viernes, 28 de febrero de 2020

¡Señor si quieres puedes ayudarme! O ¡Cómo puedo conocer la Voluntad de Dios para mi vida!













28 de Febrero

¡Señor si quieres puedes ayudarme! O ¡Cómo puedo conocer la Voluntad de Dios para mi vida!

¡Escuchando Su Voz! ¡Leyendo Su Palabra!
Por Riqui Ricón*
“Un hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de él. —Señor, si quieres, puedes limpiarme —le dijo.  (3)  Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano[a] de la lepra” (Mat 8:2-3 NVI).
Este día Dios te invita a reflexionar algo sumamente importante para tu relación con Él. En este episodio de la vida de Jesús, no se trata de si Él pudiera hacer algo por este hombre leproso (recuerda que la lepra es un tipo del pecado). Podemos ver claramente que este hombre sabía perfectamente que Jesús tiene poder para hacer cualquier cosa, entonces aquí no hay dudas en cuanto al poder de Dios…
“Porque para Dios no hay nada imposible” (Luc_1:37 NVI).
“«Yo soy el SEÑOR, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?” (Jer_32:27 NVI).
Bueno, ahora sabemos que efectivamente hay algo que Dios no puede hacer, y eso es mentir. ¡Dios no puede mentir!
Hay dos cosas imposibles: que Dios mienta y que no cumpla lo que promete. Esas dos cosas nos dan confianza a los que nos refugiamos en él. Nos fortalecen para continuar en la esperanza que Dios nos da” (Heb 6:18 PDT).
¡Dios no puede mentir! Existe una sola cosa que el Todopoderoso Dios no puede hacer, y eso es mentir.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (He 11.3).
Dios creó todo el universo (lo visible y lo invisible), con Su Palabra. El poder de la fuerza de Dios no son Sus ángeles, ni relámpagos, sino Su Palabra. Así que, cualquier cosa que Dios dice se cumple forzosamente.
Por esto Dios no puede mentir. Aunque Él quisiera hacerlo no podría, pues la mentira es todo lo contrario a la Verdad y, como ya vimos, toda palabra que sale de la boca de Dios es Verdad, ya que se cumple por sí misma.
Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz” (Gen 1.3).
¡Cuando Dios dijo, sea la luz, fue la luz y no otra cosa! Dios no dijo “sea la luz” y esperó a ver qué sucedía o qué resultaría de eso; sucedió exactamente lo que Él dijo que sucedería: ¡Fue la luz!
A manera de ilustración, imagina que el Señor quisiera jugarte una broma y se apareciera a ti, en un día domingo por la mañana, diciendo: “hola, ¿no te gusta la hermosa noche de viernes que les estoy dando?”; no podrías replicarle por haberse equivocado. Recuerda que Él es Dios, así que, ¿qué crees que pasaría cuando las palabras “hermosa noche de viernes” salgan de Su boca? Pues a cambiar agendas y ajustar relojes porque, sin discusión alguna, ese día se volverá un hermoso viernes por la noche. ¡Es Palabra de Dios! ¡Es Palabra de Honor!
Así que no se trata aquí de si Dios es confiable o no, puesto que Su Palabra es la Verdad eterna e infalible, sino que se trata de si decides tú confiar en Él o no. Se trata de si puedes tú creer o no creer a Su Palabra.
Aunque, dado que Dios es cien por ciento confiable, sería un tremendo error no creerle.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Mar 9.23).
Una vez establecido este principio fundamental de que Dios no puede mentir, regresemos a los momentos difíciles y problemáticos de la vida en este mundo, pues, así como el caso del hombre leproso, muy probablemente tú te encuentres enfrentando algún tipo de enfermedad o aflicción y la verdadera pregunta a contestar es ¿querrá Dios ayudarme hoy? ¿Será Su Voluntad sacarme de este problema? ¿Querrá Dios sanarme?
Se trata más bien de dilucidar si Dios quiere hacer algo por este leproso...
Jesús extendió la mano y tocó al hombre. —Sí quiero —le dijo—. ¡Queda limpio! Y al instante quedó sano[a] de la lepra” (Mat 8:3 NVI).
Y en tu caso, ¿será la voluntad de Dios sanarme?
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3Jn 1:2 RV60).
En la Biblia, que es La Palabra de Dios, dice claramente que Él desea que tú seas prosperado(a) en todas las cosas y que tengas salud.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  (5)  Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isa 53:4-5 RV60).
Tienes La Palabra de Dios como una certeza de que Cristo Jesús llevó tus enfermedades y sufrió tus dolores en esa cruz. ¡Por Sus heridas ya fuiste sanado(a)!
Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad” (Jer 33:6 NVI).
