miércoles, 22 de mayo de 2019

¡Cómo confiar en Dios!




25 de Octubre


¡Mil veces feliz será el hombre y la mujer que pueden confiar en el Señor!

Por Riqui Ricón*



Oh Israel, confía en Jehová; El es tu ayuda y tu escudo. Casa de Aarón, confiad en Jehová; El es vuestra ayuda y vuestro escudo. Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; El es vuestra ayuda y vuestro escudo. Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón. Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a grandes. Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra (Sal 115.9-15).

Sobre la base de la fe, que es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, analicemos hoy dos afirmaciones que nos permitirán sustentar nuestra confianza y dicha plena en Dios:

1.       Honor significa ser digno de confianza.
2.       La base de la confianza es el Amor.

La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te anima continuamente a poner TODA tu confianza en Dios y esto, sólo es posible porque Él no miente ni se arrepiente, pues TODO lo que Él ha dicho lo va a cumplir y TODO lo que Dios ha hablado lo va a ejecutar.

Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple (Núm 23:19  DHH).

Es muy interesante notar que Dios SÍ se arrepintió DEL MAL que había dicho a Moisés haría venir sobre el pueblo de Israel. Efectivamente, en varias ocasiones Dios se arrepiente acerca de las consecuencias de maldición que Él había establecido y que vendrían por la mala conducta de su pueblo. Lo hermoso de esto es que la Biblia nos enseña que esa nunca ha sido Su Palabra original ya que SIEMPRE Sus pensamientos para contigo son de bien y no de mal y su voluntad hacia ti es buena, agradable y perfecta.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el SEÑOR—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza (Jer 29:11 NTV).

Por ejemplo, el profeta Jonás fue enviado a la ciudad de Nínive con palabras de muerte y destrucción y  él se resistía a cumplir ese llamado pues sabía muy bien que Dios es bueno y que para siempre es Su misericordia.

Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios (Sal 89.33-34).

La Palabra de Dios, la Biblia, es digna de toda confianza pues en ella está cifrado el Honor de Dios. La Biblia es la Verdad y la base de nuestra confianza es Su gran Amor con que nos ha amado.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Ro 5.8).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Por ese Gran Amor con que Dios te ha amado, Jesús pagó todos tus pecados y has sido justificado(a), santificado(a) y perfeccionado(a) a tal grado, por la muerte y resurrección de Jesucristo, que ahora Dios mismo te llama Su propio(a) Hijo(a),

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).

Así es, amado(a), Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti y así poder adoptarte como Su Hijo(a) según el puro afecto de Su Voluntad.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,   según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,   en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1:3-5).

Por lo tanto, puedes dejar de temer y comenzar a confiar plenamente en Dios, tu Padre.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Rom 8:15).

Sea cual sea la situación que estés enfrentando el día de hoy, esta es la Palabra de Vida para ti y la respuesta a todos tus problemas: ¡Dios te ama! ¡Jesús no te ha dejado, ni te dejará! ¡Él está contigo! Y si Dios es contigo, ¿quién contra ti? Puedes confiar en Él. Puedes creerle a Su Palabra. Es Palabra de Dios. Es Palabra de Honor.

Confía en tu Padre celestial, pues Él es tu ayuda y tu escudo.

Jehová de los ejércitos,  Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84:12).

¡Dichoso(a), mil veces feliz, será el hombre y la mujer que pueden confiar en el Señor!


Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, hoy puedo con toda confianza declarar que caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte no voy a dar lugar al temor, ni a la duda, ni al desánimo, pues Tú, mi Dios y Padre, estás conmigo. Mi Vida Nueva en Cristo no es una casualidad, ni está a la deriva al capricho del azar y el despropósito. ¡No! Mi vida está escondida con Cristo en Dios. ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Tengo propósito y destino marcado por el Amor de mi Padre. Yo sé, de acuerdo a Tu Palabra, oh Dios, que TODAS las cosas me ayudan a bien. Tarde que temprano, sin lugar a dudas, voy a salir más que vencedor(a) por medio de Tu Amor que es Cristo Jesús, mi Señor. Por todo esto te doy gracias, te doy mi vida y corazón a Ti, Señor Jesús. ¡Declaro mi victoria! ¡Soy libre! ¡Soy sano(a)! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo   22                              Hch 27. 13-44  /  1 S 3  /  Sal 51




Hechos 27:13-44 
La tempestad en el mar 

13 Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. 14 Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. 15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. 16 Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. 17 Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. 18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, 19 y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. 20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. 21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 

27 Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra; 28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. 29 Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día. 30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. 

33 Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también. 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. 38 Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar. 


El naufragio 

39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave. 40 Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa. 41 Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar. 42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra. 

1 Samuel 3

Jehová llama a Samuel


3 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. 6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate.7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. 8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. 9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. 10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. 11 Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. 15 Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. 16 Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. 17 Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. 18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere. 19 Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. 20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. 21 Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová. 


