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sábado, 7 de abril de 2012

¿Qué sucedió realmente el Jueves Santo?


Jueves 5 de Abril de 2012.
¡Palabra de Honor!
Por Riqui Ricón*
Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? (Mat 26. 52-54).
Un jueves como hoy, la mayoría de los cristianos celebramos la instauración de la Santa Cena, la Comunión, por parte de Jesucristo. Esa misma noche, Jesús fue capturado y, mientras eso sucedía, dejó claro, una vez más, que su muerte y resurrección formaban parte del plan de Dios para la redención de tu vida y que ambas estaban determinadas por la Palabra de Dios.
Muy pocos creyentes están conscientes que nuestra salvación, la Vida Eterna, y nuestra identidad como Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo, estuvieron a punto de ser perdidas para siempre cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, después de 40 días de ayuno.
En ese momento, como en ningún otro en su estancia en la tierra, Jesús no tenía poder divino alguno para usarlo en contra del diablo; Él era tan humano como cualquiera de nosotros; y aunque podía, por medio de la oración y la fe, (pues sabía perfectamente quién era Él), solicitar la ayuda de miles de legiones de ángeles, Jesús venció a Satanás con el arma más poderosa que hay en el universo: la Palabra de Dios.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He 11.3).
Jesús vivió en esta tierra por y para el cumplimiento de las Escrituras. Él es el único camino al Padre, Él es la Verdad y Él es la Vida. Aún la Escritura misma da testimonio de Él llamándole el Verbo (la Palabra) de Dios. ¡Son más de 300 profecías escritas en el Antiguo Testamento acerca del Mesías, del Cristo, que se han cumplido en la persona de Jesús!
Su nacimiento, su vida y ministerio, sus milagros, su muerte y resurrección, su lugar de gloria, TODO fue dicho por Dios en la Biblia, que es Su Palabra.
Así que, mi amada(o), sin importar lo difícil de las situaciones que estés enfrentando, en estos momentos de tu vida, tú no necesitas la asistencia de legiones de ángeles, lo único que realmente necesitas es la Biblia, pues, basta una Palabra del Señor y un milagro sucederá.
Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará (Mat 8. 8).
Tenemos la Biblia como la Palabra profética más segura donde encontramos que Su Voluntad ha sido siempre hacerte bien y no mal, trasladarte de una posición de maldición a una de bendición, darte la Vida eterna en lugar de muerte.
Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre (Deu 4. 39-40).
De Génesis a Apocalipsis encontrarás que Su Voluntad hacia contigo es buena, agradable y perfecta, que a pesar de cómo hayas tú llevado tu vida, Él te ha amado tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, como el justo precio por tus pecados, antes que perderte a ti.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).
¡Para que tengas vida! ¡Vida Eterna! ¡Vida abundante!
En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal. En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra. Del azote de la lengua serás encubierto; No temerás la destrucción cuando viniere. De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las fieras del campo; Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, Y las fieras del campo estarán en paz contigo. Sabrás que hay paz en tu tienda; Visitarás tu morada, y nada te faltará. Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra. Vendrás en la vejez a la sepultura, Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Oyelo, y conócelo tú para tu provecho (Job 5. 19-27).