Por La Palabra de Dios, Tú puedes exclamar a los cuatro puntos cardinales: ¡Soy sano en el nombre de Jesús!
Porque la paga del pecado es muerte,  mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom 6:23 RV60).
No solamente la salud, sino que también la Vida Eterna te ha sido obsequiada. Ciertamente el pecado ensucia y contamina mi vida (yo soy espíritu) con la muerte. Pero al ser yo limpio de pecado (incredulidad a La Palabra de Dios) mediante la Sangre de Jesús, la muerte está vencida y se tiene que ir de mi vida, y con ella la enfermedad.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom 8:2 RV60).
Así que, si Dios no puede mentir, entonces puedes poner toda tu FE en la autoridad que tiene La Palabra de Dios
—Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano.  (9)  Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.  (10)  Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: —Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe” (Mat 8:8-10 NVI).
Este centurión se acercó pidiendo ayuda, reconociendo que Jesús es el Señor, el que tiene toda autoridad y todo lo puede. Jesús estaba dispuesto a ir con él porque Jesús ES El Señor, el que tiene toda autoridad y todo lo puede. Pero, al reconocer la autoridad de Dios en Cristo Jesús, el centurión no necesitaba más que una sola Palabra de Dios. Para cuando el centurión vino a Jesús, él ya había creído.
Esto es lo que asombra a Jesús, tu FE. Tu creerle a Dios, creyendo Su Palabra.
De hecho, sin fe [sin creerle a Dios, creyendo Su Palabra] es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad” (Heb 11:6 NTV).
Los incrédulos, a pesar de haber sido llamados súbditos del reino, NO entrarán al banquete. No así los creyentes, quienes, sin importar la nacionalidad que tengan, son llamados Hijos de Dios, los herederos del Reino.
Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.  (12)  Pero a los súbditos del reino se les echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.  (13)  Luego Jesús le dijo al centurión: —¡Ve! Todo se hará tal como creíste. Y en esa misma hora aquel siervo quedó sanó” (Mat8:11-13 NVI).
Entonces, como puedes ver, cuando lees y meditas La Palabra de Dios te das cuenta de que Dios si te quiere sanar, que Dios te quiere próspero(a), que vayas adelante y no atrás, que estés arriba y no abajo.
No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta (Rom 12:2 NTV).
El hombre leproso no tenía dudas en cuanto a que Dios podía cambiar su situación (tú también lo sabes), sin embargo, no estaba seguro si Dios quisiera ayudarle. Hoy, tú puedes creer, puedes tener la certeza de que Dios, tu Padre, puede y  quiere ayudarte y obrar a tu favor. Para eso tienes Su Palabra.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,  sino que de día y de noche meditarás en él,  para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;  porque entonces harás prosperar tu camino,  y todo te saldrá bien” (Jos 1:8 RV60).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, quiero agradecerte por tanto y tan grande Amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados Tú me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, gracias por Tu Palabra, La Biblia, pues ahora yo sé muy bien que puedes y quieres sanarme; sé muy bien que puedes y quieres prosperarme; sé muy bien que puedes y quieres restaurarme; sé muy bien que nunca me has dejado y nunca me dejarás. Y aunque Satanás, el adversario, sólo viene a hurtar, matar y destruir, Tú has venido a mí para darme Vida, y Vida Abundante. Estoy convencido(a) de que por lo que hiciste por mí al morir en esa cruz y resucitar venciendo a la muerte, ahora yo tengo Vida Eterna. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Por lo tanto, puedo estar seguro(a) de que me escuchas y atiendes mis oraciones; yo también voy a atender a Tu Palabra y hacer de La Biblia la norma máxima de mi existencia; yo sí creo a Tu indicación y la voy a leer y meditar de día y de noche para guardarla en mi corazón y poner en práctica todo lo que en ella está escrito. Voy a buscar y establecer primeramente Tu reino, Señor, y sé que todas mis necesidades serán suplidas, pues de acuerdo a Tu Palabra, yo, _________ (tu nombre aquí), haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! Y, por la Palabra de Dios, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Febrero 28       Mat 8.1-13 /  Ex 39-40 /  Pro 18












