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domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Tienes miedo a morir?


5 de Septiembre

¡No morirás jamás!

Por Riqui Ricón*

--Yo soy la resurrección y la vida.  El que cree en mí vivirá,  aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.  ¿Crees esto?  --Sí,  Señor;  yo creo que tú eres el Cristo,  el Hijo de Dios,  el que había de venir al mundo (Jn 11. 25-27 NVI).

Que hermoso es saber que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Pero aún más hermoso que saber que Dios te ama tanto es CREERLO, tener la plena certeza de ello, pues al que cree TODO le es posible.

La clave del Evangelio, las Buenas Nuevas, estriba en tu fe, esto es, tener la certeza que la Voluntad de Dios para contigo siempre ha sido buena, agradable y perfecta. Desde antes que el tiempo existiera Él ya te amaba y siempre ha sido su deseo tenerte a Su lado. Él diseñó y creó el universo para compartirlo contigo, por lo que, Su propósito al llamarte a la existencia es obviamente, ¡tener comunión contigo!

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1.3-5).

Tú fuiste creado para disfrutar de la compañía de Dios y también para que Él disfrute de ti. Así que, por ese propósito y ese Amor que Dios siente por ti, Él resolvió el problema del pecado y de la muerte que el pecado produce, y lo resolvió en definitiva regalándote la Vida Eterna de Su propio Hijo mediante la justicia que es en Cristo Jesús.

Mas ahora, libres del dominio del pecado y hechos esclavos al servicio de Dios, obtenéis el beneficio de la santidad y la vida eterna; porque, como sabéis, la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es la vida eterna que nos ofrece en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.22-23 CST).

¿Te das cuenta? ¡Se trata de la Vida Eterna del Hijo de Dios! Y sólo el Señor Jesús te la puede dar.

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre (Jn 10.17-18).

Tu adversario, el diablo, ha tratado con todos los medios posibles de desestimar el Poder de la Vida Eterna delante de tus ojos, para que pienses y creas que tan sólo es un mero concepto religioso, vago e indefinido. Pero esto NO es así, y hoy es un buen día para que reflexiones en ello. La Vida Eterna es la Vida misma de Cristo Jesús. Sólo Dios es Eterno (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Así que la Vida Eterna es un atributo exclusivo de la divinidad de Jesús.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano (Jn 10.27-28).

Jesús venció a la muerte y te ha extendido una invitación para ser parte de Su Familia, para que seas un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir; pero yo he venido para darles vida, una vida rica y permanente (Jn 10.10 CST).

Ahora bien, lo realmente sombroso del Evangelio es que todo esto se compró para ti y está a tu disposición por medio de la fe. Y esto, la fe, no es otra cosa más que  creer la Palabra de Dios. Creer que Dios no miente y que es Verdad todo lo que Él dice.

Ahora pues, a quienes pertenecemos a Cristo Jesús no nos espera ya ninguna condenación, porque la ley del poderoso Espíritu de vida que recibimos por medio de la fe en Cristo Jesús, nos libera de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2 CST).

Esto es tan cierto que, Jesús, el Hijo de Dios, el Señor y Salvador de toda la humanidad, te afirma categóricamente el día de hoy, Yo soy la resurrección y la vida.  El que cree en mí vivirá,  aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.

¡La Vida Eterna te ha sido concedida!

Todo el que cree que Jesús es el Cristo,  ha nacido de Dios (1 Jn 5.1a NVI).

¡Por tu fe, por creerle a Dios creyendo Su Palabra, tú has nacido de Dios!

Pues ustedes han nacido de nuevo,  no de simiente perecedera,  sino de simiente imperecedera,  mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 P 1.23 NVI).

¡Por tu fe, por creerle a Dios creyendo Su Palabra, ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, hecho(a) Eterno por la Palabra de Dios!

También, en otro lugar, dice la Escritura: "Yo pondré en Dios mi confianza". Y una vez más: "Aquí estoy, con los hijos que Dios me ha dado". Puesto que nosotros, hijos de Dios, somos seres de carne y hueso, también de carne y hueso nació Cristo Jesús; porque solamente siendo de naturaleza igual a la nuestra podía morir, para destruir con su propia muerte al que tenía el imperio de la muerte, es decir, al diablo. Y solo así podía liberar a quienes, por temor a la muerte, estaban sometidos a esclavitud a lo largo de toda su vida (He 2.13-15 CST).

¡El pecado y la muerte han sido vencidos por Cristo Jesús! Lo hizo por Amor a ti, para liberarte de esa esclavitud generada por el miedo a la muerte. Puedes dejar de tener miedo a la muerte pues la muerte ya nada tiene en ti.

