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sábado, 26 de mayo de 2012

¡Cómo obtener fuerza! o ¡Cómo obtener Poder!



Sábado 26 de Mayo de 2012.
¡Evangelio de Poder!
Por Riqui Ricón*
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Ro 1.16-17).
La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te enseña claramente que jamás serás avergonzada(o) de haber creído a Su Palabra. Evangelio significa buenas noticias y son estas buenas noticias las que manifiestan el poder de Dios para tu salvación, esto es, para que realices una vida llena de paz y plenitud.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti. Por Su gran Amor con que te amó, has sido justificada(o), perdonada(o) y hecha(o) nueva creatura, para que así puedas vivir una vida totalmente nueva, llena de propósito y significado.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro 5.1-2).
Ahora, en Cristo Jesús, por lo que Él hizo en la cruz por amor a ti, has sido justificada(o). ¡Eres justa(o)! ¡Tienes paz para con Dios! ¡Nada te falta! ¡Nada te duele! Todo lo recibes hoy por medio de la fe. Esto es, creyendo que ya es tuyo sólo porque Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que así es. ¡Esto es la fe! ¡Creerle a Dios! ¡Creerle a Su Palabra!
El que te justificó fue Jesús al pagar, con su propia sangre y vida, todos tus pecados; el que te perdona es Dios por su Amor, Gracia y Misericordia, y el que te dio vida nueva fue el Espíritu Santo con el Poder de Su Palabra, que es la Palabra de Dios.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te aman tanto que no te ofrecen una nueva oportunidad para ser mejor, sino que te dan una vida totalmente nueva. Una vida donde tu pasado, tus pecados y fracasos, ya no te condenan, ni los tienes que llevar a cuestas como una pesada carga de culpabilidad.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2)
Si logras comprender y creer (porque la Biblia lo dice así) que ya no eres más un(a) pecadora(o) perdonada, sino un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, entonces, sin importar las circunstancias o problemas que estés enfrentando, el inicio de tu victoria en esta Nueva Vida ya comenzó.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1).
Al ser un(a) Hija(o) de Dios tienes su misma naturaleza:
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Tu Nueva Naturaleza es incorruptible y ahora has sido hecha(o) justicia de Dios en Él (1 Co 5.21).
Sin lugar a dudas, tú eres esa(e) justa(o) que vive por fe y hoy puedes declarar con toda confianza que:
En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos (Sal 55.16-18).
Jesucristo dijo que el ladrón sólo viene a hurtar, matar y destruir pero Él, tu Señor, ha venido a ti para darte vida y una vida abundante (Jn 10.10). No permitas que el ladrón te engañe. Sólo si crees sus mentiras de enfermedad, pobreza, fracaso y pecado, él tendrá el poder para hurtarte, matarte y destruirte.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros (Stg 4.7).
Así que, sométete a Dios, sométete a Su Palabra. Usa la Palabra de Verdad contra tu enemigo, el diablo, y resiste todo problema, toda enfermedad, toda pobreza, toda depresión, etc., confrontándolos con el Poder del Evangelio. ¡No hay forma que puedas perder!
Oremos en voz audible:
¡Oh, hermoso Dios! Qué reconfortante es saber que Tu Palabra, el Evangelio de mi Salvación, es Poder para vivir esa vida plena y abundante que siempre, Tú, Señor, has deseado para mí. Gracias, muchas gracias. Lo creo y lo recibo. Yo, ______________ (tu nombre aquí), soy Tu Hija(o) Nacida(o) de Nuevo para estar en Tu Presencia y manifestar esa Paz y ese gran Amor a todos mis semejantes. Gracias porque TODO  lo puedo en Cristo Jesús, que me fortalece pues mayor eres Tú, Señor, que estás en mí, que el que está en el mundo. Entiendo en verdad que no hay forma, no existe la más mínima posibilidad, en que pueda perder en esta tierra. Así que, en Tu nombre Jesús, recibo mi sanidad, mi libertad y prosperidad en todas las áreas de mi vida. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


 
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         26                        Ro 1.16-32  /  1 Sam 9.1-10.16  /  Sal 55


viernes, 25 de mayo de 2012

¡Cómo vencer al temor!



Viernes 25 de Mayo de 2012.

¡Eres propiedad de Dios!

Por Riqui Ricón*

Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos (1 S 8.7).

Sea cual sea tu situación o necesidad en este momento, hoy vamos a encontrar, dentro de la Escritura, cómo y porqué Dios, tu Padre, SIN DUDA, te va a responder.

A pesar de que el pueblo de Israel constante y continuamente habían experimentado el Amor y el Poder de Dios con grandes milagros, señales y prodigios, cuando vieron que Nahas rey de los amonitas venía contra ellos, tuvieron miedo y pidieron un rey que los defendiese; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey (1 S 12.12).

