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lunes, 4 de junio de 2012

¡Aquí está la garantía que hoy vas a vencer!


Sábado 2 de Junio de 2012.
¡Con Tu Santo Espíritu!
Por Riqui Ricón*
Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? (1 S 17.26).
Cuando Dios instruyó a Samuel para que ungiese a David por rey de Israel le dijo, He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero (Hch 13.22). Esta es la cualidad que Dios busca en cualquiera de Sus Hijas e Hijos Nacidos de Nuevo: ¡que tengas un corazón conforme al Suyo y obedezcas Su Palabra!
Quizá estés pensando, ¡como si no supiera eso! Lo interesante aquí es comprender que tú, sí, tú, también tienes esa misma cualidad. Lo único que hay que saber es que, sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11.6).
El simple hecho que estés leyendo este devocional es prueba fehaciente que tienes fe (o que la estás buscando). La forma más sencilla que he encontrado para definir la fe es, si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir, si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar. Esto significa que la fe es creerle a Dios, creerle a Su Palabra.
David no venció a Goliat con honda y piedra, lo venció con su fe al declarar a todo el pueblo de Israel, incluyendo al propio rey Saúl, que Goliat era un incircunciso. ¿Qué estaba diciendo David con eso? Estaba estableciendo su victoria: Ese gigante bravucón no tiene un pacto con Dios, ¡Nosotros sí!
No fue su experiencia de enfrentar leones y osos lo que le daba valor a David. De hecho, lo que le permitía enfrentar a leones y osos era saberse dentro de un pacto con Dios estando consciente que Él jamás faltará a Su Palabra.
Cuando Goliat seguía sus tácticas de temor insultando a David por sus dioses, éste no se amedrentó, no prestó atención a las ofensas, ni a lo alto de la estatura, ni a la musculatura del gigante, sino que se fortaleció en el Señor y en el poder de Su fuerza, poniendo sus ojos, mente y corazón en la Palabra de Dios. David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo, declarando en voz audible: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos (1 S 17.45-47).
¿Te das cuenta? David no venció a Goliat con honda y piedra. Lo venció con su fe poniendo la Palabra de Dios en Su boca.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Al igual que Josué y David, tú puedes enfrentar a tus gigantes con la certeza de vencerlos porque Dios lo ha dicho así en Su Palabra.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).
El Amor que Dios siente por ti es tan grande que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Esto lo hizo para justificarte, perdonarte y, así, establecerte como Su propia(o) Hija(o).
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.15-17a).
Dios no te ha dejado, ni te dejará. Tú le eres más especial que David, pues, a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, ahora tú eres el especial objeto del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 7.22; 8.6)
Éste, el Nuevo Pacto, es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Tiene un fiador y una garantía.
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efe 1.13-14).
¡Cristo Jesús en persona es tu fiador en el Nuevo Pacto y el Espíritu Santo es tu garantía!
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
Sea cual sea la situación que estás enfrentando el día de hoy, tú no necesitas honda, ni piedra; lo único que tienes que saber, y creer, es que Dios te ama y ha comprometido Su Palabra mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesucristo, para hacer de ti una Nueva creatura, un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
Recibe esto mediante la fe, creyendo que es así pues está escrito en la Palabra de Dios. Él lo ha hablado, acerca de ti, y lo va hacer; Él lo ha dicho, respecto a ti, y lo va a ejecutar. Dios no miente. Ahora tienes a Cristo Jesús como tu fiador y al glorioso Espíritu de Dios como tu garantía. ¡No hay forma que puedas perder!
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zac 4.6).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy quiero decirte que no importa lo que pase a mi alrededor, yo te alabare y te adoraré, pues ahora sé lo que has hecho por mí y dentro de mí. Gracias, Señor Jesús, porque Tú, siendo Dios, no estimaste el ser igual a Dios como cosa a que aferrarte, sino que Te despojaste a Ti mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, Te humillaste a Ti mismo, haciéndote obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Todo por amor a mí, para hacerme un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. ¡Gracias por Tu Sangre! Con ella lavaste todos mis pecados. ¡Gracias por Tu resurrección! Con ella venciste a la muerte y me diste la Vida Eterna. ¡Gracias por el Nuevo Pacto! ¡Soy un(a) Hija(o) de Dios! Bendito Espíritu Santo, ¿qué te puedo decir a Ti? Que te amo. Que te adoro y cada día Te necesito más y más. Tú eres mi amigo, mi consejero y mi ayudador. Gracias por ser la promesa del Padre la cual Jesús dijo vendría sobre mí. Espíritu Santo, Tú eres mi garantía, las arras de mi herencia para la redención de la posesión adquirida. ¡No hay forma que pueda perder! ¡Todas las cosas me ayudan a bien! Yo, _______________ (tu nombre aquí), he sido llamada(o) conforme al propósito de Dios, mi Padre. Quien me predestino para que fuese hecha(o) conforme a la imagen de Su Hijo, para que Jesús fuese mi hermano mayor.  Dios, el Espíritu Santo, está en mí y conmigo. Jesús, ¿qué puedo decir a todo esto? Si Tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Padre celestial, si Tú no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por amor a mí, ¿cómo no me darás también con Él todas las cosas? ¿Quién me acusará si soy escogida(o) de Dios? Dios es el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo es el que murió por mí; más aún, el que también resucitó por mí, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti soy muerta(o) todo el tiempo; Soy contada(o) como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas, Yo, _______________ (tu nombre aquí),  soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy segura(o) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor y Salvador. Así que, Satanás, tú vienes a mí con problemas y enfermedades y aflicciones; mas yo vengo a ti en el nombre de Jesús, el Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Dios, mi Padre, te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Jun   2                          Ro 8  /  1 Sam 17  /  Sal 62



