Translate

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Qué necesitas para salir adelante?

 
3 de Noviembre
¡Basta una Palabra del Señor!
Por Riqui Ricón*
Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado. Defiende mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra. Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan tus estatutos. Muchas son tus misericordias, oh Jehová; Vivifícame conforme a tus juicios… Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia. La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia (Sal 119.153-156, 159-160).
A nosotros los creyentes, los que hemos hecho a Jesús el Señor y Salvador de nuestras vidas y que por lo tanto hemos Nacido de Nuevo como Hijos de Dios, no nos cabe la menor duda que la Biblia es la Palabra de Dios y es la Verdad.
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (Isa 26.3).
Aún en medio de problemas y aflicciones tú puedes tener dicha y paz pues conoces la Verdad y sabes que en todas las cosas eres más que vencedor(a), pues Dios lo ha establecido así en Su Palabra.
Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte (Jer 1.19).
En aquella noche que Jesús caminó sobre las aguas y sus discípulos, amedrentados, pensaban que veían un fantasma, Él les animo diciéndoles no tengan miedo, soy yo; sin embargo Pedro dijo, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y Jesús le contestó, ven. Eso era todo lo que Pedro necesitaba, UNA PALABRA de Jesús y entonces, él comenzó a caminar sobre las aguas.
De la misma forma tú, como Pedro, solo necesitas CREERLE a Dios. El problema surge cuando el fuerte viento, los problemas, la enfermedad o cualquier aflicción pueden convencerte que en esta ocasión ellos son mayores que la Palabra y te infundien temor. El temor produce duda y la duda apaga tu fe.
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mat 14.28-31).
Cuando a Jairo llegaron avisarle que su hija había muerto y ya no había más esperanza, Jesús contuvo al espíritu de temor y duda al declarar: ¡Jairo, no temas cree solamente!
Mientras él todavía hablaba con ella, llegó un mensajero de la casa de Jairo, el líder de la sinagoga y le dijo: «Tu hija está muerta. Ya no tiene sentido molestar al Maestro». Pero, cuando Jesús oyó lo que había sucedido, le dijo a Jairo: «No tengas miedo. Sólo ten fe, y ella será sanada» (Luc 8.49-50 NTV).
Es la Palabra de Dios la que te vivifica, la que te da vida para no temer y salir victorioso(a) en medio de las más terribles circunstancias. Es por esto que el salmista oraba: Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado. Defiende mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra.
La Verdad es que Dios no miente, y confiar en Él no es difícil, pues si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir; si Dios lo habló, entonces Él lo va a ejecutar.
Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho. Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado (Sal 119.41-42).
¡Jamás serás avergonzado(a) de haber puesto toda tu confianza en la Palabra de Honor de tu Dios y Padre!
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).
Así que, si Dios dice en Su Palabra que todo lo puedes en Cristo, entonces, ¡todo lo puedes en Cristo que te fortalece!
Si Dios dice en Su Palabra que ciertamente Él llevó tus enfermedades y sufrió tus dolores y que por Sus heridas ya fuiste sanado(a), entonces, ¡ciertamente Él llevó tus enfermedades y sufrió tus dolores y por Sus heridas TÚ YA FUISTE SANADO(A)!
Así de simple es la fe, como un grano de mostaza. Dichoso, bienaventurado, mil veces feliz, el hombre o la mujer que confía en Dios, pues aunque andes en valle de sombra y de muerte, no temerás mal alguno, pues Jesús, tu Rey y Salvador, está contigo.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Es por todo esto que tú necesitas urgentemente hacer de la Biblia la norma máxima de tu existencia. Leyéndola y meditándola todos los días de tu vida, pues entonces, y sólo entonces (ni antes, ni después, ni de ningún otra forma), harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, yo en Ti confío. Sé que Tu Palabra, la Biblia, es la Verdad y por lo tanto la creo y la guardo como la norma máxima de mi vida. Sé que me irá bien y haré prosperar mi camino. Y aunque hoy esté enfrentando problemas y aflicciones, yo declaró en Tu nombre Jesucristo que saldré adelante en libertad y victoria, en salud y prosperidad pues escrito está acerca de mí que en todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. Resisto y hecho fuera de mi vida toda enfermedad, pobreza, tristeza, depresión, soledad, temor y angustia. Cubro todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo, con la Sangre de Jesús y llamo y recibo toda la salud, amor, paz y gozo que Tú, Jesucristo, compraste para mí al morir en la cruz. Creo y declaro que, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo! Todo Gracias a Ti, Señor Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 3                          1 Tim 5.1-22  /  Jer 1.-2 /  Sal 119.145-176
 


sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Qué requieres para ser un(a) Hijo(a) de Dios?

