martes, 4 de agosto de 2020

¡Cómo puedes tú salir de las tinieblas!











04 de Agosto


¡Cómo puedes tú salir de las tinieblas!




¡Con la luz que YA habita en tu corazón!
Por Riqui Ricón*
Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro.* Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos (2 Co 4.7 NTV).
La Biblia enseña que fue Dios quien, cuando la tierra estaba desordenada y vacía,  y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz. ¡Es este mismo Dios Todopoderoso quien ahora resplandece en tu corazón!
¿Cómo es posible esto? Esto es posible mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús y por el Amor que Dios siente por ti.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús (Efe 2.4-7).
Gracias a que Jesús murió en esa cruz es que fueron pagados todos tus pecados (pasados, presentes y futuros). Sin embargo, es por Su resurrección que la Luz de Cristo ahora brilla en tu corazón. Tú has Nacido de Nuevo, ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios y estás sentado(a) con Cristo Jesús en los lugares celestiales.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella (Jn 1.4).
Cualesquiera que sean las tinieblas que amenazan hoy tu vida, debes comprender y sobre todo creer, que es la mismísima Vida de Cristo Jesús la que ahora resplandece en tu corazón y por lo tanto, esas tinieblas no prevalecerán contra ti.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).
No es sólo la luz de Cristo Jesús alumbrando tu corazón, sino que Dios mismo, el Espíritu Santo, habita en ti y contigo, para garantizar tu victoria sobre cualquier enemigo.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Así que, por la Palabra de Dios, por Su Palabra de Honor, tú no eres más un(a) mediocre y fracasado(a) pecador(a). Ése(a), el (la) que antes tú eras, está muerto(a), crucificado(a) juntamente con Cristo. ¡No existe más!
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él (1 Jn 5.1).
Sin importar cuan obscuras y profundas parezcan las tinieblas que te acosan el día de hoy, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios y Cristo Jesús, el lucero de la mañana, está contigo para alumbrar tu camino.
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo (Efe 5.8-14).
¡Ahora eres luz en Cristo Jesús, por lo tanto tú puedes, sí, tú puedes andar, vivir, pensar, actuar y hablar como un(a) Hijo(a) de Luz!
Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento (Isa 60.1-3).
Así que, en lugar de ocultarte o avergonzarte por tus fracasos pasados, ¡Levántate y resplandece!
Que brille tu luz para que todos la vean. Pues la gloria del SEÑOR se levanta para resplandecer sobre ti. Una oscuridad negra como la noche cubre a todas las naciones de la tierra, pero la gloria del SEÑOR se levanta y aparece sobre ti. Todas las naciones vendrán a tu luz; reyes poderosos vendrán para ver tu resplandor (Isa 60.1-3 NTV).
¡Recuerda que este es el año de tu Esplendor!
Y si todavía piensas que no eres apto o capaz para llevar una Vida de Esplendor, ¡no te preocupes! Esto deja bien claro que [tu] nuestro gran poder proviene de Dios, no de [ti] nosotros mismos [para que nadie se gloríe].
Y si todavía piensas que tus circunstancias no te permiten brillar con esa luz como tú quisieras, ¡no te preocupes!
Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan. Estamos perplejos pero no caemos en la desesperación. Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos (2 Co 4.8-9 NTV).
¡Dios no miente! ¡Nunca lo ha hecho! Tu adversario el diablo es el único mentiroso y como león rugiente anda buscando que tú le creas y así convencerte de lo incapaz, fracasado(a), pecador(a) e indigno(a) que eres delante de Dios. ¡Mentiras!
Vosotros, en cambio, sois un linaje escogido, un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo que Dios ha adquirido para que anunciéis a otros las grandezas de aquel que, estando vosotros en tinieblas, os llamó a participar de su luz maravillosa (1 P 2.9 CST).
¡Tú eres exactamente lo que Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que ahora eres!
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él (1 Jn 3.1 NTV).
Jamás le permitas al diablo que te haga olvidar que tú eres un(a) Hijo(a) Amado(a) del Todopoderoso y participas de Su Luz maravillosa.
Pero vosotros, hermanos, no estáis a oscuras para que la llegada de ese día os sorprenda como un ladrón. Porque vosotros sois hijos de la luz, hijos del día. Ninguno de nosotros pertenece a la noche ni a las tinieblas (1 Tes 5.4-5 CST).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día quiero agradecerte una vez más tu Gran Amor por mí. Gracias porque la luz de Cristo Jesús ahora brilla en mi corazón. Gracias porque, a pesar de lo que ahora digan y griten las circunstancias de mi vida, la Verdad es que yo soy la persona que Tú, Padre, dices en Tu Palabra que soy: ¡Tu Hijo(a) Amado(a)! Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste esta Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una Vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por ser la Luz que ilumina mi Vida.  Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. Lámpara es a mis pies Tu Palabra y Luz en mi Camino. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 4                     2 Co 4.1-5.10  /  2 R 17  /  Miq 6










