Translate

martes, 14 de abril de 2015

¡Cómo activas la Palabra de Dios a tu favor!

 
5 de Abril

¡Creyendo que es Palabra de Honor!

Por Riqui Ricón*

Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? (Mat 26. 52-54).

La mayoría de los cristianos celebramos la Santa Cena o Comunión como un recordatorio de que ahora vivimos bajo el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.

La noche que nuestro Señor celebro la Santa Cena, Jesús fue capturado y, mientras eso sucedía, dejó claro, una vez más, que su muerte y resurrección formaban parte del plan de Dios para la redención de tu vida y que ambas, tanto su muerte como su resurrección, estaban determinadas por la Palabra de Dios.

¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?

Muy pocos creyentes están conscientes que nuestra salvación, la Vida Eterna, y nuestra identidad como Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo, estuvieron a punto de perderse para siempre cuando Jesús fue tentado por Satanás en el desierto, después de 40 días de ayuno, al comenzar su ministerio.

Durante dicha confrontación, Jesucristo NO tuvo poder divino alguno del cual echar mano para usarlo contra el diablo. Él era tan humano como cualquiera de nosotros; y aunque podía por medio de la oración y la fe solicitar la ayuda de miles de legiones de ángeles, la Verdad es que Jesús venció a Satanás con el arma más poderosa que hay en el universo: la Palabra de Dios.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He 11.3).

Jesús vivió en esta tierra por y para el cumplimiento de las Escrituras. Él es el único camino al Padre, Él es la Verdad y Él es la Vida. La Escritura misma da testimonio de Él llamándole el Verbo (la Palabra) de Dios.

En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Jua 1.1-5, 14).

¡Sabías que son más de 300 profecías escritas en el Antiguo Testamento acerca del Mesías, del Cristo, que se cumplieron en la persona de Jesús!

Su nacimiento, su vida y ministerio, sus milagros, su muerte y resurrección, su lugar de gloria, TODO acerca de Jesucristo fue declarado por Dios en la Biblia y la Biblia es la Palabra de Dios, es decir, Su Palabra de Honor.

Así que, mi amado(a), sin importar lo difícil de las situaciones que estés enfrentando en estos momentos de tu vida, tú no necesitas la asistencia de legiones de ángeles, lo único que realmente necesitas es creer la Biblia; lo único que en verdad necesitas es creerle a Dios, pues basta una Palabra del Señor y un milagro sucederá.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará (Mat 8. 8).

Cuenta la Escritura que cuando el centurión dio esta respuesta Jesús se maravilló. ¿Puedes imaginar esto? El Verbo, Dios mismo, aquel por quien todas las cosas fueron creadas y sin él, nada de lo creado llegó a existir, ¡se maravilló!

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe (Mat 8. 10).

¿Qué es lo que tanto maravilló a Jesús? Que un hombre común, alejado de la ciudadanía de Israel y ajeno a los pactos de la promesa, tuviera más FE [creyera a Dios, creyendo Su Palabra] que aquellos que se decían ser el pueblo escogido de Dios. Y no solamente esto, sino que también fue este centurión quien nos enseñó el principio máximo de la FE: ¡La autoridad está en la Palabra!

Puesto que la Palabra de Dios contiene TODA la Autoridad de Dios, entonces la FE depende, vive y se nutre, solamente de la Palabra de Dios.

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Ro 10.17).

Así que, tienes la Biblia como la Palabra profética más segura donde encuentras que la Voluntad de Dios ha sido siempre hacerte bien y no mal, trasladarte de una posición de maldición a una de bendición, darte la Vida Eterna en lugar de muerte eterna.

Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre (Deu 4. 39-40).

De Génesis a Apocalipsis encontrarás que Su Voluntad hacia contigo es buena, agradable y perfecta, que a pesar de cómo hayas tú llevado tu vida, Él te ha amado tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, como el justo precio por tus pecados, antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

¡Tú eres el motivo y la razón por la cual Dios escribió la Biblia!

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10. 10).

Aunque tu adversario, el diablo, solo quiere hurtarte, matarte y destruirte, Jesús vino a ti para que tengas vida. Y no cualquier tipo de vida sino ¡La Vida Eterna! ¡Vida abundante!

