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miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Cuál es el verdadero Evangelio?

 

26 de Noviembre

¡No hay otro evangelio!

Por Riqui Ricón*

No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo (Gal 1.7).

En la carta a los Gálatas la Escritura nos enseña a tener cuidado de no cambiar de evangelio; de hecho, no existen varios evangelios, solamente hay un evangelio y es el evangelio de Jesucristo: y éste es que Dios te ama de tal manera que entregó a Su único Hijo, Jesús, para que creas en Él y no te pierdas sino tengas Vida Eterna; pues Dios no envió a Su Hijo al mundo para condenarte, sino para que alcanzaras la plenitud de vida por medio de Él (Jn 3.16-17).

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación…  Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.17-19,21).

Si alguien está unido a Cristo, se convierte en un ser nuevo que ha dejado lo viejo atrás ¡y está totalmente renovado! Todo lo nuevo viene de Dios, quien nos ha reconciliado con él a través de Cristo y nos ha dado el trabajo de reconciliar a toda la gente con él. Lo que quiero decir es que a través de Cristo, Dios estaba tratando de reconciliar al mundo con él, sin tener en cuenta los pecados de nadie. Ese es el mensaje de reconciliación que nos encargó anunciar… Aunque Cristo no tenía ningún pecado, Dios lo hizo cargar con los nuestros para que por medio de él fuéramos declarados inocentes ante Dios (2 Co 5.17-19,21 PDT).

El verdadero Evangelio, las buenas noticias de Dios, es que Él te ama de una forma tan especial que, habiendo Jesucristo pagado con su vida, el precio de todos tus pecados, ahora está dispuesto a perdonarte olvidándolo todo. Pero, esto no es todo, apenas es el comienzo, ya que la justificación y el perdón de tus pecados se realizaron con el propósito expreso de que CREAS al Amor de Dios y así aceptes ser ahora Su Hijo(a).

Me dirás, cómo no voy a aceptar ser Hijo(a) de Dios. Bueno, pues hay personas que no lo aceptan, ya sea porque no lo saben o porque no lo creen, ya que a la familia de Dios se ingresa, exclusivamente, por medio de la fe en Jesús:

Para que TODO AQUEL  que en él CREE, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn 3.16b).

TODO AQUEL QUE CREE que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).

para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hch 26.18).

Todo lo que tú tienes como Hijo(a) de Dios NACIDO(A) DE NUEVO, proviene del Amor tan grande y hermoso que Dios siente por ti, y ahora no solamente has sido justificado(a), hecho(a) justo(a), sino que eres la justicia de Dios en Cristo Jesús.

Por eso, como Hijo(a) y Justicia de Dios tienes entrada segura para conversar con Él (orar), con la certeza de ser escuchado(a) por tu Padre celestial quién tanto te ama.

Con mi voz clamaré a Jehová; Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; Delante de él manifestaré mi angustia… Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes (Sal 142.1-2, 5).

Amado(a), sea cual fuere la situación, problema o necesidad que estés enfrentando el día de hoy, puedes estar seguro(a) de que no estás solo(a); la Biblia, que es la Palabra de Dios, que no puede mentir, te asegura que Él no te ha dejado ni te dejará.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento (Sal 23.4).

y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mat 28.20).

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

Gracias a Jesús puedes hoy acercarte confiadamente al trono de la gracia pues, ya alcanzaste misericordia y hallaste gracia para el oportuno socorro (He 4.16).

Así que, no permitas que las circunstancias u otras voces te aparten del evangelio; Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (He 13.8).

