Translate

martes, 17 de abril de 2018

¡Este es el Poder que está en ti!

 

18 de Enero

¡Hijo(a) del Rey! ¡Ceñido(a) de poder!


Por Riqui Ricón*


Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce (Sal 18.32-34).


Cada vez que leo el Salmo 18 no puedo más que recordar la promesa que Dios hizo de establecer con nosotros un Nuevo Pacto. Un Pacto que no pudiese ser invalidado por nuestros errores, ni pecados y que, por lo tanto, permitiera a Dios derramar Su Amor y bendiciones sobre nuestras vidas.

Piénsalo bien, el Nuevo Pacto no depende de ti o de mí, ni de nuestras acciones, sino de la Palabra de Aquel que entrego Su Vida por amor a ti.

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer (He 8.6-13).

Es por este Nuevo Pacto en la Sangre de Jesucristo que tú fuiste renovado(a) totalmente por el Espíritu Santo a través del Nuevo Nacimiento, y esto fue hecho de tal forma que, sin lugar a dudas, Él, Dios mismo, te ciñe de poder y HACE PERFECTO TU CAMINO.

Así que, no es que tú puedas estar firme en las alturas, con tus esfuerzos o habilidades; ni “pagando el precio” en ayuno, oración o con algún tipo de sacrificio, pues, en honor a la Verdad,

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zac 4.6).

Todo esto es realmente asombroso y maravilloso. Dios te manifiesta un Amor de verdadero Padre al diseñar un plan donde no haya forma en la que puedas perder.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).

Es Su Gracia, eterna e infinita, manifestada en la persona de Jesucristo, lo único que te permite ser más que vencedor(a) por medio de ese Amor.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Así que, ¡ten ánimo y no temas! ¡Cree solamente! Eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo; siendo renacido(a) no de una simiente corruptible sino de una incorruptible que es la Palabra de Dios que vive y PERMANECE PARA SIEMPRE.

Sea cual sea la situación o necesidad que hoy estés enfrentando, tú estás ceñido(a) del Poder de Dios para salir más que vencedor(a) en cualquier cosa.

Dios no puede mentir, si Él lo dijo, entonces, lo va a cumplir; si Él lo habló, entonces, Dios lo va a ejecutar. Por lo tanto, deja de escuchar esas voces malignas que te destinan al fracaso, la vergüenza y la condenación.

En lugar de eso, escucha a tu Padre que te dice: Yo, yo soy el que te ciñe de poder y hago perfecto tu camino; Yo te hago de pies ligeros para que estés firme en tus alturas. Yo, Dios, adiestro tus manos para la batalla porque vas a ganar; Yo ensancho tus pasos delante de ti y tus pies no resbalarán.

¡Eres un(a) Hijo(a) del Rey! ¡Ceñido(a) de Poder!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te doy gracias en este día, pues yo sé que, de acuerdo a Tu Palabra, la Biblia, que no miente, por la Sangre de Tu Hijo Jesús, me has hecho Tu Hijo(a) para reinar sobre la tierra. Gracias, Señor Jesús, pues ahora Tú eres el mediador de un mejor Pacto, establecido sobre mejores promesas. ¡Alabo y bendigo Tu Nombre! Porque ahora me encuentro ceñido(a) de Poder para vencer sobre todo problema, enfermedad o circunstancia que pretenda evitar que yo reciba el cumplimiento de todas y cada una de Tus promesas que has hecho en la Biblia. Mi camino es perfecto y estoy sobre las alturas. Por lo tanto, me determino a no pensar, ni hablar o ni siquiera sentir acerca de mí, como un(a) fracasado(a), ni frustrado(a), ni vencido(a), ni enfermo(a), ni hipócrita, ni ningún otro pensamiento, palabra o actitud de engaño y mentira hacia mi persona. Por Tu Gracia y Amor yo soy quién Tú dices que soy: justificado(a) y perdonado(a); un(a) Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo. Así que, tengo toda la autoridad y libertad para actuar y vivir manifestando lo que ya soy: justo(a), santo(a) y perfecto(a). No porque tenga que hacerlo como si careciera de ello, sino porque, gracias a Ti, Jesucristo, eso es lo que soy. En consecuencia, en este día, me declaro sano(a), libre, próspero(a) y en paz para vivir esa vida plena y abundante que mi Señor y Salvador Jesucristo compro para mí. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 18                              Luc 14.1-24  /  Gen 25  /  Sal 18

 




jueves, 12 de abril de 2018

¡Cómo entrar al Reino de Dios!

