viernes, 18 de enero de 2019

20 de enero EL Hijo Prodigo

19 de enero Mi simiente es Bendita

18 de enero En tu angustia invoca al Señor

17 de enero Él me escucha

16 de enero Vive una vida deleitosa

¡Cómo posicionarte para reinar!





21 de Enero

¡Con gozo, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!

Por Riqui Ricón*

¡Cuánto se alegra el rey en tu fuerza, oh SEÑOR! Grita de alegría porque tú le das la victoria (Sal 21.1NTV).

¡Realmente asombroso! Así es, asombroso es la palabra que viene a tu mente cuando lees y meditas lo que la Palabra de Dios dice hoy acerca de ti. Porque efectivamente, Dios está hablando acerca  de ti en Su Palabra. Tú eres ese rey (reina) que se alegra en la fuerza del Señor y que puedes dar gritos de alegría pues Dios ya te ha dado la victoria.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).

Por medio de Cristo Jesús, por medio de Su muerte y resurrección, Dios te ha declarado a ti más que vencedor(a) sobre cualquier problema, angustia o enfermedad que estés enfrentando el día de hoy.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.4-5).

Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y por eso, por lo que Jesús hizo en la cruz al morir para pagar tus pecados y resucitar venciendo a la muerte para darte la Vida Eterna, por eso tú has vencido al mundo y su sistema de enfermedad, fracaso y muerte, juntamente con Cristo Jesús.

Tú vences cada día al creerle a Dios, creyendo Su Palabra. Tú vences al creer que la Biblia es la Palabra de Dios y al aplicarla sobre cada circunstancia adversa en tu vida.

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apo 5.9-10).

Por la Sangre de Jesús, ¡Tú eres ese rey (reina) que ha de reinar sobre la tierra! Por tanto, alégrate en la fuerza del Señor. Y, ¿cuál es la fuerza del Señor? No son sus músculos, ni sus ángeles, ni sus truenos y relámpagos; ¡la fuerza del Señor es Su Palabra!

Así que, alégrate en la Palabra del Señor. Da gritos de alegría, porque por la Palabra de Dios obtienes la victoria sobre cualquier circunstancia.

Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido» (Gen 28.15 NTV).

La promesa que Dios le hizo a Jacob allá en Betel, sigue vigente y está actualizada con tu nombre. Al comenzar un nuevo año o un nuevo proyecto, al enfrentar cualquier reto, angustia, problema o enfermedad, ¡Dios está contigo y te protegerá dondequiera que vayas!

De hecho, el Todopoderoso ha comprometido Su Palabra en que no te dejará hasta que haya terminado de darte TODO lo que te ha prometido. Estas son muy buenas noticias. Noticias excelentes que te permitirán posicionarte como el verdadero(a) campeón(a) que ahora tú eres: ¡Ese(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo destinado a reinar sobre la tierra!

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia (Ro 5.17).

Este día, ¡alégrate en la fuerza del Señor! ¡Da gritos de júbilo pues este año vas a reinar en vida!

Y si piensas acaso que esto no es para ti por causa de tus transgresiones y pecados ocultos, entonces pon mucha atención a como lo expresa Dios en la Nueva Traducción Viviente:

Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos. Pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia, porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo (Ro 5.17 NTV).

Por el pecado de un solo hombre, Adán, la muerte reinó en tu vida; pero por la maravillosa Gracia de Dios y el regalo de Su justicia, ahora tú puedes vivir en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de tu Salvador, Cristo Jesús.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).

Ciertamente la paga del pecado es muerte más el regalo que Dios te dio es la Vida Eterna, la cual es un atributo de la divinidad y por lo tanto sólo la puede tener un(a) auténtico(a) y genuino(a) Hijo(a) de Dios.

 Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu.  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

Es precisamente tu identidad de Hijo(a) de Dios por medio de Jesucristo lo que te permite reinar con plena libertad pues el asunto del pecado fue resuelto en esa cruz de una vez y para siempre.

 Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él (1 Jn 3.1 NTV).

¡Posiciónate! Tú eres un(a) legítimo(a) y genuino(a) Hijo(a) de Dios. Eres amado(a) de tu Padre y estás destinado a reinar sobre las aflicciones. Problemas y enfermedades. Si puedes creer la Palabra de Dios, pues al que le cree a Dios TODO le es posible.

Pues le diste el deseo de su corazón; no le has negado nada de lo que te ha pedido. Le das la bienvenida con éxito y prosperidad; le colocaste una corona del oro más puro sobre la cabeza. Te pidió que le preservaras la vida, y le concediste su petición; los días de su vida se alargan para siempre. Tu victoria le da mucha honra, y lo has vestido de esplendor y majestad. Lo has dotado de bendiciones eternas y le has dado la alegría de tu presencia. Pues el rey confía en el SEÑOR; el amor inagotable del Altísimo cuidará que no tropiece (Sal 21.2-7 NTV).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, qué hermoso es saber que a pesar de las aflicciones, problemas, enfermedades y aún de mis pecados, en Ti, en Tu Amor, tengo la Gracia para salir más que vencedor(a) de cualquier circunstancias. Gracias por tanto y tan Grande Amor. Señor Jesús, por lo que Tú hiciste al morir y resucitar por Amor a mí, pagaste todos mis pecados y ahora he nacido de nuevo como un(a) Hijo(a) Amado(a) de mi Padre celestial. Estoy en este mundo para reinar como un(a) legítimo(a) Hijo(a) del Todopoderoso Dios. Por lo tanto, tomo autoridad sobre mis circunstancias, me someto a Dios y a Su Palabra, resisto al diablo y éste tiene que huir de mí. No acepto el temor, ni la depresión, ni la angustia, ni la enfermedad, ni la escasez, ni la pobreza, ni el rencor, ni la decepción, ni el fracaso, ni la derrota. Por el contrario, yo, ____________ (tu nombre aquí), sobre todas estas cosas soy más que vencedor(a) por medio del Amor de mi Rey, Señor y Salvador, Cristo Jesús. Creo y declaro que soy sano(a) de cualquier enfermedad. ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 21                                                            Luc 16  /  Gen 27.46-28-22   Sal 21



¡Cómo librarte de toda maldición!




