viernes, 17 de enero de 2020

¡Cómo orar de forma que obtengas resultados!


12 de Enero
¡El Padrenuestro!

Por Riqui Ricón*

Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal (Luc 11.2-4).

Los discípulos, como millones de personas en la actualidad, deseaban tener una relación tan personal con Dios como la que ellos veían que el mismo Jesús tenía; así que le piden que les enseñe a orar, es decir, que les enseñe a platicar con Dios.

El Señor Jesús nos da aquí la enseñanza fundamental para aprender de dónde parte, necesariamente, cualquier posible relación con Dios a través de Jesucristo. Y esto es que, ¡Dios te mira, te considera y te llama Su propio Hijo(a)!

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).

Si Dios te mira, te considera y te llama Su propio Hijo(a), entonces tú debes aceptarlo y creerlo, sin importar la condición en que te encuentres.

Dado que no es lo que tú hayas hecho o estés haciendo, ni cómo te sientas o te veas a ti mismo(a) lo que define tu relación con Dios, sino lo que Él dice en Su Palabra que ahora es esa relación, gracias a Jesús, entonces todo intento de comunión con Dios en el que te sientas culpable o indigno(a) en lugar de Hijo(a) amado(a), será siempre un vano intento por ser superficial y contrario a la Palabra de Dios.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Recuerda siempre que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, antes que perderte a ti.

Ahora bien, es curioso notar como, en la época de Jesús, las palabras que uno decía tenían un peso y significado real y no figurativo. En aquel entonces decir que Dios era tu padre significaba literalmente eso, que el Dios todopoderoso era tu padre y, por lo tanto, tú tienes su misma naturaleza. La Biblia nos enseña que esa fue la razón principal por la cual crucificaron a Jesús.

Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Jn 5.18).

Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia;  porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios(y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Jn 10.31-36).

Pienso que a los judíos no les molestaba tanto que sanara a los enfermos en sábado, pues, en honor a la Verdad, ellos no eran del todo respetuosos de esa norma. Lo que realmente les enfurecía era que Jesús se refiriera a Dios como su propio Padre y que, desde luego, Jesús realmente lo creyera.

Como decía, es curioso que ahora las palabras sean casi figurativas. Parece que hoy en día, decirse hijo de Dios sólo significa estar vivo o ser parte del género humano. Sin embargo,  la Biblia, que es la Palabra de Honor de Dios, nos enseña que los Hijos de Dios son aquellos que han creído y recibido a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas; son aquellos que, a través de este acto de fe, han sido regenerados por el mismo poder que levanto a Jesús de entre los muertos; aquellos que, por la Sangre de Jesús, tienen pleno derecho a una nueva vida, pero ahora, no más como criaturas, sino como Hijos de Dios Nacidos de Nuevo.

Esto es lo que realmente significa el Padrenuestro. Esta es la más asombrosa y valiosa de las enseñanzas de Jesús, que eres un(a) Hijo(a) de Dios; que eres amado(a) del Padre y, por lo tanto, te puedes acercar a Él con plena certeza y confianza, pues la relación que tú y Él tienen, es una relación de Padre e Hijo(a).

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Luc 11.9-13).


Así que la mejor forma de orar para obtener resultados siempre será que te acerques a Dios sabiéndote y creyéndote un(a) autentico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Él. Entonces dejarás de rogar como una criatura desamparada para acercarte a tu Padre celestial con plena certeza de FE, pues Él SIEMPRE responderá a Sus Hijos.

¡Cuánto te ama Dios! ¡Eres un(a) Hijo(a) legitimo(a) del Rey de reyes y Señor de señores! ¡Nunca más estarás solo(a)! ¡Ahora tienes un Padre que te cuida!