Esta Vida abundante comienza cuando en Verdad CREES que la Biblia ES la Palabra de Dios y, por lo tanto, la estudias, la meditas y, sobre todo, haces valer las promesas que Dios, tu Padre, te ha hecho por medio de Su Palabra.

En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal. En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra. Del azote de la lengua serás encubierto; No temerás la destrucción cuando viniere. De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las fieras del campo; Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, Y las fieras del campo estarán en paz contigo. Sabrás que hay paz en tu tienda; Visitarás tu morada, y nada te faltará. Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra. Vendrás en la vejez a la sepultura, Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Óyelo, y conócelo tú para tu provecho (Job 5. 19-27).

¡Lee la Biblia! ¡Medítala! Encuentra en la Palabra de Dios aquellas promesas tocantes a tu necesidad y ora a Él con la certeza, la garantía, de que nunca faltará a Su Palabra.

Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, lo que Él te ha dicho lo va a hacer y lo que te ha hablado, sin lugar a dudas, lo va a ejecutar.

Así que, aquella noche de Pascua, Jesús, después de haber dado gracias, tomo la copa y dijo: esta copa es el Nuevo Pacto en mi Sangre... y una Vida totalmente Nueva se abrió delante de tus pies.

Todo, absolutamente todo, lo que Dios dice acerca de ti en la Biblia es Verdad y se va a cumplir. Hay un Pacto de Sangre a tu favor. Es el Nuevo Pacto, que es un mejor pacto establecido sobre mejores promesas.

Primero el cielo y la tierra dejan de existir antes que Dios deje de cumplir el Nuevo Pacto en la Sangre de Su Hijo Jesucristo.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso es saber que puedo confiar total y absolutamente en Tu Palabra, la Biblia. Gracias Señor porque lámpara es a mis píes Tu Palabra y luz en mi camino. Gracias por Jesús, por Su Amor y por el cumplimiento de Tu Palabra en Su Vida para mi Redención y Salvación. ¡Bendito Tu Nombre y bendito Tú, mi Señor Jesús! Por lo que Tú hiciste por mí en la cruz ahora yo puedo vivir en paz, victoria y libertad. ¡Tú pagaste el precio por mí! Gracias, muchas gracias. No voy a temer. No tengo nada por qué temer, Tú eres mi Padre, Dios, Rey y Salvador. ¡Gracias por Tu  Sangre! ¡Gracias por el Nuevo Pacto! ¡Gracias por Tu Palabra de Honor! Por el gran Amor con que me has amado ahora yo soy Tu Hijo(a) y yo en Ti confío. Tú dices en Tu Palabra que dichosos son el hombre y la mujer que en Ti confían. ¡Soy dichoso(a)! Pues sin importar las circunstancias que hoy enfrento, Tú, mi Dios, cumplirás Tu propósito en mí y saldré adelante más que vencedor(a). Pues aunque ande en valle de sombra y de muerte, Tú estás conmigo y, ¿qué puedo decir a esto? Si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? Gracias, Señor Jesús, por lo que Tú hiciste por Amor a mí al morir en esa cruz, ahora yo tengo la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y puedo ser constante, alegre y persistente al esperar en Tu Palabra. El cielo y la tierra pasarán, más Tu Palabra no pasará. Así que, está es la confianza que tengo en Ti, que si Te pido alguna cosa conforme a Tu Voluntad, conforme a Tu Palabra, sé que Tú me oyes, y si sé que Tú me oyes, también sé que tengo todo lo que Te he pedido. Por lo tanto, resisto al espíritu de temor, duda, pobreza y enfermedad, creyendo y recibiendo lo que Tú, mi Señor y Salvador, Jesucristo, pagaste para mí. ¡Soy sano(a) y libre de toda enfermedad y dolencia! ¡Soy libre del temor, la ansiedad y la duda! Pues no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy clamo, ¡Abba, Padre! Declaro mi libertad y prosperidad financiera. Recibo el Amor, gozo y paz que Tú, Espíritu Santo, has puesto en mí para vivir una vida plena y abundante. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 5                                                 Mat 26. 47-75 /  Deu 3-4 /  Job 5

 

 
 

sábado, 4 de abril de 2015

¡Cómo poseer lo que Dios te ha entregado, lo que legítimamente es tuyo!

