
Estimado(a) creyente, la victoria no se conseguirá el día final, la victoria SE OBTUVO cuando Jesús entregó Su Vida y Su Espíritu, en esa cruz mientras exclamaba: CONSUMADO ES.
Tú eres Hijo(a) del Rey de reyes y Señor de señores, y estás sobre esta tierra para establecer el reino de Dios. Has sido dejado(a) por tu Padre en este mundo para que establezcas el reino que ya ha sido obtenido por nuestro Señor Jesucristo y que ahora tú, Su Hijo(a) amado(a), debes manifestar en esta tierra.
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Ro 1.17).
No se trata de manifestar algo que tú no tienes, sino de creer, aceptar y manifestar (vivir) todo aquello que ahora tú eres. Y tú eres, ni más, ni menos, la persona que Dios dice, en Su Palabra, la Biblia, que tú eres: justo(a), santo(a), perfecto(a), en todas las cosas, más que vencedor(a) y quien todo lo puede.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.23).
La espada que sale de la boca de Jesús es Su Palabra, la Biblia, y te corresponde a ti poner la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón para que, como la viuda le dijo a Elías, todos a tu alrededor exclamen: “ahora reconocemos que eres Hijo(a) de Dios y que la Palabra de Dios es Verdad en tu boca”.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Haz de la Biblia la norma máxima de tu existencia, medita en ella de día y de noche, apréndela y ponla en tu boca como respuesta y sentencia de victoria a todos tus problemas, enfermedades y/o necesidades. Dios mismo te garantiza que harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. ¡Sólo hazlo!
Así que, deja de dudar y de temer y levántate, con gozo, autoridad y poder, a manifestar lo que Cristo Jesús ya obtuvo para ti: ¡La Victoria!
¡Victoria sobre la enfermedad y la muerte! ¡Victoria sobre el pecado! ¡Victoria sobre la soledad y la tristeza! ¡Victoria sobre toda depresión! ¡Victoria sobre el fracaso! ¡Victoria sobre la pobreza y la escasez!
Por lo tanto, ¡no temas! ¡Ya conoces el final de la historia! ¡Nosotros ganamos!
Oremos:
Amado Padre celestial, estoy sumamente agradecido(a) por el gran Amor con que me has amado al darme vida juntamente con Cristo Jesús. Creo y recibo esta victoria contundente que Tú, Jesucristo, compraste con Tu Sangre para mí. Resisto al espíritu de temor que con engaños y mentiras me quiera hacer fracasar ante la enfermedad, pobreza, depresión o cualquier otra aflicción. Yo no he recibido espíritu de temor para estar otra vez en esclavitud, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy clamo, ¡Abba! ¡Padre! Gracias, Señor Jesús, Nací de Nuevo para triunfar, todo lo puedo en Ti. Así que, me determino, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a levantarme y vivir esa vida victoriosa que ganaste para mí. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2010
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Octubre 19                   Apo 19 /  Isa 5-6 / Sal 109. 20-31