Translate

miércoles, 25 de marzo de 2015

¡Cómo aseguras tu Vida!

 

12  de Marzo

¡Estoy asegurado!

Por Riqui Ricón*

Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan (Pro 30.5).

¿Cómo puede ser Dios escudo a los que en Él esperan? Puesto que Él es Dios (el único Dios verdadero), entonces Su Palabra es la Verdad. Lo cual significa que TODO lo que Él dice tiene cumplimiento. El poder de la fuerza de Dios no es el Amor, ni Su Voluntad, ni Su Presencia sino Su Palabra. Todo cuanto existe, lo visible y lo invisible, fue creado por Su Palabra, no por el Amor.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,  de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He 11.3).

Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz (Gen 1.3).

No me malinterpretes, Dios hizo el universo por Amor y en Amor, pero lo hizo con Su Palabra.

De hecho, Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Lo importante aquí, en la meditación de hoy, es que la Biblia, la Palabra de Dios, es más vital que el alimento mismo; es el arma y escudo con las que Jesús derrotó al diablo:

Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mat 4.3-4).

La Palabra de Dios es tan importante, santa, pura, infalible, contundente y eterna que las mismas Escrituras se definen como la Perfecta Ley, la Ley de Verdad, la Ley de Libertad.

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace (Sgo 1.25).

De modo que sí, sí puedes estar seguro(a) en esta vida; si la Biblia dice que Dios es escudo a los que en Él esperan, entonces tú tienes el mejor de los escudos.

De modo que sí, sí puedes estar seguro(a), si la Biblia dice que Aquel que fue engendrado por Dios, Cristo Jesús, te guarda y el maligno no te toca (1 Jn 5.18), entonces tienes de tu lado al mejor de los guardianes y, definitivamente, Satanás no puede tocarte.

Por esto es sumamente importante que desarrolles y uses tu fe. ¡Créele a Dios creyendo Su Palabra!

Mas la fe nace cuando se presta atención a las Buenas Noticias acerca de Jesucristo (Rom 10.17 BAD).

Así que  la fe ES por oír la Palabra de Dios, entonces, lo que tienes que hacer para desarrollar tu fe es escuchar continua y constantemente la Biblia.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Jos 1.8).

¡Más claro, ni el agua! Dios te revela en Su Palabra el secreto para vivir una vida exitosa: ¡Haz de la lectura y meditación de la Biblia la norma máxima de tu existencia!

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible (Mar 9.23).

Y desde luego que al que le cree a Dios, TODO le es posible.

La fe es lo único que te garantiza una Vida victoriosa y  lo único que tienes que hacer es poner la Biblia  en tu boca, mente y corazón; leyéndola y meditándola TODOS LOS DIAS, porque dice Dios que entonces (no antes, ni después, ni de ningún otra forma), harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera… No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo  (Sal 112.1, 7-8).

Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios, Su Palabra de Honor, entonces tiene todo el Poder para hacerse cumplir a sí misma y tú puedes recibir hoy esta bendición para aquellos que aman y se deleitan en la Palabra de Dios: No tendrás temor de malas noticias. Tú corazón está firme, confiado en el Señor. Asegurado está tu corazón; no temerás.

Ahora, todo esto es posible porque Dios te ama tanto que, a través de Jesucristo, Él te ha hecho Su propio(a) Hijo(a).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1 BAD).

Así que, puedes hoy declararlo en voz alta: ¡Dios es mi escudo! ¡No temeré! ¡Estoy asegurado(a)!


 
 
Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, que hermoso es saber y creer lo que hiciste por Amor a mí. Gracias por no haber escatimado a Tu propio Hijo Jesús, sino que lo entregaste por mí. Señor Jesús, muchas gracias porque Tú, siendo en forma de Dios, no estimaste el ser igual a Dios como cosa a que aferrarte, sino que Te despojaste a Ti mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, Te humillaste a Ti mismo, haciéndote obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Gracias porque con Tu muerte y resurrección, destruiste por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y así, me has hecho libre, pues yo, por el temor de la muerte estaba durante toda mi vida sujeto(a) a servidumbre. ¡Porque Tú moriste, mi vieja naturaleza, mi viejo(a) yo, murió contigo! ¡Porque Tú vives, yo también vivo! ¡La Vida Eterna que Tú tienes, es la misma que adquiriste para mí! ¡Puedo dejar de temerle a la muerte! ¡La muerte ya no se enseñorea más de mí! ¡Gracias! ¡Muchas gracias, Señor Jesús! Ahora puedo, con toda certeza declarar que, ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una vida plena y abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. ¡Gracias por mi Victoria sobre la muerte! ¡Ya no tengo temor! ¡Estoy asegurado(a)! ¡Tú eres mi escudo! En el nombre de Jesús. Amén

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 12                              Mat 14.1-21 /  Lev 20-21 /  Pro 30

 


 

 

martes, 24 de marzo de 2015

¡Cómo aumentar tu Fe! ¡Cómo recibir un milagro HOY!

