viernes, 16 de noviembre de 2018

¿Qué es la Salvación?


19 de Noviembre

¡Más allá del cielo!

Por Riqui Ricón*

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,  pueblo adquirido por Dios,  para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;  vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (1 P 2.9-10).

La palabra Evangelio significa buenas noticias y esto es en verdad el Evangelio de Jesucristo, ¡Buenas Noticias! Tú has sido escogido(a) y adquirido(a) por Dios como real sacerdocio y nación santa con el propósito de ser embajador(a) Suyo(a) en esta tierra.

Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!» (2 Co 5.20 NTV).

Así que, como puedes ver, tu vida en este mundo no se trata de que hagas todo lo posible para irte al cielo al final de tus días sino que, tu vida en este mundo se trata de vivir una Vida con Propósito, una Vida plena y abundante, pues ahora, al haber Nacido de Nuevo y con Jesús en tu corazón, como Rey y Señor de tu vida, eres totalmente apto(a) para participar de la herencia de los santos en luz.

Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual,  para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz (Col 1.9-11 NVI).

Y, ¿cuál será esa herencia?

alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (Efe 1.18).

¿Cuál es la esperanza a la que Él te ha llamado? ¿Cuál es la riqueza de la gloria de tu herencia? Veamos,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti y si te das cuenta, la Escritura dice que ahora, sí, AHORA, gozas de la Vida Eterna que Cristo Jesús compró para ti al pagar todos tus pecados en esa cruz.

Porque si bien la paga del pecado es muerte, el regalo que nos da Dios es vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor (Ro 6.23 BAD).

La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, no dice que obtendrás la Vida Eterna por tus acciones justas; dice que ya tienes la Vida Eterna por lo que el Justo hizo por ti. Así como no dice que algún día serás linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios sino que enfáticamente declara que YA LO ERES, de la misma forma ya se te ha otorgado, como un regalo, la Vida Eterna. ¡Es tuya!

Esto es algo que el Espíritu Santo, hablándonos desde lo profundo de nuestro propio espíritu, nos enseña y asegura: que verdaderamente somos hijos de Dios. Y pues que somos sus hijos, somos también sus herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, para compartir con él las riquezas de su gloria habiendo compartido también sus sufrimientos (Ro 8.16-17 CST).

Legítima y legalmente tú eres un(a) Hijo(a) de Dios y tienes pleno derecho a la herencia que tu Padre ha preparado para ti.

Porque Dios los conoció desde el principio, y de antemano los destinó a ser semejantes a su Hijo Jesucristo, a fin de que él sea el mayor entre todos los hermanos (Ro 8. 29 CST).

Entonces, la esperanza a la que Dios te ha llamado, la riqueza de la gloria de tu herencia, es la Vida Eterna que sólo un(a) Hijo(a) de Dios Nacido de Nuevo puede disfrutar. Ahora eres amado y considerado(a) por Dios exactamente de la misma forma que Él Ama y considera a Su Hijo Jesús.

Yo en ellos y tú en mí formamos una unidad perfecta, para que el mundo sepa que tú me enviaste y entienda que tú los amaste [a ellos –o sea a ti-] tanto como me has amado a mí (Jn 17.23 BAD).

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).

Si lo meditas bien, esto forzosamente tendrá que cambiar tu perspectiva de lo que tu vida es. Puesto que tus días jamás van a llegar a su fin, entonces te pertenece un propósito mayor que la mera subsistencia o sobrevivencia. Poner todos tus problemas y expectativas bajo los lineamientos de la Eternidad (la cual te pertenece), hará patente, en tu vida, la realidad de la justicia y del Amor de Dios trayendo el gozo y la paz que te permitirán alcanzar tu propósito.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).

Así pues, por la Presencia del Espíritu Santo en tu vida, tú eres un(a) Hijo de Dios, tienes propósito en esta vida y estás fortalecido(a) con todo poder conforme a la potencia de Su gloria, para toda paciencia y longanimidad, con gozo, para que vivas como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios (Col 1.9-14). Esto es lo que dice la Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, por lo tanto, esto es LA VERDAD.

No importa como fuera tu vida anteriormente, ahora le perteneces a Dios y has alcanzado misericordia. Recuerda siempre que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesucristo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Y esto lo hizo con toda la intención de poder hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo(a).

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (He 2.10).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Ahora como Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO tienes TODO EL DERECHO a una vida plena y abundante, aquí y ahora, sobre el planeta Tierra.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Jn 2).

