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sábado, 2 de agosto de 2014

¡Cómo puedes vencer la adversidad!

 
2 de Agosto

¡Con las Promesas de Dios!

Por Riqui Ricón*

Todos vivirán en paz y prosperidad; disfrutarán de sus propias vides e higueras porque no habrá nada que temer. ¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales ha hecho esta promesa! (Miq 4.4 NTV).

La buena Voluntad de Dios para tu Vida siempre ha sido agradable y perfecta; los pensamientos que Él tiene acerca de ti son pensamientos de paz y no de mal. Tu Padre celestial quiere que vivas en paz y en prosperidad, que no le temas a nada y que disfrutes de la Vida. Y no solamente desea todo esto para ti, sino que además te lo promete en Su Palabra, la Biblia.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NTV).

Todas las Promesas que Dios, tu Padre, te ha hecho en la Biblia son sí y amén para todo aquel que le cree. Para todo aquel que le cree a Dios creyendo Su Palabra.

En Cristo, todas las promesas de Dios son "Sí" y "Amén"; es decir, están confirmadas. Y para gloria de Dios se cumplen en nosotros, los que somos de Cristo (2 Co 1.20 CST).

Todas las Promesas que Dios te ha hecho en la Biblia están ahí para que tú puedas participar de Su naturaleza divina; esto es, para que te des cuenta que ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, amado(a) de tu Padre y por lo tanto, puedes estar seguro(a) que Él te dará todas las cosas.

Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia. Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.3-4 NTV).

¡Dios no miente! ¡Todo lo que Él ha dicho acerca de ti lo va a cumplir! ¡Todo lo que ha hablado acerca de ti en Su Palabra, Él mismo lo va a ejecutar!

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).

Así que, sin importar cuál sea la aflicción, enfermedad o problema que estés enfrentando el día de hoy, ten por cierto que Dios va a actuar a tu favor si sólo se lo pides.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.7-11).

Ya es tiempo que asimiles y comprendas tu Identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo:

Si Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Si Dios te ama tanto que ahora te llama Su propio(a) Hijo(a),

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Entonces, ¡Cómo no te dará juntamente con Él, TODAS las cosas!

Sin importar tus problemas, aflicciones o circunstancias, tú sólo tienes que saber y creer que Dios, tu Padre, es digno de confianza y entonces, sólo entonces, serás el hombre o la mujer más dichoso(a) en toda la tierra.

Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

Para salir más que vencedor(a) de cualquier problema, angustia o enfermedad tienes que dejar de poner tu atención a lo difícil o tremendo de tu situación; en lugar de eso, pon tus ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe. Presta atención a Su Palabra. Busca y encuentra esas promesas que Él te ha hecho tocantes a tu necesidad. ¡Créelas! ¡Confiésalas en voz alta! ¡Llama las cosas que no son como si fueran! Y entonces, ¡alégrate! ¡Gózate porque tu redención está cerca!

Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación (Isa 25.9).

Así es, mi amado(a), sólo tienes que creer y confiar en la Palabra de Dios; sólo tienes que creer y confiar en Su Palabra de Honor.

Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!». Y, por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió (2 Co 1.20-22 NTV).

Entonces, Ahora puedes contar con la salvación que Dios te ha prometido; ahora puedes afirmar sin temor a equivocarte que la salvación es tuya, porque Él siempre cumple Su Palabra.

Mantengamos con firmeza, sin vacilar, el testimonio de la esperanza de nuestra salvación; pues Dios, que hizo la promesa, es absolutamente fiel y no dejará de cumplirla  (He 10.23 BAD).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Sólo por Tu Gracia soy salvo(a). Sólo por Tu Gracia soy lo que soy: ¡Un(a) Hijo(a) legítimo(a) y amado(a) de Dios! Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices en la Biblia que ahora soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 2                                            2 Co 1.1-2.4  /  2 R 14  /  Miq 4

 

 
 

viernes, 1 de agosto de 2014

¿Por qué razón escucharía Dios a una persona como tú?


 

1 de Agosto

¡Por causa del Pacto!

Por Riqui Ricón*

Entonces Joacaz clamó al Señor,  y él lo escuchó,  pues vio la gran opresión del rey de Siria sobre Israel (2 R 13.4).

El pueblo de Israel y su rey Joacaz vivían impíamente, apartados de Dios y volcados a hacer el mal. En esta actitud de rechazo y repudio a la Palabra de Dios y a Su Presencia en sus vidas, se habían mantenido ya por varios siglos. A pesar de todo, por Su Gran Misericordia y Amor, cuando el rey clamó a Él, Dios lo escuchó y les proveyó de salvación.

El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma  (Sal 138.3).