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jueves, 27 de febrero de 2020

¡Cómo lograr que Dios me escuche!












27 de Febrero


¡Cómo lograr que Dios me escuche!


¡Dos condiciones!
Por Riqui Ricón*
Sin importar cuán sólo(a) y abandonado(a) tú te sientas, ¡Dios siempre te escucha!
“Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días” (1Re 9:3 RV1960).
Si Dios se comprometió a hacer esto con un templo construido con piedras, ¿cuánto más hará Dios por ti, un(a) Hijo(a) Suyo(a)? Sin importar cuán sólo(a) y abandonado(a) tú te sientas, sábete muy bien que ¡Sus ojos y corazón los tiene siempre sobre de ti!
Dios está comprometido a responderte cuando tú lo busques a Él.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer 33:3 RV1960).
Además, Él siempre te responde, sólo tienes que pedir, utilizando con FE, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra, ¡en el nombre de Jesús!
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (14)  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Jua_14:13-14 RV1960).
Si yo algún día pienso o me descubro diciendo que Dios no me está escuchando, entonces quiere decir que de alguna forma fui engañado y estoy creyendo una mentira, pues Dios siempre me escucha y me responde.
Job cayó en ese engaño y creyó esa mentira.
Clamo a ti, y no me oyes; Me presento, y no me atiendes” (Job_30:20 RV60).
Sin embargo, por La Gracia y El Amor de Dios, pudo darse cuenta de su error y se arrepintió ante Dios mismo.
Respondió Job a Jehová, y dijo: 2 Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.  4 Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. 6 Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:1-6 RV60).
A este respecto La Palabra de Dios es clara en cuanto a que si le pido a mi Padre, Él me dará buenas cosas.
Pedid,  y se os dará;  buscad,  y hallaréis;  llamad,  y se os abrirá.  (8)  Porque todo aquel que pide,  recibe;  y el que busca,  halla;  y al que llama,  se le abrirá.  (9)   ¿Qué hombre hay de vosotros,  que si su hijo le pide pan,  le dará una piedra?  (10)   ¿O si le pide un pescado,  le dará una serpiente?  (11)  Pues si vosotros,  siendo malos,  sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,  ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?“ (Mat_7:7-11 RV60).
Al estar peleando la buena batalla de la FE, el estar consciente de que Dios siempre escucha mi oración, me posicionará (Yarésh) en el inicio de la Victoria sobre mis enemigos.
El SEÑOR ha escuchado mis ruegos; el SEÑOR ha tomado en cuenta mi oración.  (10)  Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!“ (Sal_6:9-10 NVI).
Dios me responderá. ¡Es un hecho! Y debe ser una certeza tan segura como la que tengo acerca de que los dedos de mis manos son míos y no de alguien más.
El SEÑOR ha escuchado mi ruego; el SEÑOR responderá a mi oración” (Sal 6:9 NTV).
Lo más maravilloso de ser un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo es que ¡Puedo estar seguro(a) de que YA tengo lo que he pedido! Así lo estableció Dios en Su Palabra, La Biblia.
Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.  (15)  Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido” (1Jn_5:14-15 NVI).