Oremos en voz audible:

¡Abba, Padre! Amado Dios, hoy puedo, con plena certeza y absoluta confianza, llamarte Padre mío. Gracias, Señor, por tanto y tan grande amor, que yo, estando muerto(a) en delitos y pecados, me diste vida juntamente con Cristo Jesús. ¡Por Gracia soy salvo(a)! Señor Jesús, Tu Sangre preciosa fue derramada en esa cruz para que yo fuese justificado(a); Tu resurrección me abrió el camino a la Vida Eterna para que yo fuese adoptado(a) Hijo(a) de Dios, según el puro afecto de Su Voluntad. ¡Mil gracias, Señor Jesús! ¡Soy heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo! He sido predestinado(a) para ser hecho(a) conforme a Tu imagen, mi Señor Jesucristo, para que ahora Tú seas mi hermano mayor. Gracias, muchas gracias Señor. Por esto, por tu Amor por mí, creo y declaro que yo, ____________ (tu nombre aquí), ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. ¡En TODAS las cosas soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! ¡Mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo! Y aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en Tu casa Señor, en Tu Presencia, moraré por largos días. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 12                              Luc 11.1-28  /  Gen 19   Sal 12


jueves, 16 de enero de 2020

¡Cómo hacer valer el Nuevo Pacto!




10 de Enero
¡Las cláusulas!

Por Riqui Ricón*

Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros (Gen 17.3-11).

Amado(a), Dios es un Dios de pactos. Esto no significa que haya otros dioses, ni que Él ande haciendo pactos continuamente. Lo que sí significa, es que Dios quiere dejarte bien claro que Él es honorable, tiene honor y va a cumplir Su Palabra. Primero el sol, la luna y las estrellas dejan de existir, antes que Él deje de cumplir Su Palabra.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mat 24.35).

Saber y creer esto es fundamental tanto en tu relación con tu Padre celestial como para que puedas alcanzar con éxito los propósitos de Dios para tu vida.

Mira como esto era algo que tenía muy claro un joven de apenas unos 14 o 15 años de edad, llamado David. Cuando todo un ejército y el propio rey de Israel temblaban de miedo ante un gigante fanfarrón, David fue y le venció matándole. ¿Cómo pudo hacer eso? Tan sólo le habló al gigante haciéndole saber que él, Goliat, no era nadie y que en cambio él, David, tenía un pacto con Dios, un pacto al que Dios jamás faltaría.

Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?... Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos (1 S 17.26, 44-47).

David no tenía más fe que la que tú tienes, pues así como él, tú sabes que Dios no miente, ni se arrepiente, que si Él lo dijo, entonces, lo va a hacer; que si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.

Cualesquiera que sean los goliats que hoy estés enfrentando, sólo debes recordar que hay un pacto, y que éste pacto es muchísimo mayor y mejor que el que David tenía. Es el Nuevo Pacto, establecido en la Sangre preciosa y Poderosa de nuestro Señor Jesucristo.  Es un mejor Pacto, establecido sobre mejores promesas. Es el Nuevo Pacto al cual  Dios no va a faltar jamás.

Así que, toma algunas de las cláusulas de este Nuevo Pacto y recuérdaselas, audiblemente, a tus goliats:

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Fil 4.13). ¡Yo todo lo puedo! ¡No existe problema, circunstancia o situación que yo no pueda resolver!

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (1 Jn 4.4). ¡Pertenezco a Dios! ¡Soy Su Hijo(a) amado(a)! ¡Nada más por esto, ya he vencido! ¡Mayor es Él, el Espíritu Santo, que está en mí, y conmigo, que el que está en el mundo!

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37). ¡En todas, absolutamente todas, las cosas soy más que vencedor(a)!

No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará (Sal 91.5-7). ¡No voy a temer, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, Tú, Señor Jesús, estás conmigo! ¡Soy un(a) Hijo(a) bendito(a) del Señor y no miraré cuando el mal venga sobre mí, pues aunque todo a mi alrededor estén sucediendo malas cosas, a mí no llegarán!

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado (Sal 27.1-3). ¡Dios es mi luz y mi salvación! ¡Dios mismo es la fortaleza de mi vida! ¡No le temo a nada! ¡Mis enemigos caen y tropiezan delante de mí! ¡Yo confío en Ti, mi Dios y Padre! ¡Tengo paz y gozo, pues dichoso(a) es el (la) hombre (mujer) que en Ti confía!

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Isa 53.4-5). ¡De toda enfermedad y dolencia soy libre! ¡Por la Sangre y las heridas de Jesús, yo soy sano(a)!

En Su pacto con Abraham, Dios prometió multiplicar su descendencia y bendecirlo; en el Nuevo Pacto, en la Sangre de Jesús, Dios te pone muy por encima de lo prometido, al hacerte legalmente Su Hijo(a): Un(a) heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo Jesús.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.15-17a).

