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viernes, 25 de enero de 2019

¿Podrá algo o alguien vencerte en esta vida?




27 de Enero

¡No temeré, solamente creeré!

Por Riqui Ricón*

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado (Sal 27.1-3).

Una vez más, la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te enseña que cualesquiera que sean las circunstancias que estés atravesando el día de hoy, puedes estar seguro(a) y confiado(a) en que Dios saldrá por ti y responderá a favor tuyo.

Me preguntarás, ¿cómo puedes estar tan seguro de que Él acudirá a favor de una persona como yo? Realmente es fácil tener plena certeza de esto, ya que la misma Escritura, la Palabra de Honor de Dios, te lo asegura de la siguiente forma:

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá (Sal 27.10).

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti (Isa 49.15).

Como puedes ver, el Amor que Dios siente por ti es mayor que el de un padre o una madre terrenal. Es el Amor de Dios, el Padre, quien te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para que pagara TODOS tus pecados, antes que perderte a ti por toda la eternidad.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡El Dios vivo y verdadero creador de todo lo visible y lo invisible, el todopoderoso Dios es tu propio Padre y le puedes decir Abba, papá, papito!

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1Jn 5.1a).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! (1 Jn 3.1ª BAD).

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Ro 8.14-16).

Insisto en que, cualesquiera que sean las circunstancias que estés atravesando el día de hoy, con toda razón puedes, enfática y claramente, declarar:

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

La fe que tú necesitas hoy para mover esas montañas de enfermedad, tristeza, pobreza y depresión sólo puede provenir de un solo lugar: que tengas la revelación (la convicción) de cuanto Dios te ama.

Si en Verdad te sabes el (la) amado(a) Hijo(a) del único Dios vivo y verdadero (¡y por la Sangre de Cristo Jesús que tú en Verdad lo eres!), entonces no tienes motivo ni razón alguna para preocuparte ni para estar en ansiosa inquietud.

Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Rom 8.31-32).

Así que, mi amado(a), ¡no temas, cree solamente! Dios no te ha dejado y nunca te dejará. Por más feas e imposibles que parezcan tus circunstancias, problemas, enfermedades o aflicciones, la Palabra de Honor de tu Dios y Padre está sobre de todas ellas.

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jua 8.31b-32).

¡Eres libre para vivir una Vida Plena y Abundante!

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jua 16.33).

Es cierto que en este mundo tendrás aflicciones, pero en medio de todo conflicto o aflicción puedes confiar y disfrutar de paz. ¡Jesús ha vencido al mundo!

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jua 10.10).

Sin lugar a dudas habrá problemas y aflicciones y el ladrón intentará robarte y destruirte pero tú has sido destinado(a), por el Amor que Dios tu Padre tiene por ti, para siempre salir más que vencedor(a) de toda circunstancia y así realizar una Vida Plena y Abundante; has sido destinado(a) para realizar esa Vida que Dios siempre planeó para ti, esa Vida que vale la pena vivir: La Vida Eterna.

Recuerda que este año es tu año de Esplendor.

Oremos en voz audible:

Amado Dios, Tú eres el creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Quiero decirte que estoy muy agradecido(a) por lo que has hecho por mí. ¡Gracias Señor! ¡Tú eres mi Padre y yo soy Tu Hijo(a)! Señor Jesús, por lo que hiciste en la cruz ahora puedo entrar confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. ¡El Todopoderoso es mi Papá! ¡No temeré, solamente creeré! Por Ti, Jesucristo, y sólo por Ti, soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,  pueblo adquirido por Ti, mi Dios,  para que anuncie las virtudes de Aquel que me llamó de las tinieblas a Su luz admirable; yo ______________ (tu nombre aquí) que en otro tiempo no era nadie, pero que ahora soy Hijo(a) del único Dios, vivo y verdadero; yo ______________ (tu nombre aquí) que en otro tiempo no había alcanzado misericordia, pero ahora, por Cristo Jesús, he alcanzado Tu misericordia. Tengo la Vida Eterna que compraste para mí y voy vivirla, y la voy a vivir plena y abundantemente. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 27                         Luc 20.1-26  /  Gen 35-36   Sal 27



En estos tiempos que se están viviendo, ¿en qué o en quién puedes confiar?


26 de Enero

¡Cómo no confiar en Dios!

Por Riqui Ricón*

Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear (Sal 26.1).

Confiar en el Señor sin titubear significa creerle a Él, creyendo Su Palabra; significa creer la Biblia, sin dudar.

Júzgame, Señor, y ve que seguí la senda de los perfectos. En el Señor me apoyaba y por eso no me desviaba (Sal 26.1 BLA).

Confiar en el Señor sin titubear significa apoyarse en Él, apoyarse en Su Palabra sin desviarse.

Pero sabed también esto: los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, sino que permanecerán para siempre (Luc 21.33 CST).

Tú puedes depositar toda tu confianza en la Biblia porque es precisamente por Su Palabra que Dios se da a conocer; Él no ha faltado a Su Palabra y jamás lo hará. ¡Dios no puede mentir!

Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Num 23.19 NTV).

Pon atención a cómo Su Amor por ti es expresado en las Escrituras claramente, pues Él prefirió entregar a su propio Hijo, como sustituto para pagar el precio de TODOS tus pecados, antes que perderte a ti por toda la eternidad.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Es por ese Amor que ahora Dios mismo te llama Su Hijo(a).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo más maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1).

¡Y lo  más asombroso es que para Dios, en Verdad tú eres Su Hijo(a) Amado(a)!

Te aseguro que puedes confiar sin titubear en la Palabra de Dios, al fin y al cabo Él es el mejor Padre que puedas haber tenido.

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.9-11).

Dado que no puedes confiar en alguien a quien realmente no conoces, la base de la confianza es el conocimiento mutuo. En este día, gracias a Jesucristo, tienes un Dios y Padre a quien puedes conocer cada día más y mejor. Al tener comunión con Dios, por medio de la lectura y meditación de Su Palabra y de la oración, adquirirás un mayor conocimiento de Tu Padre celestial y de quién ahora tú eres delante de Él.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Ro 8.14-16).

Si lo notas, puedes darte cuenta que tu confianza y certeza no radican solamente en el conocimiento de Dios, sino en tu propia identidad como Su Hijo(a) Nacido(a) de Nuevo, porque ahora, en Cristo Jesús, hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.

Fue con Su muerte en esa cruz que Él pagó todos tus pecados y es por Su resurrección que el venció a la muerte para hacerte partícipe del tipo de Vida que sólo los Hijos de Dios pueden poseer: la Vida Eterna.

siendo renacidos [nacidos de nuevo]no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Ped 1.21).

Puedes confiar en Dios porque Su Plan es perfecto para ti. Al darte el Nuevo Nacimiento mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús te hizo una persona totalmente nueva. Gracias a la Sangre de Jesús, ¡eres una nueva especie de ser que no existía antes! ¡Eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Ya no eres más esa vieja persona pobre, triste, enferma y pecadora. ¡Ahora, has Nacido de Nuevo y eres un(a) Hijo(a) del Rey!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).

Cada vez que enfrentes un nuevo reto o desafío, cada vez que encares un problema o necesidad, recuerda siempre que Dios es tu Papá y que Él no miente, ni se arrepiente, que todo lo que dice en Su Palabra acerca de ti es la Verdad, pues Él es Dios y si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Él lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.

Así que, ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31)

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en este día quiero decirte cuánto te amo y cuán agradecido(a) estoy contigo pues Tú, que eres rico en misericordia, por Tu gran amor con que me has amado, aun estando yo muerto(a) en pecados, me diste vida juntamente con Cristo (por gracia soy salvo(a)), y juntamente con Él me resucitaste, y asimismo me hiciste sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de Tu gracia en Tu bondad para conmigo en Cristo Jesús. Porque por Tu gracia soy salvo(a) por medio de la fe; y esto no viene de mí, pues es un don, un regalo Tuyo; no por obras, para que de nada me gloríe. Porque yo soy hechura Tuya, creado(a) en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Tú, oh Dios, preparaste de antemano para que anduviese en ellas. ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Mi Rey, Señor y Salvador eres Tú. Tu Amor por mí es más dulce que la miel, pues Tú, siendo en forma de Dios, no estimaste el ser igual a Dios como cosa a que aferrarte, sino que Te despojaste a Ti mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, Te humillaste a Ti mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. ¡Todo por Amor a mí! ¡Cómo no voy a confiar en Ti! En Ti estoy totalmente seguro(a) y puedo confiar en la certeza, la roca, la fortaleza de Tu Amor hacia mí. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! ¡Nada ni nadie me puede separar del Amor de Dios! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) pues TODO lo puedo en Cristo que me fortalece! Aunque ande en valle de sombra y de muerte no voy a temer mal alguno porque Tú estás conmigo. Creo y declaro que de todo problema, angustia y enfermedad saldré más que vencedor por medio de Tu Amor.  Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 26                          Luc 19.28-48  /  Gen 34   Sal 26

¿Por qué saldrás más que vencedor(a) el día de hoy?


25 de Enero

¡Porque Tú, Señor, me lo has dicho!

Por Riqui Ricón*

Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar,  que no se puede contar por la multitud (Gen 32.11-12).

Si acaso tú estás pasando por alguna dificultad en este día, te conviene prestar atención a lo que sucedió a Jacob cuando regresaba a su tierra y se enteró que su hermano Esaú venía a su encuentro con 400 hombres. Jacob se encontraba en una situación muy grave pues, aunque habían transcurrido más de veinte años sin ver a su hermano, él recordaba que Esaú había jurado darle muerte.

¿Qué hacer en circunstancias tan apremiantes? Jacob oró, pero no oró de una forma ordinaria, de hecho su oración fue tan extraordinaria que, no sólo le valió el favor de su hermano sino que además, Dios mismo decidió cambiar su nombre de Jacob (suplantador) por el de Israel.

