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martes, 25 de febrero de 2014

Y tú, ¿quién eres?

 

6 de Febrero

¡Identifícate!

Por Riqui Ricón*

Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré.  Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio (He 2.9-13).

Es hermoso y edificante encontrar en la Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, escrituras como esta donde claramente se te muestra que el pagar tus pecados, el perdón y la santificación no eran, ni serán, el objetivo por el cual Jesús murió en esa cruz. Tanto pagar todos tus pecados (justificación), como el perdón y la santificación fueron requisitos necesarios para un propósito mayor: hacer de ti un(a) Hijo(a) de Dios. Para lo cual, también, tenías forzosamente que Nacer de Nuevo.

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos (He 2.10).

Hablando acerca de los Hijos de Dios, cabe mencionar aquí que es un gran error, y totalmente contrario a la Verdad, creer que todos los seres humanos son Hijos de Dios.

Vino a lo que era suyo,  pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio el derecho de ser hijos de Dios.  Éstos no nacen de la sangre,  ni por deseos naturales,  ni por voluntad humana,  sino que nacen de Dios (Jn 1.11-13 NIV).

Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes (Ro 9.8).

Pensar que todo el mundo es Hijo de Dios significaría que no existe diferencia entre un malvado violador y asesino, y un justo, santo y perfecto. Date cuenta que dicha forma de pensar no es más que una estrategia con el propósito minimizar y denigrar la Identidad que Jesús compró para ti al costo de Su propia Vida.

En el mundo, este tipo de creencia está muy generalizada y sólo sirve para neutralizar a todo aquel que, en honor a la Verdad, comienza creer que por medio de la muerte y resurrección de Jesús ha sido justificado(a), perdonado(a) y santificado(a) para ser hecho(a) un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).

¡Ciertamente todos los seres humanos son creaturas amadas por Dios!

"Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no me envió al mundo para condenar a la gente, sino para salvar a todos (Jn 3.16-17 BLS).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su Propio Hijo antes que perderte a ti, pero creer que todos los seres humanos son Hijos de Dios por el simple hecho de existir, anulará la distinción tan especial que Dios te ha hecho al declararte Su propio(a) Hijo(a).

Durante siglos, Satanás ha luchado con todas sus fuerzas, y recursos a su alcance (sus mentiras), tratando de evitar que los Creyentes Cristianos se enteren que en Verdad son lo que Dios dice en la Biblia que son: auténticos y legítimos Hijos de Dios Nacidos de Nuevo.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).

Tú has creído que Jesús es el Cristo, el Mesías salvador de la humanidad, por lo tanto, conforme a la Palabra de Dios, haz nacido de Dios.

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Nacer de Dios significa que la semilla que ahora te engendró ya no es corruptible, sino incorruptible: santa, justa y perfecta. ¡Tal y como Dios es! Todo por la Palabra infalible e inalterable de Dios.

¡El (la) viejo(a) pecador(a) que tú eras no existe más!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

¡Eres una Nueva Creación! ¡Eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Dios te ama tanto que prefirió entregar a su propio Hijo antes que perderte a ti. Y lo hizo con el propósito, expreso, de hacerte Su Hijo(a).

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad (Efe 1.5).

Ahora bien, Dios es bueno y te ama a ti, así que, no te hizo Hijo(a) Suyo(a) para que vivas enfermo(a), pobre, triste, amargado(a), deprimido(a), ni fracasado(a). ¡No! ¡Nada de eso es la voluntad de Dios para tu vida!

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad (3 Jn 2-3).

Andar en la Verdad es creer a la Verdad, y ésta es que Jesucristo dio Su Vida para que tú tengas una Nueva Vida como Hijo(a) de Dios, y como tu Padre, Él desea que seas prosperado(a) en todo, que tengas salud y una vida llena de gozo y paz

Esta es tu verdadera Identidad y el diablo hará todo lo posible para evitar que puedas obtenerla. La buena noticia es que no podrá conseguir su propósito, ya que tú sólo tienes que creer, creerle a Dios, creerle a Su Palabra, pues el justo por la fe vivirá y al que cree, todo le es posible.

