miércoles, 14 de noviembre de 2012

¡Cómo ser un hacedor de la Palabra!

 
Martes 13 de Noviembre de 2012.
¡Créelo, recíbelo y vívelo!
Por Riqui Ricón*
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos (Sgo 1.22).
Existe una gran diferencia entre ser un simple espectador de la vida o un protagonista, un hacedor de la historia. Desde luego, habrá quien diga: yo no soy ni pastor, ni predicador, ni evangelista como para hacer grandes cosas para Dios, soy solamente un humilde miembro de la iglesia. El asunto es que, si ser miembro de la iglesia significa asistir un par de veces por semana a escuchar la Palabra de Dios, ayudando en alguno de los ministerios y realizar una vida secular sin mayor cambio o impacto en la vida de los demás, entonces estamos descuidando la salvación (plenitud) que Jesús nos dio.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Si te limitas a escuchar la Palabra de Dios y no actúas conforme a ella, entonces te estás engañando a ti mismo(a) y estás frustrando el plan de Dios para tu vida. Piénsalo, si Dios te quisiera como un espectador no te tendría viviendo en este momento de la historia, donde la pobreza, violencia, inmoralidad, enfermedad y, en fin, la maldad crece día con día.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat 5.14-16)
Nunca antes, en la historia de la humanidad, se ha necesitado tan urgentemente la manifestación de los Hijos de Dios en este mundo.
Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Ro 8.19-21).
¿Cómo ser un hacedor de la Palabra? Creyéndola como si fuera la Palabra de Dios, lo cual en verdad es.
La acción más importante que debes realizar es tomar la decisión de creerle a Dios y vivir lo que crees. Lo demás ya no dependerá de lo que tú hagas para Él sino de lo que Él hizo para ti. Ahora depende de lo que tú YA ERES conforme a Su Palabra: un(a) Hija(o) de Dios NACIDA(O) DE NUEVO y no de simiente corruptible sino de semilla incorruptible por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace (Sgo 1.25).
La Biblia, la Palabra de Dios, que no puede mentir, es la Perfecta Ley, la Ley de la Libertad y quien rige su vida de acuerdo a ella es bienaventurado, esto es, mil veces feliz.
Así que, mírate a ti mismo(a) como Dios te mira. Mírate a través del espejo que Su Palabra es.
Josué, como tú, vivió en una época emocionante y desafiante, él tenía que introducir al pueblo de Israel a la tierra prometida y para conseguirlo recibió la siguiente instrucción de parte de Dios:
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.8-9).
Vivir de acuerdo a la Biblia es hacer historia, es atreverse a vivir una vida emocionante y desafiante. Ser un hacedor de la Palabra es creerle a Dios y vivir lo que Él dice acerca de ti. Es dejar de mirar tus limitaciones y defectos para creer y actuar de acuerdo a la persona que Dios dice que tú ahora eres.
Así que, amado(a), ¡Créelo, recíbelo y vívelo!
Oremos en voz audible:
Amado padre celestial, sé que Tu Palabra, la Biblia, es la Verdad y por eso hoy puedo declarar con toda certeza que yo _____________________(tu nombre aquí):
·         Tengo el Poder del Espíritu Santo para ser un(a) testigo eficaz de Jesucristo (Hch 1.8).
·         TODO lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil 4.13).
·         Soy de Dios y ya he vencido porque mayor es el que ESTÁ EN MI que el que está en el mundo (1 Jn 4.4).
·         En TODAS las cosas soy más que vencedor por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús (Ro 8.37).
·         No he recibido un espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor sino que he recibido el espíritu de adopción y le puedo decir a Dios papá, papito (Ro 8.15).
·         Dios me ama tanto que me ha llamado Su Hijo(a) (1 Jn 3.1).
·         Caerán a mi izquierda mil y diez mil a mi derecha pero a mí no llegará (Sal 91.7).
·         Aunque pase por caminos oscuros y tenebrosos, no tendré miedo. Porque tú, Señor, estás a mi lado; Tu vara y tu bastón me reconfortan. Me preparaste un banquete delante de mis enemigos; ungiste mi cabeza con aceite, has llenado mi copa hasta rebosar. Tu bondad y tu fiel amor estarán conmigo toda la vida. Y entraré a la casa del Señor para quedarme allí para siempre (Sal 23.4-6).
·         Ciertamente, Tú, Señor Jesús, llevaste todas mis enfermedades y sufriste mis dolores y por tus heridas yo ya fui sanado(a).
¡Gracias por todo esto Señor Jesús! No voy a temer sino a creer.  Por lo tanto, voy a manifestar todas y cada una de tus promesas en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 13                                 Sgo 1   /  Jer 21-22  /  Sal 129
 


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