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viernes, 6 de diciembre de 2013

¡Cómo puedes derrotar al fracaso para vivir una vida plena y abundante!

 
6 de Diciembre
¡Según el poder que actúa en ti!
Por Riqui Ricón*
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén (Ef 3.20-21).
La biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, dice que, gracias a Cristo Jesús, EXISTE YA un Poder actuando en ti y afirma que es según ese poder que Dios puede hacer todas las cosas MUCHO MÁS ABUNDANTEMENTE de lo que tú le pidas o, aún, de lo que entiendas. ¡Asombroso!
Veamos como este Poder que actúa en ti está íntimamente ligado al Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).
Con el Nuevo Pacto, Dios prometió realizar un cambio total en tu naturaleza carnal, pues sólo así Él daría Su Ley en tu mente y la escribiría en tu corazón. Con la Sangre de Jesús, Dios pagó TODOS tus pecados, perdonó tu maldad y decidió no acordarse más de tus pecados.
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.27).
Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el glorioso Espíritu Santo vive en ti y contigo.
El poder que actúa en ti es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo es la promesa que Dios te hizo al declarar que haría un mejor pacto establecido sobre mejores promesas. Con el poder de Su Palabra y la Presencia del Espíritu Santo en tu Vida, Dios se aseguró que no habría la más mínima posibilidad de invalidar el Nuevo Pacto, pues Él mismo, el Espíritu Santo, estaría en ti y contigo como las arras, la garantía, que Él ofrece que el Nuevo Pacto jamás será anulado, por el contrario, éste se cumplirá y recibirás TODO lo prometido.
Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hch 1.4,8).
El Poder de Dios y el Espíritu Santo trabajan juntos a tu favor, en ti y contigo, para que puedas ser un(a) buen testigo del Evangelio.
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 7.22, 8.6).
¡Jesús es el mediador de este mejor Pacto!
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efe 1.13-14).
¡Tú ya has sido sellado(a) con el Espíritu Santo de la Promesa!
¿Te das cuenta? ¡Este es el formidable plan de la gracia de Dios! Dado que estabas muerto(a) en tus delitos y pecados y sin posibilidad alguna de reconciliarte con Dios (porque la vieja naturaleza pecaminosa que estaba en ti, siempre se rebela contra Dios, nunca ha obedecido la ley de Dios y nunca podrá obedecerla), entonces Dios,
enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Ro 8.3-4).
Así que, el conocer los mandamientos de Dios no te arranca de las garras del pecado, porque no puedes guardar la ley ni la guardarás. Pero Dios, por el gran Amor que por ti siente, puso en vigor un plan diferente. Envió a su propio Hijo Jesús con un cuerpo humano igual en todo al tuyo, salvo que no era pecador, y al entregarlo en sacrificio por tus pecados, destruyó el dominio que el pecado tenía sobre de ti.
Por lo tanto, si te dejas conducir por el Espíritu Santo y niegas obediencia a la vieja naturaleza pecaminosa que estaba en ti, entonces sí puedes obedecer la ley de Dios.
El Plan de Dios, a través de la Nueva Naturaleza que te otorga el Nuevo Nacimiento, es el Plan Perfecto e Infalible garantizado por el Espíritu Santo.
Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios (Ef 3.14-19 NVI).
Conocer esta Palabra y creer esta Palabra sólo es posible mediante el Espíritu Santo que ya está en ti y contigo. Conocer esta Palabra y creer esta Palabra es conocer el Amor de Cristo Jesús, que excede a todo conocimiento; es creer y manifestar ese Poder que te permite ser lleno(a) de toda la plenitud de Dios para Vivir una Vida Plena y Abundante.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Es tal el Amor que Dios siente por ti, que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Además, como si fuera poco, pone dentro de ti Su Santo Espíritu para garantizar que puedas vivir una vida llena de poder y de victoria.
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma  (3 Jn 2).
Es la plenitud de Dios viviendo dentro de ti, la que te dice y te asegura el día de hoy:
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo (Is 41. 10-13).
Sólo necesitas creer, creerle a Dios, creerle a Su Palabra, pues al que cree todo le es posible.
El Nuevo Pacto y tu Nueva Naturaleza obtenida por medio de tu Nuevo Nacimiento al reconocer y hacer a Jesucristo tu Señor, Rey y Salvador, no es algo que tengas o puedas conseguir por méritos propios; todo esto es algo que Él te promete en Su Palabra y que por ningún motivo dejará de cumplir.
¡Según el poder que actúa en ti!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, entre más te conozco, entre más leo y medito Tu Palabra, la Biblia, más me maravillo y asombro de Tu Gran Amor con que me has amado. Gracias por haber decretado un Nuevo Pacto en la Sangre de Tu Hijo Jesucristo. Gracias, Señor Jesús, porque con tu muerte en la cruz pagaste todos mis pecados haciéndome justo(a). Gracias, Padre, por haberme perdonado y no acordarte nunca más de mis pecados. Gracias, Señor Jesús, porque al resucitar entre los muertos te constituiste el primer Hijo de Dios Nacido de Nuevo, mostrándome el camino y el destino reservado para mí. Gracias porque con Tu Sangre sellaste el Nuevo Pacto y yo tengo ahora una Nueva Naturaleza por medio de mi Nuevo Nacimiento. Porque Tú vives ahora yo tengo Vida Eterna, Vida Nueva, Vida Plena y Abundante. Gracias porque he recibido la adopción de Hijo(a) según el puro afecto de Tu Voluntad. ¡No estoy perdido(a), ni acabado(a)! ¡No! ¡Nada de eso! Soy un(a) Hijo(a) amado(a) del Dios Vivo y Verdadero! ¡El Todopoderoso es mi Padre! ¡Por la Sangre del Cordero! ¡Por el Nuevo Pacto! Tú, Espíritu Santo, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, estás en mí y conmigo. ¡Gracias por tanto Amor! Soy poderoso(a) en sobremanera para amarte con todas mis fuerzas, mente y corazón, así como para amar a mi próximo como a mí mismo(a). Por lo tanto, resisto al espíritu de temor y de incredulidad; resisto a la muerte, a la enfermedad, pobreza, tristeza, depresión, soledad, amargura, desilusión y pecado. Soy sano(a); soy libre; soy próspero(a); llamo a mi vida al Amor, gozo y paz que sobrepasan todo entendimiento. Creo, llamo y recibo la vida plena, buena y abundante como mi legítimo derecho y herencia en Cristo Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Diciembre 6                                  Efesios 3   /  Ez 8-9  /  Isa 41


jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Hay algo permanente e inmutable en este mundo?

 
5 de Diciembre
¡Tu Nueva Vida es Eterna, permanente e inmutable!
Por Riqui Ricón*
Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Is 40.8).
No existe en el universo nada más permanente e inmutable que la Palabra de Dios.
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza  (Efe 6.10).
Dios te dice en Su Palabra que te fortalezcas en el Poder de Su Fuerza, y si tú te das cuenta que el Poder de la fuerza de Dios  radica en Su Palabra y no en Sus músculos, ni en Su Sabiduría, ni siquiera en los millones de ángeles a Su servicio, entonces comprenderás la importancia de hacer de la Biblia la norma máxima de tu existencia.
Dios sólo necesita decir Su Palabra y ésta es ejecutada al instante.
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz (Gen 1.3).
Cuando Dios dijo: Sea la luz; Él no cerró los ojos y cruzó los dedos con la esperanza incierta de que algo sucediera. ¡No! Dios habló Su Palabra y ésta lo ejecutó.
Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció (Mat 8.2-3).
¡La Palabra de Dios tiene el Poder en Sí misma para hacerse cumplir!
En la Biblia están contenidas las palabras que salieron de la boca de Dios y que, por consiguiente, se van a cumplir todas. Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que una sola de Sus Palabras deje de cumplirse.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mar 13.31).
La fe es la fuerza espiritual más poderosa del universo pues la fe se basa y fluye de la Palabra de Dios, que es la Biblia.
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora (Mat 8.5-13).
En toda la Escritura no hay un suceso igual a este: ¡Jesús se maravilló por la fe de un hombre! ¿Cómo era la fe de este hombre? Era una fe sencilla que se basaba en la autoridad de la Palabra de Dios: solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
La fe, más que un poder místico adquirido mediante ejercicios espirituales como la oración y el ayuno, es, sencillamente, el estar plenamente convencido(a) que la Biblia es la Palabra de Dios y que por lo tanto, todo lo que Él nos dice a través de ella es la Verdad y se va a cumplir.
Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Nu 23.19).
Dice la Escritura en Hebreos 11.1 que la fe es tener la certeza de cosas que estamos esperando y estar convencidos de aquello que aún no vemos, pero ¿cómo es posible esto? ¿Cómo puedes estar convencido(a) de cosas que no ves, como tu salud o tu bienestar económico cuando lo único que ves son los análisis clínicos y el diagnóstico adverso del médico o la enfermedad o las carencias económicas y los problemas?  ¡Sencillo! Sólo necesitas una Palabra de tu Dios y Padre al respecto, pues si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir, si Dios lo hablo, entonces Él lo va a ejecutar. ¡Él es Dios y NO PUEDE MENTIR!
Así que, si la Biblia dice que:
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Ef 2.4-10).
Entonces:
1.    Dios te ama con tan grande amor que no le importan tanto tus pecados como el darte vida. Una Vida Nueva y Eterna a través del Nuevo Nacimiento (la resurrección).  Una vida plena y abundante (Jn 10.10).
2.    Tu Nueva Vida es espiritual, pues estás sentado(a) en lugares celestiales con Cristo Jesús, con el propósito de mostrar al mundo la riqueza de la gracia y del amor que Dios tiene para contigo.
3.    Ser salvo(a), esto es, tener plenitud de vida y no únicamente tener un pase de entrada para el cielo, es un regalo de la gracia divina y se recibe por medio de la fe.  Lo recibes creyéndole a Dios, pues si la Biblia lo dice, entonces así es.
4.    La fe, la habilidad de decidir creerle a Dios, también es un regalo que Él mismo te dio.
5.    Este amor, bendición y salvación no se dan por obra alguna que tú hayas hecho o puedas hacer. Dios te lo da a ti según el puro afecto de Su Voluntad.
6.    Ahora, gracias a Jesucristo, tú eres hechura de Dios. Has sido creado(a) en Cristo Jesús con propósito: hacer buenas obras, dar fruto.
7.    Estas buenas obras, el fruto del Espíritu, ya han sido preparadas por Dios de antemano para que andes en ellas, ¿cómo? Por medio de la fe, creyendo que estos siete puntos y TODO lo que la Biblia dice es la Verdad. ¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!
Sabiendo esto; sabiendo que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti y que ahora te llama Hijo(a), puedes, entonces, hacer frente a cualquier problema, enfermedad o tribulación, pues tienes garantía, en Su Palabra, que saldrás más que vencedor(a) en todas las cosas, ya que tú todo lo puedes en Cristo Jesús.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
Así que, si te das cuenta, esta Nueva Vida, que Jesucristo pagó para ti a precio de Su propia Vida, fluye de la Palabra de Dios y por lo tanto es Eterna, permanente e inmutable.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día estoy más que dispuesto(a) a creerte, a creer que la Biblia es Tu Palabra y que es la Verdad. Gracias por ese Amor tan grande con que me has amado. Gracias porque no te han importado mis pecados sino mi persona. Gracias por amarme tanto como para hacerme Hijo(a) Tuyo(a). Entiendo en mi mente, y decido creerlo en mi corazón, que yo soy la persona que Tú, mi Dios, dices en Tu Palabra que soy: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, confieso que todo lo puedo en Cristo que me fortalece; caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra más a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno, porque Tú, Señor, estás conmigo; y si Tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Resisto al espíritu de temor y desánimo; echo fuera de mi vida la tristeza y la depresión. Soy sana(o); soy libre; soy prospera(o) y el Amor, el gozo y la paz son mi herencia para vivir una vida plena y abundante. ¡Tengo Vida Eterna! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Diciembre 5                                  Efesios 2   /  Ez 6-7  /  Isa 40
 


miércoles, 4 de diciembre de 2013

¡Cómo hacer frente a cualquier situación!