¡Lee la Biblia! ¡Medítala! Encuentra en la Palabra de Dios aquellas promesas tocantes a tu necesidad y ora a Él con la certeza, la garantía, de que nunca faltará a Su Palabra.
Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, lo que Él te ha dicho lo va a hacer y lo que te ha hablado, sin lugar a dudas, lo va a ejecutar.
Un jueves como hoy, Jesús, después de haber dado gracias, tomo la copa y dijo: esta copa es el Nuevo Pacto en mi Sangre. Todo, absolutamente todo, lo que Dios dice acerca de ti en la Biblia es Verdad y se va a cumplir. Hay un Pacto de Sangre a tu favor. Es el Nuevo Pacto, que es un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.
Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que Dios deje de cumplir el Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesucristo.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso es saber que puedo confiar total y absolutamente en Tu Palabra, la Biblia. Gracias Señor porque lámpara es a mis píes Tu Palabra y luz en mi camino. Gracias por Jesús, por Su Amor y por el cumplimiento de Tu Palabra en Su Vida para mi Redención y Salvación. ¡Bendito Tu Nombre y bendito Tú, mi Señor Jesús! Por lo que Tú hiciste por mí en la cruz ahora yo puedo vivir en paz, victoria y libertad. ¡Tú pagaste el precio por mí! Gracias, muchas gracias. No voy a temer. No tengo nada por que temer, Tú eres mi Padre, Dios, Rey y Salvador. ¡Gracias por Tu  Sangre! ¡Gracias por el Nuevo Pacto! ¡Gracias por Tu Palabra de Honor! Por el gran Amor con que me has amado ahora yo soy Tu Hija(o) y yo en Ti confío. Tú dices en Tu Palabra que dichosos son el hombre y la mujer que en Ti confían. ¡Soy dichosa(o)! Pues sin importar las circunstancias que hoy enfrento, Tú, mi Dios, cumplirás Tu propósito en mí y saldré adelante más que vencedor(a). Pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, Tú estás conmigo y, ¿qué puedo decir a esto? Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? Gracias, Señor Jesús, por lo que Tú hiciste por Amor a mí al morir en esa cruz, ahora yo tengo la Vida Eterna de un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y puedo ser constante, alegre y persistente al esperar en Tu Palabra. El cielo y la tierra pasarán, más Tu Palabra no pasará. Así que, está es la confianza que tengo en Ti, que si Te pido alguna cosa conforme a Tu Voluntad, conforme a Tu Palabra, sé que Tú me oyes, y si sé que Tú me oyes, también sé que tengo todo lo que Te he pedido. Por lo tanto, resisto al espíritu de temor, duda, pobreza y enfermedad, creyendo y recibiendo lo que Tú, mi Señor y Salvador, Jesucristo, pagaste para mí. ¡Soy sana(o) y libre de toda enfermedad y dolencia! ¡Soy libre del temor, la ansiedad y la duda! Pues no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy clamo, ¡Abba, Padre! Declaro mi libertad y prosperidad financiera. Recibo el Amor, gozo y paz que Tú, Espíritu Santo, has puesto en mí para vivir una vida plena y abundante. En el nombre de Jesús. Amén
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 5                                   Mat 26. 47-75 /  Deu 3-4 /  Job 5


