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jueves, 10 de mayo de 2012

¡Cómo puedes confrontar a Dios!


Jueves 10  de Mayo de 2012.
¡Preciosa Sangre!
Por Riqui Ricón*
Además respondió Jehová a Job, y dijo: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto… Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú? ¿Tienes tú un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con voz como la suya? (Job 40. 1-2, 7-9).
A veces me pregunto si en verdad, aquellos que pretenden presentarse delante de Dios abogando por sí mismos y declarando su propia justicia, podrán siquiera pronunciar una palabra delante de Su Presencia. Claro que, para los que aseguran que Dios no existe, el choque de la impresión será tal, que estoy seguro no podrán articular palabra alguna delante de Él. Pero, ¿qué será de los que se creen lo suficientemente buenos como para pretender señalar a Dios unas cuantas de sus muchas opiniones que tienen?
Para responder a esto sólo tenemos que acudir a la Escritura donde encontramos que David, el amado y escogido por Dios, clamaba:
Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme por tu verdad, por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano (Sal 142. 1-2).
Ahora bien, lo importante aquí no es señalar lo indigno o poca cosa que el hombre es delante de Dios, sino, en verdad, resaltar el maravilloso Amor con que nos ha amado a todos los seres humanos. ¿Cómo podría cualquier mujer u hombre permanecer delante de Su Majestad si todos somos injustos, hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios?
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3. 16-17).
¡Él, el único y todopoderoso Dios, decidió amarte tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, como el precio para pagar tus culpas y pecados, antes que perderte a ti!
Es por Su Amor hacia ti, que Dios desea trasladarte de tu condición de muerte eterna a Su condición de Vida Eterna; a una Vida plena y abundante donde, en lugar de condenación, encuentres tu plenitud como Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).
El propósito de la muerte de Jesucristo en esa cruz, siempre ha sido llevarte de ese estilo de vida de fracaso, desesperación, enfermedad, pobreza, temor y muerte, hacia una vida plena y abundante que solamente Él te puede ofrecer. Una vida llena de luz y de amor; donde tengas la plena certeza de quién tú ahora eres en Cristo: un(a) Hija(o) amada(o) del único Dios vivo y verdadero. Una Vida totalmente Nueva donde, gracias a tu Nuevo Nacimiento de la semilla incorruptible que es la Palabra de Dios, ahora el pecado NADA tiene en ti. Si caes, puedes correr hacia tu Padre celestial, en lugar de huir de Él, arrepentirte y pedirle perdón, sabiendo de antemano que, por Su gran Amor, Él te perdona y no te condena. Una Vida Plena donde la muerte ya ha sido vencida en ti y no tienes absolutamente nada que temer, pues tú moriste con Jesús y juntamente con Él fuiste resucitada(o): la muerte ya no te puede tocar.
Recuerda que la paga del pecado es muerte (eso lo pagó Jesús por ti), pero el regalo de Dios es VIDA ETERNA en Cristo Jesús (esto lo recibes tú al creer, al creerle a Dios, al creerle a Su Palabra -Ro 6.23-).
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4. 4).
