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sábado, 25 de mayo de 2013

¡Cómo vencer el miedo!

 
Sábado 25 de Mayo de 2013.
¡Eres propiedad de Dios!
Por Riqui Ricón*
Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos (1 S 8.7).
Sea cual sea tu situación o necesidad en este momento, hoy vas a encontrar, dentro de la Escritura, cómo y porqué Dios, tu Padre, SIN DUDA, te va a responder.
A pesar de que el pueblo de Israel constante y continuamente habían experimentado el Amor y el Poder de Dios con grandes milagros, señales y prodigios, cuando vieron que Nahas rey de los amonitas venía contra ellos, tuvieron miedo y pidieron un rey que los defendiese; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey (1 S 12.12).
¿Cuántas veces has permitido que el temor te lleve a poner tu confianza en las palabras de un médico, clínica, abogado, especialista, amiga o amigo, todo por considerar que en esa ocasión, dada la gravedad de las circunstancias, la Palabra de Dios no sería suficiente?
Al permitir que el espíritu de temor te angustie y ciegue tu entendimiento, puedes llegar a considerar que la Biblia, la Palabra de Dios, sólo te puede dar algo de consuelo y paz, mientras que tú debes, forzosamente, hacer algo: encontrar la sabiduría o las fuerzas y los recursos para salir de ese problema.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).
¡Tú no eres como esos israelitas del tiempo de Samuel que desecharon a Dios para que no reinara sobre ellos! Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y no de una simiente que se pueda corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Por Cristo Jesús, que ahora tú puedes decirle al Dios vivo y verdadero, ni más ni menos que al Todopoderoso: ¡Abba Padre!
Puedes hacerlo porque esa es la Verdad, ahora Dios es tu Padre y no tienes absolutamente nada que temer. Antes de aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador, Dios solamente era tu creador y ahora es tu Papá.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.35-39).
Dios, tu Padre, te ha prometido que cualquiera que sea la circunstancia que hoy estás enfrentando, tú serás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.
He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida. El devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdad… Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos (Sal 54.4-5, 7).
Sea enfermedad, pobreza, angustia o tribulación, Dios, tu Padre, los va a cortar de tu vida por Su Verdad. ¡La Palabra de Dios, la Biblia, es Su Verdad! Así que, si Dios es el que te ayuda y está con los que sostienen tu vida; si Él devolverá el mal a tus enemigos librándote de toda angustia a tal grado que puedas ver la ruina de tus enemigos (enfermedad, pobreza, depresión, soledad, etc.), entonces, en serio, ¿a qué o a quién vas a temer?
¡Vamos! ¡Dilo en voz alta conmigo! SEÑOR JESÚS, HOY CREO Y DECLARO QUE ANTE NINGUNA CIRCUNSTANCIA VOY A DARLE LUGAR AL ESPIRITU DE TEMOR. YO SOY TU HIJO(A) Y TÚ ERES MI PAPÁ. TU PALABRA, LA BIBLIA, ME DA TODA AUTORIDAD PARA CREER. NO VOY A RESBALAR JAMAS. NO TENDRE TEMOR DE MALAS NOTICIAS, MI CORAZÓN ESTÁ FIRME, CONFIADO EN TI SEÑOR JESÚS. ASEGURADO ESTÁ MI CORAZÓN NO TEMERÉ. ¡ESCRITO ESTÁ! (Sal 112.6-8).
Mira si esto no es así:
que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (Ro 1.4).
De la misma forma que Jesucristo fue declarado Hijo de Dios con poder cuando el Espíritu Santo lo levanto de entre los muertos, así, tú has pasado de muerte a vida por el mismo Espíritu y hoy eres llamado(a) por Dios Hijo(a) Suyo(a).
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).
Es el gran Amor que Dios siente por ti lo que lo llevó a entregar a Su Propio Hijo para que pagase todos tus pecados y así no perderte a ti, sino ganarte como Su Hijo(a). No estás solo(a), ahora tienes un Padre y es, nada más y nada menos, que Dios, el Creador, dueño y Señor del Universo. ¡Y te ama!
entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo (Ro 1.6).
Aquellos, los israelitas, tenían miedo de todo y a veces buscaban a Dios y otras confiaban en el hombre. Tú eres Hijo(a) llamado(a) a ser de Jesucristo. ¿Te das cuenta? Eres propiedad de Dios.
Amado(a), ¡Eres lo más valioso que Dios tiene sobre esta tierra!
Oremos en voz audible:
Gracias amado Dios y Padre por haberme dado identidad. Hoy sé quién soy: un(a) Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo, lleno(a) de Tu Amor, Poder y Autoridad para triunfar sobre el temor y sobre todo problema, enfermedad o necesidad. Señor Jesús, no necesito otro Rey más que Tú. Padre mío, no adoraré a otro Dios más que a Ti. Hoy estoy determinado(a) a creerte, mi Señor. Creer a Tu Palabra, la Biblia, y aceptar y recibir mi identidad como Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo. Soy la luz de este mundo y estoy dispuesto a brillar con Tu Amor que ya ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me ha sido dado. ¡Gracias! Todo lo puedo en Ti, Cristo Jesús. Tú eres mi fortaleza. Resisto, en Tu nombre Jesús, al espíritu de temor, a la enfermedad, a la pobreza, el resentimiento, el odio y todo aquello con lo que el ladrón me quiere hurtar, matar y destruir. Recibo y declaro una vida abundante llena de Tu Plenitud. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy como la luz del sol cuando sale en su fuerza! Declaro que yo miraré a mis enemigos, que son los Tuyos, puestos como estrado de Tus Pies. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         25                        Ro 1.1-15  /  1 Sam 8  /  Sal 54
 


