lunes, 6 de mayo de 2013

¿Querrá Dios bendecirte hoy?

 
Sábado 4  de Mayo de 2013.
¡La Bendición es tu derecho!
Por Riqui Ricón*
Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción (Jue 2. 15).
Es muy importante no perder de vista que tanto la bendición como la maldición, ambas, son Palabra de Dios y, por lo tanto, inevitablemente se han de cumplir, según sea el caso.
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham,  Isaac y Jacob,  que les había de dar (Deu 15. 20-30).
Ahora bien, si bien es cierto que las personas se colocan bajo maldición como consecuencia de sus pecados, tienes que notar que la Voluntad de Dios para tu vida siempre ha sido que vivas bajo Su Bendición. Él no es ningún juez sádico que está pendiente de tus delitos y transgresiones para aplicarte Su justicia inflexible. ¡No! ¡Nada de eso! Él es tu Padre amoroso que te guía y corrige indicándote el camino correcto.
¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? (Ez 18. 23).
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 P 3. 9).
La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te enseña claramente, una y otra vez, la buena voluntad de Dios para con los hombres.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Es por Amor que Dios prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesús, para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Es por Amor que ahora Él te ha hecho Su Hijo(a) amado(a) y no te condena, ni te maldice.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 Jn 3.1 NVI).
Por el Gran Amor que Dios siente por ti, has sido predestinado(a) a buenas obras y a tener una vida plena y abundante.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.4-10).
Toda Maldición sobre tu vida ha sido anulada a través de la redención que Jesucristo efectuó, por Amor a ti, en la cruz del calvario.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu (Gal 3.13-14).
Así que, si te encuentras afligido(a) o angustiado(a) por alguna situación y piensas que eso te lo envió Dios por alguna razón, detente, deja de pensar de esa forma. Si hay pecado en tu vida arrepiéntete, corre hacia tu Padre, en vez de huir de Él; pídele perdón confesando tu pecado pues fiel y justo es Él para perdonarte y limpiarte de toda maldad. Si no hay pecado, entonces, sométete a la Palabra de Dios, cree lo que en ella está escrito acerca de ti; resiste al diablo y éste tendrá que huir de ti.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones (Stgo 4.7-8).
¡No te dejes engañar! No escuches la voz de tu adversario, él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira (Jn 8.44).
En cambio, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, siendo renacido(a), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Tú eres Hijo(a) de la Verdad y estás destinado(a) a vivir bajo la Bendición de Dios, ¡nunca bajo maldición! ¡La Bendición es tu derecho! ¡Cristo Jesús pagó por el!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, yo sé que soy Tuyo(a), un(a) Hijo(a) Nacido(a) de Nuevo y no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es Tu Palabra. Por lo tanto, el maligno no me toca pues yo no practico el pecado. Te pido perdón por todos mis pecados que he cometido en este último día, te pido que mires la sinceridad de mi corazón y apliques, una vez más, la Sangre preciosa y poderosa de Tu Hijo Jesús sobre mi vida y corazón. Gracias Señor porque me has hecho Nueva Creación, justo(a) y santo(a). Espíritu Santo, Tú estás conmigo como mi amigo y ayudador; así que, te pido me ayudes a creer que soy quien Tú dices que soy para dejar atrás esas actitudes, pensamientos, palabras y acciones pecaminosas. Yo soy quien dice la Biblia que soy: un(a) Hijo(a) de Dios, Nacido(a) de la Verdad. Soy totalmente libre de la ley del pecado y de la muerte. Así que, recibo mi perdón y mi herencia: salud, prosperidad, paz y gozo. Declaro que, sin importar cuál sea mi problema, angustia o enfermedad, yo, _______________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor por medio de Aquel que me ha amado, Cristo Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡Mayor eres Tú, Espíritu Santo, que estás en mí, que el que está en el mundo! Yo, _______________ (tu nombre aquí), ya he sido justificado(a) en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu Santo. ¡Así lo dice la Palabra de Dios! ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Co 6. 9-11). ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy bendecido(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo 4                                  Hch 16. 1-15  /  Jue 2-3  /  Job 34
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué piensas al respecto?