Translate

lunes, 28 de octubre de 2013

¡Cómo enfrentar tus problemas!

 

9 de Octubre

¡Con propósito y destino!

Por Riqui Ricón*

El hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre (Sal 104.14-15).

Las lecturas del día de hoy nos invitan a reflexionar en el hecho de que Dios es el creador y hacedor de todas las cosas verdaderamente buenas, las cuales Él ha destinado por posesión tuya.

El verdadero pan que sustenta la vida del hombre es el hecho de que Dios te ama y que, por haber tú creído, reconocido y aceptado que Jesucristo es tu Señor y Salvador, quien pagó en esa cruz todos tus pecados al morir en tu lugar y quien además venció a la muerte al resucitar de entre los muertos, todo por amor a ti; por esto, ahora tú eres Su Hijo(a); Nacido(a) de Nuevo mediante la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 P 1.23 NVI).

Este es el Evangelio de Jesucristo ¡Buenas Nuevas! Buenas Noticias que te producen gozo y alegría en lugar del luto y del manto de tristeza que el mundo, el espíritu de angustia, te ofrece.

Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos (Neh 12.43).

Cada día, cuando medites en las bondades y beneficios que Dios ha derramado sobre tu vida, recuerda siempre que el mayor de todos ellos es Su Palabra, la Biblia.

La Biblia es la palabra de Dios. Esto significa que TODAS las palabras que están en la Biblia han salido de la boca del Dios vivo y verdadero, quien, por cierto, no puede mentir y por lo tanto, TODAS ellas se van a cumplir cabalmente.

El cielo y la tierra pasarán pero mis palabra no pasarán (Luc 21.33).

Y en esta Palabra de Dios, Eterna e Infalible, Él ha establecido que te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16).

Es por esto que ahora eres una nueva creatura, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y, ¿sabes? ¡Lo mejor de tu vida está delante de ti y no atrás!

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Sin lugar a dudas, en esta nueva naturaleza, regeneración o nuevo nacimiento, es la Voluntad de Dios que tu vivas una vida próspera, con salud, paz y mucho gozo. ¿Qué cómo lo sé? Pues escrito está en Su Palabra, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo…  fue oído desde lejos.

¿Acaso Dios miente cuando te asegura en la Escritura, Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma? (3 Jn 2).

¡De ninguna manera! Recuerda siempre que Dios no puede mentir.

Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?      He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla (Num 23.19-20).

Así que, Dios, el Creador, el Todopoderoso, que ha hecho todas las cosas buenas para que las disfrutes, te ama tanto que te ha elevado de la posición de simple creatura mortal a la de un(a) Eterno(a) Hijo(a) del Rey.

Dios Todopoderoso te ha justificado, perdonado, santificado y perfeccionado haciéndote Su propio(a) Hijo(a). Ahora eres miembro de la familia Real. ¡Tienes la vida resuelta! Puedes en verdad ser feliz en este mundo al mismo tiempo que cumples la misión que se te ha encomendado.

Vosotros, en cambio, sois un linaje escogido, un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo que Dios ha adquirido para que anunciéis a otros las grandezas de aquel que, estando vosotros en tinieblas, os llamó a participar de su luz maravillosa. Por eso, los que antes no erais pueblo, sois ahora pueblo de Dios; los que antes no erais objeto de misericordia, gozáis ahora plenamente de la misericordia de Dios (1 P 2.9-10 CST).

Como te lo expresé anteriormente, estas, mi amado(a), son las buenas noticias del Evangelio. No solamente has sido justificado(a) y perdonado(a) en Cristo Jesús, sino que también has sido regenerado(a), renovado(a) -hecho(a) de nuevo-, para ser llamados por Dios Hijo(a) Suyo(a).

Miren lo grande que es el amor que el Padre nos ha mostrado, ¡hasta llega a hacer posible que seamos llamados hijos de Dios! Y eso es lo que de verdad somos. Por eso la gente del mundo no nos conoce, pues el mundo no conoce a Dios (1 Jn 3.1 PDT).

