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martes, 30 de abril de 2013

¿Cuál es el problema de Dios?

 
Lunes 22 de Abril de 2013.
¡Dios no tiene ningún problema! ¡Y tú tampoco!
Por Riqui Ricón*
Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer (Hch 9. 3-6).
En verdad que no entiendo a las personas que consideran a Dios como alguien tan amargado y enojón que si sus criaturas no le obedecen o le rinden la apropiada adoración, entonces, monta en cólera de tanta frustración. Como si algo, por culpa de alguien, no le salió bien a Aquel que es Perfecto en todo.
Ese no es el Dios y Padre que te revela la Biblia. Más bien, Él es un Dios Soberano y Todopoderoso que tiene control y dominio sobre todo, tan lleno de Amor y misericordia por los seres humanos que diseñó un plan infalible para su redención.
Por ejemplo, pon atención a la oración de arrepentimiento y salvación más simple y genuina que hay en la Biblia que es la que Pablo hace camino a Damasco, ¿Quién eres, Señor? Y lo más asombroso es la respuesta de Jesús, Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
¡Ningún reproche! ¡Sin enojo ni recriminación alguna! Ningún “qué te crees miserable e indigno asesino de mis Hijos”, ningún “fájate bien los pantalones y veremos de que estás hecho pues ahora Yo voy a tratar contigo”. ¡No! ¡Nada por el estilo!
¡Solo Amor! El llano, simple y puro Amor de Dios para con este asesino y perseguidor de la Iglesia. ¡Asombroso, realmente asombroso!
Lo cierto es que así es Dios. Él no tiene ningún complejo, ni enojo, ni necesidad de condenar a nadie. Él no tiene el más mínimo temor, ni la más mínima duda, que su Palabra y Autoridad vayan a ser burlados o menoscabados por nadie. ¡Él es Dios!
Por esto, es sumamente revelador y alentador lo que Dios dice acerca de ti,
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3. 16-17).
Estas dos porciones de la Escritura, inmersas totalmente en el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, son tremendas declaraciones no sólo del Amor que Dios siente por ti, sino también, de la absoluta certeza de quién es Él y de lo que es capaz de hacer por ti.
Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse…  Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado (Luc 15.17-24, 28-32).
Pon atención en la actitud que tiene el padre hacia el hijo pródigo y hacia su hermano mayor. Él no tiene necesidad, ni deseo, de pelear o discutir con ninguno de los dos. Él simplemente los ama. ¡Son sus hijos! No desea nada más que tenerlos a su lado.
El hijo menor, arrepentido, iba resuelto a decirle, hazme como a uno de tus siervos, y el hermano mayor le recriminó, tantos años te he servido. ¡Ninguno de los dos se sentía un hijo legítimo! ¡Ninguno de los dos creía ser un hijo de su Padre!
Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (He 2. 10).
Como puedes ver en la Escritura, Dios, tu Padre, sólo quiere Hijos. ¡Siervos tiene millones de millones!
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna (Gal 6.7-8).
De la misma forma como cuando Pablo fue confrontado por Jesús a las puertas de Damasco, el día de hoy Dios está en control. A Él no se le escapa nada. Cuando tú confiesas tus pecados, no es nada nuevo para Él, ¡ya lo sabía! Más bien eres tú quien se está librando del pecado y sus consecuencias, como la enfermedad, muerte y condenación.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1. 9).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti, para que en Cristo Jesús se cumpliera la justicia sobre todos tus pecados. Dios te ha perdonado, olvidando tus acciones y te ha hecho nueva creatura.
El Amor de Dios para contigo se ha expresado en la persona de Su Hijo Jesucristo y ahora, sólo por ese Amor, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no de una simiente que se pueda corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
¡Dios no tiene ningún problema! ¡Y tú tampoco!
¡Gloria a Dios!
Oremos con voz audible:
¡Gracias precioso Jesús! Ahora sé que he vuelto en amistad Contigo, oh Dios, y tengo paz; y por ello me vendrá bien. Padre, tomo Tu Palabra en mi boca y pongo la Biblia en mi corazón. Por Tu Hijo Jesús, me vuelvo hacia Ti, Omnipotente Dios, y soy edificado(a). Alejo de mi vida la aflicción. Nada me falta ni me faltará, pues Tú suples todas mis necesidades conforme a Tus riquezas en gloria. Ante cualquier problema o dificultad Tú eres mi defensa. Me deleito en Ti, Señor, y alzo a Ti mi rostro. Oro a Ti y Tú me oyes y respondes. Por lo tanto, determinaré asimismo una cosa, y ésta me será firme. Sobre todos mis caminos resplandecerá Tu luz, pues ahora sé quién yo soy: Tu Hijo(a) Amado(a). ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 22                                             Hch 9. 1-25 /  Jos 3-4 /  Job 22
 


viernes, 26 de abril de 2013

¿Qué sigue?