¡Qué te conviene atender en estos tiempos!


Miércoles 4 de Abril de 2012.
¡Lo que es tuyo!
Por Riqui Ricón*
Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes (Deu 1.21).
El temor es una fuerza espiritual tan fuerte y poderosa como la fe, pero totalmente opuesta a ésta última. La fe y el temor son como el norte y el sur; ambos se encuentran en el mismo eje y ejercen la misma influencia, sólo que son absolutamente contrarios.
Cuando las personas se acercan a mí porque están desanimadas o abatidas, o cuando yo mismo comienzo a sentir la presión del desánimo o la depresión, siempre pregunto: ¿qué voz estás escuchando? ¿La que te dice, ánimo, entra, ven sube y toma posesión de ella, no temas ni desmayes, todo lo puedes en Cristo, mayor es el que está en ti que el que está en el mundo; o la que te dice: está muy duro, es muy difícil, estás muy enferma(o), ya no tienes fuerzas, no va a suceder, nunca va a cambiar, no tienes la capacidad, etc.?
La primera voz proviene de tu Padre, es Su Palabra, la Palabra de Dios, y produce fe en tu corazón pues sabes que Dios no miente ni se arrepiente, que TODO lo que Él dijo lo va a hacer, que TODO lo que Él habló lo va a ejecutar. La otra voz, pretende arrinconarte en un hoyo obscuro, paralizándote de miedo y depresión con el FIRME PROPOSITO de que te apartes de Dios y de Su Palabra para que no creas que eres la persona que Dios dice que eres.
- Pero, pero… Riqui Ricón, es que tú no sabes… mi situación… el problema en que estoy atorada(o)… es pecado…
Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Corre hacia Dios en lugar de huir de Él! Ya que siete veces cae el justo y siete veces se vuelve a levantar (Pro 24. 16). Y quiero que notes que la Escritura dice “el justo” no el pecador, y tú ya fuiste hecha(o) justa(o) por el precio de la Sangre de Jesús. Es más:
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.21).
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Jn 1. 9-10).
¡Los pecadores pecan! ¡Eso es lo que saben hacer y además les gusta hacerlo! Sin embargo, esta provisión para el arrepentimiento y perdón de pecados es para los justos, para las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo. Es la Palabra de Dios, la Palabra de tu Padre a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones (2 P 1.19).
- Pero, pero… no me entiendes Riqui Ricón… llevo mucho tiempo luchando con esto… continuamente estoy cayendo… ya son muchas veces que le pido perdón a Dios…
Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Corre hacia Dios en lugar de huir de Él!
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete (Mat 18. 21-22).
Si Jesús nos pide que perdonemos setenta veces siete ¿acaso crees que Él no está dispuesto a perdonarte más? ¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
En Cristo Jesús, en Su sacrificio de Amor, se encuentra ya la provisión para tu victoria, pues así como Él murió en tu lugar, tú moriste al pecado con Jesús; porque así como Jesús venció en tu lugar, también tú tienes la victoria en Él y con Él.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios… Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.1a, 4-5)
Así que, no escuches la voz del desánimo y la derrota. Escucha la voz de tu Padre y mientras te levantas setenta veces siete (o las veces que sean necesarias), por estar cayendo en algún pecado oculto, COMIENZA A CREER que ahora eres la persona quién Dios dice que eres: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, NO DE SIMIENTE CORRUPTIBLE SINO DE UNA SEMILLA INCORRUPTIBLE que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Tarde o temprano, cuando menos te des cuenta, vas a creer que en verdad eres quién tú ya eres en Cristo Jesús y, entonces, el pecado ya nada tendrá en ti. ¡Esta es la Victoria que vence al mundo!
- Pero, pero… Riqui Ricón, a mí el doctor me diagnosticó cáncer… diabetes… SIDA…
Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Todavía no ha llegado el día, ni llegará, en que Dios falte a Su Palabra!
Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias (Mat 8. 16-17).
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados (1 P 2. 24).
- Pero, pero… Riqui Ricón, me van a despedir… no tengo para comer mucho menos para pagar mis deudas…
Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Él es fiel! ¡No te ha dejado, ni te dejara!
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan (Sal 37. 25).
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil 4. 19).
Así que, atiende a la Verdad, que es la Palabra de Dios, y no prestes más atención a las mentiras del diablo. ¡Sube y toma posesión de lo que es tuyo!
Oremos en voz audible:
Amado padre celestial, realmente es asombroso que, a pesar de lo que hice yo con mi vida, Tú me ames tanto que hayas preferido entregar a la muerte a Tu Hijo Jesús para pagar todos mis pecados. Gracias, Señor Jesús, por lo que hiciste por mí en la cruz ahora estoy justificada(o), perdonada(o), santificada(o) y perfeccionada(o). Me has dado la Vida Eterna y ahora soy parte de Tu familia. Señor Jesús, solo con mi amor y gratitud eterna podré pagar lo que hiciste por mí. Estoy decidida(o) a creer y recibir este gran Amor para vivir en Tu Plenitud, de la cual tomamos todos Tus Hijos. No daré lugar al temor ni a la duda y haré de Tu Palabra, la Biblia, la norma máxima de mi existencia. No escucharé las voces de fracaso, derrota y desánimo. Escucharé sólo Tu Palabra. Te escucharé sólo a Ti, mi Dios, Señor y Salvador. Yo soy lo que Tú, Todopoderoso Dios, dices que soy, ni más ni menos. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! ¡Soy Hija(o) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Abril 4                                   Mat 26. 30-46 /  Deu 1.2 /  Job 4

viernes, 30 de marzo de 2012

¡Cómo alcanzarás tu propósito y destino!


