martes, 14 de febrero de 2012

¡Aquí está la Verdad con la que vas a vencer!

Jueves 2 de Febrero de 2012.
¡Alégrate!
Por Riqui Ricón*
Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza (Sal 33.1).
Alabar a Dios es un deleite y es muy difícil encontrar un creyente que no se goce al derramar su corazón en alabanza y adoración al que es digno de recibir toda la gloria, por los siglos de los siglos, y éste es, Cristo Jesús.
Sin embargo. existe un deleite mayor, un gozo más excelente, que te permite disfrutar de la Plenitud de Dios, y es el saber y creer que tú eres justa(o), pues el justo(a) se alegra en el Señor.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Ro 3.21-26).
Anteriormente, cuando se hablaba de justicia, integridad y santidad, sentía mucha lástima por mí mismo, pues creía que yo había perdido y desechado esas virtudes al tomar malas decisiones y llevar una vida de pecado. Mas ahora, de acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, ¡he sido justificado gratuitamente por la Gracia de Dios, mediante la redención que Cristo Jesús efectuó para mí pagando el JUSTO precio de mis pecados! Lo cual quiere decir que, sin importar lo que hayas hecho en y con tu vida, ahora, por Cristo Jesús, eres justa(o). ¡Esto lo propició Dios a mi favor para manifestar Su justicia, la cual es más sublime que la nuestra, pasando por alto mis pecados a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Así que, de tal manera te amó Dios que entregó a Su Hijo PARA QUE TÚ CREAS EN ÉL y tengas vida eterna al ser justificado, HECHO JUSTO, por Su justicia.
Me dirás, sé que la Biblia lo dice, pero ¿cómo puede ser posible eso? Esto sólo es posible mediante la intervención divina, es a través de un milagro asombroso que, satisfaciendo plenamente toda justicia, ha hecho de ti una persona totalmente nueva. Es por medio  del Nuevo Nacimiento que Dios te traslado de las tinieblas a Su luz admirable. Es por medio del Nuevo Nacimiento que Dios te transformo de un(a) miserable pecador(a) condenada(o) a la muerte eterna, a ser justicia de Dios, un(a) Hija(o) amada(o) del Padre celestial, comprada(o) por Amor al precio de la Vida y la Sangre de Su Hijo Jesucristo.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación (2 Co 5.17-19).
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).
Cuando tú reconociste a Jesús como Señor y Salvador de tu vida, el espíritu que tú eres y que estabas muerto, no revivió para seguir siendo el mismo, sino que fuiste creado de nuevo, esto es, hecho totalmente nuevo por el Espíritu Santo y por la Palabra de Dios, para gozar de Vida Eterna Plena y Abundante.
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Entonces, has sido declarado por Dios, justo, íntegro y santo, y por lo tanto tienes derecho a una vida llena de gozo, paz, salud, prosperidad y victoria. No me malentiendas, esto no quiere decir que no tendrás problemas o grandes contra tiempos. ¡No! ¡Todo lo contrario! Jesucristo dijo, Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).
Sí, tendrás pruebas y aflicciones, pero de todas ellas te librará el Señor y saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ha amado, Cristo Jesús. Pues tú eres justa(o), eres justicia de Dios y, además, eres de Él, le perteneces, eres Su Hija(o) amada(o) y ya has vencido al mundo pues mayor es el que está en ti que el que está en el mundo.
Así que, sin importar la situación que hoy estés enfrentando, ¡Alégrate! Dios, tu Padre, está contigo, y si Dios es contigo, ¿quién, en verdad pregunto, quién podrá contra ti?
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, es muy hermoso saberme tan amada(o) por Ti. Gracias, Señor Jesús, porque no sólo proveíste para mí el perdón de mis pecados sino que me hiciste justicia de Dios en Ti y me reconciliaste con Dios haciéndome hermana(o) Tuya(o) e Hija(o) del Padre. Por Ti, mi amado Jesús, he Nacido de Nuevo y ahora Dios, el Todopoderoso, es Abba, Padre, mi Papá. Leer de esto en Tu Palabra, la Biblia, me hace conocer la Verdad y la Verdad me hace libre. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Ti, Jesucristo, esta Nueva Vida. Soy libre para recibir, por medio de la fe en Tu Palabra, esta identidad de Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo, siendo renacida(o), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Por lo tanto, amado Padre celestial, todas y cada una de las Promesas que están en Tu Palabra son mías y para mí. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sana(o) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperada(o) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hija(o) amada(o) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor por medio del Amor de Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, hoy me alegro en el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2010


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Febrero 2                               Luc 23.26-56  /  Gen 42  /  Sal 33

1 comentario:

  1. esta clase de enseñanzas te asen renovarte en la fe qe bueno que aprender y renovarse en el espiritu bendiciopnes


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