 
4 de Diciembre
¡Todo lo que respira, alabe al Señor!
Por Riqui Ricón*
Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza (Sal 150.1-2).
Entre más aprendas de la Biblia, más conocerás a Dios y te maravillarás y alegrarás por Su Amor y por Su Fidelidad que Él tiene para contigo.
La alabanza y la adoración son expresiones del corazón agradecido y maravillado ante un Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, quien ha decidido amarte a pesar de cómo has sido tú y de lo que hiciste con tu vida.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
La alabanza y la adoración fluyen del corazón agradecido cuando comprendes que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesús, como el pago de todos tus pecados y así no perderte a ti. Esto lo hizo por Amor y por el deseo que tiene que tú y Él estén juntos, conviviendo por siempre. Y no más como Dios y creatura sino, ahora, como Padre e Hijo.
Esta es la magnificencia de Su grandeza, que tú, siendo como eras, viviendo muerto(a) en delitos y pecado, hayas sido reconocido(a) y aceptado(a) por Dios, mediante la fe en Cristo Jesús.
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados (Col 2.13).
Además de haberte perdonado TODOS los pecados y darte Vida Eterna juntamente con Cristo Jesús, Dios, tu Padre, te escogió antes de la fundación del mundo para ser adoptado(a) como Hijo(a) Suyo(a) para que puedas vivir, en esta tierra, bendecido(a) con toda bendición espiritual.
Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos bendijo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos porque pertenecemos a Cristo. Hace mucho tiempo, antes de que formara el mundo, Dios nos escogió para que fuéramos suyos a través de lo que Cristo haría por nosotros; y resolvió hacernos santos, intachables, por lo que hoy nos encontramos revestidos de amor ante su presencia. Su inmutable plan fue siempre adoptarnos en su familia, enviando a Cristo para que muriera por nosotros, y esto lo hizo voluntariamente en todo sentido. Alabemos a Dios por la extraordinaria gracia que nos mostró y que derramó en nosotros al enviar a su amado Hijo. Tan sobreabundante es su amor que, con la sangre de su Hijo, borró nuestros pecados y nos salvó (Efe 1.3-7 BAD).
¿Cómo no adorar a un Dios y Padre tan bueno? ¿Cómo no vivir eternamente enamorado y agradecido de Aquel que te amó y predestino para ser adoptado(a) Hijo(a) Suyo(a) por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su Voluntad? ¿Cómo no danzar y cantar de alegría ante Aquel que, además, te ha dado Su Espíritu Santo, sólo por haber creído a Su Palabra?
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efe 1.13).
Ahora bien, ¿cuánta trascendencia puede tener esto en tu vida presente? Sean cuales sean las circunstancias que estés enfrentando el día de hoy, puedes tener la certeza, la total seguridad, que este Padre y Dios tuyo no te ha dejado, ni te dejará jamás.
Él no pagó tan alto precio por Amor a ti para luego dejarte a merced de las enfermedades, ni de la pobreza, ni de la tristeza o depresión. ¡No! ¡Nada de eso! Dios es tu Padre y te mira con amor.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
Así que, con esta confianza, con esta certeza, ahora tú sabes que puedes hacer frente a cualquier situación. Puedes dejar de temer y no afligirte más. Puedes cambiar tu estado emocional de la aflicción al gozo, pues sabes que Dios siempre cumple Sus promesas.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Luc 21.33).
¡Dios sí tiene Palabra de Honor! Sin importar lo que pase a tu alrededor, decídete y comienza a alabarle y adorarle con todo tu corazón. Dale una expresión de gozo y alegría a tu fe para con Él. Y recibe la paz que sobrepasa todo entendimiento pues, al fin y al cabo, eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ama, Cristo Jesús.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil 4.7).
No temas, cree solamente. Ten por seguro que de todo problema, angustia o enfermedad vas a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ama, Cristo Jesús. ¡Escrito está!
No pongas tus ojos, ni tu atención, en lo impactante de tu realidad; pon tus ojos y tu atención en tu Padre celestial y en Jesucristo tu hermano mayor. ¡Activa tu fe con la alabanza y la adoración a Aquel que es digno!
¡Alábenlo cielos y tierra, todo lo que respira alabe al Señor!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, sin importar el tipo de aflicción que pueda venir a mi vida, yo sé que puedo confiar en Ti creyendo a Tu Palabra. Señor Jesús, alabo y bendigo Tu Nombre precioso pues, ni las enfermedades, ni la pobreza, ni la soledad, ni el resentimiento, ni el temor pueden robarme el gozo de Tu salvación. Soy Tu Hijo(a) Nacido(a) de Nuevo y no practico el pecado sino que Aquel que fue engendrado por Dios, Cristo Jesús, me guarda y el maligno no me toca. Con toda autoridad, resisto la ansiedad, el temor, la pobreza, la enfermedad, el pecado y la depresión. No los recibo, y los hecho fuera de mi vida. Yo soy heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo, por lo tanto, llamo y declaro la total restauración de mi salud, prosperidad, paz y gozo. En el nombre de Jesús, me gozo y deleito en Tu Presencia mi amado Rey, Señor y Salvador. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Diciembre 4                                  Efesios 1   /  Ez 4-5  /  Sal 150