martes, 2 de junio de 2020

¡Cómo derrotar a los gigantes!










02  de JUNIO




¡Cómo derrotar a los gigantes!


¡Con tu fe!
Por Riqui Ricón*
Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? (1 S 17.26).
Cuando Dios instruyó a Samuel para que ungiese a David por rey de Israel le dijo, He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero (Hch 13.22).
Tener un corazón conforme al corazón de Dios y obedecer Su Palabra es la característica más distintiva de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, pues es la esencia del ser hecho(a) de Nuevo.
Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne (Ez 11.19).
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
Lo interesante aquí es comprender que tú, sí, tú, también tienes esa misma cualidad. Lo único que hay que saber es que, sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11.6).
El simple hecho que estés leyendo este devocional es prueba fehaciente que tienes fe (o que la estás buscando).
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (He 11.1).
La forma más sencilla que he encontrado para explicar este versículo es: fe es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, pues si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir, si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.
Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? Escucha, yo recibí la orden de bendecir; ¡Dios ha bendecido, y yo no puedo revertirlo! (Num 23.19-20 NTV).
David no venció a Goliat con honda y piedra, lo venció con su fe en Dios al declarar a todo el pueblo de Israel, incluyendo al propio rey Saúl, que Goliat era un incircunciso. ¿Qué estaba diciendo David con eso? Estaba estableciendo su victoria: Ese gigante bravucón no tiene un pacto con Dios, ¡Yo sí!
No fue su experiencia de enfrentar leones y osos lo que le daba valor a David. De hecho, lo que le permitía enfrentar a leones y osos era saberse dentro de un pacto con Dios, estando consciente que Dios jamás falta a Su Palabra.
Cuando Goliat seguía sus tácticas de temor insultando a David por sus dioses, éste no se amedrentó, no prestó atención a las ofensas, ni a lo alto de la estatura, ni a la musculatura del gigante, sino que se fortaleció en el Señor y en el poder de Su fuerza, poniendo sus ojos, mente y corazón en la Palabra de Dios. David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo, declarando en voz audible: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos (1 S 17.45-47).
¿Te das cuenta? David no venció a Goliat con honda y piedra. Lo venció con su fe, poniendo la Palabra de Dios en su boca.
Esa, precisamente, fue la instrucción que Josué recibió de parte de Dios para entrar y poseer la tierra prometida.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
El día de hoy, Dios te está diciendo lo mismo, haz de la Biblia la norma máxima de tu existencia, ponla en tu mente, boca y corazón porque ENTONCES (ni antes, ni después, ni de ningún otra forma), harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Al igual que Josué y David, tú puedes enfrentar a tus gigantes con la certeza de vencerlos sólo porque Dios lo ha dicho así en Su Palabra.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).
¿Cómo no va ser esto verdad si el Amor que Dios siente por ti es tan grande que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti?
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¿Cómo no va ser esto verdad si, de acuerdo a la Palabra de Dios, Él lo hizo con el propósito expreso de justificarte, perdonarte y, así, establecerte como Su propio(a) Hijo(a)?
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.15-17a).
