sábado, 5 de septiembre de 2020

¿Tienes miedo a morir?






05 de Septiembre



¿Tienes miedo a morir?


¡No morirás jamás!

Por Riqui Ricón*
--Yo soy la resurrección y la vida.  El que cree en mí vivirá,  aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.  ¿Crees esto?  --Sí,  Señor;  yo creo que tú eres el Cristo,  el Hijo de Dios,  el que había de venir al mundo (Jn 11. 25-27 NVI).
Que hermoso es saber que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Pero aún más hermoso que saber que Dios te ama tanto es CREERLO, tener la plena certeza de ello, pues al que cree TODO le es posible.
La clave del Evangelio, las Buenas Nuevas, estriba en tu fe, esto es, tener la certeza que la Voluntad de Dios para contigo siempre ha sido buena, agradable y perfecta. Desde antes que el tiempo existiera Él ya te amaba y siempre ha sido su deseo tenerte a Su lado. Él diseñó y creó el universo para compartirlo contigo, por lo que, Su propósito al llamarte a la existencia es obviamente, ¡tener comunión contigo!
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1.3-5).
Tú fuiste creado para disfrutar de la compañía de Dios y también para que Él disfrute de ti. Así que, por ese propósito y ese Amor que Dios siente por ti, Él resolvió el problema del pecado y de la muerte que el pecado produce, y lo resolvió en definitiva regalándote la Vida Eterna de Su propio Hijo mediante la justicia que es en Cristo Jesús.
Mas ahora, libres del dominio del pecado y hechos esclavos al servicio de Dios, obtenéis el beneficio de la santidad y la vida eterna; porque, como sabéis, la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es la vida eterna que nos ofrece en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.22-23 CST).
¿Te das cuenta? ¡Se trata de la Vida Eterna del Hijo de Dios! Y sólo el Señor Jesús te la puede dar.
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre (Jn 10.17-18).
Tu adversario, el diablo, ha tratado con todos los medios posibles de desestimar el Poder de la Vida Eterna delante de tus ojos, para que pienses y creas que tan sólo es un mero concepto religioso, vago e indefinido. Pero esto NO es así, y hoy es un buen día para que reflexiones en ello. La Vida Eterna es la Vida misma de Cristo Jesús. Sólo Dios es Eterno (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Así que la Vida Eterna es un atributo exclusivo de la divinidad de Jesús.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano (Jn 10.27-28).
Jesús venció a la muerte y te ha extendido una invitación para ser parte de Su Familia, para que seas un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir; pero yo he venido para darles vida, una vida rica y permanente (Jn 10.10 CST).
Ahora bien, lo realmente asombroso del Evangelio es que todo esto se compró para ti y está a tu disposición por medio de la fe. Y esto, la fe, no es otra cosa más que  creer la Palabra de Dios. Creer que Dios no miente y que es Verdad todo lo que Él dice.
Ahora pues, a quienes pertenecemos a Cristo Jesús no nos espera ya ninguna condenación, porque la ley del poderoso Espíritu de vida que recibimos por medio de la fe en Cristo Jesús, nos libera de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2 CST).
Esto es tan cierto que, Jesús, el Hijo de Dios, el Señor y Salvador de toda la humanidad, te afirma categóricamente el día de hoy, Yo soy la resurrección y la vida.  El que cree en mí vivirá,  aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.
¡La Vida Eterna te ha sido concedida!
Todo el que cree que Jesús es el Cristo,  ha nacido de Dios (1 Jn 5.1a NVI).
¡Por tu fe, por creerle a Dios creyendo Su Palabra, tú has nacido de Dios!
Pues ustedes han nacido de nuevo,  no de simiente perecedera,  sino de simiente imperecedera,  mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 P 1.23 NVI).
¡Por tu fe, por creerle a Dios creyendo Su Palabra, ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, hecho(a) Eterno por la Palabra de Dios!
También, en otro lugar, dice la Escritura: "Yo pondré en Dios mi confianza". Y una vez más: "Aquí estoy, con los hijos que Dios me ha dado". Puesto que nosotros, hijos de Dios, somos seres de carne y hueso, también de carne y hueso nació Cristo Jesús; porque solamente siendo de naturaleza igual a la nuestra podía morir, para destruir con su propia muerte al que tenía el imperio de la muerte, es decir, al diablo. Y solo así podía liberar a quienes, por temor a la muerte, estaban sometidos a esclavitud a lo largo de toda su vida (He 2.13-15 CST).
¡El pecado y la muerte han sido vencidos por Cristo Jesús! Lo hizo por Amor a ti, para liberarte de esa esclavitud generada por el miedo a la muerte. Puedes dejar de tener miedo a la muerte pues la muerte ya nada tiene en ti.
¡Eres Eterno(a)!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).
No puedo dejar de insistir que en la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, está muy claro que el propósito de Dios para tu vida no es que te pierdas para siempre en la condenación del infierno, sino que tengas Vida Eterna.
¿Y qué acaso tener Vida Eterna no significa Vivir por Siempre? Entonces, ¿por qué habrías de tener miedo a la muerte? ¿O es que Dios miente?
Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Núm 23.19 NTV).
Quizá alguien me pudiera contestar, -yo no le temo a la muerte sino a lo desconocido. -¡Disculpa! –le contestaría- Tú conoces la Verdad.
Entonces respondiendo Jesús,  les dijo:  ¿No erráis por esto,  porque ignoráis las Escrituras,  y el poder de Dios? (Mar 12.24).
Así que, ¡no te equivoques! Dios tiene todo el Poder, toda la Autoridad y todo el Amor para dar Su propia Vida por ti y perdonarte y justificarte y adoptarte y hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo.
¡Nacido(a) de Nuevo y Eterno(a)! ¡Escrito está!
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.37-39).
Es por todo esto que, sin importar a que problema, circunstancia o enfermedad te estés enfrentando el día de hoy, la Palabra de Dios declara que ¡Ahora tú eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ha amado, Cristo Jesús!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, te doy gracias por amarme desde antes de la fundación del mundo. Gracias por haber procurado para mí un camino de salvación, un camino vivo y perfecto mediante la muerte y resurrección de Tu Hijo, Jesús. Jesucristo, Tú eres mi Rey, Señor y Salvador. Tú me has trasladado de las tinieblas a Tu luz admirable otorgándome Tu propia Vida. Gracias Señor Jesús, por Ti soy Eterno(a). Juntamente contigo, ¡viviré para siempre! ¡Nunca moriré! Padre celestial, yo creo y recibo esta identidad Eterna de Hijo(a) Tuyo(a). ¡Acepto el precio que se pagó por ella! Así que, Si Tú estás por mí, ¿quién contra mí? Si no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por Amor a mí, ¿cómo no me darás también con Él todas las cosas? ¿Quién me acusará si soy escogido(a) de Dios? Dios, Tú mismo eres el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo Jesús, Tú moriste por mí; más aún, Tú, Señor, eres el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercedes por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? A todos esos males se refiere Tu Palabra diciendo: "Por ser fieles a Tu causa nos persiguen a muerte sin descanso; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero".Por causa de Ti somos muertos todo el tiempo; Antes, en todas estas cosas yo, ___________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor mío. Así que, ¡Abba! ¡Padre! Yo soy Tuyo(a), y en Cristo Jesús ya he vencido, pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Padre, ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios y Padre, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Septiembre 5                       Jn 11.1-27  /  2 Cr 10-11  /  Sal 75






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RV60 







NVI





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