 
Domingo 21 de Abril de 2013.
¡Hacedor(a) de Historia!
Por Riqui Ricón*
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1. 9).
La historia de Josué es sumamente interesante pues tiene muchas similitudes con nuestras propias vidas. Nota como, al igual que Josué, tú tienes un gran propósito que cumplir en tu vida, pero con la gran ventaja que tú ahora eres Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
A Josué se le pidió introducir a la tierra prometida a una nación de más de dos millones de personas; personas que habían manifestado, de sobra, ser rebeldes e incrédulas. A ti se te pide ser un(a) Hijo(a) del Reino para que lo instaures sobre la tierra; se te pide ser luz en medio de las tinieblas; se te pide amar a Dios, tu Padre, y a tus semejantes como a ti mismo(a).
Al igual que Josué, tú estás llamado(a) a hacer historia.
Al igual que Josué, tienes que estar bien preparado(a) porque en verdad lo vas a conseguir, en verdad vas hacer historia. Dios ha prometido estar contigo y apoyarte dondequiera que vayas. Y si Dios lo dijo, entonces, sin lugar a dudas, Él lo va hacer; si Dios lo hablo, entonces, Él lo va a ejecutar.
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé (Jos 1.5).
Meditando esto a través de ese lente vivo y eficaz que es el Nuevo Testamento, encontrarás que, como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, tú TODO lo puedes en Cristo (Fil 4.13); en TODAS las cosas eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús (Ro 8.37); y además Él, Jesús, está contigo TODOS los días hasta el fin del mundo (Mat 28.20).
Así que, efectivamente, nadie te puede hacer frente en todos los días de tu vida pues, no solamente de la misma forma que Dios estuvo con Moisés sino de la misma forma que estuvo con Jesús, ahora Él está contigo.
¡Dios ha comprometido Su Palabra de Honor en no dejarte, ni desampararte nunca!
¡No temas! ¡Tienes la victoria! En verdad que en todo problema, necesidad, aflicción o circunstancia adversa que estés enfrentando el día de hoy, vas a salir más que vencedor(a).
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4).
Tú le perteneces a Dios, eres Su Hijo(a) Amado(a) y mayor es Él, el Espíritu Santo, quien está en ti y contigo, que el que está en el mundo. Así que, qué pues dirás tú a todo esto, si Dios es contigo ¿quién contra ti?
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
Amado(a), Josué tuvo tal éxito en alcanzar su propósito que la Biblia lo registra como el autor de uno de los milagros más asombrosos que se hayan hecho. ¡Josué pudo detener las astronómicas fuerzas de la gravitación universal al hacer que el sol y la luna se detuvieran por un día entero! Sólo con el propósito de poder terminar una batalla.
Ese día en que el SEÑOR entregó a los amorreos en manos de los israelitas, Josué le dijo al SEÑOR en presencia de todo el pueblo: «Sol, deténte en Gabaón, luna, párate sobre Ayalón.» El sol se detuvo y la luna se paró, hasta que Israel se vengó de sus adversarios. Esto está escrito en el libro de Jaser. Y, en efecto, el sol se detuvo en el cenit y no se movió de allí por casi un día entero. Nunca antes ni después ha habido un día como aquél; fue el día en que el SEÑOR obedeció la orden de un ser humano. ¡No cabe duda de que el SEÑOR estaba peleando por Israel! (Jos 10.12-14 NVI).
Siempre que medito en este suceso me pregunto, cómo se le ocurrió a Josué semejante idea, y puedo escuchar al Espíritu Santo responderme lo mismo, vez tras vez: “así como a Josué a ti también se te pide una sola cosa”,
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1. 8).
El éxito (o fracaso), que tú puedas alcanzar en este mundo no depende de tus estudios, ni de tu capacidad económica, ni de tus relaciones, ni de tus habilidades.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
El éxito (o fracaso), que tú puedas alcanzar en este mundo depende única y exclusivamente de dos cosas: primero de tu fe, esto es, que le creas a Dios creyendo Su Palabra, la Biblia; y  segundo que, por lo tanto, hagas del estudio y meditación de la Biblia la prioridad máxima de tu vida, leyéndola y meditándola de día y de noche, poniéndola en tu boca, en tu mente y en tu corazón para que la guardes y actúes conforme a TODO lo que en ella está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y TODO te saldrá bien.  ¡Es Palabra de Dios! ¡Es Palabra de Honor!
- Pero, pero, Riqui Ricón, ¡yo no puedo hacer eso! ¡No tengo tiempo! Eso quizá esté bien para un Pastor o ministro, pero yo tengo que ir a trabajar, estudiar, atender mi hogar, a mi familia,…
”El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre viene y se lo encuentra. Emocionado y lleno de ilusiones, vende todo lo que tiene y compra el terreno, con lo cual está adquiriendo, también el tesoro. ”El reino de los cielos es como un mercader de perlas que anda en busca de perlas finas. Cuando por fin descubre una verdadera oportunidad en una perla de gran valor que le ofrecen a buen precio, corre y vende lo que tiene para comprarla (Mat 13.44-46 BAD).
Si Dios te revelara el secreto para tener una Vida dichosa y la forma en que puedes hacer prosperar tu camino y todo te salga bien, ¿no harías todo lo que esté de tu parte por conseguirlo?
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria  se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mat 6.25-33).
 Así que, ¡No temas! ¡Cree solamente! ¡Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y estás destinado a hacer historia en este mundo!
¡Dios, tu Padre, lo dice así!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, ¡En verdad que es hermoso saberse Amado(a) por Ti, oh Dios! No sólo me has justificado y perdonado sino que me has hecho Tu Hijo(a) y además me has dado propósito y razón para existir como nueva creatura. ¡Soy hechura Tuya! Sólo necesito, Espíritu Santo, que me ayudes a enamorarme más y más de la Biblia para ponerla en mi mente, boca y corazón; que nunca se aparte de mi boca y que medite en Ella de día y de noche, para que así la guarde y haga mi vida conforme a todo lo que Tú has escrito en Tu Palabra; porque entonces, y sólo entonces, haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Gracias, Señor Jesús, por amarme tanto y con tan grande Amor. Creo y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡De todo problema, enfermedad o aflicción, yo, ________ (tu nombre aquí), saldré más que vencedor(a)! ¡Aunque ande en valle de sombra y de muerte no voy a temer mal alguno porque Tú, Jesús, estás conmigo! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a), pues yo en Ti confío! ¡Estoy Listo(a) para hacer historia! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 21                                 Hch 8. 26-40 /  Jos 1-2 /  Job 21
 