Salmos 51 

51

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 

2 Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado. 

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí. 

4 Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio. 

5 He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre. 

6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve. 

8 Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido. 

9 Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades. 

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 

11 No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu. 

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente. 

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti. 

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia. 

15 Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza. 

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto. 

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén. 

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
El holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

¡Cómo se honra a Dios!



21 de Mayo
¡Creyendo Su Palabra de Honor!
Por Riqui Ricón*


Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová (1 S 2.12).

Es interesante notar lo que la Escritura aquí nos enseña: Ofni y Finees eran hijos del sumo sacerdote Elí y no conocían a Dios. Puedes ser descendiente de Abraham, israelita, hijo(a) del sumo sacerdote, ministrar en el templo siendo reconocido(a) por la gente y con todo, no conocer al Señor.

A pesar de ser hijos del sumo sacerdote, Ofni y Finees eran hombres impíos que vivían y actuaban impíamente. ¿Por qué Elí no pudo enseñar, corregir y dirigir correctamente la vida de sus hijos? La respuesta a esta pregunta es simple y asombrosa:

El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia (1 S 3.1).

¡Israel había hecho a un lado la Palabra de Dios!

¡Es tan simple! ¡Lo hemos sabido todo el tiempo! ¡Lo hemos enseñado y predicado continuamente! ¡La Biblia es la Palabra de Dios! ¡La Biblia es la Verdad y contiene toda la sabiduría y el poder para realizar una vida plena y abundante!

Es asombroso notar como desde los tiempos de Samuel hasta hoy en día, aquellos a quienes se les ha revelado el Amor y la fidelidad de Dios son constantemente movidos y desplazados de Su Palabra. Parece que realmente no le es difícil al adversario utilizar las circunstancias y los apetitos de la carne para que el pueblo escogido relegue a segundo o tercer término la Palabra de Dios.

¡Cómo consigue tu adversario tan fáciles victorias?

Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Mar 4.16-19).

Jesús le dijo a sus discípulos: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? (Mar 4.13). Esto significa que aquel (aquella) que comprende la parábola del sembrador puede comprender todas las parábolas. Como puedes ver, una de las enseñanzas que debes comprender de la parábola del sembrador es que la estrategia principal que tu adversario, el diablo, utiliza en la guerra que tiene declarada contra ti es intentar anular la Palabra de Dios en tu vida.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Satanás siempre tratará de robar, matar y destruir tu fe en la Palabra de Dios. Él utilizará la enfermedad, la angustia, el temor y todos los recursos que tiene a su disposición, como el pecado,  para sembrar duda en tu corazón.

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Jn 6.63).

La Buena Noticia es que el diablo nada tiene en ti y Jesús ha venido para que tú tengas Vida y la tengas en abundancia por medio de Su Palabra.

Hijo mío, está atento a mis palabras;  Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos;  Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan,  Y medicina a todo su cuerpo (Pro 4.20-22).

La Buena Noticia es que la Palabra de Dios es y siempre será Vida para quienes la reciben y medicina a todo su cuerpo.

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,  que está viciado conforme a los deseos engañosos (Efe 4.22).

El demonio intentará una y otra vez que tú seas controlado(a) continuamente por emociones y sentimientos que cambian constantemente y que fluyen según sea la realidad o circunstancia a la que te enfrentes.

Amado(a), si te das cuenta, Dios, tú Padre, te ha dado el arma para derrotar a Satanás y todas sus asechanzas en contra tuya: ¡Haz de la Biblia, la Palabra de Dios, la norma y pauta primordial de tu existencia!

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino (Sal 119.105).

Quien no vive a la luz de la Palabra de Dios no vive plenamente, pues transita por este mundo bajo los términos fluctuantes de sus propias emociones.

Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás (Sal 50.14-15).

Honrar a Dios no es otra cosa que reconocer que Él es honorable. Honrar a Dios es creerle a Él, creerle a Su Palabra, pues el honor de una persona se manifiesta en el hecho de ser digno de confianza.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11.6-7).

Nunca podrás agradar a Dios si no honras Su Palabra, pues la FE no es otra cosa más que creerle a Dios, creyendo Su Palabra.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-18).

Honra a Dios, honrando Su Palabra, recordando siempre que Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Dios jamás ha deseado traer condenación a tu vida sino plenitud, pues plenitud de vida es lo que significa ser salvo.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).

Honra a Dios, honrando Su Palabra, creyendo que, sin lugar a dudas, Él te ama tanto que ahora, gracias a Jesús, Dios te ha llamado Su Hijo(a), y esto, precisamente, es lo que ahora eres: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Ahora eres Nueva creatura, las cosas viejas pasaron y todas han sido hechas nuevas. ¡Has Nacido de Nuevo! Tu Nuevo Nacimiento no se originó de una simiente corruptible como el amor y la intimidad entre dos seres humanos, sino de una simiente incorruptible e infalible que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).