Tu situación actual es totalmente distinta a la del pasado. Tú no eres más como todos los que están en el mundo. Hoy, tú eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y el Espíritu Santo vive en ti y contigo. La victoria es tuya y no tienes nada que temer. No te justificas delante de Dios, ni pretendes discutir con Él. Ahora le conoces, conoces Su Amor y le amas como Hija(o) de Él.
Lo que te hace diferente a los que están en el mundo no son tus acciones ni tu conducta, sino tu fe. Esto es, lo que te da la victoria sobre tu vieja naturaleza, sobre el hombre de pecado, es creerle a Dios, creerle a Su Palabra la Biblia, creer que, por la obra redentora de Jesucristo, ahora tú eres la persona que Dios dice en la Biblia que eres:
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.4-5).
La Biblia te enseña quién ahora tú eres en Cristo Jesús, pero es hasta que lo has creído que comienzas a pensar, hablar y actuar como tal.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Antes de Nacer de Nuevo yo creía que tenía todo el derecho, como creatura, para confrontar a Dios. Ahora entiendo que hay una forma, un camino, para hablar con Él cara a cara. Hoy mi orgullo y falta de conocimiento han sido diluidos por la hermosa luz de la Verdad:
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo(por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).
¡Dios me justificó en la Sangre de Jesús! ¡Preciosa Sangre!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, ahora entiendo que Job pretendía ejercer un derecho que no tenía, pero anhelaba tener: hablar Contigo cara a cara. Ahora, yo, Señor, tengo ese derecho y privilegio por la Sangre de Tu Hijo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Cómo no decirte que te amo y te adoro. Gracias por tan grande Amor. Hoy estoy delante de Tu Presencia sabiéndome Tu Hija(o) amada(o). Señor Jesús, creo lo que hiciste por mí en la Cruz, y recibo todos los beneficios que Tu Sangre compró para mí: Vida Eterna, Vida Abundante, Vida Plena. Mi Dios, yo tengo fe y sé que puedo confiar plenamente en Tu Palabra y, por lo tanto, comprendo y creo que Tu voluntad para conmigo es buena, agradable y perfecta. Creo y recibo este tu gran Amor que sientes por mí. Gracias por Tu Palabra, que es la Verdad, y con la cual puedo dirigir mi vida. Gracias, Señor Jesús, por lo que adquiriste para mí al morir en esa cruz y al resucitar de la muerte. Por todo esto, creo y declaro que caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra más a mí no llegará, porque aunque ande en valle de sombra y de muerte NO TEMERÉ mal alguno porque Tú, Señor, estás conmigo. Tú eres el que me guarda y el maligno no me toca. Someto todo problema, angustia o enfermedad a la autoridad de la Palabra de Dios, mi Padre, y los pongo bajo mis pies. ¡Soy sana(o)! ¡Soy Libre! ¡Soy próspera(o)! Creo y recibo el Amor, el gozo y la paz que sólo yo, un(a) Hija(o) del Rey, puedo experimentar para vivir una vida en la Plenitud de Dios, mi Padre. ¡No voy a temer! Solamente creeré lo que la Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, dice acerca de mí. Abba, Padre, me parece que la Eternidad será corta para amarte y agradecerte lo que hiciste por mí. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         10                        Hch 19. 23-41  /  Jue -11.34-12.15  /  Job 40

