miércoles, 19 de febrero de 2020

¡Cómo alcanzar la sabiduría!










19 de Febrero



¡Cómo alcanzar la sabiduría!

¡Creyendo!
Por Riqui Ricón*
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán (Pro 9.10-11).
La mejor manera que he encontrado para definir el temor de Jehová o temor de Dios es como el Amor reverente que profesa un hijo hacia su padre con el cual tiene una muy buena relación de amigos con respeto y admiración. Así que, el temor de Dios no es miedo a Dios sino el conocimiento del Santísimo. Esto es,  tener una relación íntima con Él, pues sólo así se puede tener el conocimiento de Su Santidad.
Este tipo de temor, este tipo de relación, es el principio de la sabiduría y contiene una preciosa promesa: Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
Esta sabiduría y temor de Dios sólo se pueden obtener mediante una relación estrecha y constante con tu Padre celestial mediante la oración, la adoración y la lectura y meditación de Su Palabra. Y aunque todo esto requiere dedicación y constancia NO son el producto de una obligación adquirida sino de una relación cultivada.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar (Mat 11.28).
Toda relación con Dios, sea para adquirir sabiduría o para alcanzar misericordia, se basa en el Amor que Él siente por ti y no en el cumplimiento de deberes o tareas asignadas. De hecho, Jesús está más que dispuesto a ayudarte con tus cargas y trabajos.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Jesús vino a salvarte, ¡nunca a condenarte!
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).
El único interés que Dios tiene en tu persona es el de relacionarse contigo de una forma tan personal que aprendas a mirarlo como a tu verdadero Padre.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Rom 8.15).
Entonces, el temor de Dios es el principio de la sabiduría, y esto significa: tener una relación de íntima confianza, respeto y admiración con tu Padre celestial.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Es este temor de Dios, esta confianza, lo que te garantiza una vida dichosa. Es este principio de sabiduría, y no el dinero, ni el éxito, lo único que te puede dar el gozo y la dicha de vivir la vida que te toco vivir.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Jua 14.6).
La buena noticia del día de hoy es que el Camino de la sabiduría está abierto y es un Camino de Vida y Verdad.
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura (He 10.19-22).
Así es, mi amado(a), por el sacrificio de Amor de Cristo Jesús, tú tienes todo el derecho y la libertad para entrar al lugar de Su Presencia. Puedes acercarte a Dios, tu Padre, con plena certeza de fe que Él no te va a rechazar. Si no te rechazó antes, mucho menos lo hará ahora que eres Su Hijo(a) legítimo(a).
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,  aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo  (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efe 2.4-6).
El temor de Dios es ese amor, gratitud, reverencia y admiración que tú sientes por Aquel que te ha amado tanto. Es parte de tu Nueva Naturaleza y te impulsa a orar y leer la Biblia como la base, el fundamento, de tu relación con Él. ¡Este ES el principio de la Sabiduría!
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Así que, sea cual sea el problema, la enfermedad o la situación que estés enfrentando el día de hoy, hazlo con sabiduría. No dejes de orar y platicar con tu Padre celestial. Pon la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón. Y prepárate a salir más que vencedor(a) en todas los cosas, pues se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
¡Harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso es saberme tan amado(a) por Ti. ¡Gracias por tanto y tan grande Amor! En verdad te estoy muy agradecido(a). Gracias porque el principio de la sabiduría es este Amor que nos relaciona a Ti y a mí. Gracias por hacerme Tu Hijo(a). Gracias porque a pesar de mis circunstancias Tú me aumentas mis días y me añades años de vida. Señor Jesús, por Tu sacrificio de Amor, por tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota, ahora yo he pasado de muerte a vida y ¡Tú me has trasladado de las tinieblas a Tu Luz admirable! ¡Puedo vivir la Vida que compraste para mí! Así que, en todo problema, enfermedad o aflicción, yo, ____________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a), pues TODO lo puedo en Cristo que me fortalece y aunque ande en valle de sombra y de muerte NO VOY A TEMER mal alguno porque Tú, Jesús, estás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en Tu casa, oh Señor, moraré por largos días. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 19                 Mat 1 /  Ex 20-21 /  Pro 9












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martes, 18 de febrero de 2020

¡Cómo vivir más allá de lo posible!