Viernes 30  de Marzo de 2012.
¡Propósito y destino!
Por Riqui Ricón*
Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun (Num 26. 63-65).
Propósito y destino son dos palabras inspiradoras que sostienen y alimentan a aquellos que los poseen. Sin embargo, son incontables los que han quedado tirados en el ardiente desierto del temor, la duda, la autocomplacencia (o la autoflagelación) por el pecado, culpabilidad, fracaso, depresión, enfermedad, etc., etc.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores (Mat 24.6-8).
El mundo que el hombre ha construido exalta como destino el éxito, la fama, el poder y la riqueza. Se promueve cada día, más y más, la conducta inmoral de que el fin justifica los medios y los resultados son también, cada día más evidentes: miedo e insatisfacción.
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).
¡Qué diferente es la vida de las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo! La Palabra de Dios te da total paz, pues aunque tengas aflicciones, sabes que Jesús ha vencido y tienes la certeza, la garantía, de que puedes confiar plena y totalmente en Él, en Su Palabra, ya que Dios no miente ni se arrepiente, lo que Él dijo lo va a hacer y lo que habló lo va a ejecutar.
Sin importar cuán difícil o amenazante esté la situación, Dios no te va a desamparar, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Por el sacrificio de Jesús y este gran Amor con que Dios te ama, has pasado de ser una simple creatura, a ser parte de Su familia: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1).
Así que, no pongas tus ojos, pensamientos y emociones en lo difícil de tu situación sino en la grandeza de Su Amor, Poder y Fidelidad por ti. ¡Atiende a Su Palabra!
Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta (2 Co 10.3-6).
Solamente Josué y Caleb, de toda una generación, entraron a poseer lo que se les había prometido, y esto por haber creído la Palabra de Dios, por haberle creído a Él. Aunque Josué y Caleb también vieron las altas ciudades amuralladas, los fieros guerreros y gigantes que poblaban la tierra, ellos no dieron lugar al temor, ni al miedo, pues estaban convencidos que lo que Dios les había hablado acerca de la tierra prometida, inevitablemente se tenía que cumplir.
Sabían en Quien habían confiado, por lo tanto, el temor no encontró en ellos la duda o incredulidad que necesita para establecerse en el corazón.
¡La obediencia perfecta no proviene de las acciones correctas sino de una fe perfecta! Y esta es la misma fe que tú ya tienes, porque [Jesús] con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (He 10.14).
Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión… 
Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun… 
Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová. Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra (Núm 14.24, 28-30, 36.38).
Josué y a Caleb sabían perfectamente que Dios no puede mentir, pues las palabras que salen de Su boca no vuelven a Él vacías, sino que hacen lo que Él quiere y son prosperadas en todo aquello para lo que las envió (Isa 55.11). Esto les permitió resistir al espíritu de temor y recibir el espíritu de fe. Me pregunto, ¿cuánto más, no harás tú, un(a) Hija(o) del Rey de reyes y Señor de señores?
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).
¡Propósito y destino son dos palabras inspiradoras que sostienen y alimentan a las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo porque, sin lugar a duda, las poseemos!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, cómo no agradecerte Tu Amor tan grande y sublime, pues me has escogido, redimido y renovado como Hija(o) Tuya(o). Tengo Tu Palabra de Honor y sé que he llegado a mi destino. Ahora estoy más que dispuesta(o) a utilizar la fe perfecta que ya tengo por Tu Palabra, para cumplir mi propósito en esta tierra: ser luz en medio de las tinieblas como embajador de Jesucristo dondequiera que esté y como quiera que esté, pues no tengo la más mínima duda que, ante todo problema, enfermedad o adversidad, yo, ______________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. No recibo el espíritu de temor, ni la duda que genera, sino que recibo el espíritu de adopción por el cual te puedo decir Abba, Padre, Papá, Papito. Por Tu Palabra, la Biblia, estoy segura(o) de quién ahora yo soy gracias a Jesús: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. Y soy Nacida(o) de Nuevo, no de una simiente corruptible, sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Recibo Tu paz que sobrepasa todo entendimiento y me lleno con Tu Amor para vivir esa vida, llena de gozo, que has destinado para mí. Por lo tanto, voy a manifestar, con mi vida, la libertad gloriosa que sólo YO Tu Hija(o) puedo tener. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! ¡Soy un(a) Hija del Rey! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Marzo 30                               Mat 24.1-28 /  Núm 25-27 /  Can 6.4-8.4