lunes, 7 de mayo de 2012

¡Cómo ser dichosa(o)!


Domingo 6  de Mayo de 2012.
¡Trastornar al mundo!
Por Riqui Ricón*
Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá (Hch 17. 6).
En este mundo hay muy pocas cosas que sean más interesantes que la vida cristiana. ¡Somos los que trastornamos al mundo entero! Así es, lo trastornamos con el Amor de Dios, el cual, ya ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Ro 5.5) y a muchos les cuesta trabajo creerlo, pues somos testigos de Dios, quien prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar los pecados de toda la humanidad, antes que perder a un solo ser humano.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Los primeros creyentes trastornaron al mundo entero de la misma forma que debe ser trastornado hoy en día por nosotros, las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo, pues el mensaje del Evangelio, las Buenas Noticias, no ha cambiado:
No predicamos juicio, ni castigo, ni condenación, los cuales, ciertamente, podríamos esperar de un Dios Justo y Soberano, sino que hablamos la mismísima Palabra de este Dios Justo y Soberano, que se revela dispuesto a amarnos de tal forma que nos redime, en justicia, por medio de la Sangre de Su Hijo Jesús.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1).
No solo te ha justificado y perdonado todas tus faltas, sino que Dios te ama tanto que todo esto lo hizo con el propósito expreso de adoptarte como Hija(o) Suya(o) según el puro afecto de Su Voluntad (Efe 1.5).
¡Es este mensaje de Amor lo que trastorna al mundo! ¡Es este mensaje de Amor lo que el mundo no puede comprender! Por esto el mundo no te conoce, porque no han conocido esa clase de Amor.
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios… pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres (1 Co 1. 18, 23-25).
Tú, que has recibido a Jesús como Rey, Señor y Salvador de tu vida, has Nacido de Nuevo como un(a) Hija(o) de Dios y ahora tienes la misión de ser un(a) testigo de esta Verdad. Es por este Amor que somos transformados y habilitados para establecer el Reino de Dios sobre la tierra.
para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Col 1. 10-14).
Así que, quitando tus ojos y atención de cualquier problema o adversidad que estés encarando el día de hoy, puedes reconocer que has sido fortalecida(o) con todo poder y hecha(o) apta(o) por tu Dios y Padre, pues, de acuerdo a la Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, tú eres linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de Aquel que te llamó de las tinieblas a Su Luz Admirable (1 P 2.9).
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8.31b-32).
Es esta Verdad la que te da la victoria sobre todo problema, circunstancia o enfermedad. Sólo creyéndole a Dios, creyendo la Palabra de Verdad, puedes levantarte de la condición de esclava(o) temerosa(o) hacia la libertad gloriosa de un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).
La estrategia de tu adversario el diablo es mantenerte constantemente ocupada(o) escuchando su chillona voz de fracaso y derrota para hacerte creer, ¡sí! Leíste bien, hacerte creer que no sirves, que no vales, que no eres digna(o) y mereces todo lo malo que te sucede. Que Dios no está seguro de tu conversión y por lo tanto te está probando con el fuego de la aflicción, y que bla, bla, bla. ¡Puras patrañas! ¡Puras mentiras!
El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira (Jn 8.44b).
Satanás pretende, con todos los recursos disponibles a su mano, que no creas que tú seas la persona que Dios dice en Su Palabra que ahora tú eres. Pretende, con sus mentiras, mantenerte revolcándote en el lodo de la depresión, autocompasión, tristeza, soledad, enfermedad, pobreza, rencor, temor e incredulidad. ¡Esto es lo que el mundo conoce! ¡Esto es lo que el mundo reconoce!
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Jn 2).
La Escritura es muy clara acerca de la Voluntad y del Amor de Dios para contigo. ¡Esto es lo que trastorna al mundo! Que a pesar de tu pasado y de cualquier circunstancia, Dios te ama tanto que te ha fortalecido con todo poder y te ha hecho apta(o) para vivir una vida plena y abundante y, así, ser dichosa(o).
Ahora bien, ya sabes lo que Dios quiere para ti, pero ¿cómo se consigue esto?
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
¡Sencillo! Créele a Dios. Cree en verdad que la Biblia es lo que siempre has dicho que es: la Eterna e Infalible Palabra de Dios. ¡Dios no miente! Todo lo que ha hablado lo va hacer, todo lo que ha dicho lo va a ejecutar. ¡Esta es la Verdad! ¡La Verdad te hace libre!
Por esto, estás destinada(o) a trastornar al mundo. Porque sin la aprobación del mundo, sólo confiando y creyendo en Su Palabra de  Amor, estás habilitada(o) por Dios para levantarte del lodo cenagoso, como la (el) Hija(o) de Dios que ahora eres, y ejercer poder, autoridad y dominio a favor de tus hermanas y hermanos y de aquellos que aún no le conocen.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero decirte que te amo con todo mi corazón. Quiero que sepas cuanto me asombras con tu Gran Amor, pues estando yo destinada(o) a la perdición eterna, no sólo me rescataste pagando todos mis pecados con la Vida de Tu propio Hijo Jesús, sino que, además, me has hecho Tu Hija(o), me has fortalecido con todo poder y me has hecho apta(o) para anunciar éste, Tu Gran Amor. Gracias, Señor Jesús, mi hermano mayor. Por todo lo que hiciste al morir y resucitar por amor a mí, yo tengo Vida. Por Ti, Jesucristo, puedo hacer de mi vida una vida plena y abundante. Llena de propósito y sentido. Gracias, glorioso y hermoso Espíritu Santo que estás en mí y conmigo para ayudarme a lograrlo. Por todo esto, he decidido ya no temer, ni dudar más. Tú estás conmigo y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? No recibo palabras, ni pensamientos, de condenación, fracaso, ni derrota. En todas, absolutamente todas las cosas soy más que vencedor(a), pues todo lo puedo en Ti y contigo. Me declaro sana(o), libre, próspera(o) y feliz para anunciar las virtudes de Aquel que me llamó de las tinieblas a Su Luz admirable. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         6                          Hch 17. 1-15  /  Jue 6  /  Job 36

sábado, 5 de mayo de 2012

¡Cómo vencer la obscuridad!


