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jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué es el Nuevo Pacto?

 

18 de Noviembre

¡Nuevo Pacto!

Por Riqui Ricón*

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. (1 P 1.3-5 NVI).

Las lecturas bíblicas para este día son de las más asombrosas que hay en toda la Biblia. Describen el Plan Perfecto e Infalible, lleno de Amor, que Dios tiene para ti. Vuelve a leer los versos que encabezan este breve estudio y medita muy bien en toda su enseñanza:

1.    Por Su Amor, manifestado en Cristo Jesús, Dios te hizo Nacer de Nuevo. No lo va a hacer sino que ya lo hizo. Así que, como Jesús se lo aclaró a Nicodemo en el Evangelio de San Juan capítulo 3, tú ya estás aprobado(a), capacitado(a), para ver y entrar al Reino de Dios, el cual se establece aquí y ahora, sobre la tierra.

2.    El Reino de Dios, y la consecuente Vida de Reino, es la herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible (que no se marchita), que YA ESTÁ RESERVADA para ti, como Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.

3.    Eres guardado(a) por el poder de Dios mediante la fe (creerle a Él, creerle a Su Palabra), con el propósito de alcanzar la salvación, esto es, la Plenitud de Vida que Dios preparó para que tú la manifiestes en este tiempo, aquí y ahora.

Con razón la Escritura nos enseña a creer y declarar: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

¡En el Plan de Dios para tu vida no existe la más mínima posibilidad de fracaso! A través de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, Naciste de Nuevo a una naturaleza y herencia que no pueden ser corrompidos pues ahora, a diferencia de tu nacimiento carnal, no has sido engendrado(a) de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn 1.13).

siendo renacidos [NACIDOS DE NUEVO], no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti para que, por la fe en Jesucristo, fueses hecho Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Ahora bien, si te das cuenta, el Nuevo Nacimiento no depende de ti, ni de tus esfuerzos por llevar una mejor vida, ni de nada que tú puedas hacer; Naciste de Nuevo cuando CREISTE lo que la Biblia dice:

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.  Esta es la palabra de fe que predicamos:  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.  Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;  porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Ro 10.8-13).

Lamentablemente muchos creyentes piensan que la frase, ser salvo, únicamente significa haber obtenido su pase de entrada al cielo y eso,  sólo si lo cuidan con temor y temblor. O sea que el regalo que Dios les hizo por medio de la muerte y resurrección de Su Hijo Jesucristo lo pueden perder en cualquier instante si no lo están cuidando constantemente.

Este tremendo error se deriva del hecho de considerar la palabra salvación sólo como ir al cielo y no lo que realmente significa: plenitud, vida abundante en salud, prosperidad y victoria; una vida llena de amor, gozo y paz. Esto es lo que Jesucristo REALMENTE hizo por nosotros cuando declaro consumado es y entregó Su espíritu en esa cruz.

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19.30).

Dios no iba a entregar la Vida de Su Hijo Jesús por Amor para luego poner semejante regalo en manos de seres humanos que, aunque perdonados, conservan su naturaleza corrompida en delitos y pecados. ¡No, nada de eso! Él decidió ya no dar una oportunidad más a la naturaleza humana que tantas veces le había fallado en el Antiguo Pacto; ahora Dios cumpliría en ti lo que había prometido: un NUEVO PACTO, una forma totalmente diferente de conducir nuestra relación con Él.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).

Nuevamente, con razón dice la Biblia que Jesucristo es fiador y mediador del nuevo pacto, de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.

Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones (Ez 36.25-30).

¡Esto significa salvación! ¡Esto es el NUEVO PACTO! No un regalo de Dios que puedes perder en cualquier momento, sino un Plan Perfecto de Amor que incluye ser dotado de una naturaleza TOTALMENTE NUEVA. Una Nueva Naturaleza que ya no está vendida al pecado, sino que es una Nueva Naturaleza llena de fe: La naturaleza de un(a) Hija(o) de Dios NACIDA(O) DE NUEVO.

Esto significa que, ahora, has sido creado(a) por Dios TOTALMENTE NUEVO(A) en una naturaleza que YA NO PUEDE fracasar más, pues, en Verdad, por medio de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, tú tienes la mismísima naturaleza de Dios.

Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.4NTV).

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).

No es lo mismo luchar continuamente contra la carne tratando de agradar a Dios, gastando días en batallas con efímeras victorias y constantes derrotas, que, por la fe, por créele a Dios, creyendo Su Palabra, CREER QUE ERES la persona que Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que ahora TÚ ERES y, por lo tanto, simplemente te despojas del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos.

En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.  Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna» (Ti 3.3-7 NTV).

¿Cómo haces esto? Renovándote en el espíritu de tu mente a través de la lectura y meditación de la Palabra de Dios, lo cual produce fe para que te vistas del nuevo hombre (que ahora eres tú), creado según Dios en justicia y santidad de la verdad.

¡Aquí sí hay victoria permanente! ¡En esto hay libertad!