 
 
4 de Abril

¡Lo que es tuyo!

Por Riqui Ricón*

Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes (Deu 1.21).

El temor es una fuerza espiritual tan fuerte y poderosa como la fe, pero totalmente opuesta a ésta última. La fe y el temor son como el norte y el sur; ambos se encuentran en el mismo eje y ejercen la misma influencia, sólo que son absolutamente contrarios.

Cuando las personas se acercan a mí porque están desanimadas o abatidas, o cuando yo mismo comienzo a sentir la presión del desánimo o la depresión, siempre pregunto: ¿qué voz estás escuchando? ¿La que te dice, ánimo, entra, ven sube y toma posesión de ella, no temas ni desmayes, todo lo puedes en Cristo, mayor es el que está en ti que el que está en el mundo; o la que te dice: está muy duro, es muy difícil, estás muy enfermo(a), ya no tienes fuerzas, no va a suceder, nunca va a cambiar, no tienes la capacidad, etc.?

La primera voz proviene de tu Padre, es Su Palabra, la Palabra de Dios, y produce FE en tu corazón pues sabes que Dios no miente ni se arrepiente, que TODO lo que Él dijo lo va a hacer, que TODO lo que Él habló lo va a ejecutar. La otra voz, pretende arrinconarte en un hoyo obscuro, paralizándote de miedo y depresión, con el FIRME PROPOSITO de que te apartes de Dios y de Su Palabra, todo para que no creas que eres la persona que Dios dice que eres.

- Pero, pero… Riqui Ricón, es que tú no sabes… mi situación… el problema en que estoy atorado(a)… es pecado…

Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Corre hacia Dios en lugar de huir de Él! Ya que siete veces cae el justo y siete veces se vuelve a levantar (Pro 24. 16). Y quiero que notes que la Escritura dice “el justo” no el pecador, y tú ya fuiste hecho(a) justo(a) por el precio de la Sangre de Jesús. Es más:

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.21).

Y no solamente eres justo(a) sino que al confesarle tus pecados, tu Padre te promete el perdón y la limpieza.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros (1 Jn 1. 9-10).

Es por esto que cuando pecas, Satanás utiliza la condenación para alejarte de Dios, mientras lo que debes hacer es correr a sus brazos amorosos.

¡Los pecadores pecan! ¡Eso es lo que saben hacer y además les gusta hacerlo! Sin embargo, esta provisión para el arrepentimiento y perdón de pecados es para los justos, para las Hijas e Hijos de Dios Nacidos de Nuevo. Es la Palabra de Dios, la Palabra de tu Padre a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones (2 P 1.19).

- Pero, pero… no me entiendes Riqui Ricón… llevo mucho tiempo luchando con esto… continuamente estoy cayendo… ya son muchas veces que le pido perdón a Dios…

Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Corre hacia Dios en lugar de huir de Él!

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete (Mat 18. 21-22).

Si Jesús nos pide que perdonemos setenta veces siete ¿acaso crees que Él no está dispuesto a perdonarte más?

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

En Cristo Jesús, en Su sacrificio de Amor, se encuentra ya la provisión para tu victoria, pues así como Él murió en tu lugar, tú moriste al pecado con Jesús; porque así como Jesús venció en tu lugar, también tú tienes la victoria en Él y con Él.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).

La ley del pecado y de la muerte ya no está vigente en tu vida; ha sido anulada por una ley superior: La Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

Aunque en este viejo sistema del mundo siempre tendrás aflicciones, podrás siempre enfrentarlas con paz en tu corazón, poniendo toda tu confianza en la Palabra de Dios, pues Él ya ha vencido al mundo y por lo tanto, de toda enfermedad, problema o aflicción, tú saldrás más que vencedor por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios… Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.1a, 4-5).

FE es creerle a Dios, creyendo Su Palabra. Y es precisamente así como obtienes la Victoria.

Así que, no escuches la voz del desánimo y la derrota. Escucha la voz de tu Padre y mientras te levantas setenta veces siete (o las veces que sean necesarias), por estar cayendo en algún pecado oculto, COMIENZA A CREER que ahora eres la persona quién Dios dice que eres: un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, NO DE SIMIENTE CORRUPTIBLE SINO DE UNA SEMILLA INCORRUPTIBLE que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

Tarde o temprano, cuando menos te des cuenta, vas a creer que en verdad eres quién tú ya eres en Cristo Jesús y, entonces, el pecado ya nada tendrá en ti. ¡Esta es la Victoria que vence al mundo!

