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lunes, 21 de mayo de 2012

Sin importar tu condición actual, ¡Tú puedes hacer de tu vida una vida plena!


Lunes 21 de Mayo de 2012.
¡Palabra de Honor!
Por Riqui Ricón*
Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová (1 S 2.12).
Ofni y Finees eran hijos del sumo sacerdote Elí y no conocían a Dios. Es interesante notar lo que la Escritura aquí nos enseña: Puedes ser descendiente de Abraham, israelita, hija(o) del sumo sacerdote, ministrar en el templo siendo reconocida(o) por la gente y, con todo, no conocer al Señor.
A pesar de ser hijos del sumo sacerdote, Ofni y Finees eran hombres impíos que vivían y actuaban impíamente. ¿Por qué Elí no pudo enseñar, corregir y dirigir correctamente la vida de sus hijos? La respuesta a esta pregunta es simple y asombrosa:
El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia (1 S 3.1).
¡Israel había hecho a un lado la Palabra de Dios!
¡Es tan simple! ¡Lo hemos sabido todo el tiempo! ¡Lo hemos enseñado y predicado continuamente! La Palabra de Dios, la Biblia, es la Verdad y contiene toda la sabiduría y el poder para realizar una vida plena y abundante.
Es asombroso como, desde los tiempos de Samuel hasta hoy en día, aquellos a quienes se les ha revelado el Amor y la fidelidad de Dios son movidos tan fácilmente de Su Palabra. Parece que realmente no le es difícil al adversario utilizar las circunstancias y los apetitos de la carne para que el pueblo escogido relegue a segundo o tercer término la Palabra de Dios.
Amada(o), me apena decirte esto, pero es Verdad, si tú no haces de la Biblia, la Palabra de Dios, la norma y pauta primordial de tu existencia, vivirás siempre a merced de tu adversario, el diablo. Siendo controlada(o) continuamente por emociones y sentimientos que cambian continuamente y que fluyen según sea la realidad o circunstancia a la que te enfrentes.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino (Sal 119.105).
Quien no vive a la luz de la Palabra de Dios no vive plenamente, pues transita por este mundo bajo los términos fluctuantes de sus propias emociones.

Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás (Sal 50.14-15).
Honrar a Dios no es otra cosa que reconocer que Él es honorable. Honrar a Dios es creerle a Él, creerle a Su Palabra, pues el honor de una persona se manifiesta en el hecho de ser digno de confianza.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11.6-7).
Nunca podrás agradar a Dios si no honras Su Palabra, pues la fe no es otra cosa más que creerle a Dios, creerle a Su Palabra.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-18).
Recuerda siempre que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Él jamás ha deseado traer condenación a tu vida sino plenitud, pues plenitud de vida es lo que significa ser salvo.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI)
Dios te ama tanto que ahora, gracias a Jesús, Él te ha llamado Su Hija(o), y esto, precisamente, es lo que eres: un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Ahora eres nueva creatura, las cosas viejas pasaron y todas han sido hechas nuevas. Has Nacido de Nuevo de una simiente incorruptible que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).
Tú no eres como Ofni y Finees. Tú si conoces a Dios pues Su Palabra vive dentro de ti por la Sangre de Jesús, la Sangre del Nuevo Pacto. Dios lo prometió y lo cumplió el día que aceptaste a Jesús como tú Señor y Salvador. Por esto, tu vida cambió. Por esto, ahora eres una nueva especie de ser que no existía antes, un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. ¡Por Su Palabra de Honor!
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
La Biblia, la Palabra de Dios, es la garantía escrita que Dios ya te ha dado, por medio de Jesucristo y Su Palabra, el Poder, la habilidad, de hacer prosperar tu camino y que todo te salga bien.
¿Qué pues dirás a todo esto? Si Dios es contigo…
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, ahora comprendo cuán importante es para Ti que yo honre Tu Palabra. De toda duda y de haberme alejado de Tu Palabra, la Biblia, me arrepiento y te pido perdón. Dios, entre más leo y medito Tu Palabra, me asombro más y más de Tu Grande y Eterno Amor por mí. Señor Jesús, es Tu Vida, Tu Sangre, Tu muerte y resurrección lo que me habilita para la Vida Eterna. ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! ¡Cómo no voy amarte! ¡Cómo no he de adorarte! Siendo Tú quién eres, Dios Verdadero, hiciste de mí un(a) Hija(o) Tuya(o) Nacida(o) de Nuevo. ¡Lo creo y lo recibo! Por tanto, estoy segura(o) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar de Tu amor, mi Dios y Padre, que es en Cristo Jesús mi Señor. Así que, declaro que estoy habilitada(o) por la Palabra de Dios con la Vida Eterna para reinar sobre la tierra. Voy a establecer Tu Reino poniendo Tu Palabra, Señor, en mi mente, boca y corazón. Yo soy la persona que Dios dice que soy en Su Palabra, la Biblia. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichosa(o) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. ¡Gracias por mi Victoria sobre la muerte! ¡Soy libre de la ley del pecado y  de la muerte! ¡La Palabra de Dios me ha hecho así! En el nombre de Jesús. Amén
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         21                        Hch 27. 1-12  /  1 S 2.12-36  /  Sal 50