¡Eres Eterno(a)!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).

No puedo dejar de insistir que en la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, está muy claro que el propósito de Dios para tu vida no es que te pierdas para siempre en la condenación del infierno, sino que tengas Vida Eterna.

¿Y qué acaso tener Vida Eterna no significa Vivir por Siempre? Entonces, ¿por qué habrías de tener miedo a la muerte? ¿O es que Dios miente?

Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Núm 23.19 NTV).

Quizá alguien me pudiera contestar, -yo no le temo a la muerte sino a lo desconocido. -¡Disculpa! –le contestaría- Tú conoces la Verdad.

Entonces respondiendo Jesús,  les dijo:  ¿No erráis por esto,  porque ignoráis las Escrituras,  y el poder de Dios? (Mar 12.24).

Así que, ¡no te equivoques! Dios tiene todo el Poder, toda la Autoridad y todo el Amor para dar Su propia Vida por ti y perdonarte y justificarte y adoptarte y hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo.

¡Nacido(a) de Nuevo y Eterno(a)! ¡Escrito está!

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 8.37-39).

Es por todo esto que, sin importar a que problema, circunstancia o enfermedad te estés enfrentando el día de hoy, la Palabra de Dios declara que ¡Ahora tú eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ha amado, Cristo Jesús!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te doy gracias por amarme desde antes de la fundación del mundo. Gracias por haber procurado para mí un camino de salvación, un camino vivo y perfecto mediante la muerte y resurrección de Tu Hijo, Jesús. Jesucristo, Tú eres mi Rey, Señor y Salvador. Tú me has trasladado de las tinieblas a Tu luz admirable otorgándome Tu propia Vida. Gracias Señor Jesús, por Ti soy Eterno(a). Juntamente contigo, ¡viviré para siempre! ¡Nunca moriré! Padre celestial, yo creo y recibo esta identidad Eterna de Hijo(a) Tuyo(a). ¡Acepto el precio que se pagó por ella! Así que, Si Tú estás por mí, ¿quién contra mí? Si no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por Amor a mí, ¿cómo no me darás también con Él todas las cosas? ¿Quién me acusará si soy escogido(a) de Dios? Dios, Tú mismo eres el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo Jesús, Tú moriste por mí; más aún, Tú, Señor, eres el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercedes por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? A todos esos males se refiere Tu Palabra diciendo: "Por ser fieles a Tu causa nos persiguen a muerte sin descanso; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero".Por causa de Ti somos muertos todo el tiempo; Antes, en todas estas cosas yo, ___________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor mío. Así que, ¡Abba! ¡Padre! Yo soy Tuyo(a), y en Cristo Jesús ya he vencido, pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Padre, ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios y Padre, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Septiembre 5                                     Jn 11.1-27  /  2 Cr 10-11  /  Sal 75




jueves, 3 de septiembre de 2015

¿Cuándo te abandonará Dios?


3 de Septiembre

¡Nunca!

Por Riqui Ricón*

Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre (Sal 73.23-26).

La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, es muy insistente acerca que Dios siempre ha estado contigo. Él nunca te ha dejado y nunca te dejará. Pues, aunque tu padre y tu madre  te abandonen, Él, el Señor, se harás cargo de ti (Sal 27.10), y aunque andes en valle de sombra y de muerte, no temerás mal alguno, pues Dios está contigo (Sal 23.4). Es Él quien te toma de la mano derecha para guardarte y sostenerte.

Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre (Sal 121.5-8).

Es por este conocimiento y certeza en tu corazón, que tú puedes afirmar como el rey David lo hacía: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Dado que tú en verdad crees que la Biblia es la Palabra de Dios, entonces ten por seguro que tú puedes tener ese mismo conocimiento y esa misma certeza: ¡Dios es la roca de tu corazón y tu porción para siempre!

Jesucristo, el único Hijo de Dios, sabiendo que por amor a ti daría Su Vida para pagar todos tus pecados afirmó:

Yo soy la puerta;  el que entre por esta puerta,  que soy yo,  será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos (Jn 10.9 NVI).

La salvación, que no es otra cosa que la Vida Eterna, esa Vida plena y abundante que sólo pueden gozar los Hijos de Dios, está disponible para ti a través de la Sangre, muerte y resurrección de Jesús. ¡Él es la puerta de tu salvación!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn3.16-17).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

--Yo soy el camino,  la verdad y la vida --le contestó Jesús--.  Nadie llega al Padre sino por mí (Jn 14.6 NVI).

