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miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿Qué es el Nuevo Pacto?



18 de Noviembre
¡Un Mejor Pacto!
Por Riqui Ricón*
¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. (1 P 1.3-5 NVI).
Las lecturas bíblicas para este día son de las más asombrosas que hay en toda la Biblia. Describen el Plan Perfecto e Infalible, lleno de Amor, que Dios tiene para ti. Vuelve a leer los versos que encabezan este breve estudio y medita muy bien en toda su enseñanza:
1.    Por Su Amor, manifestado en Cristo Jesús, Dios te hizo Nacer de Nuevo. No lo va a hacer sino que ya lo hizo. Así que, como Jesús se lo aclaró a Nicodemo en el Evangelio de San Juan capítulo 3, tú ya estás aprobado(a), capacitado(a), para ver y entrar al Reino de Dios, el cual se establece aquí y ahora, sobre la tierra.
2.    El Reino de Dios, y la consecuente Vida de Reino, es la herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible (que no se marchita), que YA ESTÁ RESERVADA para ti, como Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.
3.    Eres guardado(a) por el poder de Dios mediante la fe (creerle a Él, creerle a Su Palabra), con el propósito de alcanzar la salvación, esto es, la Plenitud de Vida que Dios preparó para que tú la manifiestes en este tiempo, aquí y ahora.
Con razón la Escritura nos enseña a creer y declarar: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).
¡En el Plan de Dios para tu vida no existe la más mínima posibilidad de fracaso! A través de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, Naciste de Nuevo a una naturaleza y herencia que no pueden ser corrompidos pues ahora, a diferencia de tu nacimiento carnal, no has sido engendrado(a) de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn 1.13).
… siendo renacidos [NACIDOS DE NUEVO], no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti para que, por la fe en Jesucristo, fueses hecho Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Ahora bien, si te das cuenta, el Nuevo Nacimiento no depende de ti, ni de tus esfuerzos por llevar una mejor vida, ni de nada que tú puedas hacer; Naciste de Nuevo cuando CREISTE lo que la Biblia dice:
Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.  Esta es la palabra de fe que predicamos:  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.  Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;  porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Ro 10.8-13).
Lamentablemente muchos creyentes piensan que la frase, ser salvo, únicamente significa haber obtenido su pase de entrada al cielo y eso,  sólo si lo cuidan con temor y temblor. O sea que el regalo que Dios les hizo por medio de la muerte y resurrección de Su Hijo Jesucristo lo pueden perder en cualquier instante si no lo están cuidando constantemente.
Este tremendo error se deriva del hecho de considerar la palabra salvación sólo como ir al cielo y no lo que realmente significa: plenitud, vida abundante en salud, prosperidad y victoria; una vida llena de amor, gozo y paz. Esto es lo que Jesucristo REALMENTE hizo por nosotros cuando declaro consumado es y entregó Su espíritu en esa cruz.
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19.30).
Dios no iba a entregar la Vida de Su Hijo Jesús por Amor para luego poner semejante regalo en manos de seres humanos que, aunque perdonados, conservan su naturaleza corrompida en delitos y pecados. ¡No, nada de eso! Él decidió ya no dar una oportunidad más a la naturaleza humana que tantas veces le había fallado en el Antiguo Pacto; ahora Dios cumpliría en ti lo que había prometido: un NUEVO PACTO, una forma totalmente diferente de conducir nuestra relación con Él.
He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31.31-34).
Nuevamente, con razón dice la Biblia que Jesucristo es fiador y mediador del nuevo pacto, de un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.
Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones (Ez 36.25-30).
¡Esto significa salvación! ¡Esto es el NUEVO PACTO! No un regalo de Dios que puedes perder en cualquier momento, sino un Plan Perfecto de Amor que incluye ser dotado de una naturaleza TOTALMENTE NUEVA. Una Nueva Naturaleza que ya no está vendida al pecado, sino que es una Nueva Naturaleza llena de fe: La naturaleza de un(a) Hija(o) de Dios NACIDA(O) DE NUEVO.
Esto significa que, ahora, has sido creado(a) por Dios TOTALMENTE NUEVO(A) en una naturaleza que YA NO PUEDE fracasar más, pues, en Verdad, por medio de la fe, de creerle a Dios, creyendo Su Palabra, tú tienes la mismísima naturaleza de Dios.
Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos (2 P 1.4NTV).
En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1 Jn 4.17).
No es lo mismo luchar continuamente contra la carne tratando de agradar a Dios, gastando días en batallas con efímeras victorias y constantes derrotas, que, por la fe, por créele a Dios, creyendo Su Palabra, CREER QUE ERES la persona que Dios dice en Su Palabra, la Biblia, que ahora TÚ ERES y, por lo tanto, simplemente te despojas del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos.
En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.  Pero: «Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna» (Ti 3.3-7 NTV).
¿Cómo haces esto? Renovándote en el espíritu de tu mente a través de la lectura y meditación de la Palabra de Dios, lo cual produce fe para que te vistas del nuevo hombre (que ahora eres tú), creado según Dios en justicia y santidad de la verdad.
¡Aquí sí hay victoria permanente! ¡En esto hay libertad!
Así es, mi amado(a), ¡esta es la Vida Nueva del Nuevo Pacto!
Oremos:
Amado Padre celestial, eres asombroso. Me maravillo tanto de Tu Amor y de lo perfecto que es Tu Plan de salvación y redención de mi vida. Gracias, Señor Jesús, pues Tú lo hiciste real para mí y lo pusiste a mi alcance con sólo creer, creer Tu Palabra que significa creerte a Ti. ¡Yo te creo Señor! ¡Creo en Tu sacrificio de Amor! ¡Creo en Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por amor a mí! ¡Creo que en la cruz pagaste absolutamente TODOS mis pecados y, por lo tanto, YO ya no tengo que pagar! ¡Creo en tu resurrección! ¡Creo que, Tú, Jesús, eres el Señor, mi Rey y Salvador! ¡Recibo Tu Amor! ¡Recibo la Vida Eterna, la Vida Nueva, que compraste para mí al morir en la cruz y resucitar de entre los muertos! ¡Porque Tú vives, yo vivo! Gracias a Ti, Jesucristo, tengo Vida Eterna, Vida Nueva, Vida plena y abundante. ¡Este es mi derecho! No lo era, pero ahora sí lo es. De acuerdo a Tu palabra ahora yo soy como Tú, Señor Jesús. Así que resisto todo espíritu de temor y de duda. Echo fuera de mi vida la enfermedad, pobreza, escasez, tristeza, dolor, amargura, resentimiento y depresión. Por la Sangre del Nuevo Pacto, recibo lo que es mío: Salud, Prosperidad, Gozo, Paz y Amor. Yo soy, por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y estoy vivo(a) para vivir una Vida Eterna, plena y abundante. Así que, creo y declaro que ante todo problema, enfermedad o aflicción, yo, __________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Caerán a mi lado mil y diez mil a mi diestra mas a mí no llegará, pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno porque Tú, Señor, estás conmigo. Y aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo, Tú, mi Dios, me levantarás. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 18                               1 P 1   /  Jer 31-32  /  Sal 134

martes, 17 de noviembre de 2015

¿Qué tienes tú realmente en Cristo Jesús?



17 de Noviembre
¡Algo mucho mejor: un Plan de Vida!
Por Riqui Ricón*
… yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;  y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jer 29.10-12).
La Biblia, la Palabra de Dios, que no miente, es buena y fue hablada por Dios para tu beneficio. Todo lo que Dios dice en ella fue establecido para tu propio bien. Él no miente ni se arrepiente y ha definido perfectamente, en Su Palabra, que Él tiene un Plan para tu vida, que es una Vida Eterna, plena y abundante.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo para pagar el precio de todos tus pecados antes que perderte a ti. Él lo sabe muy bien y está muy consciente que Su voluntad y pensamientos para contigo son de bien, buenos, agradables y perfectos.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom 12.2).
Es por esto que Dios te anima hacer de Su Palabra, la Biblia, la prioridad máxima de tu vida, pues en Ella, está contenido el Plan de Amor, paz, éxito y victoria que siempre ha deseado para ti.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Jos 1.8-9).
En las lecturas del día de hoy podrás encontrar y meditar cómo este plan de amor es tan perfecto e infalible que, al contemplar un cambio total y radical en tu propia naturaleza a través del NUEVO NACIMIENTO, ahora como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, tienes garantizado el éxito mediante la Palabra de Dios. No por nada, Dios llamó a este Plan, El Nuevo Pacto.