viernes, 18 de mayo de 2012

¡Cómo hacer de tu vida una Aventura!



Lunes 14 de Mayo de 2012.
¡Nada ni nadie me pueden detener!
Por Riqui Ricón*
Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena; ¿y vosotros no haréis nada? No seáis perezosos en poneros en marcha para ir a tomar posesión de la tierra (Jue 18. 9).
Que hermoso es saber que tu vida, como Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, está llena de aventura y de acción por delante. Tan solo necesitas ser como los hijos de Dan y comenzar a explorar la región. ¡Explora la Biblia! Lee y medita la Palabra de Dios hasta que te des cuenta que, en Verdad, es muy Buena la Nueva Vida que has heredado.
¿Cómo puedes llegar a este conocimiento o revelación cuando tu propia vida parece ser algo totalmente opuesto a una maravillosa aventura? Comprendiendo que la buena voluntad de Dios para tu vida es agradable y perfecta, cambiando, de este modo, tu forma de pensar y de ver todas las cosas.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Ro 12. 2).
La única forma posible de transformarte por medio de la renovación de tu entendimiento es cambiando tu forma de pensar. Esto sólo lo consigues haciendo de la Biblia la prioridad máxima y apremiante de tu vida. Todos los pensamientos y sentimientos de fracaso, rechazo, temor, resentimiento, soledad y derrota que has acumulado a lo largo de tu vida, sólo pueden ser eliminados con la luz de la Verdad. Esta Verdad no es otra que la Biblia, la Palabra de Dios.
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro 10. 17).
La propia fe que necesitas para entrar a poseer todo lo que ya es tuyo por la Sangre de Jesús, es resultado de leer y meditar la Palabra de Dios.
Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre (Hch 22. 14-16).
Amada(o), no te dejes engañar, tú has sido escogida(o) por Dios para que conozcas Su Voluntad y escuches Su Palabra, pues Él tiene todo un Plan para que en realidad vivas una vida con propósito.
Donde quiera que estés, cualquiera que sea la actividad que realices, estás destinada(o) a ser Luz en las tinieblas, pues eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida de Nuevo y la Palabra de tu Padre celestial es Verdad en tu boca.
Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y comienza a creer que eres esa princesa, ese príncipe, del Dios Altísimo y recibe tu sanidad, libertad y restauración, las cuales, Jesucristo compró para ti al precio de Su Sangre. Permítete creer lo que Dios dice de ti en Su Palabra.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo  (Ro 8.15-17b).
¡El Espíritu de esclavitud y temor nada tiene en ti! ¡Eres un(a) Hija(o) y Heredera(o) del único Dios Vivo y Verdadero! Él, tu Papá, ha establecido para este mundo y para este tiempo que tú, Su Hija(o), todo lo puedes en Cristo y en todo problema, enfermedad o aflicción, ¡ya eres más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús!
Así que, ¡no te detengas! Como decimos los mexicanos, toma al toro por los cuernos, sigue adelante, tómate de la mano del Espíritu Santo en oración, llénate de la Biblia, que es la Palabra de Dios, y la fuente de tu fe y disfruta la aventura de tu vida, pues lo mejor está delante de ti. ¡Dios está contigo! ¡No hay forma que puedas perder!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, gracias porque este día puedo declarar en Tu Presencia que soy amada(o) y escogida(o) por Ti. Me determino, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a no dejarme engañar por palabras y pensamientos de desaliento, fracaso o derrota. Yo creo lo que Tú dices acerca de mí: que por Tu Sangre, Señor Jesús, me has redimido de todo pueblo, lengua o nación; y me has hecho un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo como reina/rey y sacerdotisa/sacerdote para nuestro Dios, y reinaré sobre esta tierra. Me levanto, en tu nombre Jesús, a cumplir el propósito y destino eterno que compraste para mí en esa cruz. Por lo tanto, hoy declaro que soy sana(o), soy libre, soy próspera(o) en todas las cosas. Resisto, con la Palabra de Dios, al espíritu de temor, al desaliento y a la depresión; no recibo a la enfermedad, ni a la pobreza; perdono a todos los que me han lastimado y defraudado y recibo la salud, el gozo, la paz y el amor que son mi herencia y mi derecho, Voy hacer de mi vida una vida que valga la pena vivirse. ¡Voy a vivir una vida plena y abundante! ¡Nada ni nadie me pueden detener! En el nombre de Jesús.  Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         14                        Hch 21. 37-22. 29  /  Jue 17-18  /  Sal 43



