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viernes, 5 de octubre de 2018

¡Cómo te trata Dios después de haber pecado!


6 de Octubre

¡Dios es bueno!

Por Riqui Ricón *

tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies (Neh 9.19-21).

Sin importar lo que hayas hecho en el pasado o el día de hoy, Dios jamás te va a abandonar en el desierto, tampoco va a apartar de ti Su Palabra, que es lámpara a tus pies y luz en tu camino. ¡No! Él no retirará Su provisión y sustento y, mucho menos, te privará de su buen Espíritu para enseñarte. No lo hizo con Su pueblo Israel bajo el antiguo pacto y no lo hará con un(a) Hijo(a) NACIDO(A) DE NUEVO en el Nuevo Pacto que es, por cierto, un mejor Pacto, establecido sobre mejores promesas y está establecido sobre la Sangre de Su Hijo Jesucristo. ¡Dios es bueno!

Quizás respondas: Dios es bueno pero yo no. Discúlpame, primero yo te preguntaría si has recibido a Jesús como Señor y salvador de tu vida pues la Biblia, que es la Palabra de Dios, y no miente, dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co 5.17).

Esto significa que el problema del pecado y la condenación han sido resueltos en la cruz, Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).

Si tú no has hecho a Jesús es Señor y Salvador de tu vida, puedes arreglarlo en tres segundos, confiesa en voz audible que Jesús es tu Señor y Salvador, aceptando Su sacrificio de Amor por ti al morir en esa cruz y pagar TODOS tus pecados. Puedes decirle algo como esto: Señor Jesús, creo y reconozco que eres el Hijo de Dios que viniste a este mundo a pagar todos mis pecados. Yo soy un(a) pecador y acepto Tu sacrificio de Amor por mí. Te abro mi corazón y te invito a entrar, pues deseo que desde hoy, y para siempre, Tú Jesucristo seas mi Dios, Rey y Señor. Amén. ¡Listo!

Nuestra reflexión de hoy ha comenzado en el capítulo 9 de Nehemías, donde el sacerdote Esdras está confesando los pecados del pueblo para recibir el favor de Dios y poder así restaurar el viejo pacto que había sido invalidado.

La buena noticia es que el Nuevo Pacto no puede ser invalidado pues no fue establecido en bienes, sacrificios o servicios que algún ser humano pueda ofrecer sino en la Sangre preciosa del Hijo de Dios, Jesucristo.

Hoy en día, tu pecado no es asunto donde Satanás tenga injerencia alguna, es un asunto exclusivo entre Dios, tu Padre, y tú. Así que cuando peques, no huyas de Dios, corre hacia Él, pues Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).

Dios no pretende abandonar a ninguna de Sus Hijas e Hijos en el desierto y mucho menos en el infierno. Él ha entrado a tú vida no para traerte condenación sino una vida plena y abundante. Muchísimo más abundante de la que ellos vivieron en el desierto.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.17)… El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn 10.10).

Satanás es ese adversario y enemigo que pretende hurtar y matar y destruir lo que legítimamente ahora es tuyo, tu salvación. Esta salvación no es sólo un lugar en el cielo junto a Dios, sino, como Jesús mismo lo expresó, representa una Vida abundante llena de gozo y paz.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16.33).

Tu Nuevo Nacimiento como Hijo(a) de Dios te habilita para tener la Paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, aún en medio de las más terribles dificultades, pues sabes que sabes, por la Palabra de Dios, que de todo problema, angustia o enfermedad, saldrás más que vencedor(a) por medio de Aquel que te amó, Cristo Jesús.

Así que, no le permitas al diablo llenarte de condenación y desánimo. Si has pecado no huyas de Dios, corre hacia Él; arrepiéntete y pide y RECIBE Su perdón y Su Amor. ¡Levántate y sigue adelante!

Pase lo que pase, no perdáis nunca la confianza que habéis puesto en el Señor, porque junto con ella os espera un gran galardón. Pero es preciso que perseveréis en el cumplimiento de la voluntad de Dios, si de veras deseáis recibir lo que él os tiene prometido. Recordad lo que dicen las Escrituras: "Todavía un poco de tiempo y vendrá el que ha de venir: no se retrasará. Pero el que es justo por la fe vivirá, aunque si se volviera atrás, no me agradaría". Mas nosotros no somos de los que se vuelven atrás, lo cual redundaría en nuestra perdición; sino, al contrario, somos de los que por su fe en Dios tienen garantizada la salvación del alma (He 10.35-39).

Así que, sin poner tus ojos en tu situación y/o emociones sino en la Palabra de Dios, ¿por qué no repites audiblemente conmigo?: ¡Dios es bueno y mi vida es bella!