En el antiguo testamento, la lectura del día hoy, la Biblia nos enseña un poco más acerca del amplio significado de la salvación que Jesucristo compró para ti al pagar TODOS tus pecados en esa cruz y del propósito Eterno señalado para ti:

He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad (Jer 33.6).

Salud, prosperidad, abundancia de paz y de verdad son apenas algunos de los derechos que contempla el ser linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,  pueblo adquirido por Dios, ya que ahora, en verdad puedes vivir una vida plena y abundante como Hijo(a) del Dios Altísimo.

No tienes por qué resignarse a padecer enfermedad alguna sólo porque tu cuerpo físico así lo siente o los médicos lo confirman. Esa pudiera ser tu realidad momentánea pero no es la Verdad, pues la Verdad dice:

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados (1 P 2.24).

Así que, sin importar cuál sea tu situación o como te sientas el día de hoy, ten por cierto que puedes, en el nombre de Jesús, de una vez por todas, saberte y creer que eres linaje escogido, real sacerdocio, un(a) Hija(o) de Dios y RECIBIR, en este momento, lo que Jesús ganó para ti, tu sanidad, prosperidad, gozo, paz y amor.

¡No temas! ¡Cree solamente! ¡Al que cree, todo le es posible! ¡Sé sano(a)! ¡Sé libre! ¡Sé prospero(a)! ¡Recibe lo que legítimamente es tuyo! ¡Ten por cierto que vivirás más allá del cielo! ¡En el nombre de Jesús!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, cada día me doy cuenta más y más de la grandeza y hermosura de Tu Amor para conmigo. No puedo parar de darte las gracias y decirte lo mucho que te amo. Sólo Tú, el Todopoderoso Dios, has podido planear y llevar a cabo tan perfecto y maravilloso plan, gracias al cual hoy sé quién soy yo y para que estoy aquí. Por Ti, Jesucristo, y sólo por Ti, soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,  pueblo adquirido por Ti, mi Dios,  para que yo anuncie las virtudes de Aquel que me llamó de las tinieblas a Su luz admirable; yo ______________ (tu nombre aquí) que en otro tiempo no era nadie, pero que ahora soy Hijo(a) del único Dios, vivo y verdadero; yo ______________ (tu nombre aquí) que en otro tiempo no había alcanzado misericordia, pero ahora, por Cristo Jesús, he alcanzado Tu misericordia. Tengo Vida Eterna y puedo vivirla y la voy a vivir, plena y abundantemente. En Tu Nombre, mi Señor Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 19                      1 P 2   /  Jer 33-34   Sal 135




¿Qué es el Nuevo Pacto?


18 de Noviembre

¡Nuevo Pacto!

Por Riqui Ricón*

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. (1 P 1.3-5 NVI).

Las lecturas bíblicas para este día son de las más asombrosas que hay en toda la Biblia. Describen el Plan Perfecto e Infalible, lleno de Amor, que Dios tiene para ti. Vuelve a leer los versos que encabezan este breve estudio y medita muy bien en toda su enseñanza:

1.    Por Su Amor, manifestado en Cristo Jesús, Dios te hizo Nacer de Nuevo. No lo va a hacer sino que ya lo hizo. Así que, como Jesús se lo aclaró a Nicodemo en el Evangelio de San Juan capítulo 3, tú ya estás aprobado(a), capacitado(a), para ver y entrar al Reino de Dios, el cual se establece aquí y ahora, sobre la tierra.

2.    El Reino de Dios, y la consecuente Vida de Reino, es la herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible (que no se marchita), que YA ESTÁ RESERVADA para ti, como Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.

3.    Eres guardado(a) por el poder de Dios mediante la fe (creerle a Él, creerle a Su Palabra), con el propósito de alcanzar la salvación, esto es, la Plenitud de Vida que Dios preparó para que tú la manifiestes en este tiempo, aquí y ahora.

Con razón la Escritura nos enseña a creer y declarar: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

¡En el Plan de Dios para tu vida no existe la más mínima posibilidad de fracaso! A través de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, Naciste de Nuevo a una naturaleza y herencia que no pueden ser corrompidos pues ahora, a diferencia de tu nacimiento carnal, no has sido engendrado(a) de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn 1.13).

… siendo renacidos [NACIDOS DE NUEVO], no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti para que, por la fe en Jesucristo, fueses hecho Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Ahora bien, si te das cuenta, el Nuevo Nacimiento no depende de ti, ni de tus esfuerzos por llevar una mejor vida, ni de nada que tú puedas hacer; Naciste de Nuevo cuando CREISTE lo que la Biblia dice:

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.  Esta es la palabra de fe que predicamos:  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.  Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;  porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Ro 10.8-13).