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lunes, 3 de agosto de 2020

¡Cómo vencer la condenación!










03 de Agosto






¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!
Por Riqui Ricón*
Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece (2 Co 3.7-11).
¡Qué hermosa enseñanza, y qué gloriosa esperanza, nos da la Palabra de Dios el día de hoy! Si la vida durante el régimen del Antiguo Testamento (basado en la justicia de las obras y la condenación del pecador), fue gloriosa, entonces mucho más gloriosa es la vida en el régimen del Nuevo Testamento basado en la Gracia y el Amor de Dios y en la justificación por medio de la fe, esto es, por medio de creerle a Dios, creyendo Su Palabra.
“Efectivamente, cuando en el monte Sinaí aquel viejo sistema de leyes que conducía a la muerte fue instituido (porque la paga del pecado es muerte), el pueblo no pudo fijar la vista en el rostro de Moisés porque al darles la ley de Dios, que debían creer y obedecer, el rostro le resplandecía con la gloria de Dios.
Sin embargo, aquella brillantez ya se estaba desvaneciendo. Así que, ¿No debes tú esperar una gloria mucho mayor en estos días en que el Espíritu Santo está dando la Vida? Si el plan que conducía a condenación comenzó gloriosamente, entonces mucho más glorioso es el plan que te justifica delante de Dios.
En verdad, la gloria que brilló en el rostro de Moisés es insignificante en comparación con la supereminente gloria del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús. Si el viejo y perecedero sistema tuvo gloria, ¡mucho más lo tendrá el nuevo plan de salvación, porque es eterno!” (2 Co 3.7-11 parafraseado de la Biblia al Día BAD).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
El Nuevo Testamento es el ministerio del Espíritu donde a través del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, Dios demostró que te ama tanto que prefirió perder a Su propio Hijo antes que perderte a ti. El ministerio de la condenación ha quedado atrás y la justicia ha sido satisfecha mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
¡Ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y el ministerio del Espíritu es el ministerio del Amor de Dios para contigo!
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).
Puesto que el sacrificio de Jesús es perfecto, completo y acabado, gracias a Su muerte, todos tus pecados, pasados, presentes y futuros, fueron pagados con Su Sangre vertida en esa cruz. Sin embargo, es con Su resurrección que Él te hace Nacer de Nuevo para que seas partícipe de la Vida Eterna que es la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios.
De todo corazón les digo: Cualquiera que cree mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida (Jn 5.24 BAD).
Ciertamente el tiempo de la ley, que te conducía a la muerte, fue con tal esplendor que tenían que cubrir el rostro de Moisés a causa de la Gloria de Jehová. Sin embargo, ese tiempo de la condenación ya ha llegado a su fin y ahora tú vives el tiempo de la Gracia y la justificación, y mediante la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, has pasado de muerte a vida.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
¡No cualquier clase de vida, ni cualquier forma de abundancia sino la Abundante Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo [el del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús], cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).
Es este mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, el que te permite asegurar, con toda certeza, que sea cual sea el reto, problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy, tú saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que tanto te ama, Cristo Jesús.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).
De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, los días de vivir todo(a) condenado(a) a causa de tus errores, fracasos y pecados están terminados. Si has aceptado a Jesucristo como tu Señor y Salvador (si no lo has hecho sólo tienes que hacerlo), entonces, sin lugar a dudas, y sin importar lo que hayas hecho, todos tus pecados han sido pagados y perdonados, has Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios y ahora estás en Cristo.
¡La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte!
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Es de ti de quien está hablando la Biblia: ¡Eres Nueva Creación! ¡Las cosas viejas pasaron! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva! ¡Lo mejor de tu Vida está delante de ti!
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
Este es el ministerio glorioso del Espíritu de Dios: Que Él está contigo para intervenir a tu favor, para que todas las cosas te ayuden a bien pues eres escogido(a) con propósito por parte de Dios, tu Padre.
¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).
Así que, ¡ten ánimo! ¡No hay forma que puedas perder!
Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos (Miq 5.9).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso y reconfortante es saberme tan amado(a) por Ti. Quiero agradecerte que hoy sé que si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, más glorioso es el Ministerio de Tu Espíritu Santo en mi vida. Señor Jesús, gracias porque con Tu muerte y resurrección me justificaste y me diste una Vida totalmente Nueva. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 3 2 Co 2.5-3.18 / 2 R 15-16 / Miq 5