Tú eres amado(a) y especial tesoro de Dios y de todo problema, angustia o enfermedad vas a salir más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ha amado, Cristo Jesús. ¡Escrito está! ¡Es la Palabra de Dios! ¡No hay otro evangelio!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte por el Evangelio de Jesucristo, Tu Hijo. Señor Jesús, muchas gracias por lo que hiciste por mí al morir en esa cruz pagando el precio de todos mis pecados; gracias porque venciste a la muerte y, con tu resurrección, ahora yo tengo Vida Eterna. Gracias porque este ha sido el Plan más perfecto y maravilloso que pueda existir: porque Tú moriste, Jesús, mi vieja naturaleza y mi viejo yo murieron en esa cruz; todas mis deudas fueron pagadas y están canceladas, ¡he sido perdonado(a)! Porque Tú vives, ahora yo vivo también. Tengo todo el derecho a vivir una vida plena y abundante que no se limita a este tiempo, ni a este mundo, ¡soy eterno(a)! Amado Dios, por Tu Amor y el puro afecto de Tu Voluntad me has hecho Tu Hijo(a) y con toda confianza puedo llamarte mi Padre, mi Papá. ¡Puedo dejar de temer! ¡No estaré angustiado(a), nunca más! ¡Me deshago del espíritu de temor y duda! ¡Soy un(a) Hijo(a) del Rey! ¡No existe problema, enfermedad o adversidad que yo no pueda vencer! ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Tu Amor, mi Señor Jesús. Gracias, por tan Buenas Noticias. ¡Todo lo puedo! En el nombre de Jesús.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 26                               Gal 1   /  Jer 47-48  /  Sal 142

 



martes, 25 de noviembre de 2014

¡Cómo pruebas tu FE!

 

25 de Noviembre

¡Él lo sabe todo!

Por Riqui Ricón*

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 P 3.9).

Entre más leas y medites la Palabra de Dios más te darás cuenta que Él es bueno y que Su Amor y misericordia para contigo es Eterna e infinita.

De acuerdo a la Biblia, nunca ha sido la voluntad de Dios que alguien termine en el infierno, ni que padezca hambre, ni enfermedad, ni ninguna de esas otras calamidades que aquellos que no lo conocen se las atribuyen a Dios so pretexto de un raro y obscuro propósito hacia nosotros de Su parte. Como si Dios necesitara enviarte una aflicción para enseñarte algún tipo de lección.

La Verdad es que, ¡Dios está deteniendo el final de los tiempos no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento!

Sin hacer acepción de personas, Dios ama a todos los seres humanos; y Él te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Jesús no vino a condenarte, ni a castigarte, ni a probarte para ver si en verdad lo amas o si en verdad eres justo. ¡Él lo sabe todo! ¡Él lo conoce todo! No necesita pruebas de tu fidelidad, ni de tu amor o arrepentimiento.

Jesús te ama y no vino al mundo a condenarte sino a salvarte. Él vino a este mundo para darte una nueva oportunidad, pero ahora con una vida y personalidad totalmente nuevas.

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios... Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Jn 5.1a, 4-5).

Así es, sin importar cuales sean las circunstancias que estás viviendo el día de hoy, si tú crees que Jesús es el Cristo, el mesías salvador de la humanidad, y si tú le has reconocido como tu Señor y Salvador, entonces ahora tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, y no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Es creer esto, es creer la Palabra de Dios, lo único que te da la victoria sobre el mundo y te coloca arriba de tus circunstancias en lugar de estar debajo de ellas.

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

Es por Amor que el Todopoderoso Dios te llama Hijo(a), y eso es lo que en Verdad eres: Un(a) amado(a) y legítimo(a) Hijo(a) de Dios. Por medio de Jesucristo, el Padre te ha hecho partícipe de la Vida Eterna, que es la Vida de los Hijos de Dios.

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Siempre encontrarás en la Biblia que la Voluntad de Dios para contigo es buena, agradable y perfecta. La Vida Eterna, que ya has recibido, es, y debe ser, una vida buena, plena y abundante. ¡Esta es tu herencia como Hijo(a) de Dios! Por esto, Jesús detiene su venida, para que los que aún no le aceptan como Señor y Salvador de sus vidas se arrepientan (cambien su forma de pensar), y reciban el regalo de la Vida Eterna como Hijos de Dios.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro 8.15).

Hoy, por Cristo Jesús, eres un(a) Hijo(a) amado(a) del único Dios vivo y verdadero. Puedes hablar con Él y decirle con toda confianza: Abba, Papá, Papito.