miércoles, 16 de enero de 2013

¡Cómo quitar el miedo y la ansiedad de tu vida!

 
Miércoles 16 de Enero de 2013.
¡Mucho más que un(a) Hijo(a) de Abraham!
Por Riqui Ricón*
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad… Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? (Luc 13.12, 16).
Muy interesante e ilustrativa es la forma en que Jesús se dirigió a esta mujer enferma pues no le dijo se libre o te desato de tu enfermedad sino que le aclaró, le enseñó, algo que aparentemente no sabía: ¡ella ya era libre de su enfermedad!
De hecho, una de las versiones más antiguas de la biblia, la Septuaginta, lo expresa así: Y viéndola Jesús, voceóle y díjole: «Mujer, libre estás de tu enfermedad».
Lo que Jesús estaba enseñando es que, una hija de Abraham está bajo el pacto de bendición que Dios estableció con Abraham y su simiente y, por lo tanto, tiene todo el derecho legal y espiritual de ser y estar sana, pues Dios jamás ha faltado, ni faltará, a Su Palabra.
Ahora bien, si el antiguo pacto era un pacto de bendición y funcionaba, ¿cuánto más el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús? ¿Cuánto más el Nuevo Pacto que es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas?
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu… Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa  (Ga 3.13-14, 29).
Necesitas comprender que tú eres de Cristo y, además de haber sido comprado(a) y redimido(a) al precio de la Sangre de Jesucristo, ahora eres hijo(a), linaje, de Abraham y heredero(a) de las promesa del Espíritu.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo (Rom 8.14-17a).
El Nuevo Pacto se estableció con el propósito expreso de hacer de ti un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y que no vivas, nunca más, bajo maldición del pecado sino en la bendición de Dios.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8.1-2).
Es por todo esto que puedes presentarte con toda confianza y seguridad delante de tu Padre y recibir de Él TODO lo que te ha prometido.
Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti (Sal 16.1-2).
Tu confianza, garantía y plena seguridad fluye de la Biblia, la Palabra de Dios, pues Él no miente ni se arrepiente y TODAS Sus promesas se cumplirán, sin faltar una de ellas.
Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado (Sal 119.42).
Así que, sea cual sea la situación o problema que estás enfrentando hoy, te puedo decir con toda seguridad, no temas, cree solamente pues Aquel que no escatimó a Su propio Hijo sino que lo entregó por amor a ti, Él mismo te responderá y te dará junto con Jesús TODAS LAS COSAS. Dios no te ha dejado ni te dejará jamás.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá (Sal 27.10).
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti (Isa 49.15).
La pura Verdad es que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su Propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).
Ningún problema, enfermedad o necesidad que estés enfrentando el día de hoy es voluntad de tu Padre celestial. Lo que sí es Su Voluntad es que te levantes y enfrentes esas situaciones sabiendo que de todas ellas saldrás más que vencedor(a).
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad (3 Jn 2-3).
La Palabra de Dios, la Biblia, es la Verdad y el que tú camines en la Verdad siempre le produce gozo a Dios.