Así es, mi amado(a), ¡esta es la Vida Nueva del Nuevo Pacto!

Oremos:

Amado Padre celestial, eres asombroso. Me maravillo tanto de Tu Amor y de lo perfecto que es Tu Plan de salvación y redención de mi vida. Gracias, Señor Jesús, pues Tú lo hiciste real para mí y lo pusiste a mi alcance con sólo creer, creer Tu Palabra que significa creerte a Ti. ¡Yo te creo Señor! ¡Creo en Tu sacrificio de Amor! ¡Creo en Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por amor a mí! ¡Creo que en la cruz pagaste absolutamente TODOS mis pecados y, por lo tanto, YO ya no tengo que pagar! ¡Creo en tu resurrección! ¡Creo que, Tú, Jesús, eres el Señor, mi Rey y Salvador! ¡Recibo Tu Amor! ¡Recibo la Vida Eterna, la Vida Nueva, que compraste para mí al morir en la cruz y resucitar de entre los muertos! ¡Porque Tú vives, yo vivo! Gracias a Ti, Jesucristo, tengo Vida Eterna, Vida Nueva, Vida plena y abundante. ¡Este es mi derecho! No lo era, pero ahora sí lo es. De acuerdo a Tu palabra ahora yo soy como Tú, Señor Jesús. Así que resisto todo espíritu de temor y de duda. Echo fuera de mi vida la enfermedad, pobreza, escasez, tristeza, dolor, amargura, resentimiento y depresión. Por la Sangre del Nuevo Pacto, recibo lo que es mío: Salud, Prosperidad, Gozo, Paz y Amor. Yo soy, por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y estoy vivo(a) para vivir una Vida Eterna, plena y abundante. Así que, creo y declaro que ante todo problema, enfermedad o aflicción, yo, __________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno porque Tú, Señor, estás conmigo. Y aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo, Tú, mi Dios, me levantarás. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 18                           1 P 1   /  Jer 31-32  /  Sal 134



¿Qué tienes tú realmente en Cristo Jesús?

 

17 de Noviembre

¡Algo mucho mejor: un Plan de Vida!

Por Riqui Ricón*

… yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;  y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jer 29.10-12).

La Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, es buena y fue hablada por Dios para tu beneficio. Todo lo que Dios dice en ella fue establecido para tu propio bien. Él no miente ni se arrepiente y ha definido perfectamente, en Su Palabra, que Él tiene un Plan para tu vida, que es una Vida Eterna, plena y abundante.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar el precio de todos tus pecados antes que perderte a ti. Él lo sabe muy bien y está muy consciente que Su voluntad y pensamientos para contigo son de bien, buenos, agradables y perfectos.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom 12.2).

Es por esto que Dios te anima hacer de Su Palabra, la Biblia, la prioridad máxima de tu vida, pues en Ella, está contenido el Plan de Amor, paz, éxito y victoria que siempre ha deseado para ti.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.8-9).

En las lecturas del día de hoy podrás encontrar y meditar cómo este plan de amor es tan perfecto e infalible que, al contemplar un cambio total y radical en tu propia naturaleza a través del NUEVO NACIMIENTO, ahora como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, tienes garantizado el éxito mediante la Palabra de Dios. No por nada, Dios llamó a este Plan, El Nuevo Pacto.

»Se acerca el día —dice el SEÑOR—, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá. Este pacto no será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Ellos rompieron ese pacto, a pesar de que los amé como un hombre ama a su esposa», dice el SEÑOR. «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día —dice el SEÑOR—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no habrá necesidad de enseñar a sus vecinos ni habrá necesidad de enseñar a sus parientes diciendo: “Deberías conocer al SEÑOR”. Pues todos ya me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande —dice el SEÑOR—. Perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados» (Jer 31.31-34 NTV).

En esta nueva relación con Dios, tanto el Nuevo Pacto como el Nuevo Nacimiento son tan categóricamente definitivos que está determinado que orarás a Él y Él te escuchará, le buscarás y le hallarás porque le buscarás de todo tu corazón.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho (1 Jn 5.14-15).

A diferencia de lo que aún muchos piensan, Dios no te pide esfuerzo, ni sacrificio de tu parte para orar o buscar Su Presencia. Él sólo quiere que CREAS que por medio de Su Hijo Jesucristo tienes el camino despejado y YA PUEDES orar y buscarle con toda confianza y seguridad pues ahora Él te escucha y está contigo.

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Mat 16.23-24).

Recuerda siempre que esto te pertenece, no por algo que tú hayas hecho o puedas hacer, sino por lo que Jesús hizo al morir en esa cruz y porque Él te ama tanto que, de acuerdo a Su Palabra,  se te ofrecerte un Nuevo Pacto, establecido sobre mejores promesas, donde Jesucristo, en persona, es el mediador de tan hermoso Pacto.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por (Jn 14-6).

Con Jesús hay algo mejor que el simplemente tener un lugar en el cielo, con Él tienes pleno acceso a los pensamientos que Dios, tu Padre, tiene acerca de ti; pensamientos de paz y de bien para hacer de ti el (la) Hijo(a) que Él siempre soñó: tú.