»Se acerca el día —dice el SEÑOR—, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá. Este pacto no será como el que hice con sus antepasados cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Ellos rompieron ese pacto, a pesar de que los amé como un hombre ama a su esposa», dice el SEÑOR. «Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel en ese día —dice el SEÑOR—. Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no habrá necesidad de enseñar a sus vecinos ni habrá necesidad de enseñar a sus parientes diciendo: “Deberías conocer al SEÑOR”. Pues todos ya me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande —dice el SEÑOR—. Perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados» (Jer 31.31-34 NTV).
En esta nueva relación con Dios, tanto el Nuevo Pacto como el Nuevo Nacimiento son tan categóricamente definitivos que está determinado que orarás a Él y Él te escuchará, le buscarás y le hallarás porque le buscarás de todo tu corazón.
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho (1 Jn 5.14-15).
A diferencia de lo que aún muchos piensan, Dios no te pide esfuerzo, ni sacrificio de tu parte para orar o buscar Su Presencia. Él sólo quiere que CREAS que por medio de Su Hijo Jesucristo tienes el camino despejado y YA PUEDES orar y buscarle con toda confianza y seguridad pues ahora Él te escucha y está contigo.
En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Mat 16.23-24).
Recuerda siempre que esto te pertenece, no por algo que tú hayas hecho o puedas hacer, sino por lo que Jesús hizo al morir en esa cruz y porque Él te ama tanto que, de acuerdo a Su Palabra,  se te ofrecerte un Nuevo Pacto, establecido sobre mejores promesas, donde Jesucristo, en persona, es el mediador de tan hermoso Pacto.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Jn 14-6).
Con Jesús hay algo mejor que el simplemente tener un lugar en el cielo, con Él tienes pleno acceso a los pensamientos que Dios, tu Padre, tiene acerca de ti; pensamientos de paz y de bien para hacer de ti el (la) Hijo(a) que Él siempre soñó: tú.
¡Con Cristo Jesús SIEMPRE tendrás algo mucho mejor!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, te doy gracias por amarme tanto. Hoy puedo orar a Ti con la certeza de que me escuchas y me respondes. Tengo gozo y paz en mi corazón pues puedo pedir y recibir. Por lo tanto, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, declaró que soy sano(a) y libre de toda enfermedad o dolencia; creo y recibo la voluntad expresa de mi Padre, Dios Todopoderoso, para ser y vivir prosperado(a) en todas las cosas. Echo fuera de mi vida todo pensamiento de temor y duda resistiendo todo engaño y mentira acerca de mí. Yo soy lo que la Biblia dice que soy. Un(a) Hija(o) amada(o) de Dios; especial tesoro de mi Padre; todo lo puedo en Cristo que me fortalece y en todas las cosas, absolutamente todas las cosas, soy más que vencedor(a) por medio del Amor de Cristo Jesús mi Rey, Señor y Salvador. Señor Jesús, creo y recibo el gozo y la paz que brindan el ser la persona que Tú dices que soy. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! Y estoy determinado a vivir la vida plena y abundante que Tú, Jesucristo, compraste para mí al precio de Tu propia Sangre. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Noviembre 17                               Sgo 5   /  Jer 29-30  /  Sal 133


domingo, 15 de noviembre de 2015

¡Cómo Vivir en Paz!



15 de Noviembre
¡Paz que sobrepasa todo entendimiento!
Por Riqui Ricón*
Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz (Sgo 3.18).
En los primeros tres capítulos de la epístola de Santiago la Escritura nos habla de ser hacedores de la Palabra de tal forma que nuestra fe tenga obras y dé fruto. Tú eres un(a) Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO y, por lo tanto, eres un(a) creyente hacedor(a) de la Palabra quien, por las obras de la fe, darás siempre frutos de justicia.
¿Qué significa esto? Bueno, pues ser justo significa ser aprobado delante de Dios y esto, siempre traerá paz a tu vida. Creer que Jesucristo es tu Señor y Salvador significa creerle a Dios, creerle a la Biblia y, precisamente por esta fe, sabes que Él ya pagó el precio de todos tus delitos y pecados, que has sido justificado(a) y que, justamente por esto, ahora eres un(a) Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO. Ya no eres, ni puedes ser, la misma persona que antes eras.
Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo…  a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor  (Ro 5.17, 21 NVI).
Lo más fabuloso del mensaje del Evangelio (las Buenas Nuevas), es que todo se te ha dado por medio de Jesucristo para que puedas reinar en esta vida mediante la Gracia de Dios para Vida Eterna. Ya no eres, ni puedes ser la misma persona que antes eras, esto es así no por lo que tú puedas hacer o dejar de hacer sino por lo que Cristo Jesús YA HIZO por ti.
Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente (Luc 8.50a).
Es aquí donde tu fe [creerle a Dios, creyendo Su Palabra] puede comenzar a producir frutos apacibles de justicia. ¿Cómo? Un buen inicio es mediante tus palabras.
Antes, tus palabras contaminaban tu cuerpo e inflamaban todo tu alrededor, pero ahora, siendo renacido(a) no de una simiente corruptible sino de la incorruptible simiente que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre, tus palabras tienen el poder de Dios para sanar, perdonar, liberar y traer amor, paz y gozo a todos los que te rodean.
Si me puedo explicar correctamente, entenderás que todo esto no se trata de algo que debas lograr o desarrollar sino de algo que tú ya tienes pues fluye de tu identidad, fluye de la persona que ahora eres en Cristo Jesús: ¡Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!
Dios así lo ha establecido en Su Palabra y sólo tienes que creerlo pues esta es la Verdad. Veamos cómo lograrlo:
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.23).
En Efesios 4, la Biblia nos enseña que debemos despojarnos del viejo hombre (mujer) que está viciado conforme a los deseos engañosos renovándonos (haciéndonos nuevos) en el espíritu de nuestra mente. Esto significa que, para poder despojarte de esa vieja naturaleza necesitas creer que eres la persona que Dios dice que eres. ¡Cambia tu forma de pensar!
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,  que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre,  creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efe 4.22-24).
Para conseguir esto lo que tienes que hacer es poner la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón (leerle y meditarla de día y de noche), de tal manera que el primer fruto de las obras de tu fe sea cambiar tu forma de pensar y de hablar.
Tus palabras proceden de tu forma de pensar y si no haces de la Palabra de Dios la prioridad de tu vida, vendrán las presiones que enfrentas cada día y reaccionarás de la misma forma que lo has hecho siempre. Pero, conforme empiezas a llenar tu vida de la Palabra de Dios irás notando que ya no reaccionas igual y que tu forma de hablar comienza a cambiar y a manifestar los frutos de justicia.
hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo (Isa 32.15-18).
Este hasta que de la Escritura ya se ha cumplido; de hecho tiene un doble cumplimiento: primero, cuando Jesús pagó en la cruz todos tus pecados y abrió el camino para que el Espíritu Santo pudiera venir a tu vida; segundo, cuando aceptaste ese sacrificio de Amor haciendo a Jesús el Señor y Salvador de tu vida.
Ni la paz, ni el reposo, ni la seguridad para siempre son cosas que tú puedas manifestar o desarrollar de alguna forma, sino que son los efectos que la Sangre de Jesús tiene sobre tu vida. Al derramar Su Sangre en la cruz, Jesús satisfizo la Justicia de Dios. Muriendo el Único Justo por los injustos te justificó a ti, haciéndote justo(a) de una vez y para siempre.
¡El efecto de esta justicia es paz y su labor es reposo y seguridad para siempre!
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.21).
Me dirás, suena bien, pero, ¿cómo puedo hacer de esto una realidad en mi vida? Pues, ¡cambia tu forma de pensar! Haz de la Palabra de Dios la prioridad de tu existencia. Medita en ella de día y de noche, ponla en tu mente, boca y corazón porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).
Aprende de la experiencia del pueblo de Israel, pues cuando éste iba a entrar a la tierra prometida, 10 de los 12 espías que Moisés había enviado hablaron mal de sus posibilidades de éxito.
Fueron LAS PALABRAS de estas 10 personas las que sembraron la duda y el temor en un pueblo que ya había experimentado grandes victorias a través de los milagros y maravillas que Dios obraba. Esas palabras de duda, incredulidad y temor, impidieron a toda una nación tomar posesión de lo que Dios ya les había prometido.
Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehová (Deu 1.34-36).