18 de Febrero



¡Cómo vivir más allá de lo posible!

¡Al que cree, todo le es posible!
Por Riqui Ricón*
Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa (Ex 19.5-6a).
Todas las peticiones que Dios, tu Padre, te hace continuamente en Su Palabra, la Biblia, contienen un gran Amor para contigo. “Pon atención a mí voz”, “escucha mí Palabra”, “medítala de día y de noche”, “busca mi Palabra”, “guárdala”, “atesórala” y muchas otras más, como la que encabeza esta reflexión,  demuestran una y otra vez que la Voluntad de Dios para tu vida es bendecirte.
Dios, el Todopoderoso, no necesita creaturas obedientes, ¡ya tiene millones! ¡Y puede crear más! Él lo que quiere, y pide de ti, es que le creas. Que creas Su Palabra y confíes en Él como un Hijo confía en su Padre, que le ama.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¡El Nuevo Pacto, en la Sangre de Jesús, es un pacto de Amor! Esto es lo primero que tienes que creerle, que a pesar de como tú hayas sido o lo que hayas hecho con tu vida, Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efe 2.4-6).
Todas tus faltas, fracasos y pecados ya fueron pagados en esa cruz. Ahora, has sido trasladado(a) de muerte a vida, de la potestad de las tinieblas a la luz admirable de Cristo Jesús.
¡Porque Él vive, tú vives! ¡Tienes una Vida totalmente Nueva juntamente con Jesús!
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
¿Puedes creer esto? ¿Puedes creer que lo que dice La Biblia es en Verdad La Palabra de Dios? ¿Puedes creerle a Dios?
Mar 9:23 SyEspañol  Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le será posible.
La diferencia entre ser una creatura obediente y ser llamado(a) especial tesoro o Hijo(a) Amado por Dios, estriba en que ahora conoces y CREES la Palabra de Dios. Ahora le CREES a Dios, quien te dice que Él te ha hecho una persona totalmente nueva.
2Co 5:17 NTV  Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado!
La vieja naturaleza, corrupta y pecadora, que te tenía atado(a) al pecado, está muerta, está clavada en la cruz de Cristo.
Gál 2:20 RV60  Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Por favor entiende esto, no importa si tú no te sientes así, o si sigues pensando que eres el (la) mismo(a) pecador(a) que antes eras. Esta Nueva Vida no depende de lo que tu hagas o sientas, sino de lo que Jesús hizo por Amor a ti, al morir en esa cruz. ¡Su sacrificio es perfecto, completo y suficiente! ¡Está escrito! Es la Palabra de Dios contra tus emociones, nociones o sentimientos. Es la Palabra de Dios contra tu forma de juzgarte a ti mismo(a). ¡Es la Palabra de Dios y es la Verdad!
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).
El Amor de Dios para contigo es tan asombroso que ahora, a través de Jesucristo, Él mismo te ha llamado Su Hijo(a). ¡Y eso es lo que eres, un(a) Hijo(a) Amado(a) de Dios!