Se muy bien que Dios no hace acepción de personas y mucho menos lo hará con Sus Hijos(as), entonces, si Dios siempre escucha a Jesucristo, entonces también me escucha a mí.
Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto.  Y Jesús,  alzando los ojos a lo alto,  dijo:  Padre,  gracias te doy por haberme oído.  (42)  Yo sabía que siempre me oyes;  pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor,  para que crean que tú me has enviado” (Jua_11:41-42 RV60).
Así es, sin importar cuán sólo(a) y abandonado(a) tú te sientas o lo difícil y complicado de mi situación, Dios siempre me oye.
Pues aún no está la palabra en mi lengua,  Y he aquí,  oh Jehová,  tú la sabes toda” (Sal_139:4 RV60).
Además, ¡Dios ya sabe lo que voy a pedir!
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá” (Jua_15:7 NVI).
¿Es verdad esto? ¿Puedo pedir lo que quiera? Bueno, existen DOS condiciones para que Dios me de lo que le pido.
1. Pedir con confianza, pedir con certeza, pedir con FE.
Diré yo a Jehová:  Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré” (Sal_91:2 RV60).
Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. 7 Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; 8 es indeciso e inconstante en todo lo que hace” (Stg_1:6-8 NVI).
2. Para pedir con FE hay que Pedir de acuerdo a la Palabra de Dios.
Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones” (Stg_4:3 NVI).
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá” (Jua_15:7 NVI).
Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.  (15)  Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido” (1Jn_5:14-15 NVI).
Así que, busca en tu Biblia las promesas que Dios te hace respecto a cualquiera de tus problemas y comienza a declarar el cumplimiento de esas promesas. Mientras lo haces, ten por seguro que Dios, tu Padre celestial, cumplirá Su Palabra, pues todo lo que Él te a dicho lo hará y todo lo que Él te ha hablado lo ejecutará. ¡Dios no puede mentir!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, quiero agradecerte por tanto y tan grande Amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados Tú me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, sé que el ladrón sólo viene a hurtar, matar y destruir, pero Tú has venido a mí para darme Vida, y Vida Abundante. Por lo que hiciste por mí al morir en esa cruz y resucitar venciendo a la muerte, ahora yo tengo Vida Eterna. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Por lo tanto, puedo estar seguro(a) de que me escuchas y atiendes mis oraciones; yo también voy a atender a Tu Palabra y hacer de La Biblia la norma máxima de mi existencia; yo sí creo a Tu indicación y la voy a leer y meditar de día y de noche para guardarla en mi corazón y poner en práctica todo lo que en ella está escrito. Voy a buscar y establecer primeramente Tu reino, Señor, y sé que todas mis necesidades serán suplidas, pues de acuerdo a Tu Palabra, yo, _________ (tu nombre aquí), haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! Y, por la Palabra de Dios, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 27       Mat 7 /  Ex 37-38 /  Pro 17










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miércoles, 26 de febrero de 2020

¡Cómo dejar de angustiarse! ¡Cómo dejar de preocuparse!










26 de Febrero



¡Cómo dejar de angustiarse! ¡Cómo dejar de preocuparse!



¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!
Por Riqui Ricón*
El que atiende a la palabra, prospera. ¡Dichoso el que confía en el SEÑOR! (Pro 16.20 NVI).
Dios no miente, ni falsea la Verdad. Toda instrucción que Él te da en Su Palabra es veraz y confiable. Así que, si tú decide hoy atender la Palabra de Dios y vivir conforme a los principios que Él te plantea, entonces, sin lugar a dudas, prosperarás.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,  sino que de día y de noche meditarás en él,  para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;  porque entonces harás prosperar tu camino,  y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
¿No te parece extraño que habiéndonos revelado Dios mismo el secreto para el éxito y la prosperidad son muy pocos los que lo ponen en práctica? ¿A qué se deberá esto? ¿Será posible que después de todo lo que se dice y declara acerca de la Biblia, al final no creen que en Verdad sea la Palabra de Dios? ¿Será que Satanás está haciendo todo lo que está a su alcance y utiliza los problemas, aflicciones y enfermedades de este mundo para que tú creas que, en esta ocasión, la situación que ahora estás viviendo es demasiado difícil o complicada como para albergar alguna esperanza y eso te desanima a poner toda tu confianza en la Palabra de Dios?
He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? (Jer 32.27).
¿Por qué será que a los “creyentes” les cuesta tanto creer?
Sed sobrios,  y velad;  porque vuestro adversario el diablo,  como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe,  sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo (1 P 5.8-9).
Ciertamente Satanás y su sistema, el mundo, están en abierta campaña para destruirte y anularte. Sin embargo, tú bien sabes que él está vencido.
Y a vosotros,  estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne,  os dio vida juntamente con él,  perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros,  que nos era contraria,  quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades,  los exhibió públicamente,  triunfando sobre ellos en la cruz (Col 2.13-15).
Cristo Jesús lo venció y ahora el pobre diablo sólo tiene sus mentiras para tratar de engañarte para confundirte y desanimarte.
Pelea la buena batalla de la fe,  echa mano de la vida eterna,  a la cual asimismo fuiste llamado,  habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos (1 Ti 6.12).
Como te habrás dado cuenta, la batalla continúa y es necesario que la pelees, pues aunque Satanás ya está vencido, parece ser que él no está dispuesto a ceder ni un milímetro de terreno el cual sigue pensando que aún le pertenece.
La Biblia es extremadamente clara de cómo es que tú puedes vencer al sistema de este mundo con sus engaños y mentiras; con sus problemas, aflicciones y enfermedades:
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo;  y esta es la victoria que ha vencido al mundo,  nuestra fe (1 Jn 5.4).
Esto es, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra. Esto es, haciendo de la Biblia la norma básica de tu vida hasta que tengas plena certeza de a Quién le estas creyendo y así deposites TODA tu confianza en Él.
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
La sabiduría y el poder de Dios se revelan de una sencillez asombrosa: ¡Dichoso el hombre y la mujer que puedan confiar en Dios!
Es sobre este fundamento que en estos tiempos de crisis política, social y económica, Jesús mismo te anima a no estar en ansiosa inquietud. No pongas tu atención, ni tus pensamientos en los sucesos de este mundo.
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria(G) se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? (Mat 6.25-30).
El mensaje sigue siendo sencillo: ¡Confía en Dios! ¡Confía en Su Palabra!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Si Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti, no dude más, pues ciertamente tu Padre celestial va cuidarte y a velar por ti.
Así que…     No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas (Mat 6 31.32).
Ahora que tú estás en Cristo, Dios es tu Padre celestial y Él sabe que tú tienes necesidad de muchas cosas. Sólo te pide que no te preocupes, que no te afanes, ni te angusties, pues una sola cosa tienes que hacer:
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mat 6.33).
¿Cómo establecer el reino de Dios y su justicia en tu Vida? Ahora, la clave del asunto viene a ser la sencillez del principio:
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe [por creerle a Dios, creyendo Su Palabra] y para fe [para creerle a Dios, creyendo Su Palabra], como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá [por creerle a Dios, creyendo Su Palabra] (Ro 1.17).
Así que, el reino de Dios sólo lo puedes buscar con la Biblia en la mano; leyéndola y meditándola de día y de noche para que guardes y hagas conforme a todo lo que en [ella] está escrito;  porque entonces harás prosperar tu camino,  y todo te saldrá bien.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, quiero agradecerte por tanto y tan grande Amor, que estando yo muerto(a) en delitos y pecados Tú me diste Vida juntamente con Cristo. Señor Jesús, sé que el ladrón sólo viene a hurtar, matar y destruir, pero Tú has venido a mí para darme Vida, y Vida Abundante. Por lo que hiciste por mí al morir en esa cruz y resucitar venciendo a la muerte, ahora yo tengo Vida Eterna. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Por lo tanto, voy a poner toda mi atención a la instrucción que este día me das; voy a atender a Tu Palabra y hacer de La Biblia la norma máxima de mi existencia; yo sí creo a Tu indicación y la voy a leer y meditar de día y de noche para guardarla en mi corazón y poner en práctica todo lo que en ella está escrito. Voy a buscar y establecer primeramente Tu reino, Señor, y sé que todas mis necesidades serán suplidas, pues de acuerdo a Tu Palabra, yo, _________ (tu nombre aquí), haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! Y, por la Palabra de Dios, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 26       Mat 6.19-34 /  Ex 35-36 /  Pro 16