viernes, 1 de junio de 2012

¿Qué significa ser heredera(o) de Dios?




Viernes 1 de Junio de 2012.

¡Eres Eterna(o)! ¡Vivirás para siempre!

Por Riqui Ricón*

Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre (Sal 61.4-5).

Cuando, con una sencilla oración, hiciste a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida, Naciste de Nuevo y adquiriste derechos y privilegios que solamente los Hijos de Dios pueden tener. Uno de estos es vivir para siempre, ¡la Vida Eterna!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Satanás, tu adversario, tratará con todos sus recursos que tú olvides quién ahora eres. Utilizará personas, circunstancias, enfermedades y aflicciones para que dejes en segundo o tercer plano el hecho que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI)

Sin importar tus circunstancias o condición actual, la Verdad es que Dios te ama; que tú eres tan importante para Él que, gracias al sacrificio de Su Hijo, Jesús, ahora Él te llama Hija(o) y tienes toda la libertad, y garantía, para habitar con Él, en Su Presencia, ¡para siempre! Estás segura(o) bajo la cubierta de Sus alas, porque Él ha escuchado tu oración. Y Dios, tu Padre, te ha dado la heredad de los que temen, aman, Su Nombre.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Ro 8.15-17).

¡Eres heredera(o) de Dios y coheredera(o) con Cristo! ¿Qué te puede hacer el mundo? ¡Habitas a la sombra del Altísimo y moras bajo la sombra del Todopoderoso! ¿Quién te puede vencer? Padecer juntamente con Cristo significa creer; significa tener la certeza que ahora eres Hija(o) del Dios, pues sólo así se cumplieron los padecimientos del Rey, quien por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios (He 12.2).

Jesús sabía perfectamente quién era Él y cuál era Su propósito en este mundo. Tú sabes perfectamente que, ahora, al igual que Jesús, eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y que tu Padre te ha dejado en este mundo para que, reinando con toda autoridad, establezcas Su reino, aquí y ahora.

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 S 16.7).

No te mires a ti misma(o) como se mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos. No te fijes en tus circunstancias, ni en tus capacidades. Mírate como Dios te mira.

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.26-27).

Mírate a ti misma(o) a través de Su Palabra donde te dio un corazón nuevo, eres hecha(o) espíritu nuevo y tienes en ti, y contigo, al glorioso y poderoso Espíritu de Dios

Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá (1 S 16.13).

David fue ungido con aceite y, desde ese día en adelante, el Espíritu Santo vino sobre él. ¡Tú has sido ungida(o) con la Sangre Preciosa del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! ¡Ahora, el Precioso Espíritu de Dios vive en ti y contigo! ¡Eres Nueva creatura! Las cosas viejas pasaron y lo mejor de tu vida se extiende delante de tus pies.

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia (Ro 5.17).

