jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Hay algo permanente e inmutable en este mundo?

 
5 de Diciembre
¡Tu Nueva Vida es Eterna, permanente e inmutable!
Por Riqui Ricón*
Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Is 40.8).
No existe en el universo nada más permanente e inmutable que la Palabra de Dios.
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza  (Efe 6.10).
Dios te dice en Su Palabra que te fortalezcas en el Poder de Su Fuerza, y si tú te das cuenta que el Poder de la fuerza de Dios  radica en Su Palabra y no en Sus músculos, ni en Su Sabiduría, ni siquiera en los millones de ángeles a Su servicio, entonces comprenderás la importancia de hacer de la Biblia la norma máxima de tu existencia.
Dios sólo necesita decir Su Palabra y ésta es ejecutada al instante.
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz (Gen 1.3).
Cuando Dios dijo: Sea la luz; Él no cerró los ojos y cruzó los dedos con la esperanza incierta de que algo sucediera. ¡No! Dios habló Su Palabra y ésta lo ejecutó.
Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció (Mat 8.2-3).
¡La Palabra de Dios tiene el Poder en Sí misma para hacerse cumplir!
En la Biblia están contenidas las palabras que salieron de la boca de Dios y que, por consiguiente, se van a cumplir todas. Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que una sola de Sus Palabras deje de cumplirse.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mar 13.31).
La fe es la fuerza espiritual más poderosa del universo pues la fe se basa y fluye de la Palabra de Dios, que es la Biblia.
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora (Mat 8.5-13).
En toda la Escritura no hay un suceso igual a este: ¡Jesús se maravilló por la fe de un hombre! ¿Cómo era la fe de este hombre? Era una fe sencilla que se basaba en la autoridad de la Palabra de Dios: solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
La fe, más que un poder místico adquirido mediante ejercicios espirituales como la oración y el ayuno, es, sencillamente, el estar plenamente convencido(a) que la Biblia es la Palabra de Dios y que por lo tanto, todo lo que Él nos dice a través de ella es la Verdad y se va a cumplir.
Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Nu 23.19).
Dice la Escritura en Hebreos 11.1 que la fe es tener la certeza de cosas que estamos esperando y estar convencidos de aquello que aún no vemos, pero ¿cómo es posible esto? ¿Cómo puedes estar convencido(a) de cosas que no ves, como tu salud o tu bienestar económico cuando lo único que ves son los análisis clínicos y el diagnóstico adverso del médico o la enfermedad o las carencias económicas y los problemas?  ¡Sencillo! Sólo necesitas una Palabra de tu Dios y Padre al respecto, pues si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir, si Dios lo hablo, entonces Él lo va a ejecutar. ¡Él es Dios y NO PUEDE MENTIR!
Así que, si la Biblia dice que:
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Ef 2.4-10).
Entonces:
1.    Dios te ama con tan grande amor que no le importan tanto tus pecados como el darte vida. Una Vida Nueva y Eterna a través del Nuevo Nacimiento (la resurrección).  Una vida plena y abundante (Jn 10.10).
2.    Tu Nueva Vida es espiritual, pues estás sentado(a) en lugares celestiales con Cristo Jesús, con el propósito de mostrar al mundo la riqueza de la gracia y del amor que Dios tiene para contigo.
3.    Ser salvo(a), esto es, tener plenitud de vida y no únicamente tener un pase de entrada para el cielo, es un regalo de la gracia divina y se recibe por medio de la fe.  Lo recibes creyéndole a Dios, pues si la Biblia lo dice, entonces así es.
4.    La fe, la habilidad de decidir creerle a Dios, también es un regalo que Él mismo te dio.
5.    Este amor, bendición y salvación no se dan por obra alguna que tú hayas hecho o puedas hacer. Dios te lo da a ti según el puro afecto de Su Voluntad.
6.    Ahora, gracias a Jesucristo, tú eres hechura de Dios. Has sido creado(a) en Cristo Jesús con propósito: hacer buenas obras, dar fruto.
7.    Estas buenas obras, el fruto del Espíritu, ya han sido preparadas por Dios de antemano para que andes en ellas, ¿cómo? Por medio de la fe, creyendo que estos siete puntos y TODO lo que la Biblia dice es la Verdad. ¡Creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra!
Sabiendo esto; sabiendo que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti y que ahora te llama Hijo(a), puedes, entonces, hacer frente a cualquier problema, enfermedad o tribulación, pues tienes garantía, en Su Palabra, que saldrás más que vencedor(a) en todas las cosas, ya que tú todo lo puedes en Cristo Jesús.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
Así que, si te das cuenta, esta Nueva Vida, que Jesucristo pagó para ti a precio de Su propia Vida, fluye de la Palabra de Dios y por lo tanto es Eterna, permanente e inmutable.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día estoy más que dispuesto(a) a creerte, a creer que la Biblia es Tu Palabra y que es la Verdad. Gracias por ese Amor tan grande con que me has amado. Gracias porque no te han importado mis pecados sino mi persona. Gracias por amarme tanto como para hacerme Hijo(a) Tuyo(a). Entiendo en mi mente, y decido creerlo en mi corazón, que yo soy la persona que Tú, mi Dios, dices en Tu Palabra que soy: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, confieso que todo lo puedo en Cristo que me fortalece; caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra más a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno, porque Tú, Señor, estás conmigo; y si Tú estás conmigo, ¿quién contra mí? Resisto al espíritu de temor y desánimo; echo fuera de mi vida la tristeza y la depresión. Soy sana(o); soy libre; soy prospera(o) y el Amor, el gozo y la paz son mi herencia para vivir una vida plena y abundante. ¡Tengo Vida Eterna! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Diciembre 5                                  Efesios 2   /  Ez 6-7  /  Isa 40
 


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