Así que, tenlo por seguro, tú eres, sin lugar a dudas, un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, no encuentro mejor forma de agradecer lo que has hecho por mí que aceptándolo. No encuentro mejor forma de honrar el sacrificio de Tu Hijo Jesús que recibiendo la posición e Identidad que Él adquirió para mí al morir en esa cruz. ¡Gracias Jesús! ¡Muchas gracias Señor! Creo y recibo tu grande y eterno Amor por mí. Creo y recibo mi identidad de Hijo(a) Tuyo(a). Por lo tanto, creo y recibo también todas y cada una de tus promesas. Gracias Señor, porque no hay forma en que yo vaya a perder en esta vida. Gracias Padre porque no me has dejado nunca, ni me dejarás, porque me has amado con tan grande amor y me has hecho tu Hijo(a). Por lo que Tú hiciste en la cruz, Señor Jesús, y por Tu Palabra, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo como Hijo(a) de Dios. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 6                             Heb 2 /  Gen 46.28-47.31 /  Sal 37

 





viernes, 21 de febrero de 2014

¡En esto SI puedes confiar!

 
5 de Febrero

¡Tú eres el (la) Hijo(a) Amado(a) de Dios!

Por Riqui Ricón*

¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz (Sal 36.7-9).

La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te enseña que la misericordia del Señor llega hasta los cielos y Su fidelidad alcanza hasta las nubes (Sal 36.5). Estas son buenas noticias (eso significa la palabra Evangelio), pues no tienes que esperar hasta presentarte delante del Juez de toda la tierra, sino que también aquí y ahora, viviendo en Su Presencia, como un(a) Hijo(a) de Dios, tú ya estás amparado(a) bajo la sombra de Sus alas y serás completamente saciado(a) de la grosura de Su casa.

¡Qué hermoso es creerle a Dios! ¡Qué maravilloso es creerle a su Palabra! Poderle decir en  la intimidad de la comunión, “Padre, Tú eres el manantial de mi vida y yo bebo del torrente de tus delicias. ¡En Tu luz yo veo la luz!”

La razón por la que los hijos de los hombres se acercan a nuestro Dios y Padre, no es el temor sino Su infinita misericordia. Ellos, sin conocerle, apelan a Su misericordia, pero, ¿Habrá algo más grande que Su misericordia? ¡Sí! ¡Su Amor de Padre! Esta es nuestra razón para acercarnos a Él. Esta es nuestra razón para estar con Él. Esta es nuestra razón para vivir con Él, por Él y para Él.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! (1 Jn 3.1a).

Nunca le permitas a lo difícil de tus circunstancias hacerte dudar del Amor de Dios. Así es, Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

¡Tú eres el (la) Hijo(a) Amado(a) de Dios! Sin lugar a dudas saldrás más que vencedor(a) de todo problema, angustia o enfermedad, pues Dios está contigo, y si Dios está contigo, ¿quién contra ti?

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).

Acerca de Jesucristo la Escritura dice:

Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? (He 1.5).

Acerca de ti Dios declara: 

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios… Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.16, 29).

Antes, tú como un(a) hijo(a) de los hombres te refugiabas bajo la misericordia de Dios, ahora, tú sabes bien quién eres: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, amparado(a) entre los brazos de Amor de tu Padre celestial.

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mat 7.9-11).

Así que, en verdad, ¿cuál es el problema, enfermedad o necesidad que hoy te aflige? ¡Dios está contigo! ¿Cuál es el problema, enfermedad o necesidad que hoy te angustia? ¡El Todopoderoso Dios es tu Padre! ¿Cuál es el problema, enfermedad o necesidad que hoy te preocupa? ¡Jesús es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por ti delante de tu Padre!

Jesús nos enseñó a orar: “Padre nuestro que estas en los cielos…”. Él, sobre todas las cosas, quiere que te enteres que, por Su sacrificio en la cruz, por Su Sangre derramada hasta la última gota por Amor a ti, pagó todos tus pecados. La Justicia de Dios fue satisfecha, has sido perdonado(a) y se te ha otorgado una Nueva Naturaleza. Ahora eres un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Un(a) Hijo(a) del Rey!