Ya no eres más la misma persona mala y pecadora que antes eras. ¡No! Ahora, de acuerdo a la Biblia que es la Palabra de Dios y no miente, eres un(a) auténtico(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1).

Todo esto, es razón, más que suficiente, para alegrarte y gozarte pues, ahora, al haber Nacido de Nuevo, el Todopoderoso es tu propio Padre, y en este día, ante cualquier problema, enfermedad o aflicción, Él te guarda y te sostiene con su diestra de justicia y de poder.

Dios, tu Padre, es el proveedor del vino, del aceite y del pan para que, a pesar de toda circunstancia, adversidad, tristeza, muerte o enfermedad, tú realices una Vida plena y abundante a través de Jesucristo. Para que realices una vida CON significado pues ahora tú ya sabes quién eres y por qué estás en esta vida.

¡Para que anuncies las virtudes de Aquel que te llamó de las tinieblas a Su luz admirable!

¡Eres un(a) Hijo(a) de Dios! ¡Tienes identidad! ¡Eres la sal de la tierra! ¡Eres la luz del mundo! Así has sido llamado(a) por la Palabra de Dios para bendecir a los demás. ¡Tienes propósito!

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mat 10.7-8).

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Mar 16.15-18).

Recuerda que, si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir y si Dios lo hablo, entonces Él lo va a ejecutar. Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.

Tú estás aquí como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo para algo mucho más importante que sobrevivir mediante un empleo o negocio y adquirir bienes materiales como propiedades, casas o automóviles. Tú estás aquí para ser luz en medio de las tinieblas y establecer el Reino de tu Padre celestial sobre este mundo perdido.

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques (Sal 84.5-6).

Tu vida en esta tierra no tiene por qué ser un valle de lágrimas, tristezas y sufrimientos. Puesto que la Biblia, que es la Palabra de Honor de Dios, establece que Jesús vino a ti para darte Vida Eterna, que es la Vida plena y abundante que sólo pueden disfrutar los Hijos de Dios, entonces, insisto, sin importar los problemas, enfermedades o aflicciones que hoy estés enfrentando, y sin lugar a dudas, TÚ eres ese(a) hombre (mujer) bienaventurado(a) que tienes en Dios tu fuerza y Su Palabra y Sus caminos en tu corazón. ¡Tú eres ese(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo que, atravesando el valle de lágrimas lo conviertes en un manantial de vida, pues Jesucristo vive en ti y contigo y Su Palabra dentro de ti es una fuente que salta para vida eterna.

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19.28-30).

Si en estos momentos te encuentras suspirando y pensando, “ese será tu caso Riqui Ricón, ojalá y mi vida fuera así de hermosa…”, te recuerdo que no se trata de lo que tú pienses que es tu vida o de lo que hiciste con ella, sino de lo que Dios dice que ahora es tu vida por lo que Él hizo con ella. ¡Consumado es! ¡Hecho está! ¡Buenas Nuevas! El sacrificio de Amor que Jesús hizo por ti fue perfecto, completo y acabado. No le hace falta nada. No hay que agregarle nada.

¡La Palabra de Dios lo dice así!

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo [plenitud] por él (Jn 3.17).

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida [Vida Eternga], y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía (Sal 84.12).

¡Gracias Señor Jesús, puedo confiar en Ti!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te estoy muy agradecido por el Amor con que me has amado que estando yo muerto en delitos y pecados me has dado vida juntamente con Cristo, y no cualquier clase de vida, sino la Vida Eterna; una Vida Plena y Abundante para vivirla.  Es por Tu Gran Amor que me has hecho nueva criatura y todas las cosas viejas ya han quedado atrás. He sido justificado(a) y perdonado(a) por Tu Gran Amor, que es Cristo Jesús, mi Señor y Salvador. Puedo declarar que soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no de una simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es Tu Palabra, Señor. Puedo confiar en Ti y ser dichoso(a). Recibo Tu gozo, que es mi fortaleza y declaro, con toda certeza, que yo, _____________ (tu nombre aquí), soy la persona que la Biblia, Tu Palabra, oh Dios, dice que soy. De todo problema, enfermedad o aflicción saldré más que vencedor(a), pues TODO lo puedo en Cristo que me fortalece. Mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí, y conmigo, que el que está en el mundo. Yo soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de Aquel que me llamó de las tinieblas a Su Luz admirable. ¡Tengo identidad y tengo propósito! ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Octubre 9                    Apo 9 /  Neh 12/ Sal 104.1-23

 



domingo, 27 de octubre de 2013

¡Cómo cruzar el Valle de lágrimas!