Oremos en voz audible:

Amado padre celestial, en este día bendigo Tu Santo y precioso Nombre, pues me has amado con Tu Gran Amor. Tengo Tu Palabra de Honor que no me has dejado ni me dejarás en medio de desierto alguno. Gracias Señor, Jesús, porque no hay problema, circunstancia o enfermedad de la que no saldré más que vencedor(a) y en Tu Nombre rechazo toda condenación y recibo la Vida buena y abundante que ganaste para mí al morir en la cruz. De todos mis pecados te pido perdón, los confieso, me arrepiento y me lavo con Tu Sangre preciosa y recibo Tu perdón y Tu limpieza. Dios, Tu eres Quien me sostiene y de ninguna cosa tendré necesidad pues Tú suples todo lo que me falta conforma a Tus riquezas en gloria. Por esto, y mucho más, declaro con todo mi corazón que no voy a temer mal alguno sino a creer, creerte a Ti, Padre, creer a tu Palabra. No recibo al espíritu de temor y de duda pues yo soy Tu Hija(o) y no tengo nada, absolutamente nada, que temer. Recibo la bendición de Tu Palabra y todas Tus promesas para mí. Por lo tanto, no admitiré en mi vida pensamientos, ni palabras, de fracaso, ni de derrota. En Tu Palabra, la Biblia, he conocido y creído el Amor que me tienes. ¡Gracias, Señor! Por Ti, todo lo puedo y en TODAS las cosas soy más que vencedor(a). Tú eres mi guardador y nada, ni nadie, me pueden separar de Tu Amor. Así que, recibo el perdón de mis pecados de la misma forma que recibo mi sanidad y prosperidad. Tú Palabra es la Verdad y soy libre para vivir esa vida plena y abundante que compraste para mí al morir en la cruz pagando TODOS mis pecados y resucitar de la muerte para darme Vida Eterna. No le daré lugar al temor, ni a la duda, pues estoy destinado a ser dichosa(o), mil veces feliz. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso! Pues yo en Ti confío. En el nombre de Jesús. Amén.


Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Octubre 6                     Apo 6 /  Neh 8.13-9.37 / Sal 101




¡Cómo puedes vencer tus circunstancias!


5 de Octubre.

¡Viviendo con gozo!

Por Riqui Ricón *

…y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes,  y reinaremos sobre la tierra (Apo 5.9-10). 

La Biblia, que es la Palabra de Dios y no miente, te enseña claramente que el propósito de la muerte y resurrección de Jesucristo siempre ha sido establecerte como Su Hijo(a) para que ejerzas dominio sobre la tierra. Por Su Amor y Gracia, tú haz alcanzado, por la justicia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, una posición de rey (reina) y sacerdote (sacerdotisa).

Y puedes creerlo, pues está escrito, el propósito de Dios para tu vida es que reines en esta tierra.

Y, aunque a tu entender no te sientas, ni te veas a ti mismo(a), capaz de reinar o salir delante de tus problemas, por Su Sangre derramada en la cruz del calvario, has sido hecha(o) apta(o) para reinar sobre la muerte, la tristeza, la enfermedad, la pobreza, el dolor, el resentimiento, el pecado, la amargura, la soledad y TODO aquello que quiera robarte la paz y el gozo que sólo Jesús te puede dar al establecerte en una vida de victoria TOTALMENTE NUEVA.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn 3.16-17).

Sea cual sea tu situación en este día, nunca olvides que Dios, el Todopoderoso, te ama tanto que prefirió entregar a Su propio Hijo, para pagar todas tus faltas, errores y pecados, antes que perderte a ti.

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre,  que se nos llame hijos de Dios!  ¡Y lo somos!  El mundo no nos conoce,  precisamente porque no lo conoció a él (1 jn 3.1 NVI).

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios (1 Jn 5.1a).

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 P 1.23).

¡Date cuenta! Fuiste redimido(a), rescatado(a) y comprado(a) al precio de la Sangre de Jesús para ser HECHO(A) NUEVO(A) y, así, siendo una persona totalmente nueva por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, ahora en Verdad eres un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y puedes cumplir el propósito de tu existencia: reinar juntamente con Él.

¡Y esto tiene que ser aquí y ahora, en esta tierra y en esta vida!

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo (1 P 5.8-9).

La razón por la que enfrentas serias dificultades y problemas no es porque tengas que alcanzar tu fe, perfección o santificación, ni porque Dios pretenda darte algún tipo de enseñanza. Algunas personas, bien intencionadas, te animan o exhortan a sobrellevar y padecer “cristianamente”, de una forma piadosa, tus aflicciones y enfermedades pues piensan, y quieren que pienses, que Dios tiene un propósito para hacerte pasar por eso.