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domingo, 2 de agosto de 2020

¡Cómo puedes vencer la adversidad!









02 de Agosto






¡Con las Promesas de Dios!
Por Riqui Ricón*
Todos vivirán en paz y prosperidad; disfrutarán de sus propias vides e higueras porque no habrá nada que temer. ¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales ha hecho esta promesa! (Miq 4.4 NTV).
La buena Voluntad de Dios para tu Vida siempre ha sido agradable y perfecta; los pensamientos que Él tiene acerca de ti son pensamientos de paz y no de mal. Tu Padre celestial quiere que vivas en paz y en prosperidad, que no le temas a nada y que disfrutes de la Vida. Y no solamente desea todo esto para ti, sino que además te lo promete en Su Palabra, la Biblia.
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NTV).
Todas las Promesas que Dios, tu Padre, te ha hecho en la Biblia son sí y amén para todo aquel que le cree. Para todo aquel que le cree a Dios creyendo Su Palabra.
En Cristo, todas las promesas de Dios son "Sí" y "Amén"; es decir, están confirmadas. Y para gloria de Dios se cumplen en nosotros, los que somos de Cristo (2 Co 1.20 CST).
Todas las Promesas que Dios te ha hecho en la Biblia están ahí para que tú puedas participar de Su naturaleza divina; esto es, para que te des cuenta que ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, amado(a) de tu Padre y por lo tanto, puedes estar seguro(a) que Él te dará todas las cosas.
Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia. Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.3-4 NTV).
¡Dios no miente! ¡Todo lo que Él ha dicho acerca de ti lo va a cumplir! ¡Todo lo que ha hablado acerca de ti en Su Palabra, Él mismo lo va a ejecutar!
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
Así que, sin importar cuál sea la aflicción, enfermedad o problema que estés enfrentando el día de hoy, ten por cierto que Dios va a actuar a tu favor si sólo se lo pides.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.7-11).
Ya es tiempo que asimiles y comprendas tu Identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo:
Si Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti,
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Si Dios te ama tanto que ahora te llama Su propio(a) Hijo(a),
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
Entonces, ¡Cómo no te dará juntamente con Él, TODAS las cosas!
Sin importar tus problemas, aflicciones o circunstancias, tú sólo tienes que saber y creer que Dios, tu Padre, es digno de confianza y entonces, sólo entonces, serás el hombre o la mujer más dichoso(a) en toda la tierra.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Para salir más que vencedor(a) de cualquier problema, angustia o enfermedad tienes que dejar de poner tu atención a lo difícil o tremendo de tu situación; en lugar de eso, pon tus ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe. Presta atención a Su Palabra. Busca y encuentra esas promesas que Él te ha hecho tocantes a tu necesidad. ¡Créelas! ¡Confiésalas en voz alta! ¡Llama las cosas que no son como si fueran! Y entonces, ¡alégrate! ¡Gózate porque tu redención está cerca!
Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación (Isa 25.9).
Así es, mi amado(a), sólo tienes que creer y confiar en la Palabra de Dios; sólo tienes que creer y confiar en Su Palabra de Honor.
Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!». Y, por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria. Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió (2 Co 1.20-22 NTV).
Entonces, Ahora puedes contar con la salvación que Dios te ha prometido; ahora puedes afirmar sin temor a equivocarte que la salvación es tuya, porque Él siempre cumple Su Palabra.
Mantengamos con firmeza, sin vacilar, el testimonio de la esperanza de nuestra salvación; pues Dios, que hizo la promesa, es absolutamente fiel y no dejará de cumplirla  (He 10.23 BAD).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Sólo por Tu Gracia soy salvo(a). Sólo por Tu Gracia soy lo que soy: ¡Un(a) Hijo(a) legítimo(a) y amado(a) de Dios! Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Gracias por todas y cada una de Tus Promesas que me has hecho. Leer de ellas en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, el cumplimiento en mi Vida de todas y cada una de Tus Promesas. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices en la Biblia que ahora soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Agosto 2                     2 Co 1.1-2.4  /  2 R 14  /  Miq 4












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sábado, 1 de agosto de 2020

¿Por qué razón escucharía Dios a una persona como tú?