 
8 de Octubre
¡Cámbialo en una fuente de Vida!
Por Riqui Ricón *
Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila (Sal 103.1-5).
Por desconocer el alcance y significado de la Palabra de Dios, la mayoría de los cristianos conforman su salvación a expectativas sumamente limitadas y, sin querer, contradicen, con sus vidas, el mensaje del evangelio, que es, ¡Buenas Noticias!
Creer que el sacrificio de Amor del Hijo de Dios en esa cruz solamente te libra del infierno para darte un lugar en el cielo gracias a que Él pago tus pecados, significa quedarse muy, pero muy, corto en este maravilloso plan para tu salvación.
La Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, te anima a recordar TODOS Sus beneficios, de los cuales, el perdón de tus pecados es apenas el comienzo.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Isa 53.4-5).
En Cristo Jesús tienes sanidad pues ciertamente llevo el tus enfermedades y sufrió tus dolores y por sus heridas ya fuiste tú sanado.
El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir; pero yo he venido para darles vida, una vida rica y permanente (Jn 10.10 CST).
En Él, y con Él, tienes derecho a una vida plena y abundante ya que, tu adversario, el diablo, sólo viene para hurtar, matar y destruir pero Jesús vino a darte vida y vida abundante.
Efectivamente, es en este plan maravilloso donde, Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
¡Estas son Buenas Noticias! ¡No solamente has sido librado(a) del infierno para irte al cielo, sino que puedes, y DEBES, vivir en la plenitud de Dios, en esta tierra!
para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones [por creerle a Dios, creyendo Su Palabra], a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efe 3.16-19).
La versión Palabra de Dios para Todos (PDT) lo dice así:
A él le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a través del Espíritu. Pido al Padre que Cristo viva en ustedes por la fe [por creerle a Dios, creyendo Su Palabra] y que su amor sea la raíz y el cimiento de su vida. Así podrán comprender con todo el pueblo santo de Dios cuán ancho y largo, cuán alto y profundo, es su amor. El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento. Pero a pesar de eso [a pesar que El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento], pido a Dios que lo puedan conocer, de manera que se llenen completamente de todo lo que Dios es (Efe 3.16-19 PDT).
Dios, tu Padre, el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila, entregó a Su único Hijo por amor a ti, ¡Para que tú seas lleno de toda la Plenitud de Dios! ¡De manera que tú te llenes completamente de todo lo que Dios es!
Esto es lo que tienes que comprender del Evangelio, que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
Jesús pagó con Su muerte todos tus pecados para justificarte delante de Dios y que así Él, el Todopoderoso, pudiera perdonarte.
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efe 1.7).
 Pero eso no fue todo, ciertamente, al morir Jesús en tu lugar, tú moriste con él; el (la) viejo(a) hombre (mujer) vendido(a) al pecado ya no existe más, ¡está muerto(a)!
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Ro 6.3-4).