¿Cuántas veces has permitido que el temor te lleve a poner tu confianza en las palabras de un médico, clínica, abogado, especialista, amiga o amigo por considerar que en esa ocasión, dada la gravedad de las circunstancias, la Palabra de Dios no es suficiente? Al permitir que el espíritu de temor te angustie y vele tu entendimiento, puedes llegar a considerar que la Biblia, la Palabra de Dios, sólo te puede dar algo de consuelo y paz, mientras que tú debes forzosamente hacer algo: encontrar la sabiduría, las fuerzas y los recursos para salir de ese problema.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).

¡Tú no eres como esos israelitas del tiempo de Samuel que desecharon a Dios para que no reinara sobre ellos! Tú eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, no de una simiente que se pueda corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por Cristo Jesús, que ahora tú puedes decirle al Dios vivo y verdadero, al Todopoderoso: ¡Abba Padre!

Puedes hacerlo porque esa es la Verdad, Dios es tu Padre y no tienes absolutamente nada que temer. Él, Dios, tu Padre, te ha prometido que cualquiera que sea la circunstancia que hoy estás enfrentando, tú serás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.

He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida. El devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdadPorque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos (Sal 54.4-5, 7).

Sea enfermedad, pobreza, angustia o tribulación, Dios, tu Padre, los va a cortar de tu vida por Su Verdad. ¡La Palabra de Dios, la Biblia, es Su Verdad! Así que, si Dios es el que te ayuda y está con los que sostienen tu vida; si Él devolverá el mal a tus enemigos librándote de toda angustia a tal grado que puedas ver la ruina de tus enemigos (enfermedad, pobreza, depresión, soledad, etc.), entonces, ¿a qué o a quién vas a temer?

¡Vamos! ¡Dilo en voz alta conmigo! SEÑOR JESÚS, HOY CREO Y DECLARO QUE ANTE NINGUNA CIRCUNSTANCIA VOY A DARLE LUGAR AL ESPIRITU DE TEMOR. YO SOY TU HIJA(O) Y TÚ ERES MI PAPÁ. TU PALABRA, LA BIBLIA, ME DA TODA AUTORIDAD PARA CREER. NO VOY A RESBALAR JAMAS. NO TENDRE TEMOR DE MALAS NOTICIAS, MI CORAZÓN ESTÁ FIRME, CONFIADO EN TI SEÑOR JESÚS. ASEGURADO ESTÁ MI CORAZÓN NO TEMERÉ. ¡ESCRITO ESTÁ! (Sal 112.6-8).

Mira si esto no es así:

que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (Ro 1.4).

De la misma forma que Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder cuando el Espíritu Santo lo levanto de entre los muertos, así, tú has pasado de muerte a vida por el mismo Espíritu y hoy eres llamada(o) por Dios Hija(o) Suya(o).

 ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1).

Es el gran Amor que Dios siente por ti lo que lo llevó a entregar a Su Propio Hijo para que pagase todos tus pecados y así no perderte a ti, sino ganarte como Su Hija(o). No estás sola(o), ahora tienes un Padre y es, nada más y nada menos, que Dios, el Creador, dueño y Señor del Universo. ¡Y te ama!

entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo (Ro 1.6).

Aquellos, los israelitas, tenían miedo de todo y a veces buscaban a Dios y otras confiaban en el hombre. Tú eres Hija(o) llamada(o) a ser de Jesucristo. ¿Te das cuenta? Eres propiedad de Dios. Amada(o), ¡Eres lo más valioso que Dios tiene sobre esta tierra!

Oremos en voz audible:

Gracias amado Dios y Padre por haberme dado identidad. Hoy sé quién soy: un(a) Hija(o) Tuya(o) Nacida(o) de Nuevo, llena(o) de Tu Amor, Poder y Autoridad para triunfar sobre el temor y sobre todo problema, enfermedad o necesidad. Señor Jesús, no necesito otro Rey más que Tú. Padre mío, no adoraré a otro Dios más que a Ti. Hoy estoy determinada(o) a creerte, mi Señor. Creer a Tu Palabra, la Biblia, y aceptar y recibir mi identidad como Hija(o) Tuya(o) Nacida(o) de Nuevo. Soy la luz de este mundo y estoy dispuesto a brillar con Tu Amor que ya ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me ha sido dado. ¡Gracias! Todo lo puedo en Ti, Cristo Jesús. Tú eres mi fortaleza. Resisto, en Tu nombre Jesús, al espíritu de temor, a la enfermedad, a la pobreza, el resentimiento, el odio y todo aquello con lo que el ladrón me quiere hurtar, matar y destruir. Recibo y declaro una vida abundante llena de Tu Plenitud. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera! ¡Soy dichosa(o)! ¡Soy como la luz del sol cuando sale en su fuerza! Declaro que yo miraré a mis enemigos, que son los Tuyos, puestos como estrado de Tus Pies. En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         25                        Ro 1.1-15  /  1 Sam 8  /  Sal 54





jueves, 24 de mayo de 2012

¡Cómo destruir la naturaleza pecaminosa! o ¡Cómo destruir la iniquidad!