Sólo de esta forma, por medio de la fe en tu Señor y Salvador y Sumo Sacerdote y Hermano Mayor, Jesucristo, puedes acercarte pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (He 4.16).

¡Sí! ¡Así es! Por Su gracia y misericordia, por Su muerte y resurrección y por Su Amor de Padre, el día de hoy, tienes, en Cristo Jesús, respuesta a TODAS tus necesidades, cualesquiera que estas sean.

¡Jesús te ama!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, ¿qué puedo decir a todo esto? Si Tú, mi Dios, estás conmigo, ¿quién contra mí? Si no escatimaste ni a Tu propio Hijo, sino que lo entregaste por amor a mí, ¿cómo no me dará también con él todas las cosas? ¿Quién me acusará siendo yo escogido(a) de Dios? Dios es el que me justifica. ¿Quién es el que me condenará? Cristo es el que murió por mí; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por mí. ¿Quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas yo, ______________ (tu nombre aquí), soy más que vencedor(a) por medio de aquel que me amó. Por lo cual estoy seguro(a) de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, mi Señor. Por lo tanto, declaro que de todo problema, enfermedad o aflicción, he de salir más que vencedor(a). ¡Todo lo puedo en Cristo Jesús! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a) en todas las cosas! ¡Soy feliz y dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Febrero 5                             Heb 1 /  Gen 45:1-46.27 /  Sal 36

 


 
 

¡Esta es la clave de tu Victoria!

 