lunes, 14 de mayo de 2012

¡Cómo hacer que tiemblen y huyan los problemas, enfermedades y aflicciones!





Domingo 13 de Mayo de 2012.
¡Con Tu Presencia!
Por Riqui Ricón*
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? (Sal 42. 1-2).
En el corazón de cada creyente, de cada Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, existe un clamor, un reclamo, que fluye de la profunda necesidad que tenemos de la Presencia de nuestro Dios y Padre. No sólo en momentos de apremiante necesidad, sino en cualquier momento, desearía poder reducir la velocidad de los acontecimientos que me rodean para acallar mí alma y disfrutar la delicia de la comunión con Aquel que me ama tanto que dio Su propia vida por amor a mí: Cristo Jesús.
Lamentablemente, muchos creyentes dejan de lado su identidad como Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo y acuden delante de Su Padre mayormente para pedir ayuda en los momentos de necesidad. Desconociendo mucho de Su Amor, Poder y Fidelidad se olvidan que Aquel que da de comer a las aves y viste a los lirios del campo, prometió cuidar de nosotros.
Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas (Luc 12. 28-31).
Es muy importante que comprendas que el reino de Dios no es un lugar físico, sino un sistema de gobierno que se rige bajo las leyes de la fe y del Amor que Dios mismo estableció en Su Palabra, la Biblia.
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz (Mar 10.17-21).