 
2 de Noviembre
¡Perdón de pecados y vida eterna!
Por Riqui Ricón*
He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados (Isa 38.17).
Que hermoso es saber, sin duda alguna, que Dios, el Todopoderoso, te ama. Que te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesucristo, antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Así es, amado(a), en Cristo Jesús fue satisfecha la Justicia de Dios y fuiste librado(a) del hoyo de corrupción (la muerte) pues Dios echó tras Sus espaldas TODOS tus pecados.
porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.34b).
Dos aspectos poderosos y sublimes del Amor de Dios para contigo son:
1.    Jesús te ha hecho libre del poder que la muerte tenía sobre ti, pues ahora tienes vida eterna:
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro 6.23).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16).
 
2.    Dios no está interesado en tus pecados sino en ti, por eso, está más que dispuesto a perdonar y OLVIDAR TODAS tus ofensas.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto  con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.  Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).
La vida eterna es el valor agregado al verdadero regalo que Dios te hace y que recibes en el preciso momento de poner tu fe en Jesús como tu Señor y Salvador. De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, el Plan de Redención, la muerte y resurrección de Jesucristo, tiene el propósito exclusivo de hacer de ti un(a) legítimo(a) Hijo(a) de Dios.
Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios (1 P 1.23 NTV).
El Nuevo Pacto se establece cuando aceptas y reconoces a Jesús como Señor y Salvador de tu vida. Es Su Sangre la señal de este Nuevo Pacto que está establecido sobre mejores promesas, pues, como ya te he dicho, su propósito es mucho mayor que el simple perdón de pecados y la entrada al cielo: Su propósito es darte Vida Eterna para hacerte Su propio(a) Hijo(a).
Antes de la creación del mundo, Dios decidió adoptarnos como hijos suyos a través de Jesucristo. Eso era lo que él tenía planeado y le dio gusto hacerlo (Efe 1.5 PDT).
Como Dios te predestino para ser adoptado(a) Hijo(a) Suyo según el puro afecto de Su voluntad, entonces el PERDÓN DE TODOS tus pecados es un mero requisito y la VIDA ETERNA una consecuencia de ser hecho(a), por la Palabra de Dios, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a)de Nuevo.
Teniendo todo esto en consideración, vale la pena reflexionar que, si siendo como era el pueblo de Israel, el rey Ezequías fue librado de morir a consecuencia de una penosa enfermedad cuando oró a Dios, entonces, ¿cuánto más, no hará Dios por uno(a) de Sus Hijos(as) como tú?
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.32).
Sin importar cuál sea tu situación, enfermedad o aflicción, ni siquiera importa si has caído en pecado o te has alejado de Dios, Él jamás dejará de amarte y de atender tu oración.
»Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta. »Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? O, si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no! Así que, si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan (Mat 7.7-11).
Si puedes creer la Palabra de Dios, pues al que le cree a Dios TODAS las cosas le son posibles.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en verdad que no hay nada tan hermoso como saberme y sentirme tan amado(a) por Ti. Muchas gracias, porque a ti no te importó lo que había hecho de mi vida sino que te importó más mi persona que mis acciones. No conozco palabras suficientes para expresarte lo que siento yo por Ti, mi Dios. Jesús, Tú eres mi Rey y Señor Salvador, la Vida Nueva, plena y abundante que ahora disfruto te la debo a Ti. ¡Gracias por la cruz! ¡Gracias por Tu Sangre! ¡Gracias por tu resurrección! ¡Gracias por Tu Victoria sobre la muerte! ¡Gracias por Tu Amor! Me propongo con Tu ayuda, Espíritu Santo, a realizar esta vida de dicha, paz y libertad. Sé que en el mundo tendré aflicciones, pero puedo confiar plenamente en tu Palabra, ¡Tú has Vencido al mundo! Así que, voy a resistir al diablo y sus mentiras como el temor, la duda, la enfermedad y la pobreza. En el nombre de Jesús yo soy lo que la Biblia dice que soy y no otra cosa: un(a) amado(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo quien todo lo puede en Cristo. En todas las cosas soy más que vencedor(a). ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En medio de cualquier problema, angustia o enfermedad, tengo la paz que sobrepasa todo entendimiento, pues puedo ser feliz en medio de la aflicción ya que, sé que sé, que, como dices Tú, mi Dios y Padre, en Tu Palabra, TODAS las cosas me ayudan a bien. En el nombre de Jesús. ¡Amén!
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 2                        1 Tim 4  /  Isa 38-39/ Sal 119.121-144
 