Se comienza sabiendo que la Voluntad de Dios para tu vida es buena, agradable y perfecta. Después, decides creerlo puesto que sabes que Dios no miente y que lo que Él dice en Su Palabra lo va a cumplir ya que Dios si tiene Palabra de Honor. Por último actúas conforme a lo que crees y sabes.
Si la Biblia dice que todo lo puedes en Cristo, entonces, sábete, siéntete y actúa como uno(a) que todo lo puede en Cristo; si la Biblia dice que en todas las cosas eres más que vencedor(a), entonces, sábete, siéntete y actúa como uno(a) que es más que vencedor(a) en todas las cosas. Si la Biblia dice que Dios te ama tanto que pagó todos tus pecados con la Sangre de Su Hijo Jesús para perdonarte y llamarte Hijo(a), entonces, sábete, siéntete y actúa como un(a) Hijo(a) Amado(a) de Dios.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
¡Utiliza la Palabra de Dios! Ponla en tu corazón, en tu mente y en tu boca. Resiste al miedo, a la ansiedad, a la soledad, a la tristeza, a la depresión, a la pobreza, a la enfermedad y todo lo que te quiera robar tu identidad como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y amado(a) del Padre. Ahora, en Cristo Jesús tienes todo el derecho a una vida plena y abundante.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
La vida como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no estará carente de problemas o aflicciones, pero puedes confiar en Jesús, Él ya venció por ti y para ti; ¡Dios está contigo! Y si Dios está contigo, en verdad, ¿quién contra ti?
En medio de lo que estés enfrentando el día de hoy ten paz y dicha, y pon toda tu confianza en el Señor.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (He 4.16).
Así que, acércate, hoy, confiadamente al trono de la gracia y recibe el oportuno socorro. Recibe tu sanidad, restauración y liberación en el nombre de Jesús. Pon tu confianza en Dios, Él es el que te guarda. Tú eres más que un(a) Hijo(a) de Abraham, eres un(a) Hijo(a) del único Dios y no hay para ti bien fuera de Él.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, te doy gracias porque hoy sé que puedo enfrentar con confianza cualquier problema, enfermedad o necesidad que venga a mi vida. Gracias por tanto y tan grande amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste vida juntamente con Cristo. Gracias porque la vida que me has dado es la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante que sólo tus hijos podemos gozar. Gracias, Señor Jesús, muchas gracias. Por esto me determino, con toda la ayuda que Tú, Espíritu Santo, me puedas dar, a vivir esta vida en plenitud, en certeza de fe, con gozo, sabiendo que saldré más que vencedor(a) en todas las cosas. ¡Resisto a Satanás! ¡Resisto a sus engaños y mentiras! ¡Yo soy la persona que Tú, mi Dios y Padre, dices en Tu Palabra que yo soy! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Mi Dios, pues, suplirá todo lo que me falta conforme a Sus riquezas en gloria! ¡Caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, porque aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno, porque Tú, Señor, mi Dios, estás conmigo! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Enero 16                                Luc 13.1-17  /  Gen 23  /  Sal 16
 


jueves, 13 de diciembre de 2012

¡Cómo derrotar al miedo!