Ahora, el camino al Padre (no a un Dios celoso y vengador, sino al Padre), ha sido abierto para que tú puedas gozar de la Vida Eterna, que es la misma Vida que tiene Jesús.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).

Por la Sangre de Jesús, derramada hasta la última gota en la cruz del calvario, por Amor a ti; por Su muerte y Su resurrección; ahora tú eres, como dice la Escritura, un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Ante cualquier problema, angustia o enfermedad, puedes estar seguro(a) de que Dios mismo es el que te sostiene de la mano derecha, el que te guarda y te guía. Él no se desentiende de ti pues la relación que ahora los une es la que hay entre un Padre y un(a) Hijo(a).

Porque Dios los conoció desde el principio, y de antemano los destinó a ser semejantes a su Hijo Jesucristo, a fin de que él sea el mayor entre todos los hermanos (Ro 8.29 CST).

De acuerdo a la Palabra de Dios, por el Amor que siente por ti, Jesús, voluntariamente dejó de ser el unigénito Hijo de Dios (el único), y murió para ser el primogénito, el primero, entre muchos hermanos, de los cuales tú eres un(a) de ellos. 

Sin importar cómo te sientas o cómo te veas a ti mismo(a) el día de hoy, esto es lo que dice la Palabra de Dios y es la Verdad.

El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir; pero yo he venido para darles vida, una vida rica y permanente (Jn 10.10 CST).

Satanás es ese ladrón que sólo quiere robarte, matarte y destruirte. La única arma que él tiene para conseguir su propósito es la mentira y esta sólo puede funcionar si tú la crees.

Así es, cuando comienzas a atender las palabras y pensamientos de mentira, la duda nace y la incredulidad comienza, y esto es todo lo que el diablo necesita para sembrar desánimo en tu corazón e incitarte a la desobediencia de la Palabra de Dios.

Lo asombroso del Amor de Dios en todo esto es que Satanás ya está vencido, ¡Cristo Jesús lo venció y lo ha puesto debajo de tus pies! Cuando Naciste de Nuevo, naciste como un(a) Hijo(a) de Dios y no como eras antes, sujeto(a) a las acechanzas del diablo y esclavo(a) del pecado. ¡No!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Ahora, por la Sangre de Jesús, por Su muerte y Su resurrección, has nacido a la semejanza del Hijo de Dios pues, Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).

Es precisamente tu Identidad como Hijo(a) del Rey la que te da la Victoria sobre cualquier acechanza del diablo.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4).

Lo único que puede hacer el diablo es tratar de convencerte que nada de esto es verdad, que Dios miente y que, por lo tanto, tu realidad, tus problemas, enfermedades y pecados, van a prevalecer por más que intentes confiar en Dios.

PERO, Satanás pretende olvidar que tú ahora eres de Dios y, por eso, ya le has vencido, porque ¡mayor es el que está en ti, que el que está en el mundo!

Así que, no prestes atención al mundo y sus problemas; no permitas que tus circunstancias, aflicciones o enfermedades te digan en que creer y en que no. ¡Pelea la buena batalla de la fe! ¡Echa mano de la Vida Eterna! ¡Sométete a la Palabra de Dios! ¡Resiste al diablo! Éste tendrá que forzosamente huir de ti.

Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes (Sgo 4.7 NVI).

Por lo tanto, repítele en su mismísima cara: -Satanás, yo sé bien que tú has venido a hurtar, matar y destruir, PERO yo soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y YA TENGO  la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante que mi Señor Jesucristo compró para mí con Su propia Sangre. ¡Tú nada tienes en mí! ¡Estás vencido y debajo de mis pies! ¡Dios es mi Padre y yo soy Su Hijo(a)! Yo soy la persona que Dios dice en Su Palabra que soy y no la que tú pretendes que crea. Yo le creo a Dios y no a tus mentiras. Así que te tú no me tocas, te resisto y te ordeno: ¡sal fuera de mi vida en el nombre de Jesús!