 

17 de Enero

¡Como un(a) Hijo(a) del Reino de Dios!



Por Riqui Ricón*


Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios (Luc 13.24-29).

En contraste con el reino carnal de este mundo, El reino de Dios es el reino del Espíritu Santo. Es la dimensión donde nosotros, los Hijos de Dios Nacidos de Nuevo a imagen y semejanza de nuestro Salvador Jesucristo, podemos y debemos realizar la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante que por Jesús nos ha sido concedida.

Muchos creyentes fallan al confundir el reino de Dios con el cielo y al creer que serán merecedores de entrar al reino si realizan suficientes obras de justicia. Fallan porque olvidan que la Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, nos enseña claramente que,

por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.8-10).

Sobre todo, el reino de Dios es el tiempo presente, es este momento que estás viviendo, aquí y ahora. Como escribiera ese erudito cristiano C. S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia, "Los humanos viven en el tiempo, pero Dios les destina a la Eternidad. Él quiere, por tanto, creo yo, que atiendan principalmente a dos cosas: a la eternidad misma y a ese punto del tiempo que llaman el presente. Porque el presente es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad. Del momento presente, y sólo de él, los humanos tienen una experiencia análoga a la que Dios tiene de la realidad como un todo; sólo en el presente la libertad y la realidad les son ofrecidas (C. S. Lewis, Cartas a un diablo novato, 1941).

¡El Reino de Dios es Aquí y Ahora!

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí;  porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros (Luc 17.20-21).

Jesús les advertía a los judíos que podrían quedar excluidos del reino mientras que muchos otros que no son judíos serán aceptados y tendrán un lugar dentro del reino de Dios. La buena noticia, y la única noticia, porque de esto se trata el Evangelio, es que tú, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, eres ya un(a) Hijo(a) y Ciudadano(a) de dicho Reino.

Así que, si como dice la Escritura tú eres hechura suya, creado(a) en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduvieses en ellas (Efe 2.10), entonces lo único que tienes que hacer, el único trabajo que debes desarrollar es CREER. Creerle a Dios, creerle a la Biblia y entonces comenzar a caminar en esas buenas obras manifestando así tu Nueva Naturaleza como un(a) Hijo(a) semejante al Padre.

Por más inverosímil o asombroso que parezca, esta es la puerta estrecha que te permite la entrada al Reino de Dios: tu fe.

Así es, parece ser que PONER TODA TU CONFIANZA, SEGURIDAD Y ESPERANZA en las palabras de ese libro llamado La Biblia, del cual tú aseguras ser la Palabra de Dios, es más difícil de lo que parece. Es más fácil y espacioso creer y atender las voces de este mundo con sus médicos, analistas, abogados, periodistas, consejeros y excelentes profesionistas.

En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza (Sal 17.15).

Así es mi amado(a), tú estarás satisfecho(a) cuando te des cuenta que, de acuerdo a la voluntad de Dios, por Su Amor y el sacrificio de Jesús en la cruz, en Verdad tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y puedes, y debes, vivir una vida plena y abundante, pues ahora tú eres conforme a Su semejanza.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre (Jn 14.12).

Haz sido habilitado(a) por la Palabra de Dios para hacer las mismas obras que Jesús hizo y aún mayores, pues tu eres como Jesús y Él está con el Padre, que es también tu Padre. Por esto la Biblia declara que por Amor ahora tú eres en este mundo tal y como Él es.

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).