¡De ninguna manera! Dios no está escaso de recursos para tener que utilizar a Satanás como maestro de la Iglesia. Los únicos maestros de la Iglesia son la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. La razón de esas calamidades es que hay un reino que reinar y tú ya fuiste habilitado(a) como reye (reina) y sacerdote (sacerdotisa) para conquistarlo.

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza (Neh 8.10).

Cuando el pueblo de Israel reconstruyó las murallas de Jerusalén (después de más de setenta años de derrota y cautiverio), escucharon nuevamente la Palabra de Dios y lloraban de tristeza y arrepentimiento; entonces Nehemías les hizo entender que la victoria está con Dios y el gozo, la alegría, es la manifestación de su fe, es la evidencia que están creyendo esa Victoria.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Ro 8.2).

Esa Victoria es la Victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte con la cual te ha hecho totalmente libre para reinar como Hijo(a) del Rey.

fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Col 1.11-14).

Así es, ha sido el Padre quien te hizo apto(a) para participar de esta herencia y ahora has sido fortalecido(a), por la Palabra de Dios, con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; para vivir una vida plena y abundante, llena de gozo. ¡El gozo de Su salvación!

Sea lo que sea que estés enfrentando en estos días, lo puedes hacer con el gozo del Señor pues tienes la certeza en la Palabra de Dios de que vas a reinar sobre de eso y a salir más que victorioso(a).

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro 8.37).

Así que no permitas que nada ni nadie te convenza de lo contrario, toma tu identidad como Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo y comienza a reinar sobre tus circunstancias con gozo.

¿Cómo se hace eso? Primero, créele a Dios, créele a la Biblia, que es Su Palabra de Honor. Luego, háblale a tus problemas, enfermedades o circunstancias. Escúchate decir con fe que eres sano(a); que todo lo puedes en Cristo que te fortalece; que mayor es el que está en ti que el que está en el mundo; que caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra pero a ti no llegará, etc. Pon la Palabra de Dios en tu mente, boca y corazón y utilízala.

Llama las cosas que no son como si fueran y comienza a gozarte porque Dios, tu Padre, Jamás a dejado caer a tierra ninguna de Sus Palabras.

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones (Sal 100).

Oremos en voz audible:

Amado Padre celestial, yo se bien que dichoso(a), mil veces feliz y pleno(a), es el hombre o la mujer que puede confiar en Ti. Aquella o aquel que saben y creen que Tu Palabra es la Verdad y, por lo tanto, deposita toda su confianza en lo que Tú dices en la Biblia, puede realmente vivir en paz y libertad, lleno(a) de gozo y en victoria. Gracias, Padre, porque esa persona soy yo, ____________ (tu nombre aquí). Un(a) Hijo(a) de Dios Nacido(a) de Nuevo. He sido lavado(a) y comprado(a), por Tu gran Amor con que me has amado, a precio de Sangre, pues preferiste entregar a Tu propio Hijo, Jesús, antes que perderme a mí. Ahora, creo y recibo mi identidad como Hija(o) Tuya(o) y resisto y hecho fuera de mi vida la tristeza, depresión, amargura y temor. ¡Soy un(a) Hija(o) del rey! ¡Soy apto para reinar sobre la tierra! ¡El gozo del Señor será mi fortaleza! Así que, ¡Abba! ¡Padre! Yo soy Tuyo(a), y en Cristo Jesús ya he vencido, pues mayor eres Tú, Espíritu Santo, que vives en mí y conmigo, que el que está en el mundo. Padre, ¡Todas y cada una de Tus Promesas son en mí, sí y amén! Me someto a Ti, mi Dios y Padre, me someto a Tu Palabra, resisto a Satanás y éste tiene que huir de mi vida. No recibo ni la duda, ni el temor, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la angustia, ni la depresión. ¡Soy sano(a)! ¡Soy libre! ¡Soy próspero(a)! ¡Soy dichoso(a)! En el nombre de Jesús. Amén



Lectura y Meditación de la Palabra de Dios

Haz estas lecturas diarias y al final de un año habrás leído toda la Biblia.

Octubre 5                     Apo 5 /  Neh 7.5-8.12 / Sal 100




09 de octubre Papá siempre me responderá

08 de octubre Dios es el que...

07 de octubre EL Plazo a llegado

06 de octubre Canto a ti Señor

05 de octubre El Gozo del Señor es mi fortaleza