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso es poder decirte Papá, Papito. Gracias por tanto y tan grande Amor que tienes por mí. Yo también te amo con todas mis fuerzas, mente y con todo mi corazón. Cada día estoy creyendo más lo que dices en Tu Palabra, la Biblia; por lo que hoy sé, que como Hijo(a) Tuyo(a), en cualquier problema, enfermedad o adversidad, soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús, mi Rey, Señor y Salvador. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! Y estoy seguro(a) que, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada me podrá separar de Tu Amor, oh Dios, que es en Cristo Jesús mi Señor. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy prospero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 25                               2 P 3   /  Jer 45-46  /  Sal 141

 



lunes, 24 de noviembre de 2014

¿De qué se trata esta Vida?

 

24 de Noviembre

¡Se trata del Amor de Dios!

Por Riqui Ricón*

Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, Y el derecho de los necesitados. Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia (Sal 140.12-13).

Aquí, la expresión yo sé, del hebreo yadá, significa tener un conocimiento íntimo y seguro por medio del cual se puede descansar, se puede confiar, se puede tener paz.

Así que, si Dios en Su Palabra, la Biblia, enfáticamente se compromete hacerse cargo de la causa del(a) afligido(a), entonces, sin importar las circunstancias que estés enfrentando el día de hoy, puedes tener la certeza, la plena confianza, que Él dará cumplimiento a todas y cada una de las Palabras que han salido de Su boca.

Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla (Num 23.18-20).

¡Buenas Noticias! Este día, puedes estar tranquilo(a) pues Dios mismo, tu Padre, tomará a Su cargo tu causa y tu derecho. ¡No estás solo(a)! ¡Él no te ha dejado, ni te dejará! Te lo ha dicho en Su Palabra y ten por seguro que lo va a cumplir. ¡Dios no miente!

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

Es un hecho establecido por Dios que las enfermedades, problemas y aflicciones no podrán derrotarte, a menos que tú les des credibilidad. A menos que tú te pongas de acuerdo con tus problemas y aflicciones, en lugar de ponerte de acuerdo con la Palabra de Dios, de todas ellas saldrás más que vencedor(a). ¿Cómo lo sé? ¿Cómo pudo estar tan seguro? Porque Dios te ha dado Su Palabra y Su Palabra es Palabra de Honor.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Sea cual sea el problema, enfermedad, aflicción o reto que estés enfrentando el día de hoy, ten paz; puedes confiar que saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te ama tanto que prefirió ir a la cruz para pagar todos tus pecados, antes que perderte a ti. Y no sólo murió sino que también resucito por ti, venciendo a la muerte para darte la Vida Eterna; la vida plena y abundante que sólo pueden gozar los Hijos de Dios, aquellos que, en medio de cualquier dificultad, saben que saben que Dios está con ellos.

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8.31).

Me dirás, eso está muy bien para ustedes los pastores, ministros y predicadores, pero yo no tengo ese nivel de unción, ni de fe, ni de santidad, etc. ¡Nada más alejado de la Verdad! Esto no se trata de lo que tú o yo podamos lograr o alcanzar, ni de lo que hayamos hecho de nuestras vidas.

Pero, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley. Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de [Su propósito y no el tuyo] poder adoptarnos como sus propios hijos. Y, debido a que somos* sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre». Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios. Y, como eres su hijo, Dios te ha hecho [Él lo hizo y no tú] su heredero (Ga 4.4-7 NTV).

No se trata de lo que tu hayas hecho con tu vida,  ni de lo que estés haciendo o puedas hacer en el futuro. ¡No! ¡Nada de eso! Se trata de lo que Él hizo al morir en esa cruz. Se trata del gran Amor con que Dios te ama. Se trata de que Cristo Jesús ya pagó y tú no tienes que pagar más. Se trata de quién eres tú ahora, un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Se trata de esa Vida Nueva que Él adquirió para ti y se trata de que decidas que es tuya, que la mereces por el hecho de que se compró para ti y decidas vivirla plena y abundantemente, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra.

¡Se trata de que no deseches la Gracia!

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) (Efe 2.4-5).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jn 3.1 BAD).

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Jn 2).

¡Asombroso! ¿Verdad?