- Pero, pero… Riqui Ricón, a mí el doctor me diagnosticó cáncer… diabetes… SIDA…

Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Todavía no ha llegado el día, ni llegará, en que Dios falte a Su Palabra!

Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias (Mat 8. 16-17).

Dios NO te va a sanar hoy, ni mañana. Él YA te sanó en Cristo Jesús. Lo que tienes que hacer es creerlo, declararlo y recibirlo (sin dudarlo en tu corazón).

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados (1 P 2. 24).

- Pero, pero… Riqui Ricón, me van a despedir… no tengo para comer mucho menos para pagar mis deudas…

Pues, ¡No temas, ni desmayes! ¡Él es fiel! ¡No te ha dejado, ni te dejara!

Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan (Sal 37. 25).

Si Dios lo dijo, entonces Él lo va a cumplir; si Dios lo habló, entonces Él lo va a ejecutar.

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil 4. 19).

Así que, atiende a la Verdad, que es la Palabra de Dios, y no prestes más atención a las mentiras del diablo. ¡No temas ni desmayes! ¡Sube y toma posesión de lo que es tuyo!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, realmente es asombroso que, a pesar de lo que hice yo con mi vida, Tú me ames tanto que hayas preferido entregar a la muerte a Tu Hijo Jesús para pagar todos mis pecados. Gracias, Señor Jesús, por lo que hiciste por mí en la cruz ahora estoy justificado(a), perdonado(a), santificado(a) y perfeccionado(a). Me has dado la Vida Eterna y ahora soy parte de Tu familia. Señor Jesús, solo con mi amor y gratitud eterna podré pagar lo que hiciste por mí. Estoy decidido(a) a creer y recibir este gran Amor para vivir en Tu Plenitud, de la cual tomamos todos Tus Hijos. No daré lugar al temor ni a la duda y haré de Tu Palabra, la Biblia, la norma máxima de mi existencia. No escucharé las voces de fracaso, derrota y desánimo. Escucharé sólo Tu Palabra. Te escucharé sólo a Ti, mi Dios, Señor y Salvador. Yo soy lo que Tú, Todopoderoso Dios, dices que soy, ni más ni menos. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy Hijo(a) de Dios! ¡Soy feliz! ¡Gracias Padre! Bendigo Tu Nombre y declaro que lo mejor de mi vida ya comenzó. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2011

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 4                                                 Mat 26. 30-46 /  Deu 1.2 /  Job 4

 


 
 

¡Cómo obtienes tu Verdadera Identidad!

 
3 de Abril

¡Dios de Pacto!

Por Riqui Ricón*

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mat 26. 27-28).

Cuando leo en Génesis 15 como Abraham creyó a la promesa de Dios y le fue contado por justicia, no puedo dejar de notar que enseguida cuestionó a Dios: Señor, ¿en qué conoceré que la he de heredar? O dicho de otra forma, ¿cómo saberlo? ¿Cómo puedo estar seguro? Entonces el Señor le pidió que sacrificara unos animales partiéndolos por la mitad y, parado sobre esa sangre, hizo un pacto con Abraham.

La sangre es la señal del Pacto. El Pacto es la garantía de la Palabra y la Palabra es la fuente de tu FE.

Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas (Ex 24. 7-8).

En estos días es muy importante que comprendas en su totalidad el significado y alcance de tu Nueva Identidad; Identidad que has obtenido a través de tu Nuevo Nacimiento, y esto último, que hayas Nacido de Nuevo como un(a) Hijo(a) de Dios, es la razón por la cual tu Padre dispuso hacer un Nuevo Pacto.

En estos días es muy importante que comprendas en su totalidad el significado y alcance del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús.

Israel, el pueblo escogido por Dios, con sus constantes fracasos ante el pecado, invalidó el Pacto que Dios había hecho con ellos. El Todopoderoso, previendo esta condición, prometió a Abraham que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. ¿Cómo sería esto? A través de un Nuevo Pacto, con mejores promesas, que garantizaba a los hombres un Nuevo Nacimiento por medio de la FE en la Sangre del Unigénito Hijo de Dios.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jer 31. 31-34).