01 de Agosto



¿Por qué razón escucharía Dios a una persona como tú?



¡Por causa del Pacto!
Por Riqui Ricón*
Entonces Joacaz clamó al Señor,  y él lo escuchó,  pues vio la gran opresión del rey de Siria sobre Israel (2 R 13.4).
El pueblo de Israel y su rey Joacaz vivían impíamente, apartados de Dios y volcados a hacer el mal. En esta actitud de rechazo y repudio a la Palabra de Dios y a Su Presencia en sus vidas, se habían mantenido ya por varios siglos. A pesar de todo, por Su Gran Misericordia y Amor, cuando el rey clamó a Él, Dios lo escuchó y les proveyó de salvación.
El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma  (Sal 138.3).
Te aseguro que entre más estudies y medites la Biblia, te darás cuenta que el Amor de Dios por ti es sencillamente, ¡Asombroso! Sin importar las ofensas, pecados o traiciones, Dios siempre te seguirá amando. Él nunca te ha dejado y jamás te dejará, pues aunque tu padre y tu madre te abandonen, con todo, el Señor te tomará en Sus brazos (Sal 27.10).
El Señor les proveyó un libertador,  de modo que los israelitas pudieron librarse del poder de los sirios y vivir tranquilos, como antes. Sin embargo,  siguieron el mal ejemplo de la familia de Jeroboán y no se apartaron de los pecados con que éstos hicieron pecar a Israel,  y hasta dejaron en pie la imagen de la diosa Aserá,  que estaba en Samaria (2 R 13.5-6). 
Sin embargo, no obstante, a pesar de todo. ¿Qué pasa? ¿Por qué siguieron con su pecado a pesar de que Dios respondió a su clamor cuando estaban en aflicción? ¿Cuál es esta incapacidad del ser humano de responder con fidelidad a Aquel que siempre ha sido fiel? ¿De dónde viene tanta ingratitud?
Los que se dejan dominar por su naturaleza pecaminosa, solo piensan en cómo complacer a su propia naturaleza; pero los que viven conforme al Espíritu Santo, piensan en las cosas propias del Espíritu. Porque la intención del Espíritu es vida y paz; en cambio, la intención de la naturaleza pecaminosa es muerte, porque la intención de la naturaleza pecaminosa es rebeldía contra Dios: nunca ha obedecido a la ley de Dios ni nunca podrá obedecerla. Por eso, los que viven sometidos al dominio de su propia naturaleza pecaminosa jamás podrán agradar a Dios. Pero vosotros no vivís conforme a esa naturaleza, sino que estáis bajo el dominio del Espíritu, si es que verdaderamente el Espíritu de Dios habita en vosotros (digo esto para recordaros que quien en su interior no tenga el Espíritu de Cristo, no es de Cristo) Pero si Cristo vive en vosotros, vuestros cuerpos ciertamente están muertos a causa del pecado, pero vuestros espíritus viven para hacer lo que es bueno y justo (Ro 8.5-10 CST).
La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te enseña claramente que tú, mi amado(a), ya no eres más como aquellos israelitas. Ahora, gracias a Jesús, el Espíritu Santo está contigo y en ti, y tu vieja e ingrata naturaleza es cosa del pasado.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Tu vieja naturaleza, vendida al pecado, murió juntamente con Cristo Jesús en aquella cruz. Tú no eres un(a) viejo(a) pecador(a) salvo(a) por Gracia, sino un(a) Hijo(a) amado(a) del Rey del Universo.
Sin embargo,  el Señor tuvo misericordia de ellos.  Por causa del pacto que había hecho con Abraham,  Isaac y Jacob,  se compadeció de los israelitas y los preservó,  y hasta el día de hoy no ha querido destruirlos ni arrojarlos de su presencia (2 R 13.23).
¡Todo por causa del Pacto!
Del mismo modo, después de haber cenado, tomó la copa y dijo: Esta copa significa el nuevo pacto, sellado con mi sangre, que será derramada en vuestro favor (Luc 22.20).
Dado que el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas, puedes estar seguro(a) que Dios, tu Padre, escucha tu oración y obrará a tu favor más pronto de lo que te imaginas.