 
Jueves 13 de Diciembre de 2012.
¡Sí puedes vivir sin miedo!
Por Riqui Ricón*
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros (Fil 1.21-24).
Entre más leas y medites la Biblia, que es la Palabra de Dios, que no miente, te darás cuenta que, efectivamente, el Evangelio son puras buenas noticias. Lo que Jesucristo hizo en la cruz por amor a ti es tan maravilloso que el apóstol Pablo deseaba estar ausente del cuerpo y presente al Señor (2 Co 5.1-10).
Los primeros creyentes descubrieron un secreto maravilloso en el Evangelio de Jesucristo, descubrieron la Verdad acerca del sacrificio de Jesús en relación con sus cuerpos y sus personas: ¡Tú no eres tu cuerpo! ¡Tú eres espíritu! ¡Tú no tienes un espíritu sino que eres espíritu, creado, regenerado, para ser conforme a la imagen del Hijo de Dios, Jesucristo!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).
¡Todo aquel que en él cree, tiene Vida Eterna! Y qué es la Vida Eterna sino vivir por siempre. Esto significa que el (la) que cree en Jesús como Señor y Salvador de su vida no morirá sino vivirá por siempre.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo (Jn 11.25-27).
¡Escrito está! De alguna manera, con Su sacrificio, Jesús anuló el dominio que la muerte ejercía sobre tu vida.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).
La victoria sobre la muerte es un regalo que Dios te da como parte de la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante, que Jesús pagó para que tú fueses hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre (He 2.14-15).
Con Su muerte en la cruz, Jesús pagó todos tus pecados para que fueras justificado y perdonado; al resucitar entre los muertos, te ofrece una Nueva Naturaleza que no tenías, ni podrías tener: la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios.
Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.  ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Co 15.54-57).
Como puedes ver, la victoria sobre la muerte es un hecho real y no una expresión figurativa.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Si puedes comprender que tú realmente eres espíritu Nacido de Nuevo, con la naturaleza incorruptible de un(a) Hijo(a) del Rey, la cual sólo te la puede otorgar la Palabra Eterna de Dios, entonces te darás cuenta que no existen dos vidas: una aquí, en la tierra, y otra en el más allá.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).
Ahora, tu vida es un continuo en la eternidad con Dios, tu Padre, y con Jesucristo, tu Salvador. Puedes dejar de temer, ¡la muerte ya no se enseñorea más de ti!
Date cuenta que tu cuerpo tan sólo es un estuche, un traje con el cual tú, que eres espíritu, puedes expresarte y comunicarte en un mundo natural.
Aquellos que nos han precedido en ir a la Presencia del Señor no están muertos, simple y sencillamente se mudaron, se cambiaron de plano y siguen siendo los mismos: Hijos de Dios Nacidos de Nuevo.
Una vez asegurada tu victoria sobre la muerte puedes dejar de tener miedo y enfocarte en el propósito por el cual aún permaneces en el mundo, pues quedar en la carne es más necesario por causa de los demás.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (1 P 2.9-10).
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios (2 Co 5.20).
Ahora tú eres linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, eres un(a) embajador(a) en el nombre de Cristo para que anuncies las virtudes de aquel que te llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Dios, el Espíritu Santo, está en ti y contigo para que les ruegues a los demás que se reconcilien con Dios por medio de Jesucristo.
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor (Efe 5.8-10).
El mundo entero se está cayendo a pedazos y la gente vive llena de angustia y temor mientras que tú eres un Hijo(a) de la Luz y has sido ungido(a) por tu Padre celestial para establecer Su reino de Amor en aquellos y aquellas que aún no lo conocen.
Oremos en voz audible:
Amado padre celestial, es asombroso el Amor con que me has amado, que siendo yo como había sido hayas entregado a Tu Hijo Jesús para darme el regalo de la Vida Eterna haciéndome Tu Hijo(a). Gracias, Señor Jesús, por tanto y tan gran Amor. Soy Tu Hijo(a). Soy Nacido(a) de Nuevo, y no de simiente corruptible sino de incorruptible por Tu Palabra que vive y permanece para siempre. Tengo esta Vida Eterna para amarte a Ti y para amar a mis semejantes como a mí mismo(a). Resisto y echo fuera de mi vida al espíritu de temor, pues no me has dado, oh Dios, espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y, hoy, te digo Abba, Padre. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Voy a vivir por toda la eternidad en la Plenitud del Amor, y del gozo, y de la paz que ahora tengo! Sin importar cuál es mi situación en este momento, yo, _______ (tu nombre aquí), ¡soy luz en medio de las tinieblas! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Diciembre 13                                   Fil 1.12-30   /  Ez 19  /  Isa 48