Pienso yo que en un momento de debilidad, el apóstol Pablo dejó de mirar la Perfecta Ley, la de la libertad, y exclamó, ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Sin embargo, por el Espíritu Santo, enseguida se contestó a sí mismo, Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (Ro 7.24-25).

Es Jesucristo quién te ha dado la victoria sobre el pecado y sobre la muerte. Es el Espíritu Santo quién te ha hecho Nacer de Nuevo, y no de una simiente corruptible, sino de la semilla incorruptible que es la Palabra de Dios. ¡Eres Eterna(o)! ¡Vivirás para siempre!

¡Esta es la heredad de los que temen (aman) Su Nombre!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso y confortante es saber que soy Tu Hija(o). Que me amas tanto que preferiste entregar a Tu propio Hijo, para pagar todos mis pecados, antes que perderme a mí. ¡Gracias, Señor! ¡Te amo con todo mi corazón! Ahora sé, y creo, que el pagar todos mis pecados apenas fue el inicio de algo muchísimo mejor: ¡ser adoptada(o) Hija(o) Tuya(o) según el puro afecto de Tu Voluntad! Señor Jesús, recibo la Vida Eterna que, a tan alto precio, compraste para mí. ¡Gracias, Señor! Precioso Espíritu Santo, Tú eres la arras de mi herencia, mi garantía, para hacer de mi vida esa vida plena y abundante que Tú, mi Señor, deseas para mí. ¡No hay forma que pueda perder! Tú estás conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡No voy a temer! Yo, _____________ (tu nombre aquí), no he recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y te digo a Ti, mi Dios, Abba, Padre, Papá, Papito. ¡Gracias Espíritu Santo! Hoy oro a Ti para declarar en plena certeza de fe, que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. Así que, TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. Yo soy Tu Hija(o) y ya he vencido, porque mayor eres Tú, que estás en mí, que el que está en el mundo. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         31                        Ro 7  /  1 Sam 16  /  Sal 61





jueves, 31 de mayo de 2012

¡Cómo se aseguró Dios que yo voy a triunfar!




Jueves 31 de Mayo de 2012.

¡Vida Nueva!

Por Riqui Ricón*

Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche…  Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey (1 S 15.10-11, 22-23).

Realmente es triste como termino sus días sobre la tierra el rey Saúl: sin creer, ni obedecer la Palabra del Señor. Por no creerle a Dios, vivió en rebeldía, fue desechado y no pudo cumplir el propósito de su vida.

¿Cómo puedes tú evitar caer en semejante error? Pues, sencillamente, creyéndole a Dios; creyendo que la Biblia es, efectivamente, lo que dices que es: la Palabra de Dios y no miente; te ha sido dada por Dios para tu bien y beneficio. Sólo por medio de la Palabra de Dios podrás alcanzar la vida plena que el Padre te desea y entonces cumplirás tu propósito en este mundo.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.7-9).

La fe viene por oír la Palabra de Dios, por ponerla en tu boca, mente y corazón, sabiendo a ciencia cierta que TODO lo que Él ha dicho lo va a cumplir, que TODO lo que Él ha hablado lo va a ejecutar. Así que, si Dios dice que esforzándote con valentía por poner Su Palabra en tu boca, meditando en ella de día y de noche, vas a poder guardar y hacer conforme a todo lo que en ella está escrito; ¡eso es, exactamente, lo que va a suceder! Y, entonces, solamente entonces, harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Si tú tienes la certeza que la Biblia, la Palabra de Dios, es la verdad infalible, puedes comprender porque jamás estarás en la misma situación que Saúl, pues, en Cristo Jesús, tu Padre celestial ya te proveyó la victoria sobre el pecado.

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Ro 6.1-4).

Las palabras a fin de que, ponen por implícito que el propósito de la muerte y resurrección de Jesucristo es darte una vida totalmente nueva por medio de la regeneración o nuevo nacimiento. No es un borrón y cuenta nueva con el riesgo de que vuelvas hacer los mismos pecados sino que ahora eres, en Cristo Jesús, una nueva creación, un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo; esto quiere decir, que ahora tú eres una nueva especie de ser que no existía antes. Ni ser humano, ni pecador, ni creatura, ni imperfecto, ni pecador salvo por gracia, sino un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, renacida(o), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Ti 3.3-7).