Pero, al resucitar, Jesucristo venció a la muerte eterna y te transmitió, por medio de la fe que es en Él, la Vida Eterna, la Vida Plena y Abundante que solamente un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo puede poseer.
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas (Efe 2.1-10).
Con Su muerte, Jesús pagó todos tus pecados y tú fuiste justificado(a) y perdonado(a); con Su resurrección tú fuiste santificado(a) y perfeccionado(a) para ser hecho, por la fe en Jesús, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.29).
¡Ahora eres un miembro de la familia de Dios, hecho(a) semejante a Cristo Jesús!
Jesús ya no es más el único Hijo de Dios sino que ahora es el primero entre muchos hermanos, de los cuales tú eres uno(a).
Miren lo grande que es el amor que el Padre nos ha mostrado, ¡hasta llega a hacer posible que seamos llamados hijos de Dios! Y eso es lo que de verdad somos. Por eso la gente del mundo no nos conoce, pues el mundo no conoce a Dios (1 Jn 3.1 PDT).
Así que, después de haber confesado que Jesús es el Señor y Salvador de tu vida, Dios no te dejó en esta tierra para que atravieses un valle de lágrimas y penurias y demuestres así que eres digno(a) de merecer Su gracia. ¡No! ¡De ninguna manera! Él ya lo hizo todo por Amor a ti y ahora te permite estar aquí porque eres un(a) Hijo(a) Nacido(a) de Nuevo y tu estancia en este mundo tiene propósito: has sido llamado(a) a establecer Su Reino.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
Así que, aunque andes en el valle de sombra y de muerte, no temas mal alguno porque Él está contigo y lo está para hacer cumplir Su propósito en ti. Lo dice Su Palabra y esa es la verdad, eres más que vencedor(a) en Cristo Jesús.
Qué afortunado es el que se apoya en ti, el que sólo piensa en andar en tus caminos. Cuando pasa por el valle de las Lágrimas, lo convierte en un oasis bendecido por la lluvia temprana (Sal 84.5-6 PDT).
Por eso cantamos y adoramos al Rey: ¡Bendice al Señor alma mía, y bendiga todo mi ser Su santo Nombre! Esto es el Evangelio, son Buenas Noticias. No hay forma que puedas perder en esta vida pues Dios está contigo, y ¿qué vas a decir a todo esto? Si Dios está contigo, ¿quién contra ti?
Oremos en voz audible:
Amado Padre celestial, este día bendigo Tu Santo y precioso Nombre, pues me has dado Buenas Noticias y entiendo que, de acuerdo a tu Palabra, la Biblia, de todo problema, enfermedad o circunstancia saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor. Así lo has establecido en Tu Palabra y primero el cielo y la tierra pasarán antes que dejes de cumplirse Tu Palabra en mi Vida. Amado Señor Jesús, te doy gracias porque con Tu sacrificio en la cruz y con Tu resurrección me trasladaste de una vida de tinieblas a Tu luz admirable; he pasado de muerte a vida: ¡He Nacido de Nuevo! No voy a temer, Señor, sino a creer y así vivir como lo que soy: un(a) Hija(o) del Rey, Libre y en victoria para compartir Tu luz a este mundo en tinieblas. Gracias Señor Jesús, te amo con todo mi corazón. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Estoy lleno de toda la plenitud de Dios! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Octubre 8                    Apo 8 /  Neh 11/ Sal 103
 