viernes, 5 de abril de 2013

¿Qué es la Palabra de Dios?

 
Viernes 5 de Abril de 2013.
¡Palabra de Honor!
Por Riqui Ricón*
Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? (Mat 26. 52-54).
La mayoría de los cristianos celebramos la Santa Cena o Comunión como un recordatorio de que ahora vivimos bajo el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Esa misma noche, Jesús fue capturado y, mientras eso sucedía, dejó claro, una vez más, que su muerte y resurrección formaban parte del plan de Dios para la redención de tu vida y que ambas, tanto su muerte como su resurrección, estaban determinadas por la Palabra de Dios.
Muy pocos creyentes están conscientes que nuestra salvación, la Vida Eterna, y nuestra identidad como Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo, estuvieron a punto de ser perdidas para siempre cuando Jesús comenzaba su ministerio y fue tentado por Satanás en el desierto, después de 40 días de ayuno.
En ese momento, como en ningún otro en su estancia en la tierra, Jesús no tenía poder divino alguno para usarlo en contra del diablo; Él era tan humano como cualquiera de nosotros; y aunque podía, por medio de la oración y la fe solicitar la ayuda de miles de legiones de ángeles, Jesús venció a Satanás con el arma más poderosa que hay en el universo: la Palabra de Dios.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He 11.3).
Jesús vivió en esta tierra por y para el cumplimiento de las Escrituras. Él es el único camino al Padre, Él es la Verdad y Él es la Vida. La Escritura misma da testimonio de Él llamándole el Verbo (la Palabra) de Dios.
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jua 1.1-5, 14).
¡Son más de 300 profecías escritas en el Antiguo Testamento acerca del Mesías, del Cristo, que se han cumplido en la persona de Jesús!
Su nacimiento, su vida y ministerio, sus milagros, su muerte y resurrección, su lugar de gloria, TODO fue declarado por Dios en la Biblia y la Biblia es la Palabra de Dios, es decir, Su Palabra de Honor.
Así que, mi amado(a), sin importar lo difícil de las situaciones que estés enfrentando en estos momentos de tu vida, tú no necesitas la asistencia de legiones de ángeles, lo único que realmente necesitas es creer la Biblia; lo único que en verdad necesitas es creerle a Dios, pues basta una Palabra del Señor y un milagro sucederá.
Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará (Mat 8. 8).
Cuenta la Escritura que cuando el centurión dio esta respuesta Jesús se maravilló. ¿Puedes imaginar esto? El Verbo, Dios mismo, aquel por quien todas las cosas fueron creadas y sin él, nada de lo creado llegó a existir, ¡se maravilló!
Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe (Mat 8. 10).
¿Qué es lo que tanto maravilló a Jesús? Que un hombre común, alejado de la ciudadanía de Israel y ajeno a los pactos de la promesa, tuviera más fe que aquellos que se decían ser el pueblo escogido de Dios. Y no solamente esto, sino que también fue este centurión quien nos enseñó el principio máximo de la fe: la autoridad está en la palabra.
Puesto que la Palabra de Dios contiene TODA la Autoridad de Dios, entonces la fe depende, vive y se nutre, solamente de la Palabra de Dios.
Tienes la Biblia como la Palabra profética más segura donde encuentras que Su Voluntad ha sido siempre hacerte bien y no mal, trasladarte de una posición de maldición a una de bendición, darte la Vida eterna en lugar de muerte.
Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre (Deu 4. 39-40).
De Génesis a Apocalipsis encontrarás que Su Voluntad hacia contigo es buena, agradable y perfecta, que a pesar de cómo hayas tú llevado tu vida, Él te ha amado tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, como el justo precio por tus pecados, antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¡Tú eres el motivo y la razón por la cual Dios escribió la Biblia!