La Biblia es la Palabra de Dios y es perfectamente clara en cuanto a Su voluntad para contigo, la cual es buena, agradable y perfecta. Si haces de la Biblia la norma máxima de tu existencia, leyendo y meditándola de día y de noche para ponerla en tu mente, boca y corazón, entonces, SABRÁS (yadá) que, ciertamente, Dios tomará a Su cargo tu causa y tu derecho, pues eres, sin lugar a dudas, Su Hijo(a) amado(a).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, yo decido creer lo que dices de mí en Tu Palabra, la Biblia. Creo que me amas tanto que diste a Tu Hijo, Jesús, para que yo crea en Él y no me pierda sino que tenga Vida Eterna. Creo que en la muerte de Jesús he sido justificado(a) y perdonado(a). Creo que con Su resurrección venció a la muerte y yo recibí la Vida Nueva, la Vida Eterna de un(a) Hijo(a) de Dios, el (la) cual ahora soy yo. Creo que el miedo, la muerte, el pecado, la enfermedad, la pobreza, la tristeza, la depresión, etc., están todos vencidos y yo estoy por encima de ellos. Señor Jesús, Tú te has hecho cargo de mi causa y de mi derecho, ¡no voy a temer! ¡Todo lo puedo en Ti, mi Señor! ¡Yo soy Tuyo(a) y ya los he vencido, porque mayor eres Tú, Espíritu Santo, que estás en mí y conmigo, que el que está en el mundo! ¡Resisto al espíritu de temor y duda! ¡Resisto a la enfermedad y la pobreza! Soy un(a) Hijo(a) del Rey y voy a vivir por siempre, en plenitud y abundancia. Voy hacer de éste, y de cada día, el mejor día de mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 24                               2 P 2   /  Jer 43-44  /  Sal 140

 



domingo, 23 de noviembre de 2014

¡Cómo obtener una fe que mueve montañas!

 

23 de Noviembre

¡Tú ya tienes esta clase de fe!

Por Riqui Ricón*

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra (2 P 1.1).

El primer capítulo de la segunda carta del apóstol Pedro es tan maravillosamente rico en la revelación de quién ahora tú eres en Cristo Jesús que necesitas varios días de meditación para poder comprender y recibir la enseñanza que la Palabra de Dios te da el día de hoy.

Por sólo citar algunos de los puntos más relevantes, encontrarás que:

1) En Cristo Jesús, ya tienes fe.

2) Todas las cosas buenas ya te han sido dadas.

3) Dios te ha dado preciosas y grandísimas promesas.

4) Ahora participas de la misma naturaleza divina que tu Padre Celestial.

5) Por todo lo anterior, estás facultado(a) para vencer al pecado y vivir en santidad.

6) No caerás jamás.

7) Tienes amplia y generosa entrada al Reino de Dios.

8) Todo esto está establecido por Dios en la Palabra profética más segura, que es Su propia Palabra, la Biblia.

Ahora bien, en lugar de atemorizarte o sentirte indigno porque Él ha mostrado en tu tiempo  las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, mejor acepta que este es el mensaje constante y coherente del Evangelio: que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,… ya que, Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co 5.19, 21).

Tienes que entender, de una vez por todas, que el Plan de Redención de Dios para tu vida, es mucho más rico y maravilloso como para sólo contener el perdón de tus pecados y tu entrada al cielo, lo cual, ya es en sí mismo magnífico.

Limpiar tus pecados es apenas el primer requisito para tener derecho a esas preciosas y grandísimas promesas por medio de las cuales puedes llegar a ser participante de la naturaleza divina (2 P 1.4).

Son precisamente estas promesas, puestas por escrito en la Biblia, las que te ubican de lleno dentro del Plan de Redención.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero ),  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu… Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gal 3.13, 14, 29).

Efectivamente, gracias al Amor con que Dios te ha amado a ti y gracias al sacrificio de Jesús,  ahora tú, como un(a) HIJO(A) DE DIOS NACIDO(A) DE NUEVO, ya has sido redimido(a) de toda maldición. Tú has sido redimido(a) de toda enfermedad, pobreza, temor, angustia, rencor, resentimiento, soledad, tribulación, depresión, amargura, dolor, etc., etc. Ahora vives bajo la bendición de Abraham, que es la bendición de Dios, TU PADRE.