sábado, 26 de octubre de 2013

¿Cuándo es que saldrás de ese hoyo?

 
7 de Octubre
¡No hay forma que puedas perder!
Por Riqui Ricón *
…porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (Apo 7.17).
Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación. Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado (Sal 102.12-13).
Todo plazo tiene su término y el tuyo se cumplió cuando Jesucristo pronunció sus últimas palabras sobre la cruz: consumado es. ¡Está hecho!
Cada una de las promesas expresadas en la Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, encontraron su cumplimiento para ti a través de la muerte y resurrección de Cristo Jesús.
¿Y qué significa esto? Qué el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, ahora es tu pastor y en este día, en este preciso momento, Él te está guiando a fuentes de aguas que son una fuente dentro de ti, que saltan para que puedas vivir una vida plena y abundante: ¡Una Vida Eterna!
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).
¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!
Lo hizo para que creas en Él, para que creas en Su nombre y para que le creas a Él. Dios entregó a Su propio Hijo por Amor a ti y para que creas que si Él dice en Su Palabra que tú, aunque andes en el valle de sombra y de muerte no temerás porque Él está contigo, entonces, esa es la verdad: ¡Él está contigo!
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo (Sal 23.4).
¡Dios no te ha dejado, ni te dejará jamás!
Por lo tanto, puedes afirmarte ante cualquier circunstancia o adversidad y declarar con plena confianza: Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí?
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Ro 8.31-32).
El tiempo de la misericordia de Dios no será cuando VEAS la respuesta a las oraciones que levantas delante de Su presencia, sino que, el tiempo de la misericordia de Dios ES cuando CREES plenamente a Su Palabra. Cuando estás seguro(a) que si Él lo dijo, entonces, lo va a cumplir, que si Él lo habló, entonces, Dios lo va a ejecutar.
Dios no es un simple *mortal  para mentir y cambiar de parecer.   ¿Acaso no cumple lo que promete  ni lleva a cabo lo que dice? (Num 23.19 NVI).
Dios está enjugando, limpiando, toda lagrima de tus ojos para que puedas ver con claridad que la noche ha quedado atrás y que lo mejor de tu vida ya está delante de ti.
Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe (Isa 27.3).
Así que, no le des lugar al temor y a la duda sino fortalécete en el Señor y en el Poder de Su fuerza que es Su Palabra, pues, tu Dios y Padre sí tiene Palabra de Honor.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Ro 8.28).
¿Amas tú a Dios? Entonces debes saber y creer que eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(o) de Nuevo llamado(a) por Él, conforme a Su propósito y todas, absolutamente todas, las cosas que suceden en tu vida te ayudarán a bien.
Dios se ha comprometido con Su Palabra de Honor a que esos problemas, aflicciones y enfermedades Él los cambiará para bien tuyo.
Hijitos, vosotros sois de Dios y habéis vencido a los enemigos de Cristo, porque el Espíritu que está en vosotros es mayor que el espíritu que está en el mundo (1 Jn 4.4 CST).
Sea cual sea la aflicción que el día de hoy estés enfrentando, ¡No temas! ¡Cree solamente! Dios no te ha dejado ni te dejará jamás. El plazo ya se ha cumplido. Ahora Dios es tu propio Padre y está contigo. ¡No hay forma que puedas perder!
Oremos en voz audible:
Amado Padre Celestial, te agradezco infinitamente que me ames tanto y des sentido a mi vida a través de la Sangre de Tu Hijo Jesucristo y de Su resurrección. Creo que la Biblia es Tu Palabra y, por lo tanto, puedo confiar totalmente en ella. Yo daré por respuesta a mi avergonzador que en Tu Palabra he confiado y jamás seré avergonzado por haberte creído. Gracias Jesús, porque es el tiempo de levantarme y comenzar a vivir esa vida plena y abundante que pagaste para mí. ¡Sí Señor, ya estoy bebiendo de esa fuente de vida que es Tu Palabra donde estableces que todas las cosas me ayudan a bien! Tú, Jesús, eres mi Pastor y NADA me faltará. En lugares de delicados pastos me haces descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreas. Confortas mi alma; Me guías por sendas de justicia por amor de Tu nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; Tu vara y tu cayado me infunden aliento. En medio de este problema, necesidad o enfermedad estoy tranquilo(a), confiado(a) en Tu Palabra, pues Tu me preparas un banquete delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en Tu casa, Señor, en Tu Presencia, viviré toda mi vida. Gracias Jesús. ¡No hay forma que pueda perder! Por lo tanto, creo y declaro que soy ese(a) Hijo(a) que Tú, mi Dios y Padre, siempre has deseado, justo(a), santo(a) y perfecto(a). Lo sé porque así está escrito en Tu Palabra y esa es la Verdad. Estoy dispuesto(a) a dejar atrás todas esas emociones y pensamientos negativos de fracaso y de derrota. Esa vieja naturaleza nada tiene en mí, pues yo he sido regenerada(o) en Cristo Jesús para vivir una vida plena y victoriosa. Lo sé porque lo dice la Biblia, lo creo porque es Tu Palabra de Honor y me dispongo, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a vivirlo. Viviré esa vida prospera, en salud, amor, paz y gozo que Tú, oh Dios, deseas para mí. Yo, _____________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese, eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud. ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanado(a) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecido(a) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! No hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspera(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.
 Nota Importante:
¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?
Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:
Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.
*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011
 

Lectura y Meditación de la Palabra de Dios
Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.
Octubre 7                    Apo 7 /  Neh 9.38-10-39 / Sal 102