viernes, 2 de mayo de 2014

¡Qué aprender de las aflicciones!

 
¡Qué aprender de las aflicciones!
2 de Mayo
¡Depende de Tu Maestro!
Por Riqui Ricón*
Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros (Hch 15. 8).
Dios conoce el corazón de todos los hombres y aunque Él no hace acepción de personas si lo hace en cuanto a la fe de dichas personas.
De acuerdo a la biblia, que es la Palabra de dios y no miente, Dios ama a todo el mundo sin distinción alguna y lo ama tanto que entregó a Su propio Hijo PARA QUE TODO AQUEL QUE EN EL CREA no se pierda sino tenga Vida Eterna.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
El regalo de Amor para toda la humanidad ya fue dado por Dios y es, Vida Eterna en Cristo Jesús. ¿Es este regalo para todos? Desde luego que sí. Sin embargo, lo reciben sólo  aquellos(as) que creen. Los que creen en Su Amor. Los que creen en Su Palabra. Los que creen en Jesús. En resumidas cuentas, lo reciben los que tienen fe.
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hch 26.18).
Así que, en nuestra primer lectura del día de hoy, encuentras a Pedro declarando al concilio de Jerusalén, cómo él fue testigo que Dios le da testimonio a los gentiles, a aquellos que no son judíos y CREEN en Jesucristo, otorgándoles el Don del Espíritu Santo, igual que a ellos.
Ahora bien, Dios es Espíritu y tú fuiste creado(a) a Su imagen conforme a Su semejanza, por lo tanto, TÚ ERES ESPÍRITU. ¡No tienes un espíritu sino que eres espíritu!
El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Jn 6. 63).
La Palabra de Dios es espiritual y la tienes que discernir espiritualmente. Esto se consigue no con tu mente sino con tu corazón.
La promesa del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, que Dios cumplió totalmente cuando hiciste de Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida, te proveyó de un corazón Nuevo, te hizo espíritu Nuevo y te dio al Espíritu Santo dentro de ti, contigo, como tu amigo y ayudador por excelencia.
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Eze 36. 26-27).
Ciertamente espíritu hay en el hombre, Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda (Job 32. 8).
Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed (Neh 9. 20).
Así que, de acuerdo a lo que la Palabra de Dios afirma, el Espíritu Santo está en ti y contigo.
Curiosamente, y paralelamente a esto, todavía existen creyentes que piensan que las aflicciones que padecen son algún tipo de lección con la que Dios, su Padre, pretende enseñarles a ser piadosos o humildes.
La Verdad, de acuerdo a la Biblia, es que Dios no está, para nada, escaso de recursos como para utilizar al diablo, con sus enfermedades, pobreza y aflicciones, para enseñarte ninguna cosa.
¡Tu maestro es el Espíritu Santo y el contenido de Su enseñanza es la Palabra de Dios que te provee de sanidad, prosperidad, paz, gozo y, en fin, una vida llena de la plenitud de Dios!
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino… Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado  (Sal 119. 105, 42).
Los Hijos de Dios Nacidos de Nuevo sabemos que nuestro Padre es bueno y que, tanto Su Palabra como Su Voluntad, para con nosotros, es buena, agradable y perfecta.
Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas (Jos 23. 14).
Este Dios y Padre tuyo, que no hace acepción de personas sino que ama a todos por igual, tiene Palabra de Honor y va a cumplir todas y cada una de las promesas que te ha hecho.
y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones...  Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos (Hch 15.9, 11).
La Gracia de Dios y la fe en Su Palabra siempre van juntos, no se pueden separar.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efe 2.8-9).
Dios te ha amado desde antes de la fundación del mundo. Por eso te ha dado de Su Gracia para que así puedas creer, pues al que cree, todo le es posible.
Y Dios, que conoce tu corazón, te ha dado testimonio al darte el Espíritu Santo.
Oremos en voz audible:
Gracias Señor por haberme dado a Tu Hijo, Tu Palabra y a Tu Espíritu Santo. Gracias porque, efectivamente, ya no soy la misma persona pecadora atrapada en la maldad sino que ahora, en Cristo Jesús, soy un(a) Hijo(a) Tuyo(a), Nacido(a) de Nuevo. Gracias Espíritu Santo porque Tú eres mi mejor amigo, mi ayudador y mi maestro. Así que no recibo ningún tipo de aflicción como parte de alguna enseñanza para mi vida. ¡No! ¡Nada de eso! En el nombre de Jesús me someto a la Palabra de Dios, resisto a Satanás y éste huye de mí. Resisto la enfermedad, la pobreza y todo tipo de aflicción. Recibo mi salud, prosperidad, paz y gozo como parte de mi herencia, la que legítimamente me pertenece por la Sangre de Jesús. Así que, ¡Todo lo puedo! Estoy seguro(a) que de todo problema, angustia o enfermedad voy a salir más que vencedor(a) por medio de Tu Amor mi Señor Jesús. Poderoso Espíritu Santo, Tú estás en mí y conmigo, y si Tú estás conmigo, en Verdad, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)!  ¡Gracias Padre! ¡Muchas Gracias! En el nombre de Jesús. Amén y Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Mayo 2                                  Hch 15. 1-21  /  Jos 23-24  /  Job 32
 
 

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