martes, 14 de octubre de 2014

¡666! ¡Cómo evitar la marca de la bestia!

 
13 de Octubre

¡666!

Por Riqui Ricón*

Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis (Apo 13. 16-18).

¡666! Algunas veces me parece que algunas personas están tan preocupadas por las actividades del diablo que llegan a olvidar LA GRACIA de nuestro Señor Jesucristo y la obra de la CRUZ.

Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia… Pecamos nosotros, como nuestros padres; Hicimos iniquidad, hicimos impiedad… Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo. Pero él los salvó por amor de su nombre, Para hacer notorio su poder… Los salvó de mano del enemigo, Y los rescató de mano del adversario. Cubrieron las aguas a sus enemigos; No quedó ni uno de ellos. Entonces creyeron a sus palabras Y cantaron su alabanza (Sal 106.1, 6-8, 10-12).

El Evangelio es la Buena Noticia y esta Buena Noticia es que Dios NO MIENTE. Todo lo que Él ha dicho es la Verdad y se va a cumplir. Sólo en esta certeza puede radicar la felicidad del ser humano,

Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

Sólo aquellos(as) que confían en Dios, aquellos(as) que le CREEN a Su Palabra pueden realmente aspirar a vivir una Vida Plena de gozo y de Paz.

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera;  porque en ti ha confiado (Isa 26.3).

La Biblia es la Palabra de Dios. La Biblia es la Palabra de Honor de Dios y dice clara y enfáticamente que,

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Jn 3. 16).

Es por Su gran Amor con que te ama que ofreció a Su propio Hijo en expiación por tus pecados. Jesús fue el precio que se pagó para que tú no te perdieras para Dios sino que, al contrario de lo que muchos piensan, recibieras la VIDA ETERNA que Dios siempre ha querido para ti.

¡Dios es bueno y para siempre es Su misericordia!

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.17).

Amado(a), Jesús no viene a tu vida para acusarte y condenarte sino para que sepas y CREAS que por lo que Él hizo en la Cruz, tú has Nacido de Nuevo y ahora ERES CAPAZ de llevar una vida plena y abundante.

Esto es lo que significa ser salvo. Jesús mismo te lo afirma al decirte que,

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

 El Anticristo y la marca de la bestia son Verdad y todo lo que a ellos se refiere va a suceder de la forma en que está escrito en la Biblia; pero por favor, lee el final del libro: ¡Nosotros ganamos! ¡Sí! ¡Estás destinado(a) a Vencer!

Así que, no temas, cree solamente. Tu Padre celestial no te ha dejado ni te piensa dejar y mucho menos en las manos de un enemigo 666 que ya ha sido derrotado.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).

Quizás, tú como muchos, quisieras señalarme: pero ¿qué con el pecado? ¿Qué pasa si pecamos? Pues, sólo tienes que creer lo que Dios dice acerca de ti. Los pecadores pecan, es lo que saben y les gusta hacer. Tú, de acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y NO practicas el pecado.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios… Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca (1 Jn 51a, 18).

Esto NO quiere decir que no peques sino que ya NO ERES la persona que antes eras: un(a) pecador(a) empedernido(a) que practicaba el pecado constantemente, como un estilo de vida o como un(a) adicto(a) a él. Así que ahora, cuando caigas, NO huyas de Dios, mejor arrepiéntete y corre hacia tu Padre celestial  y confiésale que has pecado, pues él es fiel y justo para perdonarte tus pecados, y limpiarte de toda maldad.

¡Es la Palabra de Dios!

Esto es todo lo opuesto a los deseos de tu adversario, el diablo, quien pretende alejarte de Dios, quedándote todo(a) avergonzado(a), condenado(a), engañado(a) y convencido(a) por sus mentiras de que eres un(a) hipócrita, que no vales nada pues (dice él, el diablo), no cambiarás ni podrás cambiar, y que por lo tanto, estás destinado(a) a la condenación eterna.

¡Ja! ¡Nada de eso! La Biblia dice que tú eres un(a) Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO, y no por lo que hayas hecho, estés haciendo o puedas hacer, sino por lo que Cristo Jesús YA HIZO al morir y resucitar por Amor a ti; y esto mi amado(a), ¡ES la Única Verdad!

¿Has escuchado bien lo que la Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, dice acerca de ti, un(a) Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO?

Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca (1 Jn 5.18).

No me estoy repitiendo en esta reflexión, sino que te estoy asegurando que la Verdad es que después de haber aceptado a Jesucristo como tu Salvador y haber Nacido de Nuevo, ya no vives CONFORME a la carne (de acuerdo con ella) sino que ahora vives CONFORME (de acuerdo con) al Espíritu.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Por lo que Jesús hizo en la cruz por Amor a ti, tú estás en Cristo y de acuerdo a la Biblia, tu vieja forma de ser quedó atrás. Por la Sangre de Jesús has sido hecho(a) totalmente Nuevo(a).

Digo, si puedes creerle a Dios, pues al que cree a Dios todo le es posible.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

¡Buenas Noticias! ¡Todo ese rollo del 666 no se aplica a ti! ¡En Cristo Jesús tienes la Victoria sobre el pecado y sobre la muerte!

¡No temas, CREE solamente!

Oremos en voz audible:

Gracias Padre celestial porque eres bueno y para siempre es tu misericordia, por tu grande e infinito Amor con que me has amado. Tengo paz en mi corazón pues sé que estás aquí conmigo; que mayor eres Tú, que estás en mí, que el que está en el mundo y que Tú, Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador, eres el que me guarda y el maligno no me toca. Me has destinado a la Vida Eterna y puedo vivirla: una Vida Plena y abundante. Así que, ante las circunstancias actuales no voy a temer a las voces de condenación, engaño y mentira, sino que voy a CREER lo que dices en Tu Palabra, la Biblia. Espíritu Santo, con Tu ayuda voy a vivir esta Vida Plena y abundante, estando bien consciente de que YO SOY ese(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo que Tú dices en Tu Palabra que YO SOY. Padre, te alabo porque eres bueno, porque para siempre es tu misericordia. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. ¡Soy libre! ¡La Vida Eterna es mi derecho! Por todo esto, creo, tomo y declaro cada una de Tus Promesas para mi Vida. De todo problema, enfermedad o angustia, yo, ____________ (tu nombre aquí), voy a salir más que vencedor pues todo lo puedo en Cristo Jesús. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Muchas gracias, mi Dios, y Señor, te amo con todo mi corazón.  En el nombre de Jesús. ¡Amén!

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Octubre 13                           Apo 13 /  Est 3-4 / Sal 106.1-23

 

 

 

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