Este día necesitas darte cuenta que no es lo difícil, ni lo concluyente de tu situación, enfermedad o problema lo que determina cómo vas a concluir y salir de todo eso, sino lo que realmente determina tu victoria es todo lo que Dios dice en Su Palabra acerca de ti y de las capacidades que ahora tienes como un(a) Hijo(a) del Reino.

¡No hay forma que puedas perder en esta vida!

Oremos en voz audible:

Amado padre celestial, quiero agradecerte por Tu gran Amor con que me has amado, pues no solo me justificaste y perdonaste al pagar todos mis pecados con la Vida y la Sangre de Tu Hijo Jesús, sino que, además, me has adoptado como Hijo(a) Tuyo(a), según el puro afecto de Tu Voluntad, para darme Vida Eterna haciéndome un(a) Hijo(a) del Reino. Muchas gracias, Señor Jesús, pues ahora sé que, en todas las cosas, en cualquier problema, angustia o enfermedad, yo, _________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Tu Amor. ¡Soy heredero(a) de Dios y coheredero(a) juntamente con Cristo Jesús! He decidido, con Tu ayuda, Espíritu Santo, tomar mi identidad como Hijo(a) del Rey para poder asumir mi posición dentro del Reino. Por lo tanto, resisto al espíritu de temor y de duda. Me declaro sano(a) de cualquier enfermedad o dolencia y confío plenamente que Tú, mi Dios, suplirás todo lo que me falta conforme a Tus riquezas en gloria. Así que, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Ahora sé que, en verdad, las cosas que mi Rey y Salvador hizo, las mismas yo puedo hacer y aún mayores, porque Tú, Jesús estás con Tu Padre, quién es también mi Padre. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
 
 
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 17                            Luc 13.18-35  /  Gen 24  /  Sal 17

 




miércoles, 11 de abril de 2018

¡Cómo quitar el miedo y la ansiedad de tu vida!

 

16 de Enero

¡Mucho más que un(a) Hijo(a) de Abraham!


Por Riqui Ricón*


Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad… Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? (Luc 13.12, 16).


Muy interesante e ilustrativa es la forma en que Jesús se dirigió a esta mujer enferma pues no le dijo se libre o te desato de tu enfermedad sino que le aclaró, le enseñó, algo que aparentemente no sabía: ¡ella ya era libre de su enfermedad!

De hecho, una de las versiones más antiguas de la biblia, la Septuaginta, lo expresa así: Y viéndola Jesús, voceóle y díjole: «Mujer, libre estás de tu enfermedad».

Lo que Jesús estaba enseñando es que, por ser una hija de Abraham ella está bajo el pacto de bendición que Dios estableció con Abraham y su simiente y, por lo tanto, tiene todo el derecho legal y espiritual de ser y estar sana, pues Dios jamás ha faltado, ni faltará, a Su Palabra.

Ahora bien, si el antiguo pacto era un pacto de bendición y funcionaba, ¿cuánto más el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús? ¿Cuánto más el Nuevo Pacto que es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas?

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu… Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa  (Ga 3.13-14, 29).

Necesitas comprender que tú eres de Cristo y que además de haber sido comprado(a) y redimido(a) al precio de la Sangre de Jesucristo, ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo; tú eres ese linaje de Abraham y heredero(a) de las promesa del Espíritu a quien se refieren las Escrituras.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo (Rom 8.14-17a).

El Nuevo Pacto se estableció con el propósito expreso de hacer de ti un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y que ya no vivas bajo la maldición del pecado (nunca más), sino que vivas en la bendición de Dios.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8.1-2).

Medita un poco en esto: Si esa mujer podía creer y esperar el pronto auxilio de parte de Dios por ser una hija de Abraham, ¿cuánto más puedes esperar tú, un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo?

Es por todo esto que tú hoy puedes presentarte con toda confianza y seguridad delante de tu Padre celestial y recibir de Él TODO lo que te ha prometido.

Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti (Sal 16.1-2).

Tu confianza, garantía y plena seguridad fluye de la Biblia (que es la Palabra de Dios), pues Él no miente ni se arrepiente y TODAS Sus promesas se cumplirán, sin faltar una de ellas.

Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado (Sal 119.42).

Así que, sea cual sea la situación o problema que estás enfrentando hoy, te puedo decir con toda seguridad, no temas, cree solamente pues Aquel que no escatimó a Su propio Hijo sino que lo entregó por amor a ti, Él mismo te responderá y te dará junto con Jesús TODAS LAS COSAS. Dios no te ha dejado ni te dejará jamás.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá (Sal 27.10).

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti (Isa 49.15).

La pura Verdad es que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su Propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

Ningún problema, enfermedad o necesidad que estés enfrentando el día de hoy es voluntad de tu Padre celestial. Lo que sí es Su Voluntad es que te levantes y enfrentes esas situaciones sabiendo que de todas ellas saldrás más que vencedor(a).

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad (3 Jn 2-3).

La Palabra de Dios, la Biblia, es la Verdad y el que tú camines en la Verdad siempre le produce gozo a Dios.

Se comienza sabiendo que la Voluntad de Dios para tu vida es buena, agradable y perfecta. Después, decides creerlo puesto que sabes que Dios no miente y que lo que Él dice en Su Palabra lo va a cumplir ya que Dios si tiene Palabra de Honor. Por último actúas conforme a lo que crees y sabes.

Si la Biblia dice que todo lo puedes en Cristo, entonces, sábete, siéntete y actúa como uno(a) que todo lo puede en Cristo; si la Biblia dice que en todas las cosas eres más que vencedor(a), entonces, sábete, siéntete y actúa como uno(a) que es más que vencedor(a) en todas las cosas. Si la Biblia dice que Dios te ama tanto que pagó todos tus pecados con la Sangre de Su Hijo Jesús para perdonarte y llamarte Hijo(a), entonces, sábete, siéntete y actúa como un(a) Hijo(a) Amado(a) de Dios.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

¡Utiliza la Palabra de Dios! Ponla en tu corazón, en tu mente y en tu boca. Resiste al miedo, a la ansiedad, a la soledad, a la tristeza, a la depresión, a la pobreza, a la enfermedad y todo lo que te quiera robar tu identidad como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y amado(a) del Padre.

¡Ahora, en Cristo Jesús tienes todo el derecho a una vida plena y abundante!

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

La vida como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no estará carente de problemas o aflicciones, pero puedes confiar en Jesús, Él ya venció por ti y para ti; ¡Dios está contigo! Y si Dios está contigo, en verdad, ¿quién contra ti?

En medio de lo que estés enfrentando el día de hoy ten paz y dicha, y pon toda tu confianza en el Señor.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (He 4.16).

Así que, acércate, hoy, confiadamente al trono de la gracia y recibe el oportuno socorro. Recibe tu sanidad, restauración y liberación en el nombre de Jesús. Pon tu confianza en Dios, Él es el que te guarda. Tú eres más que un(a) hijo(a) de Abraham, eres un(a) Hijo(a) del único Dios y no hay para ti bien fuera de Él.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te doy gracias porque hoy sé que puedo enfrentar con confianza cualquier problema, enfermedad o necesidad que venga a mi vida. Gracias por tanto y tan grande amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste vida juntamente con Cristo. Gracias porque la vida que me has dado es la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante que sólo Tus Hijos podemos gozar. Gracias, Señor Jesús, muchas gracias. Por esto me determino, con toda la ayuda que Tú, Espíritu Santo, me puedas dar, a vivir esta vida en plenitud, en certeza de fe, con gozo, sabiendo que saldré más que vencedor(a) en todas las cosas. ¡Resisto a Satanás! ¡Resisto a sus engaños y mentiras! ¡Yo soy la persona que Tú, mi Dios y Padre, dices en Tu Palabra que yo soy! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Mi Dios, pues, suplirá todo lo que me falta conforme a Sus riquezas en gloria! ¡Caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, porque aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno, porque Tú, Señor, mi Dios, estás conmigo! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 16                              Luc 13.1-17  /  Gen 23  /  Sal 16