Sábado 5  de Mayo de 2012.
¡Como la luz del sol!
Por Riqui Ricón*
Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza (Jue 5. 31a).
La Biblia, las Palabras que han salido de la boca de Dios y no mienten, dicen claramente que los que amamos a Dios, tú y yo, somos como el sol cuando sale en su fuerza.
No estás ni tirada(o), ni abandonada(o), ni a la deriva; como si estuvieras atada(o) a las azarosas casualidades de esta vida incierta. ¡No! ¡Nada de eso! Tú eres un(a) Hija(o) del Rey de reyes y Señor de Señores. Has sido creada(o) de Nuevo como espíritu incorruptible a través de la Sangre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Es el Amor del Padre quien te ha establecido, ahora, como Hija(o) Suya(o) con propósito y destino en la vida.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8. 28).
Es más, por ese Amor que existe entre tú y Dios, Él ha comprometido Su Palabra en que todas las cosas, las buenas y, especialmente, las que parecen malas, Él, Dios Todopoderoso, tu Padre, las volverá en un bien para ti, pues Tú has sido llamada por Él, conforme a Su propósito.
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Jn 2).
El propósito de Dios para tu vida es bueno, agradable y perfecto: que brilles con la fuerza del sol, que seas cabeza y no cola, que estés arriba y nunca más abajo. Que como Hija(o) del Dios Altísimo seas próspera, tengas salud y vivas una vida plena de amor, gozo y paz.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).
Así que, no permitas, de ninguna manera, que las aflicciones de la vida te desconcierten y te aflijan, pues lo único que pretenden es robarte tu identidad como Hija(o) de Dios. Satanás, como un león rugiente, quiere llenar tu corazón con miedo en lugar de fe para pierdas la fuerza de tu esplendor. ¡No se lo permitas! En lugar de eso, dile a tu alma, a tus emociones, pensamientos y sentimientos: Marcha, oh alma mía, con poder (Jue 5. 21b).
¡Tú eres como la luz del sol en su fuerza! Absolutamente todo lo que está sucediendo en tu vida se cambiará, de acuerdo a la Palabra de Dios, en un bien mayor, en algo que en lugar de hundirte te ayude y te proyecte a mejores cosas.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8. 14-15).
Ahora, gracias al Gran Amor con que Dios te Ama y al sacrificio de Jesús, quien pago todos tus pecados en esa cruz, el Espíritu Santo da testimonio  a tu espíritu que eres Hija(o) de Dios. ¡Ya no estás más en esclavitud para vivir con miedo y temor, pues la ley del espíritu de Vida en Cristo Jesús te ha hecho libre de la ley del pecado y de la muerte!
Tienes todo el derecho y la libertad para tener comunión con Dios llamándole Abba, Padre, Papá, Papito.
Es este tu Padre amoroso quien te asegura que aún los problemas en casa, con tu familia, Él los resolverá de forma que sea un bien mayor para todos.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa (Hch 16.31).
¡Si puedes creerle a Dios! ¡Al que cree todo le es posible!
La victoria que vence al mundo y a todo problema, enfermedad y situación adversa es tu fe; creerle a Dios; creerle a Su Palabra estando convencidos que si Él lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Él lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8. 31-32).
¡Gracias, Señor Jesús, puedo confiar en Tu Palabra! ¡Tu Palabra me ha hecho verdaderamente libre!
Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero,  y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat 5. 14-16).
Así es, amada(o), tú eres la luz del mundo, eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y has sido dejada(o) en este mundo, por tu Padre, con el propósito de que brilles y con tu vida des luz a todas y todos aquellos que aún viven en tinieblas; para que ilumines aquellos que viven llenos de temor y angustia, sin saber quiénes son, ni por qué están en esta vida aquellos que viven sin Dios y sin esperanza.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (1 P 2.9-10).
Lo asombroso de la Palabra de Dios es que ésta es la Verdad y tiene el poder en sí misma para capacitarte y habilitarte en ser lo que Dios dice que eres. Así que,  no importa si te sientes capaz o no de ser luz y anunciar las virtudes de Dios; Él dice que eres luz y que debes anunciar Sus virtudes, entonces así es. Es Palabra de Dios y esa es la Verdad; eres la luz de este mundo, como el sol que sale en su fuerza. Lo que realmente importa es si puedes creer, si puedes creer la Palabra de Dios, pues al que cree todo le es posible.
Oremos en voz audible:
Amado padre celestial, hoy estoy determinada(o) a creerte, mi Señor. Creer a Tu Palabra, la Biblia, y aceptar y recibir mi identidad como Hija(o) Tuya(o) Nacida(o) de Nuevo. Soy la luz de este mundo y estoy dispuesto a brillar con Tu Amor que ya ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu Santo que me ha sido dado. ¡Gracias! Todo lo puedo en Ti, Cristo Jesús. Tú eres mi fortaleza. Resisto, en Tu nombre Jesús, al espíritu de temor, a la enfermedad, a la pobreza, el resentimiento, el odio y todo aquello con lo que el ladrón me quiere hurtar, matar y destruir. Recibo y declaro una vida abundante llena de Tu Plenitud. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera! ¡Soy dichosa(o)! ¡Soy como la luz del sol cuando sale en su fuerza! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         5                          Hch 16. 16-40  /  Jue 4-5  /  Job 35