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Así es, ahora eres una Nueva especie de ser que no existía antes, eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y no de una semilla corruptible, sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Todo esto es a lo que Dios te pide prestes atención cuando te dice des tu oído a Su Voz (Su Palabra) y guardes Su Pacto.
Heb 8:6 NTV  Pero ahora a Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, se le ha dado un ministerio que es muy superior al sacerdocio antiguo porque él es mediador a nuestro favor de un mejor pacto con Dios basado en promesas mejores.
Pues es por la Sangre del Nuevo Pacto en Jesús, que ahora gozas de la Vida Eterna de los Hijos de Dios y, a pesar de lo que el diablo o el mundo te quieran hurtar y matar y destruir, tienes todo el derecho para hacer de tu Nueva Vida una vida Plena y Abundante.
porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre (He 13.5b-6).
Todo esto, y mucho más, es lo que te hace ser el Especial Tesoro de tu Padre celestial. Ten por seguro que tú puedes confiar en Él. Todo lo que Dios ha dicho en Su Palabra, La Biblia, acerca de ti, Él lo va hacer. Todo lo que Dios ha hablado acerca de ti en Su Palabra, La Biblia, Él lo va a ejecutar. Pues, primero el cielo y la tierra dejan de existir, antes que Dios deje de cumplirte Su Palabra.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Aprende a confiar en Dios, créele a Su Palabra y serás la persona más feliz del planeta.
Antes eras un(a) perdido(a) pecador(a) destinado(a) a sufrir por toda la eternidad en el infierno, pero ahora has sido perdonado(a) y comprado (a) con la Sangre de Jesús por lo cual has sido constituido(a) en el Especial Tesoro de tu Padre celestial.
Si puedes creer, ¡Al que cree, todo le es posible!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en verdad que eres asombroso. Escucharte decir en Tu Palabra (a pesar de lo que hice con mi vida), que yo soy tu especial tesoro, tu Hijo(a) Amado(a), me hace sentir tanto Amor y gratitud por Ti, mi Dios. Señor Jesús, muchas, muchísimas gracias por todo lo que has hecho por mí. Hoy quiero decirte que te amo con todo mi corazón, que te estoy infinitamente agradecido. He aceptado este Nuevo Pacto en Tu Sangre y voy a vivir de acuerdo a Tu Palabra, la Biblia. ¡Yo soy, y seré siempre, la persona que Tú, oh Dios, dices, en Tu Palabra, que yo soy! ¡Más que vencedor(a), por medio del Amor de Cristo! ¡Todo lo Puedo en Ti, mi Señor, que me fortaleces! ¡Mayor eres Tú, Espíritu Santo, que estás en mí, y conmigo, que cualquier problema, enfermedad o circunstancia! Tú, mi amado Jesús, llevaste mis enfermedades y sufriste mis dolores, y por tus llagas yo ya fui sanado(a). Por lo tanto, me declaro, sano(a), libre y próspero(a) para hacer de mi Nueva Vida esa vida Plena y Abundante que Tú, Señor Jesús, pagaste para mí. Nada, ni nadie, en este mundo, puede evitar que cumpla Tu propósito, mi Dios. ¡Soy Tu Especial Tesoro! ¡Soy Tu Hijo(a) Amado(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 18                           Heb 13 /  Ex 18-19 /  Pro 8