viernes, 1 de noviembre de 2013

¡Cómo vencer sobrenaturalmente en todos tus problemas!

 



1 de Noviembre
¡Si puedes creerle a Dios, al que le cree a Dios TODO le es posible!
Por Riqui Ricón*
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación… Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino…  Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra… Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. Sostenme, y seré salvo, Y me regocijaré siempre en tus estatutos. (Sal 119.97, 105, 107, 116-117).
El rey Ezequías fue uno de los mejores reyes que haya tenido el reino de Judá, tanto que la Escritura dice de él:
Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre… En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.  Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.  Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió (2 R 18.3, 5-7).
Cuando Senaquerib, rey de Asiria, después de una campaña militar muy exitosa donde había invadido varios reinos, llegó con su gran ejército para destruir Jerusalén, Ezequías se fortaleció en el Señor para escuchar y creer la Palabra de Dios, por lo cual fue librado milagrosamente de su enemigo.
En este día, probablemente, tú, mi estimado(a) amigo(a) necesites, como el rey Ezequías, un gran milagro. Si ese fuere tu caso, te tengo muy buenas noticias, la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, dice que CIERTAMANETE Él llevo tus enfermedades, sufrió tus dolores y por sus heridas tú ya fuiste sanado (Isa 53.4-5); dice que Dios desea que tú seas prosperado(a) en TODAS las cosas y que tengas salud así como prospera tu alma (3 Jn 2); y dice también que aunque andes en valle de sombra y de muerte, no temerás mal alguno porque Dios mismo está contigo (Sal 23.4).
Quizá tú pienses que Dios apoyó a Ezequías porque él era rey de Judá o que Jesús podía sanar a los enfermos o dar de comer a multitudes porque Él es el Hijo de Dios. Pues, permíteme hacerte unas preguntas, ¿eso es todo lo que se necesita? ¿Ser rey o reina; ser Hijo o Hija de Dios?
¡Excelente! ¡Más buenas noticias! La Biblia, que es la Palabra de Dios y no puede mentir, dice claramente que por la Sangre de Jesús tú ya has sido hecho(a) rey (reina) para Dios y que reinarás sobre esta tierra.
y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apo 5.9-10).
Nota que la Escritura NO dice que serás un(a) Rey (Reina) cuando llegues al cielo o a la Presencia de Dios, sino que establece que por lo que Jesús hizo por Amor a ti, YA ERES ese(a) Rey (Reina) que ha de reinar sobre la tierra.
Y si esto te pareciera poco, pon toda tu atención y corazón a lo que dice 1ª de Juan 3.1:
Miren lo grande que es el amor que el Padre nos ha mostrado, ¡hasta llega a hacer posible que seamos llamados hijos de Dios! Y eso es lo que de verdad somos. Por eso la gente del mundo no nos conoce, pues el mundo no conoce a Dios.
 No solamente eres Rey (Reina) y Sacerdote (Sacerdotisa) sino que además, ¡Eres llamada(o) Hijo(a) de Dios por el mismísimo Dios! ¡Y eso es lo que en Verdad eres!
Y muchas veces el espíritu lo arroja al fuego o al agua, para matarlo. Si puedes, ayúdanos. ¡Ten compasión de nosotros! Dijo Jesús: ¿Cómo "si puedes"? Para el que cree, todo es posible (Mar 9.22-23 CST).
Quizá tú hayas acudido ya a la oración y te parece que nada da resultado y te encuentras como aquel padre de familia que vino a Jesús diciendo, traje mi hijo a tus discípulos y no pudieron sanarle, pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Entonces, si este es tu caso, te ruego que medites en la respuesta que Jesús le dio:
¿Cómo que si puedo? Es todo lo contrario, no se trata de si Yo puedo hacer algo por ti sino de si tú puedes creerme a Mí, pues ¡al que le cree a Dios, TODO le es posible!
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).
