miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡Cómo pelear la buena batalla de la fe!

 
26 de Agosto

¡Echa mano de la Vida Eterna!

Por Riqui Ricón*

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Jn 6.63).

Muy importante es no olvidar que tú fuiste creado(a) a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, como Él es Espíritu, tú también eres espíritu.

Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad (Jn 4.24 NTV).

Como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo tú eres espíritu incorruptible engendrado por la Palabra de Dios a través del sacrificio, muerte y resurrección de Jesús, tu Señor y Salvador.

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Destaca pues, que es, precisamente, la Palabra de Dios, la Biblia, la que te brinda esta Nueva Vida; es la Biblia la que te sustenta y alimenta como la Nueva creación de Dios que ahora tú eres.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.1-2).

Tú sabes bien que no andas conforme a la carne porque has hecho a Jesucristo el Señor y Salvador de tu vida; has Nacido de Nuevo y ahora amas a Dios, tu Padre y, de acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, el glorioso Espíritu Santo vive en ti y contigo.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna (Gal 6.7-8).

Ahora, en Cristo Jesús, tú ya no siembras para la carne; ese(a) viejo(a) hombre (mujer) carnal y vendido(a) al pecado que tú antes eras, está muerto(a), murió con Jesucristo en esa cruz. Tú has Nacido de Nuevo, has nacido del Espíritu Santo que vive en ti y contigo, por lo tanto, cosechas la Vida Eterna.

Independientemente de tus acciones, tú eres salvo(a) por gracia por medio de la fe y esto no de ti, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque eres hechura suya, creado(a) en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduvieras en ellas (Efe 2.8-10 paráfrasis).

Tú no eres un(a) pecador(a) salvo(a) por gracia. Eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Has Nacido de Nuevo, no por medio de padres mortales que son corruptibles, sino que has Nacido de Nuevo por medio de una semilla incorruptible que es el mensaje vivo y eterno de la Palabra de Dios (1 P 1.23 paráfrasis).

Es por esto que, cuando llegas a pecar, te sientes mal, no te gusta y te arrepientes pidiéndole perdón a Dios, tu Padre. Es el glorioso Espíritu de Dios, quien vive en ti y contigo, el que te convence de pecado.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Jn 1.9-10).

¡Qué asombroso y maravilloso es el Amor y el Plan de Dios para tu vida que te ha dado provisión aún para tus pecados futuros mediante la confesión y el arrepentimiento!

Sin embargo, con el diario vivir, pudieras distraerte y olvidar por un momento que la Biblia es la Palabra de Dios y que, por lo tanto, ésta debe ser la prioridad máxima en tu vida. La Biblia debe ser el patrón que rija tu conducta y determine tus decisiones.

Ahora bien, la carne para nada aprovecha, por eso, por el gran Amor que Dios siente por ti y por el sacrificio de Jesús al pagar con su muerte todos tus pecados, para darte Nueva Vida con Su resurrección, tú eres más que un ser inmortal. Al igual que tu Padre, tú Eres espíritu y ahora eres Eterno(a).

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).

¡La Vida Eterna es la Herencia a la que Tú tienes derecho!

En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros. Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna» (Ti 3-3-7 NTV).

Recuerda que la Palabra de Dios es espíritu y es vida. Así que, si te has estado alimentando diariamente con noticias, programas de radio o televisión, películas, publicaciones y todo tipo de conversaciones, es muy probable que estés luchando contra la ansiedad, la angustia y la depresión. Ya es tiempo que te determines a llenar todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo, con la Verdad que es la Palabra de Dios ya que la Biblia es la única que puede nutrirte con fe, Amor, Paz y gozo.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad (Jn 17.17).

¡La Biblia es La Verdad!

Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino (Sal 119.105).

¡La Biblia es Luz y Guía en tu diario vivir!

Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Jn 6.67-69).

¡La Biblia es la Eterna e Infalible Palabra del Dios viviente!

Si en estos momentos de tu vida estás atravesando por diversos problemas, enfermedades o aflicciones, lo mejor que puedes hacer es alimentarte con la Vida que transmite a tu espíritu la Palabra de Dios. Confía en Él pues Él actuará a favor de ti. Acude a Su Palabra y no permitas que la duda y el temor te arrebaten la victoria que Jesús ganó para ti en la cruz.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

Tú eres un(a) Hija(o) de Dios Nacida(o) de Nuevo. Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar tus pecados antes que perderte a ti. Te ha dado Su Palabra de Honor como garantía para que puedas creer y tengas fe para salir adelante, viviendo y manifestando, aquí y ahora, la vida plena y abundante que sólo un(a) Hijo(a) de Dios puede vivir y manifestar: La Vida Eterna.

Así que, Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

Esta orden que Dios le dio a Josué cuando estaba a punto de encarar el reto más grande de su vida sigue vigente para ti el día de hoy. Sólo haciendo de la Biblia la prioridad y pauta de tu conducta harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. Porque entonces, dice el Señor, esto es, ni antes, ni después, ni de ninguna otra forma podrás conseguirlo. Sólo poniendo la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón harás realidad todas y cada una de las promesas que tu Padre te dio.

No en vano Jesús afirmó, las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Así que, ¡Animo! ¡Dios está contigo! Y si Dios está contigo, ¿quién contra ti?

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, sé, porque lo dices en Tu Palabra, que Tú guardarás irreprensible todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo, para la venida de mi Señor Jesucristo. Te pido perdón por haber descuidado mi espíritu (yo soy espíritu) y no alimentarme de la Vida, que es Tu Palabra. Señor Jesús, Tú me has enseñado que si bebo del agua que Tú me das, ésta será una fuente dentro de mí que saltará para vida eterna y de mi interior correrán ríos de agua viva. ¡Quiero esto, Señor! Alimentarme con Tu Palabra de tal manera que el espíritu de mi mente sea renovado para manifestar esta Vida Nueva que me has regalado y ser un reflejo de Tu Amor a todos los que me rodean. Espíritu Santo, ayúdame hacer de la Biblia la norma máxima de mi existencia pues en verdad comprendo que sólo entonces haré prosperar mi camino y todo me saldrá bien. Por lo tanto, creo y declaro que yo, ______________ (tu nombre aquí), soy la persona que Tú, Dios, dices en tu Palabra que soy. Gracias Jesucristo por tu sacrificio en la cruz, ahí pagaste todos mis pecados. ¡Soy justo y he sido perdonado(a)! Gracias Jesús por tu gloriosa resurrección, pues así como en la cruz morí contigo, también he Nacido de Nuevo en Tu resurrección. Tú Palabra me enseña que por medio de aquella ofrenda única, Tú, Jesús, hiciste perfectos delante de Dios a los santificados. ¡Soy santo(a) y soy perfecto(a)! ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Agosto 26                         Jn 6.60-71  /  1 Cr 25-26  /  Zac 11

 


 

 

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