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).
¡Para que tengas vida! ¡Vida Eterna! ¡Vida abundante!
En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal. En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra. Del azote de la lengua serás encubierto; No temerás la destrucción cuando viniere. De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las fieras del campo; Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, Y las fieras del campo estarán en paz contigo. Sabrás que hay paz en tu tienda; Visitarás tu morada, y nada te faltará. Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra. Vendrás en la vejez a la sepultura, Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Oyelo, y conócelo tú para tu provecho (Job 5. 19-27).
¡Lee la Biblia! ¡Medítala! Encuentra en la Palabra de Dios aquellas promesas tocantes a tu necesidad y ora a Él con la certeza, la garantía, de que nunca faltará a Su Palabra.
Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, lo que Él te ha dicho lo va a hacer y lo que te ha hablado, sin lugar a dudas, lo va a ejecutar.
Aquella noche de Pascua, Jesús, después de haber dado gracias, tomo la copa y dijo: esta copa es el Nuevo Pacto en mi Sangre... y una Vida totalmente Nueva se abrió delante de tus pies.
Todo, absolutamente todo, lo que Dios dice acerca de ti en la Biblia es Verdad y se va a cumplir. Hay un Pacto de Sangre a tu favor. Es el Nuevo Pacto, que es un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.
Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que Dios deje de cumplir el Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesucristo.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso es saber que puedo confiar total y absolutamente en Tu Palabra, la Biblia. Gracias Señor porque lámpara es a mis píes Tu Palabra y luz en mi camino. Gracias por Jesús, por Su Amor y por el cumplimiento de Tu Palabra en Su Vida para mi Redención y Salvación. ¡Bendito Tu Nombre y bendito Tú, mi Señor Jesús! Por lo que Tú hiciste por mí en la cruz ahora yo puedo vivir en paz, victoria y libertad. ¡Tú pagaste el precio por mí! Gracias, muchas gracias. No voy a temer. No tengo nada por qué temer, Tú eres mi Padre, Dios, Rey y Salvador. ¡Gracias por Tu  Sangre! ¡Gracias por el Nuevo Pacto! ¡Gracias por Tu Palabra de Honor! Por el gran Amor con que me has amado ahora yo soy Tu Hijo(a) y yo en Ti confío. Tú dices en Tu Palabra que dichosos son el hombre y la mujer que en Ti confían. ¡Soy dichoso(a)! Pues sin importar las circunstancias que hoy enfrento, Tú, mi Dios, cumplirás Tu propósito en mí y saldré adelante más que vencedor(a). Pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, Tú estás conmigo y, ¿qué puedo decir a esto? Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? Gracias, Señor Jesús, por lo que Tú hiciste por Amor a mí al morir en esa cruz, ahora yo tengo la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y puedo ser constante, alegre y persistente al esperar en Tu Palabra. El cielo y la tierra pasarán, más Tu Palabra no pasará. Así que, está es la confianza que tengo en Ti, que si Te pido alguna cosa conforme a Tu Voluntad, conforme a Tu Palabra, sé que Tú me oyes, y si sé que Tú me oyes, también sé que tengo todo lo que Te he pedido. Por lo tanto, resisto al espíritu de temor, duda, pobreza y enfermedad, creyendo y recibiendo lo que Tú, mi Señor y Salvador, Jesucristo, pagaste para mí. ¡Soy sano(a) y libre de toda enfermedad y dolencia! ¡Soy libre del temor, la ansiedad y la duda! Pues no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy clamo, ¡Abba, Padre! Declaro mi libertad y prosperidad financiera. Recibo el Amor, gozo y paz que Tú, Espíritu Santo, has puesto en mí para vivir una vida plena y abundante. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 5                                   Mat 26. 47-75 /  Deu 3-4 /  Job 5