Dios no te ha dejado, ni te dejará. Tú eres más especial para Dios de lo que David era, pues, a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, ahora tú eres el especial objeto del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús: ni más ni menos que un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 7.22; 8.6)
Éste, el Nuevo Pacto, es un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Tiene un fiador y una garantía.
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efe 1.13-14).
¡Cristo Jesús en persona es tu fiador en el Nuevo Pacto y el Espíritu Santo es tu garantía!
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
Sea cual sea la situación que estás enfrentando el día de hoy, tú no necesitas honda, ni piedra; lo único que tienes que saber, Y CREER, es que Dios te ama y ha comprometido Su Palabra mediante el Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesucristo, para hacer de ti una Nueva creatura, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Recibe esto mediante la fe, creyendo que esto es así sólo porque está escrito en la Palabra de Dios. Él lo ha hablado, acerca de ti, y lo va hacer; Él lo ha dicho, respecto a ti, y lo va a ejecutar. Dios no miente. Ahora tienes a Cristo Jesús como tu fiador y al glorioso Espíritu de Dios como tu garantía. ¡No hay forma que puedas perder!
No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zac 4.6).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy quiero decirte que no importa lo que pase a mi alrededor, yo te alabare y te adoraré, pues ahora sé lo que has hecho por mí y dentro de mí. Gracias, Señor Jesús, porque Tú, siendo Dios, no estimaste el ser igual a Dios como cosa a que aferrarte, sino que Te despojaste a Ti mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, Te humillaste a Ti mismo, haciéndote obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Todo por amor a mí, para hacerme un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Gracias por Tu Sangre! Con ella lavaste todos mis pecados. ¡Gracias por Tu resurrección! Con ella venciste a la muerte y me diste la Vida Eterna. ¡Gracias por el Nuevo Pacto! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios! Bendito Espíritu Santo, ¿qué te puedo decir a Ti? Que te amo. Que te adoro y cada día Te necesito más y más. Tú eres mi amigo, mi consejero y mi ayudador. Gracias por ser la promesa del Padre la cual Jesús dijo vendría sobre mí. Espíritu Santo, Tú eres mi garantía, las arras de mi herencia para la redención de la posesión adquirida. ¡No hay forma que pueda perder! ¡Todas las cosas me ayudan a bien! Yo, _______________ (tu nombre aquí), he sido llamado(a) conforme al propósito de Dios, mi Padre. Quien me predestino para que fuese hecho(a) conforme a la imagen de Su Hijo, para que Jesús fuese mi hermano mayor.  Dios, el Espíritu Santo, está en mí y conmigo. Jesús, ¿qué puedo decir a todo esto? Si Tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Padre celestial, si Tú no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por amor a mí, ¿cómo no me darás también con Él todas las cosas? ¿Quién me acusará si soy escogido(a) de Dios? Dios es el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo es el que murió por mí; más aún, el que también resucitó por mí, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti soy muerto(a) todo el tiempo; Soy contado(a) como oveja de matadero. Sin embargo, creo y declaro que, antes, en todas estas cosas, Yo, _______________ (tu nombre aquí),  soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor y Salvador. Así que, Satanás, tú vienes a mí con problemas y enfermedades y aflicciones; mas yo vengo a ti en el nombre de Jesús, el Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Dios, mi Padre, te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Jun 2                          Ro 8  /  1 Sam 17  /  Sal 62