Esta es apenas una muy pequeña muestra de las grandes y hermosas promesas que Dios te ha dado con el fin de que puedas participar de Su Naturaleza Divina mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.

Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina (2 Pe 1.4 NVI).

Valdría mucho la pena que este año hicieras todo lo necesario por conocer, recordar, meditar y, sobre todo, utilizar a tu favor las cláusulas del Nuevo Pacto.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; PORQUE ENTONCES harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

De acuerdo a las cláusulas del Pacto sólo existe una forma de hacer prosperar tu camino y que todo te salga bien y ésta es haciendo de la Biblia la norma máxima de tu existencia.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, muchas gracias por amarme tanto que, aunque estaba yo muerto(a)  en delitos y pecados, me diste vida juntamente con Cristo. Gracias por el Nuevo Pacto en la Sangre de Tu Hijo Jesús con el cual me has trasladado de las tinieblas a Tu luz admirable, haciéndome, legítimamente, un(a) Hijo(a) Tuyo(a). ¡Señor Jesús, te amo con todo mi ser! Hoy quiero honrar este Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús y les hablo y declaro a todos mis problemas, enfermedades y aflicciones que,  ¡Pertenezco a Dios! ¡Soy Su Hijo(a)! ¡Nada más por esto, ya he vencido! ¡Mayor es Él, el Espíritu Santo, que está en mí, y conmigo, que el que está en el mundo! ¡En todas, absolutamente todas, las cosas soy más que vencedor(a)! ¡No voy a temer, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, Tú, Señor Jesús, estás conmigo! ¡Soy un(a) Hijo(a) bendito(a) del Señor y no miraré cuando el mal venga sobre mí, pues aunque todo a mi alrededor estén sucediendo malas cosas, a mí no llegarán! ¡Dios es mi luz y mi salvación! ¡Dios mismo es la fortaleza de mi vida! ¡No le temo a nada! ¡Mis enemigos caen y tropiezan delante de mí! ¡Yo confío en Ti, mi Dios y Padre! ¡Tengo paz y gozo, pues dichoso(a) es el (la) hombre (mujer) que en Ti confía! ¡De toda enfermedad y dolencia soy libre! ¡Por la Sangre y las heridas de Jesús, yo soy sano(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 10                              Luc 10.1-20  /  Gen 17   Sal 10


miércoles, 18 de diciembre de 2019

¡Por qué terminarás este año en Esplendor!