¿Cuál fue su secreto? Su secreto fue sencillo pero a la vez extraordinario: ¡Decidió creerle a Dios!

Jacob tenía la Palabra que Dios le había dado y la utilizó para recordarle tanto a Dios como a sus circunstancias, que ésta, la Palabra de Dios, se habría de cumplir sea cual fueren las condiciones del momento: Y tú [me] has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar,  que no se puede contar por la multitud.

Para aplicar esto a tu vida hoy, sólo pregúntate a ti mismo(a), ¿qué Palabra tengo departe de Dios?

Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa… Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios. Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red (Sal 25.3,8-15).

¿Te parecen pocas? ¡No serás confundido jamás! ¡Tus enemigos (que son los de Dios) serán avergonzados! ¡Él te enseñará el camino por el que debes andar! ¡Te encaminará por el juicio! ¡Te enseñará tu carrera! ¡Caminarás por sendas de misericordia y de verdad! ¡Él perdonará TODOS tus pecados! ¡Te enseñará el camino que has de escoger! ¡Gozarás de bienestar! ¡Tu descendencia heredará la tierra! ¡Te deleitarás en comunión íntima con Él! ¡Te hará conocer Su pacto! ¡Sacará tus pies de la red!

Esta, mi amado(a), es Palabra de Honor, es Palabra de Dios. Y si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir, si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Luc 21.33).

Efectivamente, por la Palabra que Dios había dado, el encuentro de Jacob con Esaú tuvo un final feliz.

Ahora bien, ante este testimonio de la honorabilidad de Dios, medita bien cuánta más certeza tienes tú, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, ante cualquier problema, aflicción o enfermedad.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a su propio Hijo antes que perderte a ti.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).

¡Todas las cosas! ¡Asombroso! Sin importar cuál sea tu condición actual, Dios está dispuesto a responderte y lo hará por Amor a Su Nombre, por Amor a Su Palabra y por Amor a ti. Aunque tus pecados hayan sido grandes, Él ya te ha perdonado en la Sangre del Nuevo Pacto y al creer y recibir el sacrificio que Su Hijo Jesús hizo por Amor a ti Él te eleva a la condición privilegiada de un(a) verdadero(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).

Estimado(a) amigo(a), ¡ya no estás más solo(a)! Dios, tu Padre, no te ha dejado, ni te dejará. Puedes confiar y descansar en Él, pues Dios jamás ha faltado a Su Palabra.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Luc 19.10).

El Hijo del Hombre, Jesucristo, vino a este mundo para buscarte a ti. A ti, que antes estabas muerto(a) a causa de tu desobediencia y tus muchos pecados. A ti, que vivías en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible —, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios. Así vivías tú en el pasado, siguiendo los deseos de tus pasiones y la inclinación de tu naturaleza pecaminosa. Y por tu propia naturaleza, eras objeto del enojo de Dios igual que todos los demás. Pero Dios es tan rico en misericordia y te amó tanto que, a pesar de que estabas muerto(a) por causa de tus pecados, Él te dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que tú has sido salvado(a)!) Pues te levantó de los muertos junto con Cristo y te sentó con él en los lugares celestiales, porque estás unido(a) a Cristo Jesús. De modo que, en estos tiempos, Dios puede ponerte como ejemplo de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que te tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por ti, que estamos unido(a) a Cristo Jesús. Dios te salvó por su gracia cuando creíste. Tú no tienes ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayas hecho, así que no puedes jactarse de ser salvo. Pues tú eres la obra maestra de Dios. Él te creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagas las cosas buenas que preparó para ti tiempo atrás (Efe 2.1-10).

Así que, con toda certeza, oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, vengo ante Ti en este día con la plena certeza que Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti he confiado. Yo te creo, Señor; creo Tu Palabra, la Biblia. Sé perfectamente que Tu Palabra, la Biblia, es la Verdad. Y sé que aún esta certeza me la has dado Tú por el gran Amor con que me amas. Gracias, Señor Jesús, porque estando yo en tinieblas me trasladaste a Tu luz admirable; estando yo muerto(a) en delitos y pecados me has dado vida y la vida que has comprado para mí con Tu Sangre es una vida buena, plena y abundante. ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey de reyes y Señor de Señores! Por lo tanto, aunque hoy esté enfrentando problemas y aflicciones, yo declaró en Tu nombre Jesucristo que saldré adelante en libertad y victoria, en salud y prosperidad pues escrito está acerca de mí que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. Resisto y hecho fuera de mi vida toda enfermedad, pobreza, tristeza, depresión, soledad, temor y angustia. Cubro todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo, con la Sangre de Jesús y llamo y recibo toda la salud, amor, paz y gozo que Tú, Jesucristo, compraste para mí al morir en la cruz. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! E insisto, ¡soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Gracias a Ti, Señor Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 25                          Luc 19.1-27  /  Gen 32-33   Sal 25

29 de enero Su voz es potente su voz me susurra

28 de enero Él es mi fortaleza y mi escudo

27 de enero ¿ De quién Temeré ?