Lamentablemente muchos creyentes piensan que la frase, ser salvo, únicamente significa haber obtenido su pase de entrada al cielo y eso,  sólo si lo cuidan con temor y temblor. O sea que el regalo que Dios les hizo por medio de la muerte y resurrección de Su Hijo Jesucristo lo pueden perder en cualquier instante si no lo están cuidando constantemente.

Este tremendo error se deriva del hecho de considerar la palabra salvación sólo como ir al cielo y no lo que realmente significa: plenitud, vida abundante en salud, prosperidad y victoria; una vida llena de amor, gozo y paz. Esto es lo que Jesucristo REALMENTE hizo por nosotros cuando declaro consumado es y entregó Su espíritu en esa cruz.

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19.30).

Dios no iba a entregar la Vida de Su Hijo Jesús por Amor para luego poner semejante regalo en manos de seres humanos que, aunque perdonados, conservan su naturaleza corrompida en delitos y pecados. ¡No, nada de eso! Él decidió ya no dar una oportunidad más a la naturaleza humana que tantas veces le había fallado en el Antiguo Pacto; ahora Dios cumpliría en ti lo que había prometido: un NUEVO PACTO, una forma totalmente diferente de conducir nuestra relación con Él.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).

Nuevamente, con razón dice la Biblia que Jesucristo es fiador y mediador del nuevo pacto, de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.

Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones (Ez 36.25-30).

¡Esto significa salvación! ¡Esto es el NUEVO PACTO! No un regalo de Dios que puedes perder en cualquier momento, sino un Plan Perfecto de Amor que incluye ser dotado de una naturaleza TOTALMENTE NUEVA. Una Nueva Naturaleza que ya no está vendida al pecado, sino que es una Nueva Naturaleza llena de fe: La naturaleza de un(a) Hija(o) de Dios NACIDA(O) DE NUEVO.

Esto significa que, ahora, has sido creado(a) por Dios TOTALMENTE NUEVO(A) en una naturaleza que YA NO PUEDE fracasar más, pues, en Verdad, por medio de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, tú tienes la mismísima naturaleza de Dios.

Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.4NTV).

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).

No es lo mismo luchar continuamente contra la carne tratando de agradar a Dios, gastando días en batallas con efímeras victorias y constantes derrotas, que, por la fe, por créele a Dios, creyendo Su Palabra, CREER QUE ERES la persona que Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que ahora TÚ ERES y, por lo tanto, simplemente te despojas del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos.

En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.  Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna» (Ti 3.3-7 NTV).

¿Cómo haces esto? Renovándote en el espíritu de tu mente a través de la lectura y meditación de la Palabra de Dios, lo cual produce fe para que te vistas del nuevo hombre (que ahora eres tú), creado según Dios en justicia y santidad de la verdad.

¡Aquí sí hay victoria permanente! ¡En esto hay libertad!

Así es, mi amado(a), ¡esta es la Vida Nueva del Nuevo Pacto!

Oremos:

Amado Padre celestial, eres asombroso. Me maravillo tanto de Tu Amor y de lo perfecto que es Tu Plan de salvación y redención de mi vida. Gracias, Señor Jesús, pues Tú lo hiciste real para mí y lo pusiste a mi alcance con sólo creer, creer Tu Palabra que significa creerte a Ti. ¡Yo te creo Señor! ¡Creo en Tu sacrificio de Amor! ¡Creo en Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por amor a mí! ¡Creo que en la cruz pagaste absolutamente TODOS mis pecados y, por lo tanto, YO ya no tengo que pagar! ¡Creo en tu resurrección! ¡Creo que, Tú, Jesús, eres el Señor, mi Rey y Salvador! ¡Recibo Tu Amor! ¡Recibo la Vida Eterna, la Vida Nueva, que compraste para mí al morir en la cruz y resucitar de entre los muertos! ¡Porque Tú vives, yo vivo! Gracias a Ti, Jesucristo, tengo Vida Eterna, Vida Nueva, Vida plena y abundante. ¡Este es mi derecho! No lo era, pero ahora sí lo es. De acuerdo a Tu palabra ahora yo soy como Tú, Señor Jesús. Así que resisto todo espíritu de temor y de duda. Echo fuera de mi vida la enfermedad, pobreza, escasez, tristeza, dolor, amargura, resentimiento y depresión. Por la Sangre del Nuevo Pacto, recibo lo que es mío: Salud, Prosperidad, Gozo, Paz y Amor. Yo soy, por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y estoy vivo(a) para vivir una Vida Eterna, plena y abundante. Así que, creo y declaro que ante todo problema, enfermedad o aflicción, yo, __________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno porque Tú, Señor, estás conmigo. Y aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo, Tú, mi Dios, me levantarás. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 18                           1 P 1   /  Jer 31-32   Sal 134