19 de Diciembre
¡Te lo ha jurado Dios!
Por Riqui Ricón*
Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra;  así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti (Isa 54.9-10).
¡Asombroso!
El Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús es el mejor Pacto, establecido sobre mejores promesas, por medio del cual, después de haber sido justificado(a) y perdonado(a) al ser derramada Su Vida y Su Sangre, ahora tú has sido adoptado(a) legítimamente como un(a) Hijo(a) de Dios.
Así es, porque Él lo juró con Su Palabra, ahora Dios te mira y te trata como un Padre mira y trata a Su Hijo(a).
Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas. No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado (Isa 54.3-5).
La relación con Dios cambia radicalmente a través del Nuevo Pacto: ahora no importa más lo que hiciste, ni lo que estés haciendo, sino lo que Jesús hizo por Amor a ti. Se te ha dado la oportunidad de dejar todo el pasado atrás y Nacer de Nuevo a una Vida Plena y Abundante como Hijo(a) del Rey.
Ahora, sin importar el problema, la angustia o enfermedad que estés enfrentando, el tiempo del Esplendor de la Gloria de Dios ha venido sobre de ti. ¡Te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda!
No temas, pues no serás confundido(a); y no te avergüences, porque no serás afrentado(a), sino que te olvidarás de todo el pasado que te condena.
¡Ahora el Todopoderoso Dios es tu propio Padre!
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,  perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Col 2.13-15).
Ser un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo significa vivir esa Vida Plena y Abundante en justicia y santidad que Él decretó, con Su Palabra, que te pertenece a ti. No se trata de lo que hagas o dejes de hacer sino de si puedes creer que ahora eres ese(a) Hijo(a) que Dios dice que eres.
Se trata de creer que la Biblia es la palabra de Dios y, por lo tanto, todo lo que en ella está escrito son las Palabras que salieron de la boca de Dios, son la Verdad y se van a cumplir todas; primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que la Palabra de Dios deje de cumplirse.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Se trata de realmente creer que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).
Se trata de creer que ahora, en Verdad eres un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios.
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad (Col 2.9-10)..
Mientras sigas escuchando las voces de fracaso y derrota que te dicen que no  vales, ni sirves, ni puedes; que sigues siendo la misma persona que eras antes, pecadora, miedosa, irresponsable, etc., entonces, seguirás viviendo una mentira, luchando contra el miedo, la angustia, la enfermedad y la condenación.
¡Qué contraste con la Escritura que te afirma que tú estás completo(a) en Cristo y que toda la Plenitud de Dios está en Él y, por lo tanto, también está en ti!
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8.31b-32).
Sólo permaneciendo en la Palabra de Dios encontrarás acceso a semejante libertad. Todo esto es Verdad al que puede creer la Palabra de Dios, pues al que cree TODO le es posible.
La Plenitud de Dios, esta forma de vivir en paz, con gozo y lleno(a) de amor, es aplicable a todas las áreas de tu vida: en la salud, las finanzas, las relaciones familiares y personales, el desempeño profesional, el hogar, etc. Pues, cuando sabes que sabes, que ahora eres un(a) Hijo(a) del Rey del Universo y que tienes derechos y privilegios divinos (así como obligaciones), los problemas y circunstancias de tu entorno no te volverán a engañar para ponerte en la condición de víctima.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia (1 P 2.9-10).
Amado(a), aunque tú no lo creas, tú eres y serás siempre la persona que Dios dice en Su Palabra que tú ahora eres. Si lo crees o no lo crees, eso no cambia la Verdad; tan sólo cambia el hecho que tú puedas vivir EN la Verdad o no. Con tu fe [creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra] tú haces posible el vivir esa Vida Plena y Abundante que YA fue comprada y preparada para ti.
Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.22-23).
¡SI! Jesús ya lo hizo todo por amor a ti y ahora todo depende de que tú puedas creer.
Así que, Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas (Isa 54.2).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este momento estoy dispuesto(a) a declarar con todo mi corazón que SI CREO. Creo que la Biblia es Tu Palabra y creo que lo que Tú hiciste por mí al morir en esa cruz, Señor Jesús, me establece y afirma en la condición de Hijo(a) Tuyo(a). Creo que ahora tengo esa Nueva condición: soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Sé y declararé toda mi vida que soy amado(a) por Ti, oh Dios; que nunca me has dejado ni me dejarás. No temeré a nada, ni a nadie, porque Tú estás conmigo; Tú me redimiste; me pusiste nombre, Tuyo yo soy. Tú Palabra es la Verdad y yo soy la persona totalmente Nueva que Tú dices que ahora soy. No voy a escuchar, ni a creer, las voces de fracaso y derrota que quieren impedir que me manifieste en la Plenitud de Vida que voy a vivir. En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio  de Aquel que me amó, pues TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. En Tu Palabra, Señor, me declaro libre, sano(a), próspero(a) y lleno(a) del gozo, paz y amor que Tú, y sólo Tú, Señor Jesús, me das. Por lo tanto, no voy a temes, solamente creeré. Me extiendo hacia la Vida Plena y Abundante que Tú adquiriste para mí. En el nombre de Jesús. Amén.
Nota Importante: 

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso? 
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios: 
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Diciembre 19            Col 1.24-2.19 /  Ez 27-28 /  Isa 54


Colosenses 1.24-2.19
Ministerio de Pablo a los gentiles
24Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; 25de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, 26el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, 27a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, 28a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; 29para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.
2
1Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; 2para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 3en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. 4Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. 5Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
6Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.
Plenitud de vida en Cristo
8Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
16Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, 17todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. 18Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, 19y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