Te aseguro que entre más estudies y medites la Biblia, te darás cuenta que el Amor de Dios por ti es sencillamente, ¡Asombroso! Sin importar las ofensas, pecados o traiciones, Dios siempre te seguirá amando. Él nunca te ha dejado y jamás te dejará, pues aunque tu padre y tu madre te abandonen, con todo, el Señor te tomará en Sus brazos (Sal 27.10).

El Señor les proveyó un libertador,  de modo que los israelitas pudieron librarse del poder de los sirios y vivir tranquilos, como antes. Sin embargo,  siguieron el mal ejemplo de la familia de Jeroboán y no se apartaron de los pecados con que éstos hicieron pecar a Israel,  y hasta dejaron en pie la imagen de la diosa Aserá,  que estaba en Samaria (2 R 13.5-6). 

Sin embargo, no obstante, a pesar de todo. ¿Qué pasa? ¿Por qué siguieron con su pecado a pesar de que Dios respondió a su clamor cuando estaban en aflicción? ¿Cuál es esta incapacidad del ser humano de responder con fidelidad a Aquel que siempre ha sido fiel? ¿De dónde viene tanta ingratitud?

Los que se dejan dominar por su naturaleza pecaminosa, solo piensan en cómo complacer a su propia naturaleza; pero los que viven conforme al Espíritu Santo, piensan en las cosas propias del Espíritu. Porque la intención del Espíritu es vida y paz; en cambio, la intención de la naturaleza pecaminosa es muerte, porque la intención de la naturaleza pecaminosa es rebeldía contra Dios: nunca ha obedecido a la ley de Dios ni nunca podrá obedecerla. Por eso, los que viven sometidos al dominio de su propia naturaleza pecaminosa jamás podrán agradar a Dios. Pero vosotros no vivís conforme a esa naturaleza, sino que estáis bajo el dominio del Espíritu, si es que verdaderamente el Espíritu de Dios habita en vosotros (digo esto para recordaros que quien en su interior no tenga el Espíritu de Cristo, no es de Cristo) Pero si Cristo vive en vosotros, vuestros cuerpos ciertamente están muertos a causa del pecado, pero vuestros espíritus viven para hacer lo que es bueno y justo (Ro 8.5-10 CST).

La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te enseña claramente que tú, mi amado(a), ya no eres más como aquellos israelitas. Ahora, gracias a Jesús, el Espíritu Santo está contigo y en ti, y tu vieja e ingrata naturaleza es cosa del pasado.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Tu vieja naturaleza, vendida al pecado, murió juntamente con Cristo Jesús en aquella cruz. Tú no eres un(a) viejo(a) pecador(a) salvo(a) por Gracia, sino un(a) Hijo(a) amado(a) del Rey del Universo.

Sin embargo,  el Señor tuvo misericordia de ellos.  Por causa del pacto que había hecho con Abraham,  Isaac y Jacob,  se compadeció de los israelitas y los preservó,  y hasta el día de hoy no ha querido destruirlos ni arrojarlos de su presencia (2 R 13.23).
¡Todo por causa del Pacto!
Del mismo modo, después de haber cenado, tomó la copa y dijo: Esta copa significa el nuevo pacto, sellado con mi sangre, que será derramada en vuestro favor (Luc 22.20).

Dado que el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, puedes estar seguro(a) que Dios, tu Padre, escucha tu oración y obrará a tu favor más pronto de lo que te imaginas.

Un día contó Jesús a sus discípulos una parábola para exhortarlos a perseverar en la oración, sin desanimarse, hasta que llegue la respuesta. Les dijo: En cierta ciudad había un juez que no creía en Dios ni tenía respeto a nadie; y en la misma ciudad vivía una viuda, que acudía continuamente al juez para pedirle que le hiciera justicia frente a un adversario que la perjudicaba. El juez, durante mucho tiempo, no hizo el menor caso a la demandante; pero un día, cansado ya del asunto, reflexionó: "Yo no creo en Dios ni tengo respeto a nadie, pero como esta viuda sigue insistiendo, le haré justicia, para que deje de molestarme y no agote mi paciencia". Luego el Señor añadió: Ya veis lo que pensó aquel juez; y si él, siendo injusto, decidió hacer justicia, ¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que acuden a él de día y de noche? ¿Pensáis que él tardará mucho en responder a sus clamores? Os aseguro que no, que pronto les hará justicia. Ahora bien, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará en este mundo perseverancia en la fe? (Luc 18:1-8 CST).

Fe es creerle a Dios, creyendo Su Palabra. Fe es poner toda tu confianza en Él y en Su Palabra, de tal forma que tengas la certeza de lo que esperas y estés convencido(a) de aquello que todavía no ves.

Manténganse alerta;  permanezcan firmes en la fe [creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra];  sean valientes y fuertes (1Co 16.13).