Entonces, de acuerdo a la Palabra de Dios, tú ya no eres la(el) misma(o) pecador(a) que antes eras, sino que has sido creada(o) de nuevo según Dios en justicia y santidad de la verdad (Efe 4.24). ¿Por qué entonces sigues luchando con tu vieja naturaleza? Porque, aunque tú eres espíritu justo y santo creado de nuevo por Dios, Satanás trata, con todos los medios posibles, de convencerte y engañar a tu alma que eres la(el) misma(o) pecador(a). De esta forma, podrá mantenerte condenada(o), luchando en tus fuerzas, tratando de ser justa(o) y santa(o). En cambio, el Plan de Amor de Dios, tu Padre, es espectacularmente poderoso y sencillo: que llegues a saber y a creer que, por Cristo Jesús, ya eres santa(o), justa(o) y perfecta(o) y lo único que tienes que hacer es manifestarlo en tu vida, ¡viviéndolo!

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Ro 1.16-17).

Si has reconocido a Jesucristo como tu Señor y Salvador, entonces, tú, mi estimada(o) amiga(o), eres ese(a) justo(a) que vive por fe. Ese(a) justo(a) que vive creyendo que la Biblia es la Palabra de Dios y, por lo tanto, es la verdad y se cumplirá todo lo que en ella escrito está.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, cómo no estar agradecido por tanto Amor para conmigo; por Tu gracia me has justificado, santificado, perdonado y regenerado. ¡Soy hecha(o) de nuevo! Por la fe en Tu Palabra y en Tu Hijo Jesús, tengo la victoria sobre el pecado pues, ya no soy más la(el) misma(o) pecador(a), ahora soy Tu Hija(o). Un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es Tu Palabra, Señor. Gracias Jesús, por tu gran Amor. Amado Espíritu Santo, con tu ayuda me propongo a nunca olvidar lo que me dices en Tu Palabra. Ahora sé que, por lo que Tú hiciste por mí en la cruz, Señor Jesús, no sólo fui perdonada(o) de todos mis pecados, sino que, y sobre todo, Dios, el Todopoderoso, me ha adoptado como Hija(o) Suya(o), según el puro  afecto de Su Voluntad. Yo estoy en Cristo y las cosas viejas ya pasaron he aquí que TODA mi vida es hecha Nueva. Gracias amado Padre celestial, muchas gracias. Hoy puedo levantarme y hacer frente a cualquier circunstancia adversa en mi vida, porque sé que sé, que Tú, mi Dios estás conmigo. Y qué pues diremos a esto, si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? El que no escatimo ni a Su propio Hijo sino que lo entregó por amor a mí, ¿cómo no me dará, juntamente con Él, todas las cosas? ¡Gracias Abba, Padre! Hoy oro a Ti para declarar en plena certeza de fe, que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. Así que, TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. Yo soy Tu Hija(o) y ya he vencido, porque mayor eres Tú, que estás en mí, que el que está en el mundo. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011




Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo         31                        Ro 6  /  1 Sam 15  /  Sal 60





miércoles, 30 de mayo de 2012

¡Cómo puede Dios, ayudar a una persona como tú!