¡Dios es bueno! Lo único que pide de ti es que permanezcas en Su Palabra, creyéndole a Él. Que te mantengas firme en creer lo que Dios dice acerca de quién ahora tú eres. Tú ya no eres más una creatura, ni hombre o mujer de poca fe; ahora, por Cristo Jesús, por Su Sangre preciosa derramada hasta la última gota en esa cruz por amor a ti, eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, amada(o) y adquirida(o) para Dios al precio más alto. Tú fuiste comprada(o) al único precio que, una vez saldado, puede establecerte con TODA JUSTICIA como un(a) Hija(o) legítima(o) de Dios. Ese precio fue la muerte y resurrección de Su propio Hijo, Jesús.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8. 32).
Tú comienzas a establecer el reino de Dios cuando crees Su Palabra, primeramente en tu vida al hacer de la Biblia la norma máxima de tu vida poniéndola en tu boca, mente y corazón; ésta, la Palabra de Dios, que no miente, produce un cambio en tu forma de pensar renovando tu mente y llenándote de fe. Ahora, te das cuenta que, de acuerdo a Su Palabra, eres un(a) ciudadana(o) del Reino. Te das cuenta que en verdad, literalmente, eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y, por lo tanto, no existe problema, enfermedad, situación, ni condición alguna que te pueda separar del Amor de Dios, que es en Cristo Jesús, tu Señor y Salvador. Esto te hace, necesariamente, más que vencedor(a) en todas las cosas.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Sal 42. 5).
Esperar en Dios no significa resignarse con la esperanza de que Él, si quiere, haga algo a tu favor. ¡No! Esperar en Dios significa ser constante y persistente para recibir lo que Él te ha prometido. Significa tener tal conocimiento de Su Persona que puedes permanecer en Su Presencia en tranquila adoración, teniendo la certeza de lo que estás esperando y la convicción de que aquello que aún no ves se materializara, pues Él te lo ha prometido y jamás faltará a Su Palabra.
¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos? A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob, El cual cambió la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca (Sal 114.5-8).
De hecho, la Biblia declara que, por la Sangre del Nuevo Pacto, tú has sido totalmente renovada(o) y el Espíritu Santo, Dios mismo, ahora está en ti y contigo. Así es, Su Amorosa y Formidable Presencia está en ti y contigo, por lo tanto, puedes tener la certeza (y la paz, que sobrepasa todo entendimiento), que esos problemas, enfermedades o aflicciones, están temblando y huyendo a la Presencia del Dios de Jacob, el cual cambia tu lamento en baile y te ciñe toda(o) de alegría (Sal 30.11).
Así que, no pongas tu atención a lo difícil de tu situación, ni en tus emociones o sentimientos al respecto. Atiende a la Palabra de Dios, disfruta Su Presencia y comienza alabar y adorarle. Resiste al diablo y sus mentiras y no te permitas estar en ansiosa inquietud. Eres un(a) Hija(o) del Rey y puedes esperar constante y persistentemente en Su Palabra, pues primero el cielo y la tierra dejarán de existir, antes que Dios, tu Padre, deje de cumplirte Su Palabra.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día quiero alabarte y adorarte más que nunca. Eres mi Padre, mi amigo, mi Dios, mi Rey, Señor y Salvador. Sin Ti no vivo. Gracias por lo que has hecho por mí y en mí. ¡Soy Nueva creación! Gracias Jesús por Tu Sangre preciosa que me ha lavado y limpiado de toda mi maldad y hoy soy justa(o) santa(o) y perfecta(o) por lo que Tú hiciste por mí en esa cruz. ¡Te amo, Jesús! En Tu nombre resisto al espíritu de temor y duda. Sé, que sé, que en todas las cosas soy más que vencedor por medio de Tu Amor, que estás en mí y conmigo. Hoy le digo a mis circunstancias que Tú estás conmigo y si Dios es conmigo ¿quién contra mí? ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera! ¡Soy dichosa(o)! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! En Tu Presencia Señor yo tengo plenitud de gozo. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         13                        Hch 21. 1-36  /  Jue 16  /  Sal 42



viernes, 11 de mayo de 2012

¡Cómo conquistar la adversidad!