20 de noviembre Sobre MEJORES promesas

19 de noviembre Tu eres linaje escogido

18 de noviembre Eres Guardado por el Poder de Dios

17 de noviembre Estás triste ora, estás feliz Canta..!

16 de noviembre El diablo huirá de ti

15 de noviembre Los frutos de hablar y declarar la Palabra

14 noviembre Dios tiene sus ojos en ti para Bien

¿Qué tienes tú realmente en Cristo Jesús?


17 de Noviembre

¡Algo mucho mejor: un Plan de Vida!

Por Riqui Ricón*

… yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;  y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jer 29.10-12).

La Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, es buena y fue hablada por Dios para tu beneficio. Todo lo que Dios dice en ella fue establecido para tu propio bien. Él no miente ni se arrepiente y ha definido perfectamente, en Su Palabra, que Él tiene un Plan para tu vida, que es una Vida Eterna, plena y abundante.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar el precio de todos tus pecados antes que perderte a ti. Él lo sabe muy bien y está muy consciente que Su voluntad y pensamientos para contigo son de bien, buenos, agradables y perfectos.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom 12.2).

Es por esto que Dios te anima hacer de Su Palabra, la Biblia, la prioridad máxima de tu vida, pues en Ella, está contenido el Plan de Amor, paz, éxito y victoria que siempre ha deseado para ti.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.8-9).

En las lecturas del día de hoy podrás encontrar y meditar cómo este plan de amor es tan perfecto e infalible que, al contemplar un cambio total y radical en tu propia naturaleza a través del NUEVO NACIMIENTO, ahora como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, tienes garantizado el éxito mediante la Palabra de Dios. No por nada, Dios llamó a este Plan, El Nuevo Pacto.

»Se acerca el día —dice el SEÑOR—, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá. Este pacto no será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Ellos rompieron ese pacto, a pesar de que los amé como un hombre ama a su esposa», dice el SEÑOR. «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día —dice el SEÑOR—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no habrá necesidad de enseñar a sus vecinos ni habrá necesidad de enseñar a sus parientes diciendo: “Deberías conocer al SEÑOR”. Pues todos ya me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande —dice el SEÑOR—. Perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados» (Jer 31.31-34 NTV).

En esta nueva relación con Dios, tanto el Nuevo Pacto como el Nuevo Nacimiento son tan categóricamente definitivos que está determinado que orarás a Él y Él te escuchará, le buscarás y le hallarás porque le buscarás de todo tu corazón.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho (1 Jn 5.14-15).

A diferencia de lo que aún muchos piensan, Dios no te pide esfuerzo, ni sacrificio de tu parte para orar o buscar Su Presencia. Él sólo quiere que CREAS que por medio de Su Hijo Jesucristo tienes el camino despejado y YA PUEDES orar y buscarle con toda confianza y seguridad pues ahora Él te escucha y está contigo.

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Mat 16.23-24).

Recuerda siempre que esto te pertenece, no por algo que tú hayas hecho o puedas hacer, sino por lo que Jesús hizo al morir en esa cruz y porque Él te ama tanto que, de acuerdo a Su Palabra,  se te ofrecerte un Nuevo Pacto, establecido sobre mejores promesas, donde Jesucristo, en persona, es el mediador de tan hermoso Pacto.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por  (Jn 14-6).

Con Jesús hay algo mejor que el simplemente tener un lugar en el cielo, con Él tienes pleno acceso a los pensamientos que Dios, tu Padre, tiene acerca de ti; pensamientos de paz y de bien para hacer de ti el (la) Hijo(a) que Él siempre soñó: tú.

¡Con Cristo Jesús SIEMPRE tendrás algo mucho mejor!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te doy gracias por amarme tanto. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hija(o) amada(o) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, creo y recibo el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Y estoy determinado a vivir la vida plena y abundante que Tú, Jesucristo, compraste para mí al precio de Tu propia Sangre. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 17                         Sgo 5   /  Jer 29-30   Sal 133