A diferencia de los israelitas del reino de Joacaz, y a pesar de los problemas, enfermedades y aflicciones que estés enfrentando el día de hoy, tú puedes ser valiente y fuerte al permanecer firme en creer la Palabra de Dios. Mantente firme en creerle y deposita toda tu confianza en Él. ¡Dios no ha faltado jamás a Su Palabra y nunca lo hará!

Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían! (Sal 84:12 NVI).

El Nuevo Pacto es verdad gracias al Gran Amor con que Dios te ha amado.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Nunca olvides que Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1Jn 3:1 NVI).

A pesar de lo que hiciste con tu vida, Él te ama tanto que decidió justificarte, perdonarte y santificarte para hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo(a). Una Nueva Creación. Una Nueva especie de ser que no existía antes. Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta, y para que el mundo sepa que tú me enviaste y que los has amado a ellos como me has amado a mí (Jua 17:23).

¡Oh, que hermoso es saber que Dios te ama de la misma forma y magnitud en la que ama a Jesús!

Dios es Amor y la relación que ahora tienes con Él se sostiene por el Amor. El Amor es el vínculo (atadura) perfecto. No son tus lágrimas ni tu clamor los que mueven la mano de Dios a favor tuyo. Lo que mueve a Dios a favor tuyo es lo que siente Él por ti, lo que siente el Dios y Padre, Todopoderoso, por Su Hijo(a) Amado(a). ¡Ése(a) eres tú!

Por último, una nota esclarecedora acerca del pactar con Dios: ¿Es Dios un Dios de pactos?

No es que Dios sea un Dios de Pactos como si a Él le gustase andar haciendo pactos por aquí y por allá. Más bien, esta expresión está dirigida al ser humano con la intención de que valore la importancia del Honor y la Fidelidad a la Palabra empeñada. Esto es, permanecer en la Verdad y no en la mentira.

No es que Dios sea un Dios de Pactos sino que simple y llanamente Dios tiene Palabra de Honor y cumple todo aquello que ha hablado. De hecho, Su Palabra tiene todo el Poder y la Autoridad para hacerse cumplir a sí misma.

Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es (2 Ti 2.13 NTV).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, en esta hora quiero agradecer Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Leer de esto en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 1                                            1 Co 16  /  2 R 12-13  /  Miq 3

 
 
 
 

 

¡Cómo puedes evitar el implacable juicio de Dios!

 
29 de Julio

¡Con Su Gracia y con Su Amor!

Por Riqui Ricón*

Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal (Jon 4.2)

Entonces Dios dijo a Jonás: —¿Te parece bien enojarte porque la planta murió? —¡Sí —replicó Jonás—, estoy tan enojado que quisiera morirme! Entonces el SEÑOR le respondió: —Sientes lástima por una planta, aunque tú no hiciste nada para que creciera. Creció rápido y murió rápido. Pero Nínive tiene más de ciento veinte mil habitantes que viven en oscuridad espiritual,* sin mencionar todos los animales. ¿No debería yo sentir lástima por esta gran ciudad? (Jon 4.9-11 NTV).

Una vez más, podemos constatar en las lecturas del día de hoy como Dios es bueno, Él es un Dios misericordioso y compasivo, lento para enojarte y lleno de amor inagotable. Estás dispuesto a perdonar y no destruir a la gente (Jon 4.2 NTV).

Es interesante notar como en toda la Biblia (que es la Palabra de Dios y no miente), Dios se manifiesta como un Dios de Gracia abundante y de infinita Misericordia, y a pesar de esto todavía hay creyentes que prefieren mirarlo como un Dios implacablemente celoso de la justicia; un Dios quien dará a todos su merecido.

Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino (Sal 5.4-8).

Ciertamente Dios no se complace en la maldad, ni el malo podrá estar delante de Él, pues le molestan todos aquellos que se deleitan en la maldad. Sin embargo, lo importante aquí es que tú puedes estar delante de Dios, que tú puedes estar en Su Presencia sólo y solamente por la abundancia de Su misericordia. Es Él el que te guía por causa de Su justicia y no la tuya; es Él el que endereza tu camino y no tú.

La Nueva Traducción Viviente de la Biblia (NTV), lo expresa así:

Oh Dios, la maldad no te agrada; no puedes tolerar los pecados de los malvados. Por lo tanto, los orgullosos no pueden estar en tu presencia, porque aborreces a todo el que hace lo malo. Destruirás a los que dicen mentiras; el SEÑOR detesta a los asesinos y a los engañadores. Gracias a tu amor inagotable, puedo entrar en tu casa; adoraré en tu templo con la más profunda reverencia. Guíame por el camino correcto, oh SEÑOR, o mis enemigos me conquistarán; allana tu camino para que yo lo siga.

¡Es por Su Gracia para que nadie se gloríe, pues NO se justificará delante de Dios hombre alguno!