 

11  de Marzo

¡Escrito está!

Por Riqui Ricón*

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos (Mat 13.58).

Aprendemos aquí, que la única forma de limitar el amor y el poder de Jesucristo es mediante la duda y la incredulidad. Teniendo pensamientos de crítica y juicio en sus mentes y corazones, estas personas LLEGARON A CREER que no había forma posible en que ese hijo del carpintero, a quien todos conocían, fuese siquiera un profeta, mucho menos el Cristo, el Mesías.

¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad! Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel (Sal 78.40-41 RV1865).

Como puedes ver, aunque Jesucristo es el autor y consumador de la FE, la incredulidad, la falta de confianza a la Palabra de Dios, es lo único que puede limitar el Poder y el Amor de Dios.

¡Dios jamás ha faltado a Su Palabra!

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe [por creerle a Dios creyendo Su Palabra] y para fe [para creerle a Dios creyendo Su Palabra], como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá [vivirá por creerle a Dios creyendo Su Palabra] (Ro 1.17).

Cada vez que leo lo que le sucedió a Jesús en Nazaret, me asombró más y más por la simplicidad y perfección del Plan de Dios para tu redención. Esto es, ser comprado(a) por precio en un estado de esclavitud y muerte eterna para recibir la Vida Eterna al ser renovado(a) para manifestar la libertad gloriosa de los Hijos de Dios Nacidos de Nuevo, y todo mediante la fe [por creerle a Dios creyendo Su Palabra].

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (He 11.1).

¿Cómo puedes estar seguro de algo que no ves? ¿Cómo puedes estar convencido de recibir lo que estás esperando? Muy fácil, si Dios lo dijo, entonces, Él lo va a cumplir; si Dios lo habló, entonces, Él lo va a ejecutar. Dios no miente ni se arrepiente, Él tiene Palabra de Honor.

Si de cualquier problema, enfermedad o aflicción que estés enfrentando el día de hoy tú puedes encontrar en la Biblia alguna promesa de ayuda que Dios te esté haciendo, entonces podrás tener la certeza para esperar de Dios Su respuesta, estando convencido(a) de aquello que todavía no ves.

Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Num 23.19 NTV).

Como puedes ver, fe es creerle a Dios creyendo Su Palabra.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Sin importar cuál sea la situación o circunstancia en que te encuentres, sabes que sabes que Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, Jesús, para pagar el justo precio por TODOS tus delitos y pecados, antes que perderte a ti.

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efe 1.13-14).

Así que, puedes poner toda tu confianza en Dios ya que además de amarte tanto te ha dado Su Palabra y te ha dado Su Espíritu Santo como garantía de que con Él, en el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, TODO  te va a salir muy bien.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días (Sal 23.4-6).

No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará (Sal 91. 5-7).

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil 4.19).

Gracias a Dios que en Cristo Jesús has sido creado(a) de nuevo [Nacido(a) de Nuevo] y tienes la fe de Dios para creer cada una de Sus Palabras y nunca más le volverás a limitar con duda, mucho menos con incredulidad.

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra (2 Ped 1.1).

Así que, respecto a cualquier milagro que necesites el día de hoy, sólo necesitas contestar las 4 preguntas del Ricón:

1.    ¿Puede Dios hacer eso? ¡Claro! Es el Todopoderoso.

2.    ¿Será la voluntad de Dios hacerlo? Estudia y medita Su Palabra y encontrarás que, efectivamente, Él quiere hacerlo por ti y para ti.

3.    ¿Por qué lo haría Dios? Simple y sencillamente porque te ama.

4.    ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo puedes estar seguro(a)? ¿Cómo puedes tener tal certeza? ¡ESTÁ ESCRITO EN SU PALABRA! ¡Y la Palabra de Dios es Palabra de Honor!

 Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, hoy quiero agradarte con mi fe, pues en verdad creo que eres el creador del universo, de todo lo visible y de lo invisible. Creo que me amas tanto que preferiste entregar a Tu propio Hijo, Jesús, antes que perderme a mí. Creo y recibo este Tu gran Amor con que me amas. Gracias, Señor Jesús; por lo que hiciste al morir en esa cruz y resucitar yo tengo la Vida Eterna. Me has hecho un(a) Hijo(a) de Dios. Sé que, que, aunque yo estaba muerto(a) en mis delitos y pecados, por este Tu Gran Amor con que me has amado, me diste Vida juntamente con Cristo Jesús; por Tu Gracia soy salvo(a) por medio de la fe, y aún ésta última no es mía sino que es un regalo Tuyo. ¡Cuán Grande y Hermoso Eres mi Señor! ¡Cuán maravilloso es Tu Amor por mí! En esta hora me pongo de acuerdo con Tu Eterna e Infalible Palabra para creer y declarar que, por el Nuevo Pacto en la Sangre de Jesús, recibo mi sanidad. Me declaro libre de toda dolencia y enfermedad. Hablo salud y bienestar a cada célula, tejido, órgano y sistema de mi ser. Me declaro libre de cualquier tipo de adicción que me haya querido esclavizar. Rechazo todo miedo, pues yo no he recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que he recibido el espíritu de adopción y hoy puedo decir, Abba, Padre. Pongo mis ojos, emociones y sentimientos en Ti, Señor Jesús, quien eres el autor y consumador de mi fe. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy más que vencedor(a)! ¡Todo lo puedo en Cristo! Y, por la Sangre de Jesús, soy dichoso(a) para vivir una Vida Plena y Abundante. Muchas gracias, Señor Jesús. Gracias por esta Nueva Vida en Plenitud que ahora tengo. Gracias por mi sanidad. Gracias por mi salud. Gracias por mi prosperidad. Gracias por el Amor, la paz y el gozo que ahora disfruto. Gracias porque por Tu Palabra, la Biblia, sin lugar a dudas, soy y recibo todo esto que he declarado delante de Tu Presencia. Pues, ¡ESCRITO ESTÁ! En el nombre de Jesús. Amén.

Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 11                              Mat 13.24-58 /  Lev 19 /  Pro 29

 

viernes, 6 de marzo de 2015

¡Cómo alcanzar la santidad!

 

6 de Marzo
¡Porque Él es Santo!

Por Riqui Ricón*

Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo (Lev 11.45).

De las Buenas Noticias del Evangelio una de las más asombrosas es saber que la santidad no es algo que tú puedas generar o desarrollar sino que es un atributo de la magnificencia de Dios. Esto quiere decir que la santidad es de Él y fluye de Él: Sed santos, porque yo soy santo (1 Ped 1.16).

La palabra santidad significa ser apartado y escogido por el grado de pureza. Por lo tanto, la santidad es un regalo de la Gracia de Dios ya que es Él, y sólo Él, quien te ha apartado a ti, te ha purificado y te ha escogido.

Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos (Lev 20.26).

A través del sacrificio de Jesús, y por medio de Su Sangre, tú has sido purificado(a) a tal grado que no solamente has sido santificado(a) sino que has sido aceptado(a) dentro de la mismísima familia de Dios.

Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó… Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (Rom 8.30, 29).

¡Dios te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo antes que perderte a ti!

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Es este Amor, manifestado en la persona de Jesucristo, el que te santifica.

Nosotros, santificados por Jesús, somos ahora juntamente con él hijos de un mismo Padre; por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos, haciendo suyas las palabras de la Escritura, que dice: "Proclamaré tu nombreante mis hermanos, y te alabaré en medio de la comunidad" (He 2.11-12 CST).

El sacrificio de Jesús es tan perfecto, completo y acabado que va mucho más allá de la justificación y la santificación al alcanzar la perfección que le permite a Dios manifestar TODO Su Amor hacia ti llamándote Su propio(a) Hijo(a).

MIREN CUÁNTO NOS ama el Padre celestial que permite que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo mas maravilloso es que de veras lo somos! Naturalmente, como la mayoría de la gente no conoce a Dios, no comprende por qué lo somos  (1 Jua 3.1).

Así que, simple y llanamente, tú eres santo(a) como tu Padre es Santo.

La santidad que pretende ostentar obras de justicia a su favor no es del agrado de Dios, Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Rom 1.17).

Aunque para la mayoría de las personas los méritos adquiridos son importantes, esto no es así en el reino de tu Padre celestial.

Les aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él (Mat 11.11 NVI).

Esta afirmación de Jesucristo es de lo más ilustrativa en cuanto a las cualidades que ahora te destacan como un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo: ¡entre el común de los mortales no existe otro tan grande como Juan el Bautista, pero tú, un(a) Hijo(a) del Reino, eres mayor que él!

Mientras más pronto te ubiques en que no han sido, ni serán, tus acciones lo que te mantiene en buenos términos con tu Padre sino lo que Jesús hizo al morir y resucitar por ti, así como lo que Dios dice en Su Palabra acerca de quién ahora tú eres, entonces más pronto dejarás de hacerle caso a las mentiras de Satanás de que no sirves, que no vales, que no puedes, que no eres digno(a), que no eres santo(a), etc.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe (1 Ped 5.8-9a).

Al diablo lo puedes resistir cuando te paras firme en la fe, esto es, creyéndole a Dios, creyendo Su Palabra.