Miércoles 30 de Mayo de 2012.
¡Justificada(o) por la fe!
Por Riqui Ricón*
Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos (1 S 14.6).
En primera de Samuel, capítulo catorce, la Escritura relata que ese día Dios, por medio de Jonatán, dio una gran victoria a Israel sobre sus enemigos. Eso fue posible gracias a que Jonatán puso toda su confianza sobre Dios. Semejante confianza provenía de tener la certeza de, al menos, dos cosas: primero, Dios estaba con él, y segundo, no hay nada difícil para Dios.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31)
Aunque Israel y su rey, Saúl, estaban amedrentados por el temor y superados en número, Jonatán, acompañado solamente por su escudero, acudió seguro y confiado hacer frente a sus enemigos, sabiendo con certeza que Dios estaba con él.
La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, enseña claramente que tu lucha, sea cual sea lo que estás enfrentando el día de hoy, no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efe 6.12).
Dios, en Su misericordia y poder (recuerda que no hay nada difícil para Él), decidió entregarte la victoria sobre todos tus enemigos, por medio de la fe. Lo cual quiere decir que lo único que requiere de ti es que creas, que le creas a Él, creyendo Su Palabra.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios (Ro 5.1-2).
Así que, lo tremendamente hermoso del Evangelio, las buenas nuevas, es que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesús, antes que perderte a ti; que ahora has sido justificada(o) y perdonada(o) para, así, ser llamada(o) por Dios Hija(o) Suya(o) y eso, precisamente, es lo que ahora tú eres: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1).
Sea lo que sea que estés enfrentando el día de hoy, ten paz para con Dios. ¡Él está contigo! No te ha dejado ni te dejará. Por medio de Jesucristo ya tienes entrada (usando tu fe) a la gracia de Dios.
para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro (Ro 5.21).
Se trata, pues, de reinar sobre toda circunstancia por medio de la gracia de Dios que te ha justificado, esto es, por la Gracia de Dios, has sido hecha(o) justa(o) cuando Cristo Jesús pagó todos tus pecados al morir en esa cruz y por esa misma Gracia se te ha concedido la Vida Eterna de un(a) Hija(o) de Dios por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida (Ro 5.10).
¡Mucho más! Cómo me gusta esta expresión cuando viene de la boca de nuestro Dios y Padre. ¡Tú eres salva(o), plena(o), por la vida de Jesús! Jesús fue el primer Hijo de Dios Nacido de Nuevo y esa Vida que le impartió el Espíritu Santo ahora fluye con todo su Poder y vitalidad, dentro de ti.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
¡Esta es la Palabra de Dios! ¡Él no miente! Todo, absolutamente todo, Su Amor, Sus promesas, Su Poder, Su identidad, se recibe por medio de la fe. Fe es creerle a Él. Fe es creer que Su Palabra, la Biblia, sin lugar a dudas, se va a cumplir toda.
Así que, ya has sido justificada(o) por tu fe y tienes paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Entonces, si Dios dice en Su Palabra que tú todo lo puedes en Cristo; si Dios dice en Su Palabra que en todas las cosas eres más que vencedor(a); si Dios dice en Su Palabra que por las llagas de Jesús tú ya has sido sanada(o); si Dios dice en Su Palabra que Él desea que tú seas prosperada(o) en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma; entonces, ¡Recíbelo por fe!
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Jn 5.4).
¡Tú eres esa(e) Hija(o) de Dios que YA ha vencido al mundo!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy quiero agradecerte por tu Gracia y por la fe que me has dado. Gracias por tanto y tan grande Amor. Yo, como Jonatán, sé que no estoy sola(o), sino que Tú, Poderoso Dios, estás conmigo. Sé que nada hay imposible para Ti, y sé cuánto me amas. Así que, Señor, Tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Tú eres la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntan contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropiezan y caen. Aunque un ejército acampe contra mí, NO temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estoy confiada(o). Señor Jesús, por lo que hiciste por mí en la cruz, ahora yo habito al abrigo del Altísimo y moro bajo la sombra del Omnipotente. Te digo hoy, mi Dios: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, yo en Ti confío. En esta hora, Tú me librarás del lazo del cazador, De la peste destructora. Con Tus plumas me cubrirás, Y debajo de sus alas yo estoy segura(o); Escudo y adarga es Tu verdad. No temeré el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a mi lado mil, Y diez mil a mi diestra; Mas a mi no llegará. Porque Te he puesto a Ti, mi Dios, que eres mi esperanza, A Ti Altísimo, por mi habitación, No me sobrevendrá mal, Ni plaga tocará mi morada. Pues a Tus ángeles mandarás acerca de mi, Que me guarden en todos mis caminos. En sus manos me llevarán, Para que mi pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisaré; Hollaré al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en Ti yo he puesto mi amor, Tú también me librarás; me pondrás en alto, por cuanto he conocido Tu nombre. Señor, yo te invocaré, y Tú me responderás; Conmigo estarás Tú en la angustia; me librarás y le glorificarás. Me saciarás de larga vida, Y me mostrarás Tu salvación. Por lo tanto, Padre celestial, este día declaro que yo, _______________ (tu nombre aquí), ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! ¡Soy feliz! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, mi Señor Jesús! Cualquiera que sea mi situación el día de hoy, sé y creo que, ¡Yo soy un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo! Y ya he vencido. En el nombre de Jesús. Amén.
 *Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         30                        Ro 5  /  1 Sam 14  /  Sal 59