Aunque la ley de Dios te ha sido dada sólo para tu beneficio, por tu propia naturaleza que es esclava del pecado, tú jamás podrás cumplir con ella. Así que, Dios, el Todopoderoso, tu amoroso Padre, ejecuta un Plan para trasladarte de la condición de esclavo(a) vendido(a) al pecado a la condición de libertad gloriosa como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Rom 6.23).

Antes que nada, Dios tenía que librarte de la sentencia de muerte eterna que por tus pecados, pendía sobre ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jua 3.16-17).

Por Su gran Amor con que siempre te ha amado, Jesús pagó con Su vida el justo precio que satisface la justicia de Dios; te compró, te justificó y te hizo libre de una vez y para siempre de las cadenas del pecado y de la muerte.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).

Después de esto, para culminar Su propósito de Amor para contigo, una vez justificado(a) en la Sangre de Jesús, Dios decide perdonar todas tus transgresiones y pecados no acordándose más de ellos y te crea de nuevo haciendo de ti un espíritu Nuevo con un nuevo corazón y, por si esto fuera poco, te sella con el Su propio Espíritu Santo.

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (Eze 36. 26-27).

Mira como, una vez que fue descubierto su doble pecado de adulterio y asesinato, el Rey David, arrepentido, comprendió que por más que clamara por perdón y limpieza de sus actos, él seguiría siendo el mismo ser humano esclavo de su naturaleza caída, y sólo un milagro regenerador de parte de Dios le podría dar la posición de victoria ante el pecado.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente (Sal 51. 10-12).

Es la Sangre de Jesús, el Nuevo Pacto, la que te abre el camino al corazón del Padre, pues tú fuiste regenerado(a) por la Palabra de Dios como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo al instante mismo que reconociste y aceptaste a Jesús como tu Señor y Salvador.

Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece (1 Ped 1.23).

Ya no eres más la misma persona pecadora que el diablo quiere que sigas creyendo que eres. ¡No! ¡Nada de eso! De acuerdo a la Biblia, que es la Palabra de Dios y no puede mentir, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo no de una semilla que se puede corromper sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Y éste, mi amigo(a), es el verdadero significado del Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús: Que por Amor, tú fuiste comprado(a) a precio de Sangre para ser justificado(a) y santificado(a), y así, ser hecho(a) un(a) auténtico y legítimo Hijo(a) de Dios con derecho a la Vida Eterna.

¡Vivir para siempre!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que maravilloso es saber cuánto me amas Tú que a pesar de estar yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo Jesús. Y no cualquier clase de Vida sino la Vida Eterna, la Vida gloriosa y victoriosa que solamente un(a) Hijo(a) Tuyo(a) puede tener. Abba Padre, gracias por ser un Dios de Pactos. ¡Gracias por el Nuevo Pacto en la Sangre de Tu Hijo Jesús! Oh precioso Espíritu de Dios, permíteme hoy comprender cuál es la supereminente grandeza de Tu Amor y poder para conmigo que me hayas creado de nuevo para hacerme Tu Hijo para darme Vida Eterna. Una Vida abundante y plena en Cristo Jesús pues soy nueva creatura y todas las cosas viejas pasaron y ahora, todo en mi vida ha sido hecho nuevo. Señor Jesús, por Tu Amor, por Tu muerte, por Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí y por Tu resurrección te doy gracias. ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Espíritu Santo, ayúdame a ser capaz de comprender cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer Tu Amor que excede a todo conocimiento y que yo sea lleno de toda la plenitud de Dios. Creo, confieso y recibo está Nueva Identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Creo, confieso y recibo que yo, ___________ (tu nombre aquí), soy esta persona que Tu Palabra, la Biblia, dice que soy. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! ¡Mayor eres Tú, mi Dios, que estás en mí y conmigo, que el que está en el mundo! ¡De TODO problema, enfermedad o aflicción yo saldré más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, Señor Jesús! Lo Creo, confieso y recibo en el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Abril 3                                                 Mat 26. 1-29 /  Núm 35-36 /  Job 3