   
Ezequiel 27-28
27
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Tú, hijo de hombre, levanta endechas sobre Tiro. 3Dirás a Tiro, que está asentada a las orillas del mar, la que trafica con los pueblos de muchas costas: Así ha dicho Jehová el Señor: Tiro, tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura. 4En el corazón de los mares están tus confines; los que te edificaron completaron tu belleza. 5De hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje; tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil. 6De encinas de Basán hicieron tus remos; tus bancos de pino de las costas de Quitim, incrustados de marfil. 7De lino fino bordado de Egipto era tu cortina, para que te sirviese de vela; de azul y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón. 8Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros; tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos. 9Los ancianos de Gebal y sus más hábiles obreros calafateaban tus junturas; todas las naves del mar y los remeros de ellas fueron a ti para negociar, para participar de tus negocios.
10Persas y los de Lud y Fut fueron en tu ejército tus hombres de guerra; escudos y yelmos colgaron en ti; ellos te dieron tu esplendor. 11Y los hijos de Arvad con tu ejército estuvieron sobre tus muros alrededor, y los gamadeos en tus torres; sus escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura.
12Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas; con plata, hierro, estaño y plomo comerciaba en tus ferias. 13Javán, Tubal y Mesec comerciaban también contigo; con hombres y con utensilios de bronce comerciaban en tus ferias. 14Los de la casa de Togarma, con caballos y corceles de guerra y mulos, comerciaban en tu mercado. 15Los hijos de Dedán traficaban contigo; muchas costas tomaban mercadería de tu mano; colmillos de marfil y ébano te dieron por sus pagos. 16Edom traficaba contigo por la multitud de tus productos; con perlas, púrpura, vestidos bordados, linos finos, corales y rubíes venía a tus ferias. 17Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigos de Minit y Panag, miel, aceite y resina negociaban en tus mercados. 18Damasco comerciaba contigo por tus muchos productos, por la abundancia de toda riqueza; con vino de Helbón y lana blanca negociaban. 19Asimismo Dan y el errante Javán vinieron a tus ferias, para negociar en tu mercado con hierro labrado, mirra destilada y caña aromática. 20Dedán comerciaba contigo en paños preciosos para carros. 21Arabia y todos los príncipes de Cedar traficaban contigo en corderos y carneros y machos cabríos; en estas cosas fueron tus mercaderes. 22Los mercaderes de Sabá y de Raama fueron también tus mercaderes; con lo principal de toda especiería, y toda piedra preciosa, y oro, vinieron a tus ferias. 23Harán, Cane, Edén, y los mercaderes de Sabá, de Asiria y de Quilmad, contrataban contigo. 24Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas; en mantos de azul y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro.
25Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que traían tus mercancías; así llegaste a ser opulenta, te multiplicaste en gran manera en medio de los mares. 26En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te quebrantó en medio de los mares. 27Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos, tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída. 28Al estrépito de las voces de tus marineros temblarán las costas. 29Descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos los pilotos del mar se quedarán en tierra, 30y harán oír su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en ceniza. 31Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de cilicio, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura del alma. 32Y levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharán sobre ti, diciendo: ¿Quién como Tiro, como la destruida en medio del mar? 33Cuando tus mercaderías salían de las naves, saciabas a muchos pueblos; a los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tu comercio. 34En el tiempo en que seas quebrantada por los mares en lo profundo de las aguas, tu comercio y toda tu compañía caerán en medio de ti. 35Todos los moradores de las costas se maravillarán sobre ti, y sus reyes temblarán de espanto; demudarán sus rostros. 36Los mercaderes en los pueblos silbarán contra ti; vendrás a ser espanto, y para siempre dejarás de ser.
28
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares(siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios; 3he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto. 4Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros. 5Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón. 6Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, 7por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor. 8Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares. 9¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador. 10De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
11Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 12Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 13En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

Profecía contra Sidón
20Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 21Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella, 22y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique. 23Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán muertos en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán que yo soy Jehová.
24Y nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora, ni aguijón que le dé dolor, en medio de cuantos la rodean y la menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.
25Así ha dicho Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida, entonces me santificaré en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob. 26Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y plantarán viñas, y vivirán confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrán que yo soy Jehová su Dios.

       
Isaías 54 
El amor eterno de Jehová hacia Israel
54
1Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. 2Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. 3Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.
4No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. 5Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. 6Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo. 7Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. 8Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.
9Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré. 10Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.
11Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré. 12Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas. 13Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. 14Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti. 15Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. 16He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir. 17Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.