Da click aquí Para más material (videos, audios, estudios)

lunes, 1 de junio de 2020

¿Cuánto vas a vivir?









01  de JUNIO






¿Cuánto vas a vivir?



¡Eres Eterno(a)! ¡Vivirás para siempre!
Por Riqui Ricón*
Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre (Sal 61.4-5).
Cuando, con una sencilla oración, hiciste a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida, Naciste de Nuevo y adquiriste derechos y privilegios que solamente los Hijos de Dios pueden tener. Uno de estos es vivir para siempre, ¡la Vida Eterna!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Satanás, tu adversario, tratará con todos sus recursos hacer que tú olvides quién ahora eres. Utilizará personas, circunstancias, enfermedades y aflicciones para que dejes en segundo o tercer plano el hecho irrefutable que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI)
Sin importar tus circunstancias o condición actual, la Verdad es que Dios te ama. La Verdad es que tú eres tan importante para Él que, gracias al sacrificio de Su Hijo, Jesús, ahora Él te llama Hijo(a) Suyo(a) y tienes toda la libertad, y garantía, para habitar con Él, en Su Presencia: ¡Para siempre!
Ahora tú estás seguro(a) bajo la cubierta de Sus alas, porque Él ha escuchado tu oración. Y Dios, tu Padre, te ha dado la heredad de los que temen, de los que aman Su Nombre.
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (Ro 8.15-17).
¡Eres heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo! ¿Qué te puede hacer el mundo? ¡Habitas a la sombra del Altísimo y moras bajo la sombra del Todopoderoso! ¿Quién te puede vencer?
¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? (Ro 8.31 NTV).
Padecer juntamente con Cristo significa creer; significa tener la certeza que ahora eres Hijo(a) del Dios y anteponer esta certeza a cualquier enfermedad, problema o aflicción, pues sólo así se cumplieron los padecimientos del Rey, quien por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios (He 12.2).
Jesús sabía perfectamente quién era Él y cuál era Su propósito en este mundo.
Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese (Jn 17.4).
Si tú crees que la Biblia es la Palabra de Dios (y lo crees), entonces tú sabes perfectamente que, ahora, al igual que Jesús, eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, que eres Eterno(a) y que tu Padre te ha dejado en este mundo para que, reinando con toda autoridad, establezcas Su reino, aquí y ahora.
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 S 16.7).
No te mires a ti mismo(a) como se mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos. No te fijes en tus circunstancias, ni en tus capacidades. Mírate como Dios te mira. ¡Mírate a ti mismo(a) a través de la Biblia! ¡La Biblia es la Palabra de Dios!
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Ez 36.26-27).
Mírate a ti mismo(a) a través de Su Palabra. Mírate con un corazón nuevo. Mírate como espíritu nuevo. Mírate teniendo en ti, y contigo, al glorioso y poderoso Espíritu de Dios
Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá (1 S 16.13).
David fue ungido con aceite y, desde ese día en adelante, el Espíritu Santo vino sobre él. ¡Tú has sido ungido(a) con la Sangre Preciosa del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! ¡Con la Sangre del Nuevo Pacto! ¡Ahora, el Precioso Espíritu de Dios vive en ti y contigo! ¡Eres Nueva creatura! Las cosas viejas pasaron y lo mejor de tu vida se extiende delante de tus pies.
Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia (Ro 5.17).
David fue ungido con aceite para reinar sobre Israel. Tú has sido ungido(a) por el Espíritu Santo para reinar en vida sobre todo problema, enfermedad o circunstancia. La ley del pecado y de la muerte ya no tiene ninguna influencia en tu Nueva Vida.
Ahora,  pues,  ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne,  sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).
Pienso yo, que en un momento de debilidad, el apóstol Pablo dejó de mirar la Perfecta Ley, la de la libertad, y al mirar su propio comportamiento exclamó, ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Sin embargo, por el Espíritu Santo, enseguida se contestó a sí mismo, Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (Ro 7.24-25).
Es Jesucristo quién te ha dado la victoria sobre el pecado y sobre la muerte. Es el Espíritu Santo quién te ha hecho Nacer de Nuevo, y no de una simiente corruptible, sino de la semilla incorruptible que es la Palabra de Dios.
Aunque te cueste trabajo entenderlo, debes saber y creer que tú eres la persona que Dios dice en la Biblia que eres, y tú, mi amado(a), ¡Eres Eterno(a)! Esto es, ¡Vivirás para siempre!
¡Esta es la heredad de los que temen (aman) Su Nombre!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, que hermoso y confortante es saber que soy Tu Hijo(a). Que me amas tanto que preferiste entregar a Tu propio Hijo, para pagar todos mis pecados, antes que perderme a mí. ¡Gracias, Señor! ¡Te amo con todo mi corazón! Ahora sé, y creo, que el pagar todos mis pecados apenas fue el inicio de algo muchísimo mejor: ¡ser adoptado(a) Hijo(a) Tuyo(a) según el puro afecto de Tu Voluntad! Señor Jesús, recibo la Vida Eterna que, a tan alto precio, compraste para mí. ¡Gracias, Señor! Precioso Espíritu Santo, Tú eres las arras de mi herencia, mi garantía, para hacer de mi vida esa vida plena y abundante que Tú, mi Señor, deseas para mí. ¡No hay forma que pueda perder! Tú estás conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡No voy a temer! Yo, _____________ (tu nombre aquí), no he recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y te digo a Ti, mi Dios, Abba, Padre, Papá, Papito. ¡Gracias Espíritu Santo! Hoy oro a Ti para declarar en plena certeza de fe, que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. Así que, TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. Yo soy Tu Hijo(a) y ya he vencido, porque mayor eres Tú, que estás en mí, que el que está en el mundo. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Junio        1                          Ro 7  /  1 Sam 16  /  Sal 61











Da click aquí Para más material (videos, audios, estudios)

domingo, 31 de mayo de 2020

¡Vida Nueva!












31  de MAYO







¡Vida Nueva!