4 de Febrero
¡Es la Palabra de Dios!
Por Riqui Ricón*
Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían (Luc 24.25-27).
Usualmente, cuando asistes a una conferencia o convivencia donde se habla y reflexiona de la Biblia como la Palabra de Dios, terminas sintiéndote muy animado(a) y confiado(a) ante las circunstancias que tienes por delante pues tu espíritu, tu verdadero yo, ha sido alimentado y fortalecido con poder.
Sin embargo, cuando permites que sean las circunstancias, lo complicado del problema, lo fuerte de una discusión, la mala noticia del diagnóstico médico, la carencia de recursos, etc., quienes regulen tu estado de ánimo, entonces, te sentirás triste y abatido. Puedes, inclusive, entrar a un estado mental de confusión donde el temor y la angustia te dominen.
De la misma forma, tres días después de que Jesús había sido asesinado en una cruz, unos de Sus discípulos caminaban tristes y confundidos hacia la aldea llamada Emaús. Entonces, Jesús se presentó ante ellos Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
De pronto, algo sucedió en la vida de estos hombres que les hizo olvidarse de su tristeza y del propósito y la relevancia de su viaje; ya fuesen asuntos de negocios, religiosos o familiares, todo pasó a segundo término. ¿Cómo o por qué pasó esto?
Si piensas que este radical cambio de ánimo y de actitud ante las circunstancias fue producto del prodigio de ver vivo a su Maestro y contar una vez más con su Presencia, quiero que notes que, al final, de todos modos, terminaron igual, solos y sin el Maestro. Sin embargo, la vida de todos ellos cambió en el momento que las Escrituras (la Biblia) les fueron reveladas y ante ellos quedó descubierta la Verdad.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan (Luc 24.32-35).
La Fe viene cuando acudes a la Biblia con la actitud correcta, esto es, considerándola lo que en Verdad es, la indiscutible e infalible Palabra de Dios.
Esto es, comprendiendo que cada una de las palabras que se encuentran escritas en tu Biblia, todas han salido de la boca de Dios, fueron pronunciadas, primeramente, por Él.
De esta forma, la Fe fluye por todo tu ser cuando entiendes que, si Dios lo dijo, entonces, necesariamente, Él lo va a cumplir; que si Dios lo hablo, entonces, sin lugar a dudas, Él lo va a ejecutar.
Puedes pensar, como yo solía hacerlo, “muy bien, estoy de acuerdo, pero ¿quién o cómo se va a cumplir? ¿Quién o cómo se va a ejecutar?” Cuando descubrí la respuesta a estas interrogantes quedé asombrado de lo fabuloso y sencillo que es el Plan de Dios para nuestras vidas: La única respuesta es ¡La Palabra de Dios!
¿Cómo? –pensarás- ¿La Palabra de Dios va a realizar lo que la Palabra de Dios dice? ¡Claro! Pues es precisamente el Poder que tiene para hacerse cumplir a sí misma lo que la define como Palabra de Dios.
El mejor ejemplo para explicar esto lo escuche de Kenneth Copeland: supongamos que hoy es lunes y el Señor Jesús se manifestase físicamente delante de nosotros y al saludarnos nos dijese, “Hola, miren que bonita tarde de sábado estamos teniendo hoy”. Tú y yo estaríamos tentados a replicarle, “pero Señor, hoy es lunes por la mañana”, y eso, mi amado(a), sería un grave error, pues estaríamos pasando por alto un pequeño, pero muy significante detalle: ¡Él es Dios! Y todo, absolutamente TODO, LO QUE Él dice, las Palabras que salen de Su boca, se cumplen sin faltar ni una de ellas.
Así que, por el hecho de que las palabras “bonita tarde de sábado” salieron de Su Boca, ¿qué piensas tú que sucederá? ¡Desde luego! Sin importar fecha, ni día, ni hora, dejará de ser lunes por la mañana y se volverá una bonita tarde de sábado, por la Palabra de Dios.
Tienes que llegar a un punto en tu relación con tu Padre celestial, donde comprendas que cada vez que dices que la Biblia es la Palabra de Dios, estás confesando que la Biblia tiene el poder intrínseco para cumplirse a sí misma.
Por lo tanto, si buscas en la Biblia TODO aquello tocante a tu necesidad o petición y lo pones en tu boca, mente y corazón, declarando que crees que lo recibes porque es la Palabra de Dios, entonces, sin lugar a dudas, te vendrá, ¡es la Palabra de Dios!
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá (Mar 11.24).
El día de hoy, como aquel de antaño en el camino a Emaús, la Palabra de Dios hará que tu corazón vuelva a arder con el cálido fuego de la Fe. Pues es Fe lo que brota cuando escuchas la Palabra de Dios.
Así que la fe es por el oír,  y el oír,  por la palabra de Dios (Ro10.17).
¡La Fe es la llave! ¡La Fe ES por la Palabra de Dios!
“Hay solución para su problema cualquiera que este sea. Si ha estado buscando la respuesta en algún pasaje de la Palabra de Dios y no la ha encontrado, búsquela en otro pasaje. Siga escudriñando la Escritura y siga tocando hasta que encuentre la llave que necesita”. -Kenneth Copeland.
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, en este día vengo a Ti con la total certeza y la plena confianza a Tu Palabra. Estoy profundamente agradecido(a) por Tu Gran Amor. Hoy sé que me amas tanto que preferiste entregar a Tu propio Hijo antes que perderme a mí, y que, aunque yo estaba muerto(a) en mis delitos y pecados, por este Tu Gran Amor con que me has amado, me diste Vida juntamente con Cristo Jesús; por Tu Gracia soy salvo(a) por medio de la fe, y aún ésta última no es mía sino que es un regalo Tuyo. ¡Cuán Grande y Hermoso Eres mi Señor! ¡Cuán maravilloso es Tu Amor por mí! En esta hora me pongo de acuerdo con Tu Eterna e Infalible Palabra para creer y declarar que, por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, creo y recibo mi identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y, por lo tanto, recibo hoy mi sanidad. Me declaro libre de toda dolencia y enfermedad. Hablo salud y bienestar a cada célula, tejido, órgano y sistema de mi ser. Rechazo todo miedo, pues yo no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy puedo decir, Abba, Padre. Pongo mis ojos, emociones y sentimientos en Ti, Señor Jesús, quien eres el autor y consumador de mi Fe. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. Gracias porque por Tu Palabra, la Biblia, sin lugar a dudas, soy y recibo todo esto que he declarado delante de Tu Presencia. En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Febrero 4                             Luc 24.13-53  /  Gen 44  /  Sal 35