Una vez puesto de acuerdo con tu enemigo, vayamos confiadamente al trono de la gracia para hallar gracia y misericordia para el oportuno socorro.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en esta hora quiero agradecerte por tanto y tan gran Amor que tienes para conmigo, pues estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste una Vida totalmente Nueva juntamente con Cristo. Gracias porque hoy puedo encarar un propósito y destino nuevo sabiendo que las cosas viejas ya pasaron y que Tú, mi Dios, has hecho Nuevas todas las cosas. Señor Jesús, gracias por lo que has hecho por mí. Por Tu muerte y por Tu resurrección ahora soy un(a) Hijo(a) de Dios al igual que Tú, mi Rey. Te amo con todo mi corazón. Por lo que dices en Tu Palabra, sé perfectamente que de todo problema, angustia o enfermedad saldré más que vencedor(a), pues todo lo puedo en Ti, en Tu unción y en Tu Palabra. Así que, no voy a prestar atención a las palabras de mentira, de fracaso y de derrota que me quieran amedrentar, ya que no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que yo, ______________ (tu nombre aquí), he recibido el Espíritu de adopción y hoy clamo, ¡Abba! ¡Padre! Yo soy Tuyo(a), Dios, y he vencido, pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Señor, ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Septiembre 3                                     Jn 10.1-21  /  2 Cr 8  /  Sal 73





martes, 1 de septiembre de 2015

¡Cómo resolver tu Vida!


1 de Septiembre

¡Dios No Miente! ¡Él siempre cumple!

Por Riqui Ricón*

»Ahora el SEÑOR ha cumplido la promesa que hizo, porque he llegado a ser rey en lugar de mi padre y ocupo el trono de Israel, tal como el SEÑOR lo prometió. He construido este templo para honrar el nombre del SEÑOR, Dios de Israel (2 Cr 6.10 NTV).

Salomón NO se acreditó haber sido él quien dio cumplimiento a la Palabra de Dios, respecto a la consolidación del reino y la edificación del templo, sino que reconoció ante todo el pueblo que fue Dios, y sólo ÉL, quien cumplió a cabalidad TODO lo que había prometido.

Oró así: «Oh SEÑOR, Dios de Israel, no hay Dios como tú en los cielos ni en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón. Has cumplido tu promesa a tu siervo David, mi padre. Pronunciaste esa promesa con tu boca y hoy la has cumplido con tus propias manos (2 Cr 6.14-15 NTV).

Hoy es un buen día para que, meditando la Palabra de Dios, te determines a creer, de una vez por todas, que tu Padre celestial es cien por ciento confiable. ¡Él NO puede mentir! Y todo, absolutamente todo, lo que ha salido de Su Boca, Dios lo cumplirá.

Dios no es hombre, para que mienta,  Ni hijo de hombre para que se arrepienta.  El dijo, ¿y no hará?  Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir;  El dio bendición, y no podré revocarla (Núm 23.19-20).

Salomón sabía perfectamente que Dios ES confiable. Ellos, como seguramente también tú, experimentaron una y otra vez, el cumplimiento de TODAS y cada una de las Promesas que Dios ha hecho en la Biblia: Sanidad, restauración, ser guardados de sus enemigos, libertad, prosperidad, etc.

De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad (He 11.6 NTV).

Confiar es lo mismo que la fe; es creerle a Dios creyendo Su Palabra. La base de la confianza está en la Palabra. La fuente de tu confianza en la Palabra de Dios estriba en si Verdaderamente CREES que la Biblia es la Palabra de Honor de tu Dios y Padre.

La Biblia NO es un libro de religión ni un tratado de teología. La Biblia es la Eterna e Infalible Palabra de Dios.

Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios (1 P 1.23 NTV).

¡La Palabra de Honor de Dios está Viva y permanece para siempre!

De hecho, Jesús lo expresó muy claramente al afirmar: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Luc 21.33).

Estas singulares características de la Biblia, que sea la Palabra de Dios, que siempre se cumpla y que permanezca para siempre, la hacen ser La Verdad y por lo tanto, TOTALMENTE confiable.

No en vano, de acuerdo a la Palabra de Dios que NO puede mentir, el secreto de tu felicidad se basa exclusivamente en tu confianza en Dios y no en ninguna otra cosa.

Jehová de los ejércitos,  Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

Quizá en este momento estés pensando: -Riqui Ricón, todo esto ya lo sé. Yo creo que la Biblia es la Palabra de Dios y confío plenamente en Él. ¡Excelente, entonces! Pues tú eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra, ya que sabes, sin lugar a dudas, que Dios, tu Padre está contigo; y si Dios está contigo, ¿qué problema, angustia o enfermedad puede prevalecer contra ti?

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).

Eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra ya que, a pesar de que enfrentes tribulaciones y aflicción, gozas de una Paz que sobrepasa todo entendimiento pues confías plenamente en Aquel que ha vencido al mundo y que ahora es tu Señor, Salvador y Hermano Mayor.

Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo (Jn 16.33 NTV).