Tú no eres como Ofni y Finees. Tú si conoces a Dios pues Su Palabra vive dentro de ti por la Sangre de Jesús, por la Sangre del Nuevo Pacto.

¡Dios lo prometió y lo cumplió el día que aceptaste a Jesús como tú Señor y Salvador!
Por esto, tu vida cambió. Por esto, ahora eres una nueva especie de ser que no existía antes, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

¡Por Su Palabra de Honor!

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
La Biblia, la Palabra de Dios, es la garantía escrita que Dios ya te ha dado, por medio de Jesucristo y Su Palabra; es el Poder y la habilidad que ahora tienes para hacer prosperar tu camino y que todo te salga bien.
¿Qué pues dirás a todo esto? Si Dios es contigo…

Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, ahora comprendo cuán importante es para Ti que yo honre Tu Palabra. De toda duda y de haberme alejado de Tu Palabra, la Biblia, me arrepiento y te pido perdón. Dios, entre más leo y medito Tu Palabra, me asombro más y más de Tu Grande y Eterno Amor por mí. Señor Jesús, es Tu Vida, Tu Sangre, Tu muerte y resurrección lo que me habilita para la Vida Eterna. ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! ¡Cómo no voy amarte! ¡Cómo no he de adorarte! Siendo Tú quién eres, Dios Verdadero, hiciste de mí un(a) Hijo(a) Tuyo(a) Nacido(a) de Nuevo. ¡Lo creo y lo recibo! Por tanto, estoy seguro(a) que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar de Tu amor, mi Dios y Padre, que es en Cristo Jesús mi Señor. Así que, declaro que estoy habilitado(a) por la Palabra de Dios con la Vida Eterna para reinar sobre la tierra. Voy a establecer Tu Reino poniendo Tu Palabra, Señor, en mi mente, boca y corazón. Yo soy la persona que Dios dice que soy en Su Palabra, la Biblia. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. ¡Gracias por mi Victoria sobre la muerte! ¡Soy libre de la ley del pecado y  de la muerte! ¡La Palabra de Dios me ha hecho así! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Mayo 21            Hch 27. 1-12  /  1 S 2.12-36  /  Sal 50


Hechos 27. 1-12
Pablo es enviado a Roma
27
1Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. 2Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica. 3Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos. 4Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios. 5Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia. 6Y hallando allí el centurión una nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella. 7Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón. 8Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
9Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, 10diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. 11Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. 12Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.


1 Samuel 2.12-36
El pecado de los hijos de Elí
12Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. 13Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes, 14y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo. 15Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. 16Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza. 17Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.
18Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. 19Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa.
21Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.
22Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. 23Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. 24No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. 25Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.
26Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.
27Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón? 28Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. 29¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? 30Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 31He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa. 32Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa. 33El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril. 34Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día. 35Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días. 36Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me agregues a alguno de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.


Salmos 50

Dios juzgará al mundo
Salmo de Asaf.
     1     El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
     2     De Sion, perfección de hermosura,
Dios ha resplandecido.
     3     Vendrá nuestro Dios, y no callará;
Fuego consumirá delante de él,
Y tempestad poderosa le rodeará.
     4     Convocará a los cielos de arriba,
Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
     5     Juntadme mis santos,
Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
     6     Y los cielos declararán su justicia,
Porque Dios es el juez.
Selah
     7     Oye, pueblo mío, y hablaré;
Escucha, Israel, y testificaré contra ti:
Yo soy Dios, el Dios tuyo.
     8     No te reprenderé por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
     9     No tomaré de tu casa becerros,
Ni machos cabríos de tus apriscos.
     10     Porque mía es toda bestia del bosque,
Y los millares de animales en los collados.
     11     Conozco a todas las aves de los montes,
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
     12     Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;
Porque mío es el mundo y su plenitud.
     13     ¿He de comer yo carne de toros,
O de beber sangre de machos cabríos?
     14     Sacrifica a Dios alabanza,
Y paga tus votos al Altísimo;
     15     E invócame en el día de la angustia;
Te libraré, y tú me honrarás.
     16     Pero al malo dijo Dios:
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,
Y que tomar mi pacto en tu boca?
     17     Pues tú aborreces la corrección,
Y echas a tu espalda mis palabras.
     18     Si veías al ladrón, tú corrías con él,
Y con los adúlteros era tu parte.
     19     Tu boca metías en mal,
Y tu lengua componía engaño.
     20     Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;
Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
     21     Estas cosas hiciste, y yo he callado;
Pensabas que de cierto sería yo como tú;
Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
     22     Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,
No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
     23     El que sacrifica alabanza me honrará;
Y al que ordenare su camino,
Le mostraré la salvación de Dios.