Viernes 11  de Mayo de 2012.
¡Por Tu Palabra, Señor!
Por Riqui Ricón*
Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él? (Jue 13. 12).
¡Cómo me gusta encontrar en la Biblia la enseñanza que lo único que tenemos que hacer es creer que la Palabra de Dios es la Verdad! Manoa, el padre de Sansón, no le cabía la más mínima duda que lo que Dios les había dicho por medio del ángel se cumpliría, por eso pudo afirmar, Cuando tus palabras se cumplan
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí (Jn 14. 1).
Amada(o), es tiempo de poner mucha atención, pues creer en Dios o creer en Jesús, NO SIGNIFICA creer que ellos existen. Tampoco se trata de tener la certeza de que Jesús caminó por este mundo enseñando, predicando y sanando. Creer en Dios no es estar convencido que Dios fue el creador del universo. Lo realmente significativo para tu vida comenzará en el momento que comiences a creerle a Dios; a creerle a Su Palabra. Tu vida comenzará a tener verdadero significado en el momento que veas la Biblia como las Palabras que han salido de la boca de Dios y que, por lo tanto, se van a cumplir todas, sin faltar alguna de ellas.
y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados (Hch 20. 9-12).
¿Cómo puede alguien utilizar su fe para resucitar un muerto, sanar un enfermo, restaurar un matrimonio, salir de la pobreza o sanar su corazón? Si lo piensas bien, esto realmente es sencillo. Sólo tienes que encontrar dónde en la Biblia Dios dice que lo puedes hacer, pues si Dios lo dice, entonces, es la Verdad e inevitablemente tiene que suceder.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre (Jn 14. 12).
El Padre de Jesús es Dios y resulta que, por la muerte y resurrección de Jesús, y tu Nuevo Nacimiento, Dios también es tu Padre. Así que, las condiciones están listas para que comiences hacer las mismas cosas que Él hizo y aún mayores. Si le puedes creer a Dios, pues para la (el) que le cree a Dios TODAS las cosas le son posibles.
Ved qué amor nos ha dado el Padre: que hijos de Dios nos llamemos; y somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció (1 Jn 3.1).
Es el Amor que Dios siente por ti, expresado en la muerte y resurrección de Jesucristo, lo que te habilita como un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. Es este gran Amor lo que te levanta el día de hoy de cualquier condición de pobreza, enfermedad, angustia o soledad, para establecerte en la posición de victoria que ahora te pertenece.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
¡La Biblia es la Palabra de Honor de Dios! ¡Ten ánimo! Sin importar cuál sea la condición en la que hoy te encuentras, tu Padre, el Todopoderoso, jamás dejará de cumplir todo lo que ha dicho acerca de ti. ¡El cielo y la tierra pasarán, mas su Palabra nunca faltará!
Oremos en voz audible.
Amado Padre celestial, que hermoso es saberse Tu Hija(o). Que por medio del precio que Jesús pagó por mí, ahora soy Tu heredera(o) y coheredera(o) junto con Jesús. Gracias, Señor, porque tengo fe. La fe que me has dado, de la cual Tú, Jesucristo, eres autor y consumador. Gracias por Tu Palabra, la Biblia. Es Tu Palabra de Honor y alumbra mi vida y mi camino pues vivo confiado siempre y asegurado pues sé, que sé, que todo lo que has dicho se va a cumplir y que no faltaras a ninguna de todas Tus palabras. Gracias porque Tu Palabra es la certeza de todo lo que estoy esperando, de todo lo que aún no veo. Sin importar mi circunstancias o situación, hoy puedo afirmar que, ¿Quién me acusará si soy escogida(o) de Dios? Dios, Tú eres el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo es el que murió por mí; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti soy muerta(o) todo el tiempo; Soy contada(o) como oveja de matadero. Antes, en todas estas cosas, yo, ______________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy segura(o) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Ti, Cristo Jesús, mi Señor, Rey y Salvador. Por lo cual, me declaro arriba y no más abajo; adelante y ya no detrás; ¡Soy sana(o)! ¡Soy Libre! ¡Soy próspera(o)! Creo y recibo el Amor, el gozo y la paz que sólo yo, un(a) Hija(o) del Rey, puedo experimentar para vivir una vida en la Plenitud de Dios, mi Padre. ¡No voy a temer! Solamente creeré lo que la Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, dice acerca de mí. ¡Te amo mi Señor, Dios y Padre! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         11                        Hch 20. 1-16  /  Jue 13  /  Job 41