Tú eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra puesto que has vencido a todos los que se levantan contra ti, criticando tu vida y deseándote toda clase de mal. A todos esos enemigos tuyos los has vencido, apoyándote solamente en Dios, tu Padre, quien vive en ti y contigo.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4).

Eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra porque no existe problema, angustia o enfermedad que te pueda vencer.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).

Tú eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra ya que, de cualquier calamidad que esté afectando al mundo, Dios, tu Padre, ha empeñado Su Palabra en que te protegerá de todo mal.

El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra;  Mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás;  Hollarás al cachorro del león y al dragón (Sal 91.3.13).

Eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra porque estás plenamente convencido(a) que tu nueva vida como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios. Por lo tanto vives tu vida en plenitud, sin el más pequeño vestigio de temor alguno.

Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios (1 P 1.23 NTV).

Tú eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra puesto que cualquier enfermedad o dolencia que te quiera afectar haciendo algún tipo de demanda sobre tu cuerpo, ¡YA fue pagada!

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;(C) y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Isa 53.4-5).

En fin, eres el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra ya que el Único y Todopoderoso Dios ha declarado que tú eres legal y legítimamente un(a) amado(a) Hijo(a) Suyo.

Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él (1 Jn 3.1 NTV).

¿Cómo podrías NO SER el hombre (o la mujer) más feliz de la tierra si tienes la Vida resuelta?

-Bueno Riqui, yo sé que todo esto que escribes es Palabra de Dios y que es la Voluntad de Dios y es La Verdad, pero…

No te preocupes. Entiendo perfectamente. Sin embargo, en este día, tú y yo, como Pablo, SÍ podemos afirmar:

No, hermanos, todavía no soy como debo ser; pero, eso sí, olvidando las cosas que voy dejando atrás y mirando a lo que está delante, procuro alcanzar la meta y recibir el premio celestial al que Dios me ha llamado por medio de Cristo Jesús (Fil 3.13-14 CST).

Y aunque ciertamente no pretendemos haberlo ya alcanzado, lo que SÍ debes saber y sobre todo creer, es que para esta empresa, para vivir la Vida Plena y Abundante que Jesucristo compró para ti, necesitas FE. Y la única fuente de FE que existe en este mundo es la lectura y la meditación de la Biblia.

Porque la fe viene cuando se escucha con atención el mensaje que predicamos acerca de Jesucristo (Ro 10.17 CST).

Lo que este día debes saber y CREER, es que la clave de tu existencia en este mundo, el secreto para recibir el premio celestial al que Dios te ha llamado, la única forma en que puedes tú buscar el reino de Dios y su justicia para que todo lo demás te sea añadido, ES haciendo de la Biblia, la Palabra de Honor de Dios, la Norma Máxima de tu existencia.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

Si puedes creerle a Dios creyendo Su Palabra, porque al que le cree a Dios creyendo Su Palabra TODO le es posible.


Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, este día quiero darte las gracias por Tu Palabra, La Biblia. Gracias porque Tú eres cien por ciento confiable y puedo creer todo lo que me dices. Gracias porque el confiar en Ti produce en mí un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; una certeza y una paz en que, sea cual sea la situación, enfermedad o aflicción que esté enfrentando el día de hoy, yo saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Cristo Jesús. Gracias por las Palabras de Bien y no de mal que has hablado acerca de mí. Gracias porque Tú, Altísimo Dios, estás conmigo, ¿quién estará contra mí? Gracias, Señor Jesús, porque Tú has vencido al mundo y Tus Palabras de Verdad me dan Paz. Gracias, Espíritu Santo, porque mayor Eres Tú, que estás en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Gracias, Abba, Padre, porque Tú me proteges de todo mal. Gracias porque me has dado Vida Eterna. Gracias, Señor Jesús, porque Tú llevaste mis enfermedades y sufriste mis dolores, y por Tus heridas yo YA fui sanado(a). Gracias porque ha pesar de como yo fui, Tú me diste Vida juntamente con Cristo y me hiciste un(a) legítimo(a) Hijo(a) Tuyo. Señor mi Dios, estoy plenamente convencido(a) que todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén. Por lo tanto,  me someto a Ti, mi Padre, me someto a Tu Palabra. Resisto a Satanás y a sus mentiras, y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. Creo en Tu Palabra de Honor y declaro con todo mi corazón que yo, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Gracias porque tengo la Vida resuelta. Gracias por tanto y tan grande Amor. En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 26                                          Jn 6.60-71  /  1 Cr 25-26  /  Zac 11