Esta Bendición es, ni más ni menos, que ser adoptado(a) Hijo(a) Suyo(a) según el puro afecto de Su Voluntad. Por esta Bendición has obtenido la Vida Eterna, la Vida abundante de prosperidad, salud, Amor, paz, gozo y plenitud, que sólo los Hijos de Dios pueden disfrutar.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.15-17a).

En Verdad, sin importar cuales sean tus circunstancias en este momento o como te sientas o mires a ti mismo(a) el día de hoy; tú eres un(a) Hijo(a) de Dios; un(a) heredero(a); heredero(a) de Dios y coheredero(a) con Cristo.

¡Tú eres Heredero(a) de la Promesa del Espíritu!

¿De cuál Espíritu? Del mismo Espíritu que te permite, por medio de la fe en Cristo Jesús, RECIBIR TODO ESTO: ¡El Espíritu Santo!

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.29).

Es el mismo Espíritu Santo quien resucito a Jesús de entre los muertos, el que a ti te ha regenerado, haciéndote Nacer de Nuevo, conforme a la imagen de Su Hijo, para que ahora Él, Jesucristo, sea el primogénito entre muchos hermanos.

Ahora bien, para que todo esto se pueda lograr; Él, el Espíritu Santo, te ha provisto de fe. La medida de fe,  que es una fe igualmente preciosa a la del apóstol Pedro; aquel que, con sólo pasar caminando, los enfermos sanaban con su sombra (Hch 5.15).

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo (Gal 2.20-21).

No dudes más, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y ya no vives tú, sino Cristo vive en ti; y lo que ahora vives en la carne, lo vives en la fe del Hijo de Dios. ¿Te das cuenta? No es tu fe, ¡es la fe del Hijo de Dios!

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (He 12.2).

Así que, no deseches la gracia de Dios pensando que esto es demasiado bueno como para CREER que sea verdad. En lugar de eso, utiliza tu fe [creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra] y comienza a vivir esa Vida Nueva que tu Padre te ha obsequiado: La Vida Eterna, que es la Vida de un(a) Hijo(a) de Dios.

Así es, amado(a), el Plan de Redención de Dios para tu vida es muchísimo más que el mero perdón de tus pecados.

De acuerdo a la biblia, la Palabra de Dios, que no miente, Jesús mismo es el autor y consumador de esa fe que tú ya tienes. Fe para creer quién ahora tú eres. Fe para creer que eres ese(a) Hijo(a) amado(a) que Él dice que eres. Fe para creer que puedes ser y hacer todas las cosas que Él dice que puedes hacer. Tú tienes una ¡Fe con propósito!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, te amo con todo mi corazón. Estoy muy agradecido por tanto y tan grande amor que estando yo muerto(a) en delitos y pecados me diste Vida juntamente con Cristo, por Tu Gracia soy salvo. Señor Jesús, Tú eres mi Dios, Rey y Salvador y quiero decirte hoy que yo no desecho Tu Gracia sino que la recibo. Creo y recibo Tu misma fe, Señor Jesús, para hacer las cosas que Tú hiciste y aún mayores. Pongo mi fe en todas y cada una de Tus promesas que me has dado en la Biblia para creer y declarar que Yo, _______________(tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo, no de simiente corruptible sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre. He sido escogido(a) por Dios para ser adoptado(a) Hijo(a) Suyo(a) según el puro afecto de Su Voluntad, para participar de la naturaleza divina. Rechazo al espíritu de condenación y fracaso que quiere hacerme creer que sigo siendo el (la) mismo(a) pecador(a) que antes era. ¡Apelo a la Sangre de Cristo como el precio de Amor que se pagó por mi regeneración! Yo soy la persona que Tú, Padre Santo, dices que soy en Tu Palabra, la Biblia. Resisto al espíritu de temor, a la enfermedad, pobreza, rencor, tristeza y cualquier otra emoción o sentimiento que me quiera apartar de la Verdad. ¡Jesús ya pagó por mí! ¡La Sangre fue derramada! ¡Yo no tengo porque pagar!  ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! ¡Soy un(a) Hijo(a) de Dios! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Noviembre 23                               2 P 1   /  Jer 41-42  /  Sal 139