Por Riqui Ricón*
Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche…  Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey (1 S 15.10-11, 22-23).
Realmente es triste como termino sus días sobre la tierra el rey Saúl: sin creer, ni obedecer la Palabra del Señor. Por no creerle a Dios, vivió en rebeldía, fue desechado y no pudo cumplir el propósito de su vida.
¿Cómo puedes tú evitar caer en semejante error? Pues, sencillamente, creyéndole a Dios; creyendo que la Biblia es, efectivamente, lo que dices que es: la Palabra de Dios y no miente; te ha sido dada por Dios para tu bien y beneficio. Sólo por medio de la Palabra de Dios podrás alcanzar la vida plena que el Padre te desea y entonces cumplirás tu propósito en este mundo.
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.7-9).
La fe viene por oír la Palabra de Dios, por ponerla en tu boca, mente y corazón, sabiendo a ciencia cierta que TODO lo que Él ha dicho lo va a cumplir, que TODO lo que Él ha hablado lo va a ejecutar. Así que, si Dios dice que esforzándote con valentía por poner Su Palabra en tu boca, meditando en ella de día y de noche, vas a poder guardar y hacer conforme a todo lo que en ella está escrito; ¡eso es, exactamente, lo que va a suceder! Y, entonces, solamente entonces, harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
Si tú tienes la certeza que la Biblia, la Palabra de Dios, es la verdad infalible, puedes comprender porque jamás estarás en la misma situación que Saúl, pues, en Cristo Jesús, tu Padre celestial ya te proveyó la victoria sobre el pecado.
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Ro 6.1-4).
Las palabras a fin de que, ponen por implícito que el propósito de la muerte y resurrección de Jesucristo es darte una vida totalmente nueva por medio de la regeneración o nuevo nacimiento. No es un borrón y cuenta nueva con el riesgo de que vuelvas hacer los mismos pecados sino que ahora eres, en Cristo Jesús, una nueva creación, un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo; esto quiere decir, que ahora tú eres una nueva especie de ser que no existía antes. Ni ser humano, ni pecador, ni creatura, ni imperfecto, ni pecador salvo por gracia, sino un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, renacida(o), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna (Ti 3.3-7).
Entonces, de acuerdo a la Palabra de Dios, tú ya no eres la(el) misma(o) pecador(a) que antes eras, sino que has sido creada(o) de nuevo según Dios en justicia y santidad de la verdad (Efe 4.24). ¿Por qué entonces sigues luchando con tu vieja naturaleza? Porque, aunque tú eres espíritu justo y santo creado de nuevo por Dios, Satanás trata, con todos los medios posibles, de convencerte y engañar a tu alma que eres la(el) misma(o) pecador(a). De esta forma, podrá mantenerte condenada(o), luchando en tus fuerzas, tratando de ser justa(o) y santa(o). En cambio, el Plan de Amor de Dios, tu Padre, es espectacularmente poderoso y sencillo: que llegues a saber y a creer que, por Cristo Jesús, ya eres santa(o), justa(o) y perfecta(o) y lo único que tienes que hacer es manifestarlo en tu vida, ¡viviéndolo!
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Ro 1.16-17).
Si has reconocido a Jesucristo como tu Señor y Salvador, entonces, tú, mi estimada(o) amiga(o), eres ese(a) justo(a) que vive por fe. Ese(a) justo(a) que vive creyendo que la Biblia es la Palabra de Dios y, por lo tanto, es la verdad y se cumplirá todo lo que en ella escrito está.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, cómo no estar agradecido por tanto Amor para conmigo; por Tu gracia me has justificado, santificado, perdonado y regenerado. ¡Soy hecha(o) de nuevo! Por la fe en Tu Palabra y en Tu Hijo Jesús, tengo la victoria sobre el pecado pues, ya no soy más la(el) misma(o) pecador(a), ahora soy Tu Hija(o). Un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo y no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es Tu Palabra, Señor. Gracias Jesús, por tu gran Amor. Amado Espíritu Santo, con tu ayuda me propongo a nunca olvidar lo que me dices en Tu Palabra. Ahora sé que, por lo que Tú hiciste por mí en la cruz, Señor Jesús, no sólo fui perdonada(o) de todos mis pecados, sino que, y sobre todo, Dios, el Todopoderoso, me ha adoptado como Hija(o) Suya(o), según el puro  afecto de Su Voluntad. Yo estoy en Cristo y las cosas viejas ya pasaron he aquí que TODA mi vida es hecha Nueva. Gracias amado Padre celestial, muchas gracias. Hoy puedo levantarme y hacer frente a cualquier circunstancia adversa en mi vida, porque sé que sé, que Tú, mi Dios estás conmigo. Y qué pues diremos a esto, si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? El que no escatimo ni a Su propio Hijo sino que lo entregó por amor a mí, ¿cómo no me dará, juntamente con Él, todas las cosas? ¡Gracias Abba, Padre! Hoy oro a Ti para declarar en plena certeza de fe, que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. Así que, TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. Yo soy Tu Hija(o) y ya he vencido, porque mayor eres Tú, que estás en mí, que el que está en el mundo. ¡Soy sana(o)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(o)! En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo         31                        Ro 6  /  1 Sam 15  /  Sal 60










Da click aquí Para más material (videos, audios, estudios)