¡Con Cristo Jesús SIEMPRE tendrás algo mucho mejor!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te doy gracias por amarme tanto. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hija(o) amada(o) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, creo y recibo el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Y estoy determinado a vivir la vida plena y abundante que Tú, Jesucristo, compraste para mí al precio de Tu propia Sangre. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 17                         Sgo 5   /  Jer 29-30  /  Sal 133

 



miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿De dónde vendrá tu socorro?

 

16 de Noviembre

¡Tú papá es Dios!

Por Riqui Ricón*

Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di a quien yo quise (Jer 27.5).

Al meditar sobre el Amor de Dios, el sacrificio de Jesús y el maravilloso Plan que Él tiene para tu vida, debes siempre mantener en tu mente el hecho de que Él es el Único Todopoderoso Dios, creador del cielo y de la tierra así como de todo lo visible y lo invisible. No hay nada que Él no pueda hacer, excepto mentir; Dios lo sabe y lo conoce todo acerca de ti, aún tus más íntimos pensamientos pues, no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta (He 4.13).

Tener esto presente te dará la perspectiva correcta de Su Amor, Su Sacrificio y Su Plan para tu vida.

¡Él, el Soberano y Todopoderoso Dios, quien no le rinde cuentas a nada, ni a nadie, quien no depende de nada, ni de nadie, Él decidió amarte, bendecirte e incorporarte como parte de Su familia haciéndote Su Hijo(a)!

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1.5).

¿Puede Él hacer esto? ¡Claro que puede! ¡Él es Dios! ¡No le rinde cuentas a nadie!

¿Es esta la voluntad de Dios? ¡Así es! La Biblia, la Palabra de Honor de Dios, lo expresa maravillosamente desde Génesis hasta Apocalipsis.

¿Por qué lo hace? La Escritura dice que lo hace porque te ama.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios (1 Jn 3.1a).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su Propio Hijo antes que perderte a ti!

¿Cómo puedes estar seguro(a) de todo esto? Responder esta pregunta es de lo más sencillo del mundo: ¡Escrito está! Lo dice la Biblia que es la Palabra de Dios y, si Dios lo dice, entonces, Él lo va a cumplir. Si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar. ¡Dios no puede mentir!

Es algo realmente asombroso que el Único Eterno e Infinito Dios te ame tanto que haya preferido entregar a Su propio Hijo Jesucristo antes que perderte a ti para que, de esta manera, una vez justificado(a) y perdonado(a),  Él te hiciera Nacer de Nuevo, pero ahora como Su propio Hijo(a).

¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? (Sgo 4.5).

Ahora, no solamente eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo sino que, además, el glorioso Espíritu de Dios habita en ti y contigo. Es por Él y con Él que sabes que sabes, que Dios, el Todopoderoso, es tu Papá.

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo (Gal 4.4-7).

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios (Ro 8.14-16).

Así que, si tienes semejante Papá; si el creador del cielo y de la tierra y de todo lo visible e invisible es tu Padre; si Aquel que no le rinde cuentas a nada ni a nadie es ahora tu Papá, en verdad, ¿qué te preocupa?

Como dijera alguien por ahí, con justificado asombro, ¡para Papito que te cargas!

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).

Así que, el día de hoy, sin importar lo difícil de tus problemas o lo tremendo de tu enfermedad, necesitas trasladar tu confianza y tu atención hacia Aquel que tanto te ama.  No te enfoques en tus circunstancias, ni en tu realidad. Pon tus ojos en la Verdad y mira atentamente en la Perfecta Ley, la de la Libertad.

¡Tú eres Hijo(a) del Dios Altísimo! ¡Tú eres Hijo(a) del Todopoderoso Dios!

Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía (Sal 37.3-6).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, hoy puedo acudir confiadamente a Tu Presencia pues he hallado gracia delante de Ti. Tú me amas y yo te amo a Ti. Por Amor me has hecho Tu Hijo(a) y puedo confiar plenamente en Ti creyendo Tu Palabra. Así que, amado Señor Jesús, ya no voy a temer. Me someto a Ti y a Tu Palabra, resisto al diablo y a sus mentiras y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni me pongo de acuerdo con enfermedad alguna; ni con la pobreza o la escasez; ni la tristeza o la depresión; ni el fracaso o la derrota en ningún área de mi vida. Por el contrario, como un(a) Hija(o) del Dios Altísimo yo me pongo de acuerdo con la Biblia, la Palabra de Dios, y recibo en este día, salud plena; prosperidad en todas las cosas; victoria sobre todos mis problemas; así como el gozo y la paz que sólo Tú, mi amado Dios, puedes dar. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Y estoy determinado a vivir la vida plena y abundante que Tú, Jesucristo, compraste para mí al precio de Tu propia Sangre. ¡Dios, el Todopoderoso, es mi Padre! Así que, si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 16                         Sgo 4   /  Jer 27-28  /  Sal 132