Cuando te asalten pensamientos de fracaso, duda o condenación, resístelos plantándote firmemente en la Palabra de Dios, pues sin importar lo que hayas hecho o como te sientas o te veas a ti mismo(a), tú eres ese(a) Hijo(a) santo(a), justo(a) y perfecto(a) que el Señor Todopoderoso ha hecho de ti por medio de Jesucristo.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).

Todo ha sido hecho nuevo para ti. Lo mejor de tu vida está delante de ti y no detrás de ti.

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Ped 1.23).

De acuerdo a la Palabra de Dios, que no miente, tú has Nacido de Nuevo, no de una simiente que se pueda corromper, sino de la incorruptible semilla que es la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

¡Este(a) ahora eres tú!

Esto es lo que significa haber Nacido de Nuevo, que ahora tienes la misma naturaleza que tu Padre celestial. Has sido declarado por Dios un(a) Hijo(a) santo(a), justo(a) y perfecto(a) y aunque caigas te has de levantar.

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal (Pro 24.16).

¡No! Si caes no significa que sigas siendo el (la) pecador(a) que antes eras. ¡De ninguna manera! Los pecadores pecan. Eso es lo que saben hacer y les gusta hacerlo. En cambio, tú eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. ¡Ya no te gusta pecar! ¡Ya no practicas el pecado!

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Rom 8.1-2).

¡Tú no andas en conformidad con la carne! ¡Tú vives, piensas y respiras en sintonía con el Espíritu de Dios! ¡Eres libre de la ley del pecado y de la muerte! ¡Cristo Jesús lo hizo por ti!

¡No hay forma que puedas perder en esta vida!

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, este día quiero agradecerte por el gran Amor con que me has amado. Cristo Jesús, me asombro cada día más y más por todo lo que has hecho por mí y en mí. Estoy decidido(a), con Tu ayuda, Espíritu Santo, a cambiar mi forma de pensar transformándome en el espíritu de mi mente. Sin importar las circunstancias del momento o la forma en que hoy me siento, creo y declaro que soy ese(a) Hijo(a) que Tú, mi Dios y Padre, siempre has deseado, justo(a), santo(a) y perfecto(a). Lo sé porque así está escrito en Tu Palabra y esa es la Verdad. Estoy dispuesto(a) a dejar atrás todas esas emociones y pensamientos negativos de fracaso y de derrota. Esa vieja naturaleza nada tiene en mí, pues yo he sido regenerado(a) en Cristo Jesús para vivir una vida plena y victoriosa. Lo sé porque lo dice la Biblia, lo creo porque es Tu Palabra de Honor y me dispongo, con Tu ayuda, Espíritu Santo, a vivirlo. Viviré esa vida prospera, en salud, amor, paz y gozo que Tú, oh Dios, deseas para mí. Yo, _____________ (tu nombre aquí), soy un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, pues mayor es el que está en mí que el que está en el mundo y ese eres Tú, Precioso Espíritu de Dios. No le daré lugar al diablo y a sus mentiras en mi vida. ¡No voy a temer más! Echo fuera de mi vida toda ansiedad e inquietud. ¡En todas las cosas soy más que vencedor(a) por medio de Aquel que me amó, Cristo Jesús! ¡Ya he sido sanado(a) por las heridas de Jesús! ¡He sido establecido(a) para reinar en esta vida por la sangre de Jesús! No hay forma que pueda perder, pues Tú, mi Dios y Padre, estás en mí y conmigo, y si Dios es conmigo, ¿quién contra mí? ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy feliz! En el nombre de Jesús. Amén.

 Nota Importante:

¿Cómo me hago Hijo de Dios? ¿Cómo establezco una relación con el Todopoderoso?

Sólo haz la siguiente oración en voz audible poniendo toda tu atención y corazón a lo que le estás diciendo a Dios:

Señor Jesús, yo creo que eres el Hijo de Dios. Que viniste a este mundo de la virgen María para pagar todos mis pecados, y yo he sido un(a) pecador(a). Por eso, te digo el día de hoy que sí acepto. ¡Sí acepto tu sacrificio en la cruz! ¡Sí acepto Tu Sangre preciosa derramada hasta la última gota por Amor a mí! Te abro mi corazón y te invito a entrar porque quiero, Señor Jesús, que desde hoy y para siempre Tú seas mi único y suficiente Salvador, mi Dios, mi Rey y mi Señor. Gracias, Dios Poderoso, pues con esta simple oración y profesión de fe he pasado de muerte a Vida, he sido trasladado(a) de las tinieblas a Tu Luz admirable. ¡Hoy he Nacido de Nuevo! ¡Dios, ahora yo Soy Tu Hijo(a)! ¡Ahora Tú eres mi Padre! ¡Nunca más estaré solo(a)! Nunca más viviré derrotado(a). En el nombre de Jesús. Amén.

*Ricardo C. Peredo Jaime   © 2012

 


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Marzo 6                                Mat 11.1-19  /  Lev 11-12  /  Pro 24