Un día contó Jesús a sus discípulos una parábola para exhortarlos a perseverar en la oración, sin desanimarse, hasta que llegue la respuesta. Les dijo: En cierta ciudad había un juez que no creía en Dios ni tenía respeto a nadie; y en la misma ciudad vivía una viuda, que acudía continuamente al juez para pedirle que le hiciera justicia frente a un adversario que la perjudicaba. El juez, durante mucho tiempo, no hizo el menor caso a la demandante; pero un día, cansado ya del asunto, reflexionó: "Yo no creo en Dios ni tengo respeto a nadie, pero como esta viuda sigue insistiendo, le haré justicia, para que deje de molestarme y no agote mi paciencia". Luego el Señor añadió: Ya veis lo que pensó aquel juez; y si él, siendo injusto, decidió hacer justicia, ¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que acuden a él de día y de noche? ¿Pensáis que él tardará mucho en responder a sus clamores? Os aseguro que no, que pronto les hará justicia. Ahora bien, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará en este mundo perseverancia en la fe? (Luc 18:1-8 CST).
Fe es creerle a Dios, creyendo Su Palabra. Fe es poner toda tu confianza en Él y en Su Palabra, de tal forma que tengas la certeza de lo que esperas y estés convencido(a) de aquello que todavía no ves.
Manténganse alerta;  permanezcan firmes en la fe [creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra]sean valientes y fuertes (1Co 16.13).
A diferencia de los israelitas del reino de Joacaz, y a pesar de los problemas, enfermedades y aflicciones que estés enfrentando el día de hoy, tú puedes ser valiente y fuerte al permanecer firme en creer la Palabra de Dios. Mantente firme en creerle y deposita toda tu confianza en Él. ¡Dios no ha faltado jamás a Su Palabra y nunca lo hará!
Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían! (Sal 84:12 NVI).
El Nuevo Pacto es verdad gracias al Gran Amor con que Dios te ha amado.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Nunca olvides que Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1Jn 3:1 NVI).
A pesar de lo que hiciste con tu vida, Él te ama tanto que decidió justificarte, perdonarte y santificarte para hacer de ti un(a) Hijo(a) Suyo(a). Una Nueva Creación. Una Nueva especie de ser que no existía antes. Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta, y para que el mundo sepa que tú me enviaste y que los has amado a ellos como me has amado a mí (Jua 17:23).
¡Oh, que hermoso es saber que Dios te ama de la misma forma y magnitud en la que ama a Jesús!
Dios es Amor y la relación que ahora tienes con Él se sostiene por el Amor. El Amor es el vínculo (atadura) perfecto. No son tus lágrimas ni tu clamor los que mueven la mano de Dios a favor tuyo. Lo que mueve a Dios a favor tuyo es lo que siente Él por ti, lo que siente el Dios y Padre, Todopoderoso, por Su Hijo(a) Amado(a). ¡Ése(a) eres tú!
Por último, una nota esclarecedora acerca del pactar con Dios: ¿Es Dios un Dios de pactos?
No es que Dios sea un Dios de Pactos como si a Él le gustase andar haciendo pactos por aquí y por allá. Más bien, esta expresión está dirigida al ser humano con la intención de que valore la importancia del Honor y la Fidelidad a la Palabra empeñada. Esto es, permanecer en la Verdad y no en la mentira.
No es que Dios sea un Dios de Pactos sino que simple y llanamente Dios tiene Palabra de Honor y cumple todo aquello que ha hablado. De hecho, Su Palabra tiene todo el Poder y la Autoridad para hacerse cumplir a sí misma.
Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es (2 Ti 2.13 NTV).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en esta hora quiero agradecer Tu Gran Amor para conmigo, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, gracias por la Vida Nueva que compraste para mí. Gracias porque no es una vida común y corriente. Por ti, Señor Jesús, ahora puedo gozar la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Tengo Vida de Reino! ¡Tengo Vida de Poder! Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Leer de esto en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. ¡Tengo entendimiento y resplandezco como el resplandor del firmamento! Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hijo(a) amado(a) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 1                     1 Co 16  /  2 R 12-13  /  Miq 3












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