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efe 2.8-9).

¡Es sólo, y exclusivamente, por el Amor que Dios siente por ti que has sido hecho(a) heredero(a) de la Salvación Eterna!

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Ti 3.4-7).

¡Dios te salvó, NO por obras de justicia que tú hayas hecho, sino por Su bondad y Amor, para que justificado(a) por Su Gracia ahora tú seas Su Heredero(a) de acuerdo a la certeza de la Vida Eterna que Cristo Jesús ganó para ti!

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor (1 Co 1.30-31).

¡Es por Dios, y solamente por Él, que ahora tú estás en Cristo Jesús! Así que, si de algo te puedes gloriar es de que Jesús te ama.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡Dios te Ama tanto que prefirió entregara Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Si esto en Verdad es así, ¡y lo es! Si esto en Verdad lo crees, ¿lo crees? Entonces, en Verdad que no tienes nada que temer en la Vida.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).

Ahora, sabes que sabes, y lo crees con todo tu corazón, que Dios es tu Padre y está en ti y contigo.

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

El que está en ti y contigo es nada más y nada menos que el Todopoderoso Dios y ningún problema, angustia o enfermedad que estés enfrentando es mayor que Él.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4).

Curiosamente, este día se presentaron a la puerta de mi casa unas personas que, aunque profesan creer la Biblia, después de conversar con ellas un buen rato, el Espíritu Santo me hizo notar como cada vez que yo les quería mostrar que la Biblia enseña que Dios es bueno, que Él es Amor, misericordioso y lleno de Gracia para con nosotros, ellos me contestaban que el hombre era malo, vendido al pecado, que a pesar de que Dios los amara tanto si no cuidaban esa salvación, que les fue dada por Gracia, entonces la perderían y se condenarían por toda la eternidad. ¡Era como si habláramos dos idiomas totalmente diferentes!

Fue como si me estuvieran diciendo, si ya sé que Dios es misericordioso, sé que me salvó por Su Gracia y también sé que Dios me ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderme a mí, PERO... ¡Algo tengo que hacer yo para merecer semejante Amor y no perder semejante salvación!

Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado (Ro 4.3-8).

Amado(a), no te confundas, ni dudes, si Dios sintió lástima y tuvo compasión de Nínive, de aquella ciudad pecadora, entonces, cuánto más no hará por ti, que eres un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1).

Sin importar cuál sea el problema, aflicción o enfermedad que estás enfrentando el día de hoy, sabe muy bien, y créelo, que Dios no te ha dejado, ni te dejará; que Él te ha amado, te ama y te amará; que Él ha declarado en Su Palabra, la Biblia, que es Su Palabra de Honor, que tú saldrás más que vencedor(a), pues TODO lo puedes en Cristo que te fortalece.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

Así que, no te enojes como Jonás. No dudes, como los incrédulos. Mantente firme, constante y persistentemente leyendo, meditando y creyendo a Dios. Sí, creyendo Su Palabra y entonces harás, sí, harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

¡Es Palabra de Dios! ¡Es Palabra de Honor!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, hoy quiero darte gracias por el Gran Amor con que me has amado, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados, por  Amor me diste Vida juntamente con Cristo Jesús. ¡Es por Tu Gracia que he recibido Eterna Salvación! Ahora comprendo más que es a través de Tu Palabra, y no de mis acciones, que renuevo mi entendimiento. La meditación de Tu Palabra produce en mi vida la fe que necesito para actuar conforme y coherentemente a quien Tú, Señor, dices que ahora yo soy: un(a) Hija(o) Tuya(o). Alabo y bendigo Tu Nombre por esto. Señor Jesús, fue mediante Tu muerte y resurrección que yo Nací de Nuevo para recibir la Vida Eterna que con Tu Sangre compraste para mí. Es mediante Tu Palabra, la Biblia, que renuevo el espíritu de mi entendimiento y así, sólo así, puedo despojarme del(la) hombre(mujer) viejo(a) que está viciado(a) conforme a los deseos engañosos para vestirme del(la) hombre(mujer) nuevo(a) creado(a) por Ti, oh Dios, conforme a la justicia y santidad de la verdad. Así que, en Tu nombre, Jesús, declaro que no son los problemas ni las circunstancias los que determinan quien soy ni cómo voy a vivir. Soy un(a) Hija(o) del Rey, por lo tanto, puedo y debo vivir una vida plena y abundante. Tú me diste Tu Palabra, Jesús, y en ella tengo paz y plenitud, pues aunque en el mundo tendré aflicciones, puedo confiar en Ti. Tú has vencido al mundo y yo en Ti y Contigo, pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí, que el que está en el mundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Julio          28                        1 Co 14.26-40  /  2 R 9  /  Jon 4