Sin embargo, hubo dos, Josué y Caleb, que pensaban totalmente diferente (tenían otro espíritu) y hablaron palabras de fe y de verdad tratando de animar al pueblo a creerle a Dios. Estos dos fueron los únicos de aquella generación que, por sus palabras, entraron a poseer la tierra prometida.
Así que, es tu fe [creerle a Dios, creyendo Su Palabra], manifestada en tus palabras, la que te da acceso a la victoria y a la paz que sobrepasa todo entendimiento, pues en honor a la Verdad,
Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre [y la mujer] que en ti confía (Sal 84.12).
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy declaro, con toda Tu autoridad, que soy Hijo(a) del único Dios Vivo y Verdadero. Soy NACIDO(A) DE NUEVO y mis palabras están cargadas de poder y autoridad para hacer que las cosas sucedan. Me dispongo con la ayuda del Espíritu Santo a poner la Palabra de Dios en mi mente, BOCA y corazón de tal manera que, sin importar las circunstancias que hoy esté enfrentando, mi pensar, hablar y actuar darán fruto de paz y de justicia. Señor Jesús, yo en Ti confío, Tú eres toda mi confianza, sin Ti no vivo. ¡Soy bienaventurada(o)! ¡Mil veces feliz! Pues la roca de mi salvación es Cristo Jesús. El cielo y la tierra pasarán mas Tu Palabra no pasará. Así que, no pongo mis ojos, ni mi confianza, en la situación, problema o aflicción que hoy esté atravesando, porque yo, ______________ (tu nombre aquí) seré prosperado, por la Palabra de Dios, como el árbol plantado junto a las aguas,  que junto a la corriente echaré mis raíces, y no veré cuando viene el calor, sino que mi hoja estará verde; y en el año de sequía no me fatigaré, ni dejaré de dar fruto. Por lo tanto, resisto las mentiras del diablo y me declaro a mí mismo(a), de acuerdo a Tu Palabra, la Biblia, que ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre! Ni el pecado ni la muerte tienen nada en mí. No hay forma que pueda perder en la vida pues en TODAS las cosas yo, ______________ (tu nombre aquí) soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me ama, Cristo Jesús. ¡Amén!
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 15                               Sgo 3   /  Jer 25-26  /  Sal 131

sábado, 14 de noviembre de 2015

¡Cómo activar tu fe!



14 de Noviembre
¡Créele a Dios y actúa!
Por Riqui Ricón*
Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta (Sgo 2.26).
El espíritu de la fe es la acción. De la misma forma que tú, quien eres espíritu, le das vida a tu cuerpo, lo que le da vida a tu fe es actuar. Y ya que la fe es creerle a Dios, creyendo Su Palabra, entonces lo que le da vida a tu fe es actuar conforme a lo que la Palabra de Dios dice.
¡La fe verdadera no es pasiva sino activa!
¿Cómo activas tu fe? Pasando del mero creer en Dios a creerle a Dios, que no es lo mismo. La Escritura enseña que los demonios creen en Dios y tiemblan, pero la verdad es que creen que Él existe más no creen lo que Él dice, de lo contrario hace tiempo que se hubiesen arrepentido. Los demonios piensan que se van a salir con la suya y por más que te escuchen declarar que ya han sido vencidos, ellos no lo creen así.
Así que, aunque te suene extraño, creer en Dios no es la gran cosa, apenas y te coloca al nivel de los demonios. Lo realmente importante y valioso es creerle a Dios, creerle a Su Palabra para así actuar en consecuencia.
Por ejemplo, si la Biblia dice que Él no te ha dejado ni te dejará (Sal 27.10 Sal 23.4), entonces créele, confiésalo y no permitas que ningún sentimiento de soledad ni de depresión o derrota entre a tu corazón.
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá (Sal 27.10).
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento (Sal 23.4).
La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, declara que tú eres más que vencedor(a) y que todo lo puedes; entonces, no permitas que ningún pensamiento ni palabras de fracaso, o de derrota vengan a tu mente, ni a tu boca; ¡al contrario! Levántate y declara la verdad de la Palabra sobre tus sentimientos y emociones: ¡En cualquier circunstancia que me encuentre soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡TODO lo puedo en Cristo que me fortalece!
Puedo enfrentar cualquier situación porque Cristo me da el poder para hacerlo (Fil 4.13 PDT).