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martes, 25 de febrero de 2020

¡Cómo salir de la mediocridad! ¡Cómo dejar el pasado atrás!














25 de Febrero



¡Cómo salir de la mediocridad! ¡Cómo dejar el pasado atrás!



¡Sometiéndote a las Promesas de Dios, tu Padre!
Por Riqui Ricón*
Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo  (Ex 34.10).
Sencillamente extraordinario lo que la Palabra de Dios nos revela el día de hoy. Y para apreciar lo sorprendente de este compromiso que Dios hace contigo, sólo tienes que recordar que el Nuevo Pacto, con el cual tú ahora te relacionas con Dios, es un mejor Pacto (que el Antiguo Pacto), establecido sobre mejores promesas.
Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (He 8.6).
Sólo tienes que recordar que el Antiguo Testamento es sólo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas.
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan (He 10.1).
Estas cosas son precisamente las promesas que ahora te pertenecen como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido de Nuevo.
El SEÑOR respondió: —Escucha, yo hago un pacto contigo en presencia de todo tu pueblo. Realizaré milagros que jamás se han hecho en ningún lugar de la tierra ni en ninguna otra nación. Todos los que te rodean serán testigos del poder del SEÑOR, el imponente despliegue de poder que yo haré por medio de ti (Ex 34.10 NTV).
De acuerdo a la Biblia que es la Palabra de Dios y nunca miente, Dios tiene un Plan maravilloso para tu Vida y este mundo será testigo del impresionante despliegue de poder que Dios, tu Padre, hará por medio de ti. ¡Esto forma parte del Nuevo Pacto!
Jehová cumplirá su propósito en mí;  Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;  No desampares la obra de tus manos (Sal 138.8).
Él ha empeñado Su Palabra y va a cumplir Su propósito en tu vida. ¡Será cosa tremenda la que Dios hará por medio de ti!
Ahora bien, si acaso estás pensando dentro de ti:
- Bueno Riqui, eso está muy lindo, pero la Verdad es que tú no sabes bien quién soy yo y todas las cosas malas que hecho en mi vida y con mi vida. No creo que esa promesa de que Dios hará cosas maravillosas por medio de mí, se aplique a mi persona…
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza (Jer 29.11 NVI).
Pues bien, efectivamente yo no sé quién eres tú, pero sí sé quién es Él, Dios tu Padre, el Todopoderoso. Quién no miente, ni cambia Su Palabra. Quién tiene pensamientos de bien y no de mal acerca de ti, ¡para darte un futuro y una esperanza!
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? Se me ha ordenado bendecir, y si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa (Num 23.19-20 NVI).
Sé que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Sé que, por ese Amor tan grande que Dios siente por ti, aunque tú hayas sido infiel, Él siempre permanece fiel.
Si fuéremos infieles, él permanece fiel;  El no puede negarse a sí mismo (2 Ti 2.13).
También sé que las promesas que Dios te ha hecho bajo el Nuevo Pacto NO están condicionadas a las cosas que hiciste en el pasado, ni a las que puedas hacer en el presente.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación (2 Co 5.18-19).
Esto es lo verdaderamente asombroso del Amor de Dios y del Nuevo Pacto. Estas son las buenas noticias del Evangelio: ¡Todos tus pecados, pasados, presentes y futuros fueron pagados con la Sangre de Jesús!
Espere Israel [tu nombre aquí] a Jehová,  Porque en Jehová hay misericordia,  Y abundante redención con él;  Y él redimirá a Israel [tu nombre aquí]  De todos sus pecados (Sal 130.7-8).