20 de Enero

¡Tu identidad de Hijo(a)!

Por Riqui Ricón*

Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. Sírvanle pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren (Gen 27.27-29).

Las lecturas del día de hoy son sumamente interesantes y esclarecedoras del gran Amor con que Dios te ama. Comencemos con la cita de arriba que representa la bendición que Isaac le dio a Jacob, y que es la mismísima bendición de Abraham.

¿Qué tiene que ver contigo? ¡Mucho!

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu… Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gal 3.13-14, 29).

De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, en este día tú puedes tener por cierto que has sido redimido(a) de toda la maldición de la ley, esto es: pobreza, enfermedad, tribulación, derrota, vergüenza, etc. Y ahora, en Cristo Jesús, la bendición de Abraham es tuya por derecho de sangre, pues eres linaje de Abraham y heredero(a) según la promesa.

¡Así lo dice la Biblia!

¿A qué promesa se refiere? A la promesa del Espíritu. ¿Cuándo prometió Dios al Espíritu? Lo hizo cuando prometió que haría contigo un Nuevo Pacto, establecido sobre mejores promesas.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto  con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón;  y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34)

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.26-27).

Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre (1 Co 11.25a).

Así que, por la Sangre de Jesús, tú fuiste justificado(a), perdonado(a) de todos tus pecados y santificado(a) con el propósito expreso, departe de Dios, que con la RESURRECCIÓN de Jesucristo tú fueras creado(a) de nuevo y recibieras la Vida Eterna para ser hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios; lo cual te hace, legalmente, heredero(a) de la Bendición.

Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga. Haga memoria de todas tus ofrendas, Y acepte tu holocausto. Selah Te dé conforme al deseo de tu corazón, Y cumpla todo tu consejo. Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; Conceda Jehová todas tus peticiones (Sal 20.1-5).

Gracias a lo que Jesús hizo en la cruz, por Amor a ti, ahora tienes todo el derecho a ser escuchado por tu Padre celestial en el día de conflicto. Ten por seguro que Él te va enviar ayuda desde el santuario y cumplirá todas tus peticiones, por Amor a ti y por Amor a Su Palabra.

La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición (Sal 3.8).

¡Nunca más estará la maldición sobre tu vida! ¡Tuya es, por derecho, la Bendición del Señor!

La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella (Pro 10.22).

Si puedes creer la Palabra de Dios, pues al que le cree a Dios TODO le es posible.

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse… Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado (Luc 15.18-24, 28-32).

Que contraste de lo que venimos diciendo con las actitudes de ambos hijos de la parábola del hijo pródigo. Condenado por el acusador, el primero estaba dispuesto a vivir como siervo por toda su vida con tal de conseguir algo para comer. El segundo trabajó como siervo tantos años sin poder disfrutar ni un cabrito con sus amigos.

El Padre no busca siervos, Él sólo quiere amar a Sus Hijos.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Él no necesita siervos, ¡tiene millones! Y tú, mi amado(a), eres, de acuerdo a la Escritura, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre, por lo tanto, sábete y mírate a ti mismo(a), bendecido(a) y amado(a) por tu Padre. No seas como los hijos de la parábola quienes terminaron todos confundidos y sin saber quiénes eran ellos. Tú recibe tu identidad de Hijo(a) amado(a) de Dios; recibe el Amor y la Bendición que Cristo Jesús compró para ti.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, ¡qué grande y maravilloso es Tu Amor por mí! No tengo forma de pagártelo y sólo puedo agradecértelo. ¡Gracias, muchas gracias! Señor Jesús, en verdad que mucho más abundantemente de lo que yo pueda pedir o entender, así ha sido la redención de mi vida a través del Nuevo Pacto en Tu Sangre. Hoy quiero honrar este Nuevo Pacto declarando con toda certeza que Tú, Jehová de los ejércitos, mi Dios y Padre, me oyes en el día de conflicto; Tu nombre, oh Dios de Jacob, me defienda. Envíame ayuda desde el santuario, Y desde Sion me sostienes. Haz memoria de todas mis ofrendas, Y acepta mi holocausto. Dame conforme al deseo de tu corazón, Y cumple todo mi consejo. Yo me alegrare en Tu salvación, Y alzaré pendón en Tu nombre, oh Dios; Concédeme, Jehová, todas mis peticiones. Ahora conozco que Tú, Jehová, salvas a Tu ungido(a); Me oirás desde Tus santos cielos Con la potencia salvadora de Tu diestra. Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas yo del nombre de Jehová mi Dios tendré memoria. Ellos flaquean y caen, Mas yo me levanto, y estoy en pie. Salva, Jehová; Tú, mi Rey, me oyes en el día que Te invoco. Por lo tanto, hoy recibo y declaro Tu pronto auxilio. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! Recibo el Amor, el gozo y la paz que mi Padre celestial compró para mí al precio del Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesús. ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Enero 20                              Luc 15  /  Gen 27.1-45   Sal 20