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).
Así que, lo primero siempre será créele a Dios, creyendo Su Palabra; después, declara la Verdad sobre tus circunstancias, cualquieras que estas sean, y, tercero, comienza actuar de acuerdo a lo que estás confesando. Si estás declarando tu sanidad y ya has dejado de hablar de lo mal que dicen los médicos que estás y lo mal que te sientes, entonces, mantén tu confesión, levántate de esa cama y reanuda tus actividades.
Fe no es orar y esperar, fe es orar y actuar.
Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?... Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras (Jer 23.18, 22).
Aún la oración, que es el estar en lo secreto en comunión con Dios, tiene que dar como resultado el actuar de tu fe para establecer el Reino de Dios en esta tierra y que lleves la Bendición a las demás personas.
Activa tu fe, tú eres ese(a) Hijo(a), Nacido(a) de Nuevo, que Dios está necesitando en este tiempo. Por lo tanto, métete a la oración, lee y medita la Biblia todos los días, créele a Dios y sal para ser y  vivir la bendición que tú ahora eres para todos los demás.
No des lugar a la depresión, ni al desánimo, ni a ningún otro sentimiento engañoso que Satanás quiera sembrar en tu mente y corazón con pensamientos y emociones como: nada cambia, todo sigue igual, soy un(a) fracasado(a), estoy derrotado(a), lo eché a perder todo y ya nada se puede hacer, o los demás tienen la culpa, son unos egoístas, etc.
¡Nada de eso! ¡Tú eres la persona que Dios dice en Su Palabra que eres! ¡Ni más, ni menos!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Otro punto muy importante para activar tu fe es recordar siempre que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos (1 Jn 3.1 BAD).
Dios dice en Su Palabra que te ama tanto que ahora, después de haber pagado todos tus pecados con la vida de Su Hijo, Jesús, te ha otorgado la Vida Eterna, una Vida TOTALMENTE Nueva, para así llamarte Hijo(a) Suyo(a).
¡Asombroso!
Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe (1 P 5.8-9a NVI).
Así que, no permitas que tu adversario, el diablo, como león rugiente, te lleve a pensar, sentir y a creer algo diferente. Activa tu fe con la Palabra de Dios y desarticula cada una de las mentiras que Satanás te lance; utiliza la Biblia para recordarle quien AHORA eres tú en Cristo Jesús.
Recuerda, ¡has sido destinado(a), por Dios, para vencer en toda circunstancia!
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, hoy quiero agradecerte por el gran regalo de Amor que me diste en Tu Hijo Jesús. Por Ti, Jesús, yo he recibido la justificación, el perdón de todos mis pecados, la santificación   y la perfección con lo cual me has hecho Nueva creatura. No soy ningún(a) perdido(a), ni fracasado(a), ni abandonado(a). Soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es Tú Palabra, Señor, que vive y permanece para siempre. Hoy me dispongo, con Tu ayuda Espíritu Santo, a creer y vivir actuando en esta Verdad. ¡Tu Palabra, la Biblia, es la Verdad! Gracias, Jesús, ahora sé que nada, ni nadie en este mundo me pueden derrotar. Resisto a la enfermedad, la pobreza, la derrota y al desánimo. Me declaro sano(a), libre y próspero(a) para vivir esa vida plena y abundante que Tú, mi amado Jesucristo, compraste para mí.
Así que, yo, ___________ (tu nombre aquí), activo mi fe y declaro que Dios no miente y Su Palabra ha de cumplirse plena y cabalmente en mi vida. ¡Dios me ama! ¡Tengo Vida Eterna! Soy heredero(a) de Dios y coheredero juntamente con Cristo. Ahora lo sé y lo creo: aunque ande en valle de sombra y de muerte no voy a temer mal alguno porque Dios está conmigo; Dios, Tú me libras del lazo del cazador y de la peste destructora; no me sobrevendrá mal ni plaga tocará mi morada; Tú suplirás todo lo que me falta conforme a tus riquezas en gloria; todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece. Por lo tanto, resisto al espíritu de engaño, mentira y temor. Soy un(a) Hijo(a) amado(a) del Dios vivo y verdadero. Fui comprado(a) a precio de Sangre. ¡Nada ni nadie me pueden vencer! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 14                               Sgo 2   /  Jer 23-24  /  Sal 130