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lunes, 17 de febrero de 2020

¡Cómo vencer la desobediencia!









17 de Febrero

¡Cómo vencer la desobediencia!


¡Creyéndole a Dios!
Por Riqui Ricón*
Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? (Ex 16.28).
Que hermoso es leer en la Biblia del Amor de Dios, quien, como a un(a) Hijo(a), te pide que prestes atención a Su Palabra, pues al fin y al cabo, la Palabra de Dios, La Biblia, fue declarada por Él para tu conveniencia, para tu guía y dirección.
Pro 3:1-2 RV60  Hijo mío,  no te olvides de mi ley,  Y tu corazón guarde mis mandamientos;  (2)  Porque largura de días y años de vida  Y paz te aumentarán.
La Biblia es la Palabra de Dios y fue declarada por el Todopoderoso como tu Bendición.
Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad (He 12.9-10).
La obediencia a Dios NO es cuestión de disciplina, ni de carácter, sino que es un RESULTADO de la FE y del Amor.
Permíteme mostrártelo:
Analicemos el origen de la desobediencia. Jesús nos enseñó que Satanás habla mentiras porque él es mentiroso y padre de mentira (Jn 8.44).
Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal (Gen 3.1-5).
Aquí tenemos al diablo mintiendo y engañando, sin embargo, nota que la clave del pasaje está en que Dios dijo una cosa y el diablo otra. Dios HABLA Su Palabra y el enemigo lo niega. Lo importante a notar no es la desobediencia sino la causa de ésta.
¿Qué fue lo que causó que Adán y Eva desobedecieran la Palabra de Dios? ¿El engaño del diablo?
Desde ese día hasta hoy, el dilema del ser humano (y el tuyo), es el mismo: Dios dice una cosa en Su Palabra y Satanás dice otra ya sea en tu mente o utilizando personas, conocimiento o circunstancias.
¿Quién de los dos dirá la Verdad? ¿A cuál de los dos le vas a creer?
El pecado original, el que dio origen a todos nuestros problemas, no fue la desobediencia sino la incredulidad a lo que Dios dijo, o sea, incredulidad a la Palabra de Dios.
Así, la incredulidad engendró la desobediencia.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11.6).
La fe, que es creerle a Dios, creyendo a Su Palabra, genera por sí misma, la obediencia, ya que estás seguro(a), plenamente convencido(a), que Dios te ama, que ahora Él es tu Padre y que todo lo que te diga en Su Palabra, es para tu bien y beneficio. ¿Cómo no obedecer si, gracias al sacrificio de Jesús, ahora sabes quién es Él y quién eres tú?
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).
No obedeces porque tienes que hacerlo, en el sentido de obligación, sino que, ahora obedeces porque no tienes otra opción, pues forma parte de tu Nueva Naturaleza como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo o mejor dicho, no te cuesta absolutamente ningún trabajo obedecer la Voz de tu Padre celestial.
Ahora bien, esto sólo lo consigues CREYENDO que eres la persona que Dios DICE en Su Palabra que tú eres.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Sólo por Amor a ti, y por medio de Su Hijo Jesús, Dios te ha hecho un(a) Hijo(a) Suyo(a), Nacido(a) de Nuevo no de una simiente corruptible, sino de la incorruptible semilla que es Su Eterna, Perfecta e Infalible Palabra.
El mundo y sus circunstancias, sus problemas y enfermedades, siempre te dirán que esto no es verdad; que no eres digno(a); que eres poca cosa; que eres un(a) hipócrita y mentiroso(a) pecador(a); que no sanarás; que mereces todo tu sufrimiento y que nunca saldrás de la pobreza y la miseria. ¿Recuerdas el dilema? ¿Quién de los dos dirá la Verdad? ¿A cuál de los dos le vas a creer?
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (He 12.1-2a).
Obedecer a Dios es creerle a Él, es creer a Su Palabra. Así que, despójate de todo peso y de la incredulidad que te asedia, y corre con paciencia, con constancia y persistencia, la carrera que tienes por delante, puestos tus ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día, en total obediencia a Tu Palabra, y por lo que Tú Jesucristo hiciste por Amor a mí, pagando mis pecados y dándome la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios, yo, ____________ (tu nombre aquí), vengo a declarar mi victoria sobre todo problema y circunstancia. Tú has establecido, en Tu Palabra, que a los que te amamos TODAS LAS COSAS nos ayudan a bien y yo lo creo. Por eso, declaro que estos problemas, enfermedades o circunstancias que hoy estoy viviendo, tarde que temprano, se volverán en un bien para mi vida. Gracias Señor, porque no hay forma en que yo vaya a perder, pues esta es la victoria que ha vencido al mundo, mi fe. Mi fe en Ti, Padre Eterno. Mi fe en Tu Palabra. Mi fe en Tu Amor. Gracias Padre porque no me has dejado nunca, ni me dejarás, porque me has amado con tan grande amor y me has hecho tu Hijo(a). Por lo que Tú hiciste en la cruz, Señor Jesús, y por Tu Palabra, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora son mi derecho. Lo recibo para disfrutarlo. En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 17                           Heb 12 /  Ex 16-17 /  Pro 7.6-27









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