Jueves 24 de Mayo de 2012.
¡Sólo por Tu Gracia!
Por Riqui Ricón*
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno (Sal 53.1-3).
Cuando, al caer, decidió creer la palabra del diablo en lugar de creer la Palabra de Dios, el hombre heredó la naturaleza pecaminosa de Satanás. Esta naturaleza pecaminosa es lo que conocemos con el nombre de iniquidad y se ha transmitido a todos y cada uno de los seres humanos de tal forma que, sin la Gracia de Dios, vivirás en tinieblas, con un corazón corrompido y entenebrecido.
Cuando vieron esto los cinco príncipes de los filisteos, volvieron a Ecrón el mismo día (1 Sam 6.16).
La situación del hombre ante Dios no es diferente hoy como lo fue en días de Samuel. Los filisteos capturaron el Arca donde la Presencia de Dios se manifestaba. Esto lo consiguieron no porque fueran poderosos sino porque Dios decidió dejar a Israel por causa de estar constantemente violando el Pacto con sus pecados. Los filisteos y sus líderes vieron y experimentaron el poder y el enojo de nuestro Dios y Padre: Dagón su dios fue humillado y mutilado sobrenaturalmente; vinieron tumores y mortandad sobre todos los pobladores de las ciudades donde llevaban el Arca así como una plaga de ratones. Por todo esto, los filisteos decidieron devolver el Arca de Dios, pero, para estar seguros de que esto no era casualidad sino obra de la mano de Dios, pusieron el Arca sobre de una carreta nueva a la que le uncieron dos vacas que nunca se les había puesto un yugo y que además estaban criando y, mientras alejaban de ellas a sus becerritos, las soltaron para ver que sucedía. ¡Lo asombroso fue que las vacas no respingaron por estar atadas al yugo, ni se inmutaron por haber sido separadas de sus crías, sino que se encaminaron en línea recta, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda, hacia la tierra de Israel!
A pesar de todas las evidencias, ni los filisteos ni sus príncipes se convirtieron para reconocer que Jehová era Dios. Por su iniquidad (la naturaleza del hombre vendida al pecado), quedaron en tinieblas con sus corazones corruptos y entenebrecidos.
Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían... Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí (Hch 28.24, 28-29).
La situación no fue diferente en el libro de los Hechos, pues éste termina mostrándonos como los judíos en Roma no pudieron creer el mensaje del Evangelio de Jesucristo. Profesando ser sabios se hicieron necios delante de Dios (Ro 1.22).
Al igual que con Egipto y faraón, los filisteos y judíos vieron y experimentaron el poder de Dios y no hicieron nada al respecto. No cambiaron su actitud hacia el único Dios vivo y verdadero y tampoco cambiaron sus afectos hacia sus dioses hechos de palo y piedra por sus propias manos, ni dejaron su orgullo. ¿Qué significa esto?
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Ro 3.21-26).
De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, solamente por el Amor y la Gracia de Dios sobre tu persona es que puedes estar leyendo este mensaje creyendo que eres quién Él dice en Su Palabra que ahora tú eres: una/un Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y amada(o) por el Padre, porque:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Es verdad, entre los seres humanos no hay uno que sea justo, ni uno solo, pero, no es así con las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo; ahora somos justos pues, por Su Gracia y Amor, Cristo Jesús pagó por nuestros pecados haciéndonos justos.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).
Esto, mi amada(o), son buenas noticias, noticias de gran gozo, ya que por Su sacrificio de amor Jesús no sólo pagó el precio de todos tus pecados sino que también te justifico, te hizo justa(o) quebrando el yugo que la iniquidad tenía sobre de ti.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Ro 8.1-4).
Efectivamente, por la Gracia de Dios, tú ya no vive conforme con tu carne sino que vives conforme con el Espíritu Santo que vive en ti. Es por esto que cuando caes y pecas no te sientes bien contigo porque no estás conforme. Los pecadores pecan, pues es lo que saben hacer, les gusta hacer y no sienten ningún remordimiento por ello. Tú, como Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo tienes al Espíritu Santo como las arras de tu herencia: que la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. ¡La iniquidad nada tiene en ti! ¡Sólo por Su Gracia!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, gracias porque cada día que pasa creo y recibo más de tu Amor por mí. Puedo afrontar este día con la certeza, la garantía de que todo me saldrá bien, pues Tú estás conmigo y si Dios es conmigo ¿quién contra mí? Además, Tú has declarado en Tu Palabra que a los que te amamos TODAS las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Tu Propósito hemos sido llamados en Tu Amor y por Tu Amor. Sé que todo lo puedo y que soy más que vencedor(a) pues por Tu Gracia y Amor lo has establecido así. Precioso Jesús, que más te puedo decir sino que te amo con todo mi ser y corazón. Gracias Espíritu Santo por vivir aquí conmigo, hagamos de este día el mejor de nuestras vidas. Por lo tanto, creo y declaro que ante todo problema, enfermedad o aflicción, yo, ____________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) pues todo lo puedo en Cristo Jesús. ¡Soy sana(o)! ¡Soy prospera(o)! ¡Soy libre! ¡Soy feliz!  ¡Sólo por Tu Gracia, mi Señor Jesús! Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         24                        Hch 28.17-31  /  1 Sam 6-7  /  Sal 53