Si puedes creer que la Biblia es la Palabra de Dios y no miente. Si puedes creer que la Biblia es la Verdad. Si puedes creer que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti. Si puedes creer que por la Sangre de Jesús haz sido hecho(a) para Dios rey (reina) y sacerdote (sacerdotisa), y reinarás sobre la tierra. Si puedes creer que por Su gran Amor con que te ha amado, Dios te ha nombrado Su Hijo(a). Entonces, mi amado(a),  tú puedes orar con plena certeza de fe que Dios es contigo, y si Dios es contigo, ¿quién contra ti? Puedes estar completamente seguro(a) que si Dios lo dijo, entonces, Él lo va hacer; si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar.
Y recuerda que aunque andes en valle de sombra y de muerte no temerás pues Dios, tu Padre, está contigo.
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (Isa 26.3).
Fue por haberle creído a Dios, creyendo Su Palabra, que Ezequías recibió el pronto auxilio de Dios y el ejercito del rey de Asiria fue destruido sobrenaturalmente.
Y ustedes, los que quedan en Judá, los que han escapado de los estragos del ataque, echarán raíces en su propio suelo, crecerán y prosperarán. Pues desde Jerusalén se extenderá un remanente de mi pueblo, un grupo de sobrevivientes, desde el monte Sión. ¡El ferviente compromiso del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!». »Y esto dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria: »“Sus ejércitos no entrarán en Jerusalén; ni siquiera lanzarán una sola flecha contra ella. No marcharán fuera de sus puertas con sus escudos ni levantarán terraplenes contra sus murallas. El rey regresará a su propia tierra por el mismo camino por donde vino. No entrará en esta ciudad —dice el SEÑOR—. Por mi propia honra y por amor a mi siervo David, defenderé esta ciudad y la protegeré”» (Isa 37.31-35 NTV).
Y eso que Ezequías era solamente un rey de Judá. ¿Qué no hará Dios Todopoderoso por uno(a) de Sus Hijos(as) como tú, que estás confiando en Él?
¡Ten ánimo! Créele a tu Padre celestial, creyendo Su Palabra, pues Su buena Voluntad para contigo es agradable y perfecta. Dios no te ha dejado, ni te dejará y de todo problema, angustia o enfermedad vas a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.
Ezequías, aunque un gran rey, era solamente un simple mortal y, sin lugar a dudas, por el Amor que Dios siente por ti, por Su Palabra y por el Poder del Espíritu Santo, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y puedes con toda franqueza decirle a tu Padre celestial:
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación… Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino…  Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra… Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. Sostenme, y seré salvo, Y me regocijaré siempre en tus estatutos. (Sal 119.97, 105, 107, 116-117).
Así que, haz de la Biblia la norma máxima de tu existencia. Ponla en tu mente, boca y corazón leyéndola y meditándola de día y de noche todos los días de tu vida porque sólo así harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, sé perfectamente que puedo confiar en Ti. Sé perfectamente que Tu Palabra, la Biblia, es la Verdad. Y sé que aún esta certeza me la has dado Tú por el gran Amor con que me amas. Gracias, Señor Jesús, porque estando yo en tinieblas me trasladaste a Tu luz admirable; estando yo muerto(a) me has dado vida y la vida que has comprado para mí con Tu Sangre es una vida buena, plena y abundante. ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey de reyes y Señor de Señores! ¿Quién me puede vencer? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito en Tu Palabra: Por causa de ti soy muerto(a) todo el tiempo; Soy contado(a) como oveja de matadero. Antes, en todas estas cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor. Así que, creo y recibo esa vida saludable, libre de la enfermedad, que Tú compraste para mí. Creo y recibo esa vida plena y abundante llena de dicha y paz donde tendré problemas y aflicciones, pero de todos y cada uno de ellos saldré más que vencedor(a). ¡No hay forma en que pueda perder en esta vida! Por lo tanto, creo y declaro que ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hija(o) del Rey! Gracias, Señor Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 1                        1 Tim 3  /  Isa 36-37/ Sal 119.97-120