- Pero, pero .podrías objetar-, ¿cómo puede Jesús perdonar pecados futuros?
La respuesta a esta pregunta es sencilla, sólo tienes que reflexionar que cuando Jesús pagó tus pecados en esa cruz hace más de dos mil años, todos tus pecados eran futuros (y los de todo el mundo). Es por todo esto que el sacrificio de Jesús ES completo, perfecto y acabado.
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (He 10.14).
Con Su muerte y resurrección, Jesucristo te santificó haciéndote perfecto para siempre (esto incluye tu futuro).
Lo que vale la pena destacar es que ahora tú estás en Cristo Jesús y el (la) viejo(a) pecador(a) que antes eras ya no existe más.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).
¿Te das cuenta? Tú NO ERES más la vieja persona que antes eras. Nada interesan las cosas que hiciste o no hiciste. Sólo importa lo que Dios dice en Su Palabra acerca de quién tú ahora eres y de lo que eres capaz de hacer.
Así que, efectivamente, ¡Será cosa tremenda la que Dios hará por medio de ti!
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo (Jn 14.12-13).
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mat 10.8).
Si puedes creer, al que cree, al que le cree a Dios, TODO le es posible.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día quiero decirte que te creo. Yo sí creo Tu Palabra. ¡Tu Palabra es la Verdad! Por lo tanto, declaro que será cosa asombrosa y maravillosa la que Tú vas a hacer por medio de mí en este mundo. Las cosas que Tú, Jesucristo, hiciste y aún mayores, son las mismas que yo voy a hacer en Tu nombre y representación. Precioso Señor, creo que Tu Plan para mi Vida, las cosas que Tú, oh Dios, quieres hacer por medio de mí, están acompañadas del imponente despliegue de Tu Poder. Así que, en esta hora deshecho todo pensamiento de fracaso y de derrota; todo rencor; todo complejo de inferioridad; todo orgullo y altivez; todo miedo y temor. Desecho de mi Vida, de mi corazón y pensamientos, todas las mentiras con las que Satanás a intentado anularme. Ya sé quién soy yo. Gracias, Señor Jesús, porque por Ti, por Tu muerte en la cruz, por Tu sangre preciosa, por Tu resurrección y por Tu gran Amor por mí, ahora yo tengo una Nueva Vida, una Vida plena y abundante: tengo la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Gracias, amado Dios, porque ahora conozco la Verdad y la Verdad me ha hecho libre. Puedo tomar de Tu Plenitud, Jesús (que es toda la Plenitud de la deidad), para hacer de mi vida una vida que valga la pena vivirse. Una Vida justa, santa y perfecta; creyendo y RECIBIENDO lo que Tú, Señor, ya hiciste por mí. ¡Gracias por el Nuevo Pacto en el Cuerpo y la Sangre de Jesús! Por todo esto, Tú, mi Dios, y Padre, me has dado toda la autoridad para llevar a cabo obras formidables, declarando que cualquier problema, enfermedad o aflicción que ahora esté viviendo, yo, _________ 8tu nombre aquí), saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor. Gracias Señor, porque no hay forma en que yo vaya a perder, pues esta es la victoria que ha vencido al mundo, mi fe. Mi fe en Ti, Padre eterno. Mi fe en Tu Palabra. Gracias Padre porque no me has dejado nunca, ni me dejarás, porque me has amado con tan grande amor y me has hecho tu Hijo(a). Por lo que Tú hiciste en la cruz, Señor Jesús, y por Tu Palabra, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 